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Tenía que pasar. La Órbita Laika que tanto queríamos ha cambiado. Bajo la batuta de Goyo Jiménez, el programa tiene nuevo formato y nombre. Ahora se llama “Órbita Laika, la Nueva Generación,” (OL-LNG) en alusión a la serie de Star Trek. De hecho, hay muchas referencias a Star Trek en el nuevo programa. Hasta una de las colaboradoras apareció vestida de uniforme de Star Trek, y el mismísimo Stephen Hawking acabó llevando el emblema del programa, que parece un comunicador de Star Trek. Vale, ya captamos las alusiones.

Después de verlo en directo a las 23:30 horas de la noche en La2 (el maltrato al horario sí que no ha cambiado), y de volver a verlo en Internet, he llegado a una serie de conclusiones. Si les parece les iré comentando los puntos más relevantes que he visto, tanto positivos como negativos. Luego cerraré con mi opinión personal.

LA ESTÉTICA

Lo que mola. El nuevo escenario de OL-LNG es más alegre y brillante que el anterior. Si antes teníamos un ambiente tranquilo y relajado, ahora todo es luz y dinamismo. Antes parecía que estábamos en un sótano o en una buhardilla, hablando en petit comité; ahora parece que vayamos a conquistar el Universo. De hecho el escenario de OL-LNG parece una nave espacial, la gente se teletransporta y la introducción parece un calco de la de Star Trek la Nueva Generación. Por si fuera poco Goyo Jiménez aparece en la primera escena vestido de Jedi, y luego presenta el programa con una camiseta de la Estrella de la Muerte. Tamaña mezcla entre Star Trek y Star Wars es como para que explote Internet entero. En definitiva, tenemos un Órbita Laika más friki, lo que gustará a muchos.

Lo que no mola. Soy el tipo de persona que se viste de Cazafantasmas para dar una charla, lo aprovecha en su blog y luego participa en un musical con una camiseta de los Daleks. Hoy les he puesto en clase a mis alumnos una escena de la película Jungla de Cristal 3 para ilustrar la solución de Fermi. En suma, a friki no me tose nadie, así que sonará raro lo que voy a decir pero ahí va: OL-LNG se pasa en referencias frikis. Las alusiones a Star Trek abundan hasta la saciedad, y en general da la impresión de que la gente que ve y disfruta el programa, los amantes de la ciencia, son invariablemente fans de Picard o de Darth Vader, pasan los fines de semana jugando a Dragones y Mazmorras y en general son unos bichos muy raros.

Y no creo que eso sea bueno. La imagen de la ciencia como actividad realizada por gente más rara que un perro verde tiene ya muchos años, por fin está cambiando y de repente zas, vuelta al topicazo. Ver OL-LNG puede dar la impresión de que la gente de ciencia son unos seres asociales y de gustos extraños, gente muy maja pero mejor no los invites a tu fiesta. Por favor, basta ya. Dejen de identificar la pasión por la ciencia con el frikismo mal entendido. ¿O acaso los de letras son todos gente con barba, fuman en pipa y visten de pana con coderas?

GOYO JIMÉNEZ

Lo que mola. Goyo es un buen cómico y monologuista. A mí me ha arrancado abundantes carcajadas con su faceta de “experto en asuntos americanos,” y en la anterior temporada de Órbita Laika (a la que llamaremos “la serie original” o bien OL-LSO), cuando estuvo como invitado, me sorprendió el despliegue de conocimientos en prácticamente todos los temas que se hablaron. O tiene una gran cultura general, o memoriza como pocos. Ambas características son punto a favor para un divulgador.

Lo que no mola. Hay mucha gente que lo compara con Ángel Martín, el anterior presentador, y algunos lo ponen a parir. Vale, no canta y en su lugar hace chascarrillos. Eso es una cuestión de estilo, y creo que tanto vale uno como otro. Quizá los divulgadores “hardcore” echemos de menos el modo callado y tranquilo de Ángel, si bien hay que tener en cuenta que el dinamismo de Goyo puede atraer a seguidores que no hubieran entrado en la antigua Órbita Laika. Eso no es malo. Lo que sí agradecería a Goyo es que dejase de entrometerse con chistes y comentarios supuestamente hilarantes en cada momento de las explicaciones que dan los colaboradores. Recuerdan mucho el estilo de Sardá en ADN Max y, la verdad, no creo que beneficie al programa.

LAS COLABORACIONES

Lo que mola. En general he visto un buen plantel de gente en el primer programa. Tenemos la sección “explícaselo a tu abuela,” que algunos han criticado pero que yo considero un cambio a bien. Se divulga mucho a gente amante de la ciencia, algo así como predicar a conversos; enseñar ciencia a alguien que no tiene base científica es un reto. Juan José Gómez Cadenas estuvo genial mostrando lo que hacen en Canfranc y explicando lo que es un neutrino de Majorana. Lo del CERN es más conocido, pero sigue molando. Los colaboradores del programa (Santi García, matemático; Gloria García, física teórica; Dani Jiménez, físico experimental) estuvieron en general bien tirando a muy bien. Me gustaron sus explicaciones, especialmente la de Gloria.

Lo que no mola. Aparte los chascarrillos de Goyo en mitad de los experimentos o explicaciones, me chirriaron los dientes un par de cosas. Por ejemplo, tener mujeres en el programa es bien, y aparte de Gloria aparecieron dos científicas en el segmento sobre el CERN, ¿pero por qué tienen que presentarlas como “físico teórico”? Hay juezas, hay profesoras, hay ministras… y hay físicas. Yo estoy acostumbrado y me parece de lo más normal, así que ¿por qué aquí no?

Lo que no mola nada, nada, nada. Una cosa que no me gustó, y creo que muchos lectores estarán de acuerdo conmigo, fue la aparición de un personaje que habría que poner en busca y captura interplanetaria: un friki impenitente con ínfulas de Sheldon Cooper (más quisieras, chavalote) que lleva camiseta de Star Trek, saluda diciendo “larga y próspera vida,” lleva gafas y peinado estilo Superman (el de Cristopher Reeve), es irritante y no contribuye absolutamente nada al programa, salvo por eso de dar algo que odiar mucho y por gastar oxígeno. Si la nueva Órbita Laika quiere hacer un nuevo follonero o similar, que lo haga rápido; y si no, que lo teletransporte a un lugar lejano y se olvide de él. Mejor que se lo lleven ya. Por favor.

Lo que quedó feo. En lugar de los supervídeos de infografías a los que estábamos acostumbrados en OL-LSO, ahora hay que contentarse con un vídeo de un minuto. En realidad se trató de un buen vídeo… porque está sacado de MinutePhysics, una excelente web de vídeos divulgativos que os recomiendo. La parte fea es que se han limitado a copiar y pegar. No solamente dejaron los rótulos del vídeo en inglés, ¡es que ni siquiera reconocieron la autoría original! No lo hicieron ni en el vídeo en sí, ni en los títulos de crédito finales. Sólo hubo una alusión en un tuit, y para de contar. Eso es feo. Si usas el trabajo de otro, lo mínimo que has de hacer es reconocer la autoría, es algo de simple decencia. Me parece que alguien no ha entendido todavía el significado de Creative Commons.

COSAS FEAS EN GENERAL

No me apetece ser picajoso y analizar cada segundo del programa, pero hay un par de detalles más que quiero mencionar:

– Los chistes fáciles sobre caca de paloma en el descubrimiento de la radiación cósmica de microondas están ya muy vistos.

– La presencia de esa Siri 9000 – Remedios da pie a muchos chascarrillos, chistes fáciles y demás, pero esto no es el Club de la Comedia. Creo que sobra; o mejor, que la reconviertan y la transformen en algo útil al programa. Eso sí, para perder tiempo va de miedo.

– La app del programa es una novedad que, bien usada, puede mejorar la experiencia del programa. No puedo evaluarla por que la he intentado instalar en mi tablet y se encasquilla, y en mi móvil ni arranca. Vale que no son el último modelo, pero podrían haber depurado mejor los errores, y no soy el único que se ha quejado de eso. De momento le han dado tres estrellas, lo que no es para tirar cohetes, aunque no sé hasta qué punto se trata de gente descontenta por el programa. Es una lástima que una herramienta con tanto valor potencial se quede desaprovechada.

