Supervillano 2

[Primera parte] [Original]

La Mazmorra, celda A

(Apéndice a Las 100 Cosas que Haré si me Convierto en un Supervillano)

  1. No haré que mi lugarteniente de confianza mate al chico que está destinado a derrocarme. Lo haré yo personalmente
  2. No perderé el tiempo hacienda que la muerte de mi enemigo parezca un accidente. No tengo que rendir cuentas ante nadie y mis otros enemigos no me creerán
  3. Dejaré claro que sí conozco el significado de la palabra “piedad”; lo que pasa es que elijo no mostrar piedad a nadie
  4. Mis agentes encubiertos no tendrán tatuajes que los identifiquen como miembros de mi organización, ni tendrán que llevar botas militares o seguir ningún otro código de vestuario
  5. Diseñaré yo mismo todas las máquinas del juicio final. Si tengo que contratar a un científico loco para que me ayude, me aseguraré de que sea lo bastante retorcido para que nunca pueda arrepentirse y reparar el daño que ha causado
  6. Si mi centro de mando supremo es atacado, huiré de inmediato en mi cápsula y dirigiré las defensas desde allí. No esperaré hasta que las tropas enemigas entren en mi santasanctórum para hacerlo
  7. Aunque en realidad me da igual porque pienso vivir eternamente, contrataré ingenieros que puedan construirme una fortaleza lo bastante fuerte para que, si me matan, no se colapse sin motivo estructural
  8. Prohibiré y destruiré cualquier magia o tecnología que pueda resucitar milagrosamente a un personaje secundario que se haya sacrificado entregando su vida por otros
  9. Cualquier persona, chico o chica, que vista ropas extrañas y tenga acento extranjero tendrá que subir a un monumento en la plaza principal de mi capital y denunciarme, afirmar conocer el secreto de mi poder, convocar a las masas a la rebelión, etc. Así, los ciudadanos acabarán hasta las narices cuando llegue el momento real.
  10. No usaré planes que pasen por que el grupo del héroe entre en mi cámara interior para caer en la trampa
  11. Ofreceré a los videntes la posibilidad de trabajar exclusivamente para mí o ser ejecutados.
  12. No confiaré totalmente en los embrujos “totalmente fiables” que puedan ser neutralizados por talismanes de tres al cuarto
  13. La entrada principal a mi fortaleza será de tamaño estándar. Las puertas dobles de 20 metros de altura impresionan a las masas, pero son difíciles de cerrar rápidamente en caso de emergencia
  14. Nunca aceptaré un desafío del héroe
  15. No atacaré a un enemigo personalmente a menos que todos mis soldados hayan muerto
  16. Si capturo la nave del héroe la guardaré en la bodega de carga con la rampa bajada, unos pocos guardias escogidos y una tonelada de explosivos que estallarán en cuanto la nave se encuentre a distancia adecuada
  17. Da igual cuánto desee la venganza, nunca diré a un subordinado eso de “déjamelo a mí, es mío”
  18. Si tengo maquinaria que ejerza una función importante, no se activará por una palanca que alguien pueda activar accidentalmente al caer encima tras ser herido mortalmente
  19. No intentaré matar al héroe metiendo una criatura venenosa en su cuarto. Puede que acabe matando por accidente a uno de mis torpes esbirros
  20. No hay nada más irritante que un héroe que te derrota con conocimientos matemáticos básicos, todas mis armas personales serán modificadas para poder disparar un tiro más que las armas estándar
  21. Si entro en posesión de un artefacto que sólo pueda ser usado por los puros de corazón, no intentaré usarlo
  22. Los cañones rotatorios de mi Fortaleza no podrán girar tanto que puedan disparar hacia dentro o mutuamente
  23. Si decido convocar un concurso de habilidades para el público en general, los concursantes deberán quitarse la capa y afeitarse la barba antes de entrar
  24. Antes de secuestrar a un científico viejo y obligarle a trabajar para mí investigaré a sus descendientes y me aseguraré de que no tenga ninguna hija hermosa pero tonta que esté dispuesta a arriesgarlo todo por recuperar a su padre, ni tampoco ningún hijo que trabaje en el mismo campo pero se haya alejado de él y haya tenido un altercado con él
  25. Si al final decido matar al héroe en una sala trampa (con agua que sube, arena que cae, muros que se acercan, etc) no lo dejaré sólo en los cinco a diez minutos antes de su “inminente” muerte, sino que buscaré una ventana o cámara y me quedaré disfrutando la muerte de mi adversario
  26. En lugar de tener una sola cápsula de escape, que el héroe puede ver y seguir con facilidad, lanzaré docenas de señuelos para despistar
  27. Los guardias de prisión tendrán su propia cafetería con variedad de buenas comidas que pueden enviarse a los guardias de servicio. Los guardias serán informados de que aceptar comida o bebida de cualquier otra fuente será castigado con la ejecución