– Hace falta un asesor científico que asesore bien. Durante todo el programa han intercambiado los términos “onda gravitatoria” y “onda gravitacional.” Cuando escribí sobre ellas, allá en 2011, una persona que trabaja en el tema me explicó que el término correcto era “onda gravitacional,” ya que una onda gravitatoria (u onda de gravedad) es otra cosa totalmente distinta. Es decir, ambos términos son correctos pero aluden a fenómenos físicos diferentes, no son intercambiables ni sinónimos (alguien en mi TL de Twitter no parece haberlo entendido). Pues bien, en el programa de Órbita Laika se usan los dos términos indistintamente. Malo es que los colaboradores, físicos ambos, no se hayan dado cuenta, pero son cosas que pasan (no se puede ser experto en todo). Peor es que el asesor científico no se haya percatado tampoco. Y pésimo es que, cuando entrevistes a Stephen Hawking y él hable de “gravitational waves” lo subtitules en español como “ondas gravitatorias.”

– Ya que hablamos de la entrevista a Hawking, da la impresión de que Goyo Jiménez no estuvo realmente en Cambridge y que todo fue un montaje del tipo “yo me grabo poniendo cara de interesante y luego envío a otro para que grabe al entrevistado.” En cuanto a la entrevista, hubo momentos buenos y malos. Preguntar si el descubrimiento de ondas gravitacionales ayudará en el campo de la gravedad cuántica, cuando ambos temas no tienen relación, es otra muestra de que hay que asesorarse bien: preguntar a Hawking “¿Marvel o DC?,” esperar a que éste conteste su desinterés por el tema (“me interesa el hecho científico, no la ciencia ficción”), e insistir con el tema (“¿Star Wars o Star Trek?”) no me parece una forma demasiado brillante de recordar al público que, en efecto, Hawking estuvo en un episodio de Star Trek la Nueva Generación. No me parece que ese segmento tenga más relevancia que poder decir “eh, mirad qué fuerte viene la nueva Órbita Laika, han fichado a Stephen Hawking y todo.”

– El plantel de colaboradores está muy descompensado. Salvo el matemático, todos los que aparecieron colaborando (sea en el plató o en los escenarios de Canfranc y el CERN) son físicos. Como físico, no debería quejarme; como divulgador, creo que la ciencia es algo más que física de partículas y el origen del Universo. En ese sentido, la anterior “tripulación” de Órbita Laika era mucho más variada. Hay que extenderse a más ramas de la ciencia y no seguir machacando siempre con lo mismo, o acabarán aburriendo a las ovejas.

– Y, aunque ya no tiene remedio, lo tengo que decir: echar a todos los colaboradores de la anterior Órbita Laika es feo a nivel “pegar a un padre con un calcetín sudado.” RTVE ha entrado aquí como elefante en cacharrería, aprovechando que tiene los derechos del programa (como mínimo del título), y eso no me gusta nada. De darles un buen horario, mejor ni hablamos. Eso es más bien de llorar.

CONCLUSIÓN PERSONAL

Si la “serie original” de Órbita Laika me encantó en su momento, el intento de ADN Max era de penaitl y expulsión. Órbita Laika la Nueva Generación parece estar a mitad de camino entre ambas. Puede que atraiga mayor audiencia, y sobre todo, que esa audiencia sea distinta a la anterior, lo que es algo bueno. Con todo, creo que el programa necesita más de una corrección. ¿Harán los cambios necesarios para que mejore y se convierta en una serie divulgadora de calidad? Dudo que los hagan, así que la situación será más bien la del Halcón Milenario esquivando meteoritos: pilota bien y saldrás vivo de esta, comete un fallo y estás frito. Veremos cómo evoluciona el asunto.

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Acabo de aterrizar en casa y todavía no me he recuperado del subidón del último Naukas Bilbao. Quienes no hayáis podido asistir tenéis todas las intervenciones en la web de Euskal Telebista, que nos hacen el streaming y nos sacan guapetones. En lo que a mí me toca, me lo he pasado a lo grande con mi actuación como cazafantasmas, que podéis ver aquí en todo su esplendor.

En mi charla hablé de los rayos N, una clase de radiaciones que algunos creyeron haber descubierto a comienzos del siglo XX y que finalmente resultaron no existir. Una de las cosas que llamó la atención a algunos de los asistentes fue la historia del llamado exceso difotónico a 750 GeV. Resumiendo, resulta que los científicos del CERN creyeron haber descubierto una nueva partícula tras examinar un conjunto de experimentos de colisión nuclear a finales de 2015.

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Ese pico en la región de 750 GeV (puntos negros) parecía no coincidir con las predicciones teóricas (línea roja). ¿Qué era aquello? Una posible explicación era la existencia de una nueva partícula, provisionalmente llamada digamma. Pero también era posible que fuese una fluctuación estadística, un reflejo que nos confunde.

Para distinguir una partícula real de un fantasma los físicos de partículas, cautos ellos, se atienen a la “regla de las cinco sigmas.” La idea básica es conseguir que la probabilidad de que el descubrimiento sea auténtico sea superior al 99,9995 % Esa cifra no es arbitraria, y para entenderla os remito a este artículo donde lo explico en relación con el famoso bosón de Higgs. En aquel caso, los físicos teóricos se mordieron las uñas hasta que los experimentales consiguieron superar la barrera de las cinco sigmas, lo que se hizo público en julio de 2012.

Como nos dice la Wikipedia (no hace falta ir mucho más lejos), los experimentos llevados a cabo hasta finales de 2015 arrojaban una significación estadística de 3,4 – 3,9 sigmas para la partícula digamma. Hacía falta continuar haciendo pruebas y comprobando datos antes de aceptarla como partícula real.

Lo llamativo del asunto es que, mientras los experimentales hacían sus cálculos, los teóricos no se limitaron a esperar los resultados. Al contrario, comenzaron a publicar artículos como churros. Sólo durante el diciembre de 2015, se publicaron un total de 150 artículos. El número continuó ascendiendo hasta los quinientos y pico, cifra que alcanzó en agosto, y que se estancó desde entonces. El motivo es que finalmente se llegó a la conclusión de que la partícula digamma no existe. Los cazafantasmas llegaron, vieron y le patearon el culo.

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De haberse confirmado el descubrimiento, la partícula digamma podía haber puesto en entredicho el Modelo Estándar, que es lo mejor que tenemos hasta el momento para explicar el zoo de partículas que puebla el Universo. Francis Villatoro, nuestro flamante (y bien merecido) premio Tesla 2016, nos brinda un buen ejemplo de artículo en que se liga la nueva partícula con la teoría de cuerdas. Como él mismo escribe, “(el exceso a 750 GeV) ha aportado mucho a la física. Muchas ideas que estaban en el aire, pero que nadie se atrevía a desplegar, han aparecido en estos artículos.” Y si Francis lo dice, que nadie lo dude.

A toro pasado, sin embargo, eso de publicar quinientos “papers” sobre una partícula que nadie sabía si existía realmente no suena muy elegante. Por mucho que pueda tener ventajas marginales, me suena como justificar el programa espacial porque inventaron el teflón, el velero y la naranjada en polvo (oh wait!). Los teóricos que se lanzaron a publicar en primer lugar consiguieron artículos con gran número de citas, en tanto que quienes decidieron sentarse y esperar confirmación se han quedado con un palmo de narices. Vale, al que madruga Feynman lo ayuda, y el pájaro madrugador se lleva el gusano al agua y todo eso, pero noto aquí una premura en publicar que más bien parece fruto de la presión del publish or perish; o del aburrimiento, vaya usted a saber.

Resulta curioso el mundo de la física de partículas. Hay períodos de tiempo en los que no pasa nada, y de repente las cosas avanzan que es una barbaridad. Como ejemplo, Alessandro Strumia, de la Universidad de Pisa, se atrevió a escribir un artículo-sumario sobre el exceso de 750 GeV. La primera versión fue enviada el 30 de mayo a arXiv (sólo la bibliografía hasta ese momento ocupaban seis páginas), y terminaba con las palabras “el exceso de difotones puede ser cualquier cosa, incluyendo nada.”

En su actualización del 6 de agosto, Strumia añadió una corrección no carente de humor: “la discusión anterior es una amplificación desproporcionada de una fluctuación cuántica: no hay exceso de difotones a 750 GeV presentes en los primeros de los nuevos datos 2016 del LHC, lo que confirma el Modelo Standardissimo y la mala reputación del símbolo digamma F.

Pero yo reiré el último. Como dije en mi charla sobre los rayos N, es muy útil tener un escuadrón de cazafantasmas de guardia vigilando por si las moscas. Ahora leo el artículo de Strumia por vez primera, y veo que ya en mayo advirtió de la precariedad de lo que escribía con estas palabras: “los nuevos datos decidirán si F [el símbolo para la partícula digamma] alcanzará el h escalar del SM [Modelo Estándar] en el Grupo de Datos de Partículas, o si F se unirá a los rayos N en el cementerio de anomalías.”

A ver cómo supero esto en Naukas Bilbao 2017.

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YouTube sigue intentando colgarme el sanbenito de pirata.

¿Por qué? Aún no me lo han dicho, pero aparentemente no se han leído nuestra Ley de Propiedad Intelectual.

Como ya comenté hace un par de años, cuando subes un vídeo a YouTube se revisa para comprobar que no has infringido derechos propiedad intelectual de nadie. Me parece bien. Lo que no mola es que la reclamación viene directamente de los titulares de derechos, y ante ellos tienes que justificarse; YouTube se limite a pasar el recado sin molestarse en averiguar si la reclamación es o no válida. Eso hace que, en cualquier momento, te pueda llegar un “Copyright Claim” del que tienes que defenderte y que nunca sabes cómo acabará.

Yo he tomado fragmentos de vídeos de terceros para un par de proyectos docentes propios, el último un curso online (tipo MOOC) sobre método científico y escepticismo. Si os interesa, se llama ACME (Anumerismo, Ciencia, Método y Escepticismo), y los vídeos están aquí. Es gratis, no tiene aspecto lucrativo alguno y de hecho me ha costado bastante de mi tiempo libre, pero creo que vale la pena; lo que no me ha evitado más de una docena de reclamaciones por violaciones de copyright.

El esquema siempre es el mismo. Primero me bloquean el vídeo; luego me envían el “Copyright claim” en el que por supuesto, no te acusan de pirata directamente y se limitan a hablar de “coincidencias con contenidos de tercero” (a buen entendedor pocas palabras bastan). Por supuesto, hay una forma de reclamar, y eso es lo que he hecho siempre. Resulta que, según entiendo, la Ley de Propiedad Intelectual tiene una excepción a la que puedo acogerme, y siempre lo he planteado así:

Este vídeo forma parte de un curso online sobre método científico y está autorizado por la legislación española (Ley de Propiedad Intelectual Artículo 32.1: Citas y reseñas e ilustración con fines educativos o de investigación científica):

“Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico”

En todos los casos (salvo dos que acabo de impugnar y tengo pendientes) mis reclamaciones se han saldado con éxito. Eso sí, no vayan a creerse que me dan la razón porque la tengo, o que reconocen que la ley me ampara. Generalmente se salen con la tangente con explicaciones del tipo “¡Buenas noticias! Su disputa no fue revisada en 30 días, así que la reclamación de copyright sobre el vídeo de YouTube ha sido retirada.” Me lo creería si no fuese porque en ocasiones lo recibía pocas horas después de hecha la impugnación, de modo que eso de 30 días no me lo creo ni borracho. Mi récord personal está en 2 horas y 24 minutos entre el aviso de de copyright y su resolución “no revisada en 30 días.”

Ahora el conflicto ha alcanzado un nuevo nivel. El 1 de agosto YouTube me bloqueó el vídeo “1.4 El mundo de Beakman – Método Científico” (enlace, aunque no sé si podréis verlo). Impugné el bloqueo, como hago normalmente, y una semana después YouTube me advirtió de que “Después de revisar su disputa, BBTV_SonyPictures ha decidido que la reclamación de copyright de ellos sigue siendo válida.” Fíjense en cómo YouTube se lava las manos y deja a SonyPictures hacer de juez y jurado. Por supuesto, ni una explicación fuera de este kafkiano mensaje:

Puede que el propietario del copyright esté en desacuerdo con la disputa; o puede que la razón dada por vd. para disputar la reclamación sea insuficiente o inválida.

Todo por un vídeo grabado de la televisión hace 20 años y que, hasta donde yo sé, nunca ha sido reemitido o comercializado en España para venta o alquiler. Oh, sí, seguro que los pobrecitos titulares de derechos estarán destrozados por todo el perjuicio económico que les estoy causando.

Así las cosas, ¿qué puedo hacer yo? Existe la posibilidad de apelar la resolución. El problema es que serán los titulares SonyPictures quienes vuelvan a juzgar el asunto, y si fallan en mi contra tendré una mención desfavorable en mi cuenta (tres menciones y me cierran la cuenta). A pesar de ello, sigo adelante. No me da la gana que se crean que quien calla otorga. Por lo que valga, aquí va mi apelación:

Como dije en su momento, mi reclamación se basa en el artículo 32.1 de la vigente Ley de Propiedad Intelectual de España, que permite incluir fragmentos de obras ajenas en la propia (en este caso, el video en litigio en el curso online ACME MOOC), puesto que

– Se trata de obras ya divulgadas

– Su inclusión se hace a título de análisis y juicio crítico (en este caso, el uso del método científico en un ejemplo particular)

Deseo añadir lo siguiente:

1) El vídeo en litigio tiene un valor comercial prácticamente nulo en España, toda vez que se emitió por televisión una sola vez a comienzos de los años noventa, y hasta donde alcanza mi conocimiento nunca ha sido vendido o alquilado en España, por lo que no genera beneficios a sus titulares. Por mi parte, el uso de ese material en el curso online ACME MOOC es a título no lucrativo, y no genera beneficios directos o indirectos de ninguna clase.

2) Considero que no es el titular de derechos el más capacitado para juzgar la validez de una impugnación, por ser juez y parte. Aun en caso de que sí, en esta ocasión dicho titular se ha negado a explicar o justificar los motivos de su decisión, ni ha indicado cuál es la legislación aplicable. Como parte en el proceso, solicito y exijo que tal información se me haga explícita.

3) Finalmente, deseo dejar constancia mi protesta por el tratamiento que se ha hecho a los vídeos que conforman mi curso online ACME MOOC. Al menos quince de ellos han sufrido reclamaciones de violación de derechos, y en todos los casos han sido sobreseídos, pero resulta molesto tener que estar defendiéndose y planteando los mismos argumentos una y otra vez. La situación ha llegado al punto de que he recibido una notificación de bloqueo, y 24 horas después una del tipo “Good news! Your dispute wasn’t reviewed within 30 days, so the copyright claim on your YouTube video has now been released” ¿Treinta días en 24 horas? ¿Me están llamando idiota en la cara?

Les ruego que solucionen este problema de una vez, y si por el contrario no me quieren como usuario limítense a decírmelo a la cara. Donde no me quieren no me quedo, pero basta ya de abusos, por favor. Saludos. AQ.”

Si la aceptan, genial; si no, que les den, pensé cuando lo escribí. Pues resulta que acaba de llegarme el dictamen de YouTube:

¡Buenas noticias! Su disputa no ha sido revisada en 30 días, así que la reclamación sobre su vídeo de YouTube ha sido levantada

Para quien no tenga experiencia con ellos, esa es la forma que tiene YouTube de decir “vale, tiene usted razón, pero no le vamos a decir que tiene usted razón.” En esta ocasión sí que se han esperado 30 días, casi al segundo. ¿Pero creen que han aprendido? ¡No! Mientras esperaba el dictamen, me envían otro aviso de impugnación rechazada, con su correspondiente advertencia de que si apelo y pierdo, mi cuenta podría recibir un aviso. Pues nada, a apelar de nuevo.

Esto parece el día de la marmota. Hatajo de cansinos.

Babosa cerebral

Dentro de cien años, leí una vez, los niños se aburrirán en clase estudiando las cosas que hoy nos causan pavor. Y creo que es cierto. De aquí a un siglo nadie sabrá quiénes son esos señores que hoy copan las noticias de los informativos, la prima de riesgo sonará a chiste de época e incluso el terremoto de Italia que ahora nos sobrecoge se convertirán en, como mucho, una nota a pie de página en los manuales de geología.