  28. No usaré robots como agente de destrucción si hay alguna forma de que puedan ser reprogramados o si sus baterías pueden ser fácilmente retiradas desde el exterior
  29. A pesar de lo delicioso de la ironía, no obligaré a dos héroes a luchar entre sí en la pista
  30. Todos los miembros de mis Legiones de Terror llevarán uniformes a media. Así, si el héroe deja fuera de combate a un soldado y le roba el uniforme, no le vendrá bien y se notará enseguida
  31. Nunca dejaré la llave de la celda justo fuera del alcance del prisionero
  32. Antes de nombrar a alguien como lugarteniente de confianza, llevaré a cabo una investigación profunda de sus antecedentes
  33. Si descubro que mi hermosa consorte, que tiene acceso a mi fortaleza, está asociada con el héroe, la haré ejecutar. Es lamentable, pero es más fácil encontrar nuevas consortes que nuevas fortalezas, y quizá la siguiente prestará más atención en la reunión de orientación
  34. Si escapo en un gran camión y el héroe me persigue en un pequeño deportivo italiano, no esperaré a que el héroe me alcance para intentar sacarme de la carretera. En vez de eso, pisaré los frenos cuando esté detrás de mí (saber algo de física elemental puede resultar muy útil)
  35. Mi máquina del juicio final tendrá un dispositivo tecnológico avanzado llamado condensador, por si acaso alguien lo desenchufa en el último segundo (si tengo acceso a tecnología REALMANTE avanzada, incluiré un dispositivo de respaldo llamado batería)
  36. Si construyo una bomba recordaré qué cable hay que cortar en caso de que tenga que ser desactivada, y todos los cables serán rojos
  37. Antes de gastar dinero en gárgolas gigantes, arcos góticos u otros elementos arquitectónicos intimidatorios, me aseguraré de que no haya gastos militares que necesiten antes los fondos
  38. Los pasadizos que entren y salgan de mi dominio estarán bien iluminados con luces fluorescentes. La atmósfera siniestra se perderá, lo que es una lástima, pero mis patrullas de seguridad serán más efectivas
  39. Si estoy de campamento, oigo romperse una ramita, comienzo a investigar y encuentro una pequeña criatura del bosque, enviaré patrullas de todos modos (si desaparecen entre el follaje, no enviaré otra patrulla sino un ataque con napalm)
  40. Daré instrucciones a mis guardias para que comprueben la maceta de toda celda de prisión que parezca vacía. Si la maceta no está, una de dos, o el prisionero está subido al dintel esperando tirar la maceta al guardia, o bien ha decidido llevársela como recuerdo (en cuyo caso, es evidente que está perturbado y no representa una amenaza). En cualquier caso, no hay motivo para entrar
  41. Como alternative a no tener hijos, tendré montones de hijos. Mis hijos estará demasiado ocupados disputando entre sí para representar una amenaza real, y las hijas se sabotearán en sus intentos para ganarse al héroe.
  42. Si tengo hijos y luego nietos, mantendré a mi nieta de tres años junto a mí en todo momento. Cuando el héroe entre para matarme, le diré que le explique por qué es necesario matar a su amado abuelito. Cuando el héroe se lance a una explicación sobre moralidad, será la señal para tirar de la palanca y lanzarlo al foso de cocodrilos. A fin de cuentas, a los niños pequeños les encantan los cocodrilos, y es bueno pasar tiempo con los nietos.
  43. Si una de mis hijas se encariña con al héroe y me desafía abiertamente le felicitaré por su elección, declararé fiesta nacional para celebrar la boda y proclamaré al héroe como mi heredero. Eso bastará para romper la relación. Si no, al menos me aseguraré de que ningún héroe atacará a mis Legiones de Terror cuando hagan un desfile en su honor.
  44. Ordenaré a mis guardias que formen una línea cuando disparen al héroe, a ver si así no se disparan accidentalmente entre ellos. También haré que algunos disparen arriba, abajo y a los lados para que no pueda ponerse a salvo saltando.
  45. La decoración de mis mazmorras no incluirá tuberías al aire. Ayudan a crear ambiente tenebroso pero son buenas conductoras de vibraciones y muchos prisioneros saben código Morse
  46. Si los informes de vigilancia avisan de naves no tripuladas o de aspecto inocente en lugares donde no se suponen que deban estar serán vaporizadas de inmediato en lugar de ser recuperadas
  47. Clasificaré a mis lugartenientes en tres categorías: no confiables, de confianza y de completa confianza. El ascenso a la tercera categoría será otorgado de forma póstuma
  48. Antes de ridiculizar a mis enemigos por perder el tiempo en un dispositivo para detenerme que no puede funcionar, me haré con una copia de los planos y me aseguraré de que no puede funcionar