Si acaso puede que haya una noticia que pase a la historia: el descubrimiento de Próxima b, el exoplanetas más cercano a nuestro Sistema Solar. Puede que de aquí a quinientos años nuestros descendientes lo comparen al desembarco de Colón de 1492, y tal vez se pregunten cuál fue el impacto de la noticia en su época. En Naukas lo hemos petado gracias a Dani y Francis, y en general ha sido la noticia científica del verano.

Hubo una excepción. El día 24, mientras Internet bullía de noticias al respecto, el tratamiento hecho en sus telediarios por TVE, la cadena de televisión supuestamente líder en España, fue de exactamente cero segundos en antena. Estaban demasiado ocupados con un reportaje sobre las papas arrugás. Han tardado casi dos días en prestarle algo de atención, y eso que hay un equipo de españoles en el grupo que hizo el descubrimiento (por cierto: enhorabuena, José Luis). Hasta la Wikipedia ha ido más rápido, por no hablar de exoplanet.eu.

Ese es el nivel de la divulgación científica en la Televisión Española de 2016.

Por supuesto, esto no nos viene de nuevas. Todavía recuerdo cuando falleció Neil Armstrong, el primer hombre en la Luna, el análogo de Colón en el espacio. Me acuerdo que cronometré el tiempo que TVE le dedicó a la noticia en el telediario. Fueron 75 segundos. Por si le parece a usted mucho, le diré que la mitad del tiempo lo gastaron en imágenes de unos americanos atando un lazo a un árbol en señal de recuerdo, y la otra mitad en hablar de Jesús Hermida, que en todos los años de su dilatada carrera parece como si no haya hecho nada digno de mención salvo narrar el primer alunizaje.

Como ya sabréis, el espacio de ciencia que dedican los telediarios de TVE son esos segundos previos al segmento de deportes. La cadena que pagamos de nuestro bolsillo vuelca la ocasional noticia sobre sondas espaciales, el CERN o las ondas gravitacionales, cualquier cosa que tenga vídeos chulos, y si les sobra tiempo entrevistan brevemente a un científico que suele trabajar en Madrid (imagino que por eso de ahorrarse las dietas). Y lo hacen justo cuando los forofos del fútbol y del tenis van al baño, retiran los platos de la mesa y se acomodan en el sillón, para que no se pierdan nada importante.

Sí, a mí también me dan ganas de llorar.

En realidad, todo el panorama de divulgación científica en televisión da pena, por no decir vergüenza ajena. Ya hablé del tema en su momento, con especial atención al programa de Sardá ADN Max, y desde entonces la cosa ha ido cuesta abajo. No hay más que ver programas del tipo Extraterrestres o Misterios Misteriosos, supuestos documentales cuyas tesis no se sostienen pero que se presentan en un formato que hace dudar al espectador. Pues no lo veas, puede que me diga usted. Vale. ¿Y que pasa con toda la gente que sí lo ve, los que no tienen un doctorado en ciencias, quienes ignoran que los círculos de trigo fueron desenmascarados hace décadas, los que aún creen que la alimentación cura el cáncer?

Los científicos y divulgadores hemos asumido una responsabilidad, la de propagar la verdad y desvelar los engaños. Nadie nos paga por ello, pocos nos lo agradecen y algunos sacarían la escopeta si pudiesen, pero seguimos en ello. Creemos firmemente que una buena educación en ciencia y cultura es algo fundamental para evitar engaños al hombre de a pie. No hay más que ver los casos de niños fallecidos porque sus padres se negaron a vacunarlos, o de personas que siguen tratamientos pseudocientíficos (y pagan un alto precio por ello) para darse cuenta lo válido que es eso que dijo alguien de “¿crees que la educación es cara? Prueba con la ignorancia?”

En esta lucha contra la ignorancia las cadenas públicas juegan un papel muy importante. No están tan obsesionadas por los índices de audiencia como elemento de éxito frente a los anunciantes, disponen de grandes medios, son capaces de llevar a cabo proyectos por los que no apostaría una televisión privada, y por supuesto se supone que, como entidades pagadas con dinero del contribuyente, han de contribuir a la mejora de la sociedad y de sus ciudadanos. La PBS ha hecho, y sigue haciendo, algunos de los programas divulgativos de mayor éxito en Estados Unidos, y en cuanto a la BBC creo que no hace falta añadir nada más.

También España tuvo su período de gloria. La serie documental El Hombre y la Tierra, de Félix Rodríguez de la Fuente, fue rompedora en su género y mantiene el listón muy alto incluso a día de hoy (échenle un vistazo a la versión remasterizada, es espectacular). También fue expositor y refugio de series divulgadoras míticas como Mundo Submarino de Jacques Cousteau o el Cosmos de Carl Sagan.

¿Alguien ha visto alguno de esos documentales en televisión últimamente? La divulgación científica era parte integrante de la programación de TVE. Ahora, por el contrario, parece como si tan sólo la tolerasen a disgusto. Sí, La 2 sigue siendo el último refugio seguro, con documentales que se siguen uno tras otro (si lo permite el deporte, claro), pero pare usted de contar. Fuera de eso, apenas si podemos reseñar proyectos como Órbita Laika, una serie que pusieron en la peor franja horaria que pudieron encontrar. Ahora están preparando una segunda temporada sin casi nadie del equipo original, así que cualquiera sabe cómo saldrá (por si acaso, crucemos los dedos).

Es indudable que alguien odia la ciencia en Televisión Española, y ese alguien tiene poder y longevidad. Peor aún, tiene un montón de dinero de nuestros impuestos. ¿No va siendo hora de que los gestione bien? Paso que Discovery Max emita chorradas porque puedo limitarme a no verlo y, puesto que se mantienen gracias a la publicidad, han de rendir cuentas ante sus anunciantes (¿verdad, gentes de La Noria?); pero tengo derecho a exigir una programación de calidad en TVE. Quiero una cadena pública donde pueda ver ciencia, cultura de verdad (no eso de los toros), donde mis hijos y yo podamos aprender mientras nos quedamos con la boca abierta.

O devuélvame mi parte del dinero que está desperdiciando, señor TVE, y pase usted de mí.

C4_4 - Sistema PSR 1257+12

Acaba de salir publicado mi libro Exoplanetas para la colección Un paseo por el Cosmos de RBA. Uno de los capítulos que escribí para el primer borrador acabó descolgándose del texto final. No quiero que se pierda como lágrimas en la lluvia, así que os lo incluyo a continuación en los siguientes dos artículos (este es el segundo, y aquí está el primero). Tomadlos como un anexo a la Versión del Director. Que lo disfrutéis.

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VIAJAR A LAS ESTRELLAS – Parte 2

Aun con suministros de energía prácticamente infinitos, la velocidad de una nave interestelar estaría limitada en la práctica a una fracción de c. A velocidades tan altas el choque con cualquier fragmento de materia, incluso átomos de hidrógeno, sería catastrófico. Cualquier nave que se enviase a una velocidad superior a unas centésimas de c llegaría a su objetivo totalmente abrasada.

Todo ello restringe el vuelo interestelar a una empresa relativamente lenta, donde incluso el vuelo a las estrellas más cercanas llevaría siglos. Podemos pensar en la posibilidad de enviar primero veloces sondas no tripuladas, enviadas a las estrellas más cercanas con fines de exploración. Tras décadas o siglos de viaje, cartografiarán el sistema estelar y luego saltarán al siguiente. Una sonda avanzada podría utilizar los materiales existentes en el sistema para reparar sus sistemas, y también para construir nuevas sondas. De ese modo una armada de robots creciente en número se expandiría por nuestro entorno galáctico, investigando y enviando información a la Tierra.

Dada la tendencia de nuestra raza por colonizar todo territorio a nuestro alcance, el vuelo tripulado será el siguiente el paso lógico. Por supuesto, ningún ser humano podría soportar un viaje interestelar. Incluso un viaje a la estrella más cercana y a una velocidad del 5% de la de la luz requeriría un tiempo de vuelo cercano a un siglo. Los viajes tipo Star Trek, en los que una tripulación explora enormes distancias en poco tiempo, tendrán que sustituirse por grandes expediciones que se extenderán en el tiempo a lo largo de varias generacionales.

Imaginemos una gran nave espacial lanzada hacia una estrella próxima. Se trata de un gran hábitat en cuyo interior millares de personas nacen, viven y mueren. Muchos de ellos pasarán toda su vida en el interior de esa nave, que para ellos será su único mundo conocido. En cierto modo se asemejarán a las primitivas colonias europeas en América, donde los colonos establecen su vida sin apenas comunicación o ayuda de la metrópoli. En una nave generacional eso será literalmente cierto, puesto que no habrá posibilidad de recibir ayuda material de la Tierra y las comunicaciones se ralentizarán meses, luego años, debido a la extrema lejanía.

C6_1 - Hábitats espaciales

Los futuros hábitats espaciales podrían estar basados en un modelo similar a los llamados cilindros de O´Neill. La rotación creará un efecto de gravedad artificial y la luz del sol permitirá cultivar alimentos y satisfacer las necesidades de energía. Créditos: Rick Guidice / NASA Ames Space Center

Una nave así es técnicamente imaginable, aunque de existir plantearía graves problemas de índole sociológica. En un entorno cerrado y alejado de la Tierra, ¿como pueden mantenerse las estructuras de mando? ¿Quién decidirá las prioridades, el orden de los trabajos, las remuneraciones, los cargos? Cuando nos encontramos cerca de la Tierra y el viaje es breve, como en el programa lunar Apolo o en la Estación Espacial Internacional, es fácil obtener tripulaciones que acepten las órdenes disciplinadamente. La situación será muy distinta en un entorno autocontenido, tan lejano que la Tierra no puede ejercer un control directo, y tan extendido en el tiempo que los niños de la segunda o tercera generación pueden tener motivaciones menos puras que las de sus predecesores.

Un vistazo a los primeros asentamientos europeos en nuevas tierras, como los españoles o los británicos en América, muestra que la lejanía del poder central conlleva rápidamente caos, tiranía y sedición. Incluso sin ir tan lejos, el comportamiento humano en emplazamientos cerrados (pensemos en las estaciones de la Antártida, por ejemplo) muestra un número de problemas de convivencia que crece con el paso del tiempo: depresión, irritabilidad, hostilidad, formación de bandos enfrentados.

Para evitar los problemas derivados de una posible rebelión a bordo, y de paso para reducir la complejidad técnica de una nave que debe albergar generaciones enteras de humanos vivos, se han propuesto otras alternativas. Una de ellas, muy popular entre los escritores de ciencia-ficción, consiste en someter a la tripulación a un período de animación suspendida, lo que permitiría llevar a largas distancias a una tripulación preparada y motivada evitando los problemas derivados de tener que alimentar y cuidar seres humanos durante generaciones. Una segunda opción, más simple y con menos requisitos de recursos todavía, sustituye la tripulación por un conjunto de embriones congelados. En ambos casos, la tripulación se convierte en mero cargamento y las tareas de pilotaje, exploración y mantenimiento son asumidas por un ordenador avanzado hasta llegar a destino.

Una posibilidad futurista contempla el viaje más rápido que la luz. En principio, la Relatividad General de Einstein permite la posibilidad de viajes superlumínicos en espaciotiempos curvos. Se ha especulado con la posibilidad de que un agujero negro pueda convertirse en un portal hacia otras zonas del espacio. La situación sería similar a la de hormigas en una mesa. Una hormiga que quiera viajar de la cara superior de la mesa a la interior debería recorrer una larga distancia; sin embargo, un agujero en la superficie le permitiría efectuar su camino en mucho menos tiempo. De manera similar, dos agujeros negros conectados entre sí formarían un agujero de gusano, uniendo dos regiones muy lejanas del espacio.

C6_2 - Agujero de gusano

Un agujero de gusano que conectase dos regiones de un espacio bidimensional permitiría a un viajero tomar una ruta más corta (verde). La situación puede extrapolarse a nuestro espacio tridimensional. Créditos: Panzi

El concepto de agujero de gusano se ha utilizado en algunas obras de ciencia-ficción como la novela Contact de Carl Sagan o la película Interstellar de Christopher Nolan, pero aunque se trata de una idea teórica válida acerca de las posibilidades de los viajes superlumínicos nadie lo consideraba como posibilidad práctica real. Los requisitos de energía necesarios para crear un agujero de gusano, su baja estabilidad y la hostilidad de un entorno así para la vida humana lo descartan.

Una alternativa interesante fue propuesta en 1994 por el físico mejicano Miguel Alcubierre. La Relatividad General de Einstein prohíbe que una nave se mueva más rápido que la luz. ¿Pero más rápido con relación a qué? En principio, con relación a su espacio local inmediato. Ahora bien, el espacio puede deformarse debido a la acumulación de masa en sus proximidades. Imaginemos, dijo Alcubierre, que modificamos esa acumulación de masa de tal forma que el espacio se expanda justo detrás de la nave y se comprima justo por delante.

En el modelo de Alcubierre, una burbuja de espacio sería acelerada por la acumulación de masa a su alrededor, y el resultado sería la posibilidad de viajar distancias a mayor velocidad que la luz. No se viola el principio de la Relatividad Especial sobre viajes más veloces que la luz puesto que la nave está en reposo con relación a su burbuja local; es la propia burbuja la que se transporta a velocidad superlumínica, y con ella cualquier objeto que ésta contenga, incluida una nave espacial.

C6_3 - Motor de Alcubierre

El motor de Alcubierre curva el espacio a lo largo de su trayectoria, comprimiendo el espaciotiempo a proa y expandiéndolo a popa. Créditos: Trekky0623

Alcubierre plasmó las posibilidades para el vuelo superlumínico en su artículo original, donde el mecanismo que propone es descrito con un término de la serie de ciencia-ficción Star Trek: motor de curvatura (Warp drive). También reconoció un fallo de su modelo: viola el principio de conservación de la energía. Para producir un efecto de “motor de curvatura” hace falta que la densidad de energía en ciertos lugares se haga negativa. Considerar materia con energía menor que cero puede parecer paradójico, pero dentro del campo de la Mecánica Cuántica existen situaciones en las que el concepto es factible.

Aunque las matemáticas del motor de curvatura están bien establecidas, su aplicación práctica es dudosa. Las primeras estimaciones indicaron que la energía requerida superaría con mucho la existente en el Universo conocido; posteriores reevaluaciones redujeron la cantidad de energía a “sólo” la mitad de la masa de Júpiter, y si la burbuja de espacio se sustituía por un toro (un cuerpo con forma de rosquilla), la cantidad se reduce a la masa de un coche.

La exploración de otros sistemas planetarios constituirá un hito de magnitud sin precedentes en la historia del Hombre; eso si llega finalmente porque no hay garantías de que el salto a las estrellas sea factible. Puede que las dificultades técnicas resulten insalvables o que requieran de un esfuerzo económico e industrial tan enorme que sea en la práctica inviable. Es posible que los demás mundos ya estén colonizados por otras especies. En tal caso, quizá sea más razonable llamar a los vecinos antes de presentarnos en su casa.

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Acaba de salir publicado mi libro Exoplanetas para la colección Un paseo por el Cosmos de RBA. Uno de los capítulos que escribí para el primer borrador acabó descolgándose del texto final. No quiero que se pierda como lágrimas en la lluvia, así que os lo incluyo a continuación en los siguientes dos artículos (este es el primero). Tomadlos como un anexo a la Versión del Director. Que lo disfrutéis.

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VIAJAR A LAS ESTRELLAS – Parte 1

Los exoplanetas se encuentran a grandes distancias, mucho más lejos de lo que un ser humano podría viajar. Aun así, los humanos no se resignarán a permanecer confinados en su propio sistema planetario. Las propias leyes de la Física imponen límites a la posibilidad de viajar a otras estrellas, pero hay otras opciones.

Descubrir la existencia y propiedades de mundos extrasolares tiene una gran interés para los científicos. pero su importancia se extiende mucho más allá. Las sociedades humanas, con apenas excepciones, han atendido siempre la llamada a expandirse por todo tipo de territorios en busca de espacio vital. Parece que se trata de algo consustancial al ser humano. Buscamos tierras de cultivo, recursos minerales, puertos naturales, territorios para colonizar, enclaves militares estratégicos. En el proceso algunas naciones prosperan más que otras, pero el resultado general es una expansión de la raza humana.

Hemos colonizado todos los continentes, hemos establecido colonias en la Antártida y en órbita terrestre baja. La siguiente frontera es el espacio. En las últimas décadas hemos desplegado un buen número de sondas interplanetarias, paso previo antes de la exploración tripulada. Ya hay planes para colonizar mundos en nuestro propio sistema solar y para explotar los recursos minerales de asteroides y cometas cercanos. Más cerca de casa, la Luna nos brinda una estación espacial natural en la que podemos extraer recursos como helio-3 y donde podemos establecer bases de exploración.

Tarde o temprano el hombre saldrá de su pequeña isla planetaria y colonizará el archipiélago que forma el Sistema Solar. Después de eso se plantearán dos alternativas: o bien la humanidad se contenta con ocupar su propio sistema planetario y nada más, o bien dará el gran salto a la búsqueda de nuevos mundos en otras estrellas. La primera alternativa es poco probable, dado el impuso natural que tenemos por seguir ampliando horizontes. En cuanto a la segunda, plantea problemas de enorme dificultad.

Resulta difícil comprender la enormidad del espacio entre las estrellas. En tiempos de Felipe II la mayoría de las personas tenían su movilidad limitada a pocos kilómetros por los medios de transporte de la época. El galeón de Filipinas unía dicho archipiélago con la Península una vez al año, recorriendo una distancia mil veces superior a la que una persona podía recorrer a pie o a caballo en un solo día. En la actualidad, la sonda New Horizons se dirige al exterior de nuestro Sistema Solar tras estudiar Plutón, un cuerpo situado a 6.000 millones de kilómetros de la Tierra que tardó nueve años en alcanzar. Es una de las sondas más rápidas jamás lanzadas por el hombre, pero a pesar de eso tardaría unos 300.000 años en llegar a la estrella más cercana a la nuestra. Las distancias interplanetarias se miden en millones de kilómetros, las interestelares se miden en millones de millones.

Podemos diseñar naves más avanzadas y veloces. La duración de un viaje desde Filipinas hasta España se ha reducido del año que requería en el siglo XVII a apenas un día en la actualidad, y si hubiese incentivos económicos podría hacerse incluso en menos tiempo. El problema es que los viajes espaciales se parecen muy poco a los vuelos de avión. Una nave espacial es como una bola de billar, lanzada con gran precisión para llegar a su objetivo. Los ingenieros espaciales utilizan los planetas como ayuda gravitacional para poder desviar la sonda a donde interese y en el proceso la velocidad puede aumentar, pero ese efecto tiene sus límites.

Intentemos dotar a nuestra nave espacial de un poderoso motor y una gran cantidad de combustible. ¿Viajará así más rápido? La respuesta es sí, pero por desgracia la Física actúa en contra de los viajeros. La única forma que tenemos de propulsarnos está basada en la Tercera Ley de Newton: si queremos avanzar tenemos que dejar algo atrás. Para que una nave espacial avance tiene que llevar algo que pueda arrojar hacia atrás, como los gases de combustión del cohete. Ahora bien, si queremos viajar más rápido la cantidad de combustible necesario aumenta de forma exponencial: duplicar la velocidad requiere mucho más del doble de combustible.

Para aumentar la velocidad de una nave espacial, una de las cosas que pueden hacerse es elevar la velocidad de salida de los gases de combustión. Eso puede lograrse sustituyendo el motor clásico, en el que sustancias químicas reaccionan y salen del cohete a gran velocidad, por un motor iónico donde las partículas cargadas eléctricamente son aceleradas por un campo eléctrico. La velocidad de las partículas expulsadas por el cohete es mucho mayor, y también lo será la velocidad final de la nave.

Los primeros prototipos de motor iónico fueron probados por la NASA en la década de los sesenta y han sido usados con éxito en la sonda Dawn que fue enviada para estudiar los asteroides Vesta y Ceres. El motor iónico que la impulsa por el espacio es muy lento en términos absolutos, y su empuje es tan pequeño que la aceleración que produce es equivalente a pasar de 0 a 100 km/h en cuatro días. A su favor cuenta con una mayor eficiencia que un motor convencional, lo que se traduce en un menor consumo de material de propulsión, y su menor empuje es compensado de sobra por su mayor tiempo de funcionamiento.

Más allá del motor químico o el iónico, un cohete propulsado mediante energía nuclear proporcionaría un empuje muy alto, permitiendo a la nave alcanzar velocidades muy altas. Existen diversos proyectos en los tableros de diseño esperando un apoyo presupuestario masivo para convertirse en alternativas viables. Los actuales viajes de exploración del Sistema Solar no precisan de motores nucleares, pero el salto a las estrellas será una empresa con necesidades muy distintas.

Buscando métodos para mejorar la eficiencia de futuras naves interestelares, los ingenieros han dado con una solución eficaz: no acarrear combustible. Eso se puede hacer de diversas formas. Una opción consiste en desplegar una gigantesca y finísima vela solar, capaz de captar los fotones emitidos por el Sol. Los fotones son partículas que carecen de masa en reposo pero pueden transportar momento lineal, o como se decía antiguamente, “cantidad de movimiento.” Cuando impactan contra una superficie, como la de una vela, pueden transmitir parte de su momento linean a ésta, actuando de forma similar al viento sobre una vela terrestre. También puede usarse la luz de un láser de alta potencia disparado desde el punto de origen del viaje.

Una interesante alternativa, propuesta en los años sesenta por el físico norteamericano Robert Bussard, se basa en el hecho de que el vacío del espacio interestelar no está realmente vacío. Bussard imaginó un gigantesco colector formado por un campo magnético que recogería los átomos de hidrógeno desperdigados por el espacio. Ese hidrógeno podría ser usado como fuente de energía (mediante fusión termonuclear) y como sustancia arrojadiza. La idea cuenta con un serio inconveniente: el hidrógeno que va siendo recogido se encuentra prácticamente en reposo, y al colisionar con la nave crearía en esta un efecto de frenado.

Pero las enormes distancias interestelares hace que incluso los más eficientes y veloces sistemas de propulsión se encuentren con limitaciones impuestas por las propias leyes de la naturaleza. La primera proviene de la Teoría de la Relatividad de Einstein: nada puede viajar más rápido que la luz en el vacío. Se trata de una velocidad tan alta que a escala humana parece infinita porque no suelen abundar los casos en que podamos notar el retardo. Las comunicaciones por radio y televisión en nuestro mundo son prácticamente instantáneas, y los medios de transporte más veloces a nuestra disposición viajan a apenas una fracción de la velocidad de la luz, cuyo valor suele representarse mediante la letra c.

El efecto de c finito comienza a manifestarse en los vuelos interplanetarios. Cuando los ingenieros de la NASA o la ESA controlan una sonda espacial han de asumir que pasarán horas entre la transmisión de una orden y su recepción, lo que dificulta el control desde tierra. Cuando en julio de 2015 la sonda New Horizons pasó por Plutón, la señal de “todo en orden” que envió tardó casi cuatro horas y media en llegar a la Tierra; para entonces la sonda había avanzado casi un cuarto de millón de kilómetros. A tales distancias no se puede establecer una comunicación en tiempo real y por ese motivo la lista de instrucciones de la New Horizons estaba programada de antemano.

La situación empeora al salir del Sistema Solar. La estrella más cercana a nuestro sol, Próxima Centauri, se hallan a unos 4,22 años-luz de nosotros. Incluso viajando a la velocidad de la luz tardaríamos más de cuatro años en llegar a ella. Algunas de las estrellas de nuestros cielos se encuentran mucho más lejos. Polaris, la estrella polar, que indica el Norte a los marineros de nuestros mares, se encuentra a 434 años-luz, lo que significa que la luz que nos llega ahora de ella abandonó su superficie cuando el reinado de Felipe II estaba en su apogeo.

La segunda limitación es de índole matemática. Acelerar un objeto hasta alcanzar una velocidad próxima a la de la luz requiere una gran cantidad de energía. Para llevar una moneda de un euro desde el reposo a una velocidad de 0,9c necesitaríamos todo el suministro energético de una central nuclear durante diez días; la factura rondaría los treinta millones de euros. Y aumentar la velocidad será cada vez más difícil. Un objeto necesita tanta energía para pasar del reposo a una velocidad de 0,9c como para subir esa velocidad de 0,9c a 0,96c. Rozar la velocidad de la luz se hace prohibitivo. Lástima, porque viajar a altísimas velocidades tiene un efecto positivo para los viajeros: el tiempo viaja más despacio para ellos. Un viaje a Próxima Centauri a 0,99c tardaría unos cuatro años según el cómputo de la Tierrra, pero para los viajeros solamente habrían transcurrido siete meses. Se trata del efecto de dilatación temporal descrito por la Relatividad de Einstein.

Botas voladoras - Iron Man

Hace algunos días (gracias a Cintia) me encontré con una curiosa historia. En mayo de 2016 un chico escribió una carta a la AAAS (American Association for the Advancement of Science), una organización norteamericana centrada en la promoción de la ciencia. El chico preguntaba si había alguna forma de conseguir unos zapatos para vola. El CEO de la AAAS es de esa gente que piensa que la ocasión la pintan calva, y aprovechó para responder con una carta que combinaba claridad, esperanza y apoyo. Creo que es bueno compartirla con todos vosotros.

LA CARTA:

Querido científico

¿Puede encontrar una forma de que yo tenga superfuerza para poder volar, o simplemente hacerme volar, o puede hacer unos zapatos para volar y enviármelos para que yo pueda probarlos? Oh, y nunca he hecho una nota para un científico así que esto es del todo nuevo. Sólo quería saber si podía usted hacerlo, que yo creo que sí puede. ¿Puede ser gratis, o puede usted hacerlo por 10 pavos, por favor? Muchas gracias para usted y para mí.

Sinceramente [sin firma]

LA RESPUESTA:

Rush D. Holt, CEO y Editor Ejecutivo de Ciencia

24 mayo 2016

Querido [],

Muchas gracias por tu carta en la que pides nuestra ayuda para darte superfuerza o crear zapatos para volar.

Desde pájaros hasta aviones, todas las cosas que vuelan necesitan una fuerza para impulsarlos en una dirección dada. Se llama empuje. Para darle empuje a un par de zapatos, necesitarías usar cohetes. No obstante, la parte difícil de crear zapatos-cohete es almacenar suficiente combustible para que dure algo más de unos segundos sin que pesen demasiado. No te conozco, pero creo que eres mucho más pesado que un pájaro y haría falta mucho combustible para propulsarte. Y piensa que también tendrías que llevar combustible para impulsar el combustible de los depósitos. Puede que nos guste disfrutar viendo en el cine a Iron Man volando por el mundo, pero por desgracia aún no hemos conseguido ingeniárnoslas para crear un par que funcione.

Puede que algunas personas te digan que es imposible. Sin embargo, la ciencia convierte lo que una vez se consideró imposible en tecnologías que usamos todos los días, como aviones, smartphones, satélites y técnicas médicas que previenen y curan todo tipo de problemas de salud. La gente que vivió hace 300 años nunca pudo haber imaginado la tecnología que tenemos hoy, ¡y quién sabe lo que la gente tendrá dentro de 300 años!

Ya piensas como un científico, porque haces preguntas. Estoy deseando oír buenas noticias de tu parte, y acerca de tí.

Sinceramente, Rush Holt.

APÉNDICE. La carta del chaval, identificado como Drayden Walker, desencadenó una campaña en la que personas de todo el mundo compartieron sus primeras experiencias con la ciencia y la tecnología bajo los hashtag #ThinkLikeAScientist (“piensa como un científico”) y #ThinkLikeAnEngineer (“piensa como un ingeniero”). Algunos de los miembros de la AASC compartieron su primer contacto con la ciencia y la ingeniería: el Discovery Channel, un lanzamiento del transbordador, un columpio, una mascota, una feria científica del colegio. Mi favorito es el de la chica que, con cinco años, decidió usar aceite de cocina para ver si podía deslizarse más deprisa por el tobogán. Su conclusión: “no lo recomiendo

¿Y tú, amigo lector? ¿Cuál fue tu primera vez?

Arroz dorado

Traducción de la carta que un grupo de galardonados con el premio Nobel ha dirigido contra la multinacional ecologista Greenpeace, con relación a los organismos modificados genéticamente. La carta original en inglés puede leerse aquí, y hay versión en francés aquí.

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A los dirigentes de Greenpeace, las Naciones Unidas y los gobiernos de todo el mundo

El Programa de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas ha resaltado que la producción de alimentos, piensos y fibras necesitará duplicarse para el 2050 para satisfacer la demanda de una población global creciente. Las organizaciones opuestas a las técnicas modernas de cruce de plantas, con Greenpeace a la cabeza, han negado repetidamente estos hechos y se han opuesto a las innovaciones biotecnológicas en la agricultura. Han representado incorrectamente los riesgos, beneficios e impacto de éstas, y han apoyado la destrucción criminal de pruebas de campo y proyectos de investigación aprobados.

Urgimos a Greenpeace y a sus seguidores a que reexaminen la experiencia de los granjeros y consumidores del mundo con relación a cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología, a que reconozcan los descubrimientos de las instituciones con autoridad científica y de las agencias reguladoras, y que abandonen su campaña contra los “OMG” [Organismos Modificados Genéticamente] en general y contra el Arroz Dorado en particular.

Las agencias científicas y reguladoras por todo el mundo han hallado, de forma repetida y consistente, que los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología son tan seguros como, si no más seguros que, los que se derivan de otros métodos de producción. Nunca ha habido ni un solo caso confirmado de repercusión negativa, sobre la salud para humanos o animales, debido a su consumo. Se ha mostrado repetidamente que el impacto ambiental ha sido menos dañino al medio ambiente, así como una mejora en la diversidad global.

Greenpeace ha encabezado la oposición al Arroz Dorado, el cual tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y enfermedades causadas por deficiencia en vitamina A (VAD), que tiene el máximo impacto en los pueblos más pobres de África y el Sureste de Asia. La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de VAD, incluyendo el 40 por ciento de los niños menores de cinco años en el mundo en desarrollo. Basándose en estadísticas de UNICEF, un total de uno a dos millones de muertes evitables suceden anualmente como resultado de VAD, puesto que compromete al sistema inmunitario, exponiendo a los bebés y niños a un gran peligro. El VAD en sí mismo es la causa principal de la ceguera infantil en todo el mundo, afectando a entre 250.000 y 500.000 niños cada año. La mitad de ellos fallecen 12 meses después de perder la vista. HACEMOS UN LLAMAMIENTO A GREENPEACE a que cese y desista de su campaña contra el Arroz Dorado en particular, y contra los cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología en general;

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A LOS GOBIERNOS DEL MUNDO para que rechacen la campaña de Greenpeace contra el Arroz Dorado en particular, y contra los cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología en general; y para que hagan todo lo que esté en su mano para oponerse a las acciones de Greenpeace y para acelerar el acceso de los granjeros a todas las herramientas de la biología moderna, especialmente semillas mejoradas mediante biotecnología. La oposición basada en la emoción y el dogma, en contradicción con los datos, debe cesar. ¿Cuántas personas pobres del mundo deben morir antes de que consideremos esto un “crimen contra la humanidad”?

Sinceramente, (lista de firmantes)

Harry(Artículo presentado al concurso Jot Down Ciencia 2016)

El Universo apenas tenía un suspiro de vida cuando Harry adquirió consciencia. Para entonces ya se había perdido algunos de los capítulos más fascinantes del pasado.

El período de tiempo transcurrido desde el big bang, aquella extraordinaria explosión que lo creó todo a partir de nada, se había caracterizado por unas condiciones extremas. Primero fue el llamado tiempo de Planck, un instante durante el cual nadie sabrá nunca qué sucedió exactamente, un misterio oculto sin remisión.

Más adelante el Universo comenzó a cobrar forma. La gran fuerza única que lo regía todo se desgajó en cuatro fuerzas básicas. Nunca desde entonces se han encontrado unidas en armonía la gravedad, el electromagnetismo y las dos fuerzas nucleares. A continuación, en una fracción de tiempo más parecida a un instante que a otra cosa, las fronteras de lo conocido se extendieron a una velocidad casi inimaginable en un proceso bautizado mucho tiempo después con el nombre de inflación.

En aquellos tiempos el Universo era demasiado denso y caliente para contener nada que no fuese energía pura, pero pronto las condiciones permitieron la existencia de otros moradores. Los primeros que aparecieron fueron los quarks, diminutas subpartículas que con el tiempo formarían estrellas y galaxias. De momento, sin embargo, tenían problemas más acuciantes. Sus enemigos, los antiquarks, también habían hecho su aparición y no estaban dispuestos a compartir territorio con ellos. Una guerra quark-antiquark, tan intensa como breve, acabó con la victoria de los quarks. Solamente había sobrevivido uno de cada mil millones, pero gracias a ello el Universo era suyo.

Pronto el ambiente de aquel furioso Universo primitivo permitió a los quarks organizarse en entidades llamadas hadrones. O al menos intentarlo, porque no había forma de reunirlos en paz y su vida era corta. Finalmente apareció un barión estable, una combinación particular de tres quarks con una vida casi eterna que llamamos protón.

Harry era el primer protón del Universo. Había muchos más como él, y con el tiempo fueron formando estructuras más complejas. Cuando aparecieron los electrones, cada uno de ellos se emparejó con un protón creando con ello un átomo de hidrógeno, y en ocasiones dos átomos se fusionaban entre sí para formar un átomo de helio. Otras veces un electrón chocaba violentamente contra un protón, y el resultado era una nueva partícula llamada neutrón. Algunos neutrones se quedaban dentro de un núcleo atómico y allí se quedaban, como un gato que ha encontrado un lugar cálido frente a la chimenea y ronronea contento; otros vagaban libres por el espacio y, pasados unos minutos, se desintegraban.

Harry nunca perdió su identidad para convertirse en neutrón, pero tanto él como sus compañeros rigieron el Universo como señores indiscutibles hasta que los fotones lograron liberarse. Eso sucedió a los 370.000 años de edad del Universo, aproximadamente, cuando la sopa de materia y energía que lo formaba todo se volvió transparente. Desde ese momento los fotones pudieron viajar por el espacio con libertad.

Harry fue testigo de cómo los fotones se zafaron del dominio de la materia, pero tampoco le importó mucho. Un día la materia logró la hazaña de crear más fotones. Fue tan simple como convocar suficientes protones y electrones en una región del espacio, tantos que su atracción gravitatoria los forzó a generar reacciones termonucleares. Nacieron las estrellas. Luego se agruparon en galaxias, en cúmulos, en supercúmulos. Algunas estrellas se agotaron y dejaron de producir energía, otras acabaron sus vidas en gigantescas explosiones. Nubes formadas con elementos más pesados fueron mezclándose con el hidrógeno ya existente, y con el tiempo formaron nuevas estrellas.

Harry saltaba de un lugar a otro, formando parte de agrupaciones cada vez más fantásticas. Un día, después de miles de millones de años formando parte de una gigantesca masa de gas, una estrella supernova lo lanzó al espacio. Para entonces formaba parte de un átomo de oro. Con el tiempo llegó a otro sistema estelar y acabó integrándose en un nuevo mundo.

Dadas las características del átomo del que formaba parte, el destino de Harry debería haber sido hundirse hasta el núcleo del planeta, quedarse allí durante un enorme período de tiempo y tal vez acabar sus días formando parte de una estrella moribunda, pero resulta que llegó tarde a la formación del planeta y eso marcó la diferencia. El átomo del que formaba parte se hundió en la corteza del planeta. Las fuerzas tectónicas lo llevaron de un lugar a otro y lo mezclaron con otras sustancias, siempre en movimiento, siempre activo. Otros átomos se combinaron entre sí mediante reacciones químicas para dar nuevos productos, pero el oro es muy especial para algunas cosas y no lo hizo.

Llegó el día en el que Harry abandonó su morada subterránea. El planeta del que formaba parte se encontraba en condiciones de generar vida, y un día surgieron criaturas inteligentes. Eran torpes, ineficaces, nadie hubiera apostado por ellos. En su deseo por perdurar, aquellas criaturas decidieron construir un objeto y lanzarlo al espacio. Concluyeron que el oro era la sustancia ideal para esa misión, y por ese motivo tomaron una pequeña parte del oro que habían extraído de las profundidades de la tierra para otros propósitos, le dieron forma de disco, adosaron éste a un propulsor químico y lo lanzaron al espacio.

Pasó el tiempo. Mil años se convirtieron en un millón, y luego en mil millones, y luego en más. La raza de criaturas desapareció de la historia, su planeta fue barrido y su estrella se apagó. El disco es la única prueba de que una vez, en un lugar que ya no existe, vivieron unas seres que suspiraron por ser algo más. Ninguna otro ser inteligente, ninguna raza alienígena lo encontrará jamás, perdido en la oscura inmensidad del espacio, pero en el fondo eso no importa ya que la mera existencia del disco es una prueba de su éxito.

Oculto en el interior de un átomo de oro, dentro de un objeto creado incontables años atrás por una raza tan testaruda como soñadora, Harry ha vuelto al espacio. Su viaje continúa, pero ahora tiene algo más que consciencia. Tiene una misión.

Barney-stinson-reto-aceptado(Actualizado con fecha 16/6/16; ver final del artículo)

En abril de este año escribí un artículo titulado Informe Pelícano: Bioo, la maceta que te carga el móvil acerca de un producto de la empresa Bioo que supuestamente permite usar una maceta para cargar el móvil. En resumen, los números no me cuadran y tengo fuertes dudas sobre la viabilidad del concepto.

Eso no ha impedido a esa empresa obtener la financiación que necesitaba vía crowfunding (y sobrados, porque han recaudado seis veces su objetivo inicial), ganar premios, conseguir mucha publicidad y seguir adelante con sus proyectos. Mientras tanto yo pasé a otros asuntos. Hasta hoy.

Resulta que estaba yo tan tranquilo a punto de bajarme del autobús cuando recibo un tuit de Chantal Marín, jefa de márketing de Bioo, acusándome de no haber construido nada, y menos una start-up. Debí haber chuleado de mis logros, pero soy así de humilde y paso. Aun así le contesté, y ella a mí, y una cosa llevó a otra…

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… y me he comprometido a comprobar la veracidad de las afirmaciones de Bioo. Voy a recibir alguno de sus productos, lo analizaré y sacaré mis conclusiones. Por supuesto, compartiré todo lo que averigüe con vosotros, y me reafirmo en que estoy dispuesto a desdecirme públicamente si resulto estar equivocado.

Hoy es seis de junio. Permanezcan a la escucha, amigos.

ACTUALIZACIÓN 8/6/2016. Parece que el reto se complica.@ChantalMarinB, la CM de Bioo, acaba de bloquearme

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y además de eso…

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…resulta que tengo que comprar los productos de Bioo para poder analizarlos. Considerando que a estas alturas lo único que se puede hacer es un “pre-order,” que la web de la empresa no dice nada sobre precios o plazos de entrega, y que tengo mejores cosas que hacer con mi dinero que respaldar en un proyecto en el que no creo, esperaré a que alguien me lo regale para mi cumpleaños. Aunque la verdad, prefiero una PS4.

ACTUALIZACIÓN 16/6/2016. El día 10 recibí un email de Bioo.tech en el que se disculpaban por el comportamiento de Chantal Marin, quien ha dejado de ser directora de márketing de la empresa. La señorita Marín ha blindado su cuenta de Twitter, y parece que se ha centrado HoodooPro, una empresa que ayuda a financiarse a las compañías emergentes (start-ups) y donde ella aparece como fundadora y consejera delegada. Bioo.tech se pone a mi disposición para cualquier aclaración en su oficina de Barcelona; el problema es que me pilla algo lejos de Granada. En cuanto al desafío, ni una palabra.

En otro orden de cosas, Bioo.tech anunció ayer mismo que ha decidido abandonar la campaña de captación de fondos y devolver el dinero a los donantes. El motivo que aducen es problemas con dos de los suministradores. “Para solventar el problema necesitaríamos una inyección de capital directa para poder compensarlo… se ha hecho inviable económicamente” puede leerse en su página de Facebook. Imagino que se refieren a la planta cargadora de móvil, porque al mismo tiempo mantienen su compromiso con la fabricación del “panel Bioo para autoconsumo,” que esperan comenzar a fabricar hacia septiembre de este año.

Veremos qué sucede después del verano. Mientras tanto, hay algo que no entiendo: ¿cómo es posible que el proyecto sea económicamente inviable si, según afirma la propia Bioo.tech, han recaudado seis veces más de lo que pedían en un principio?

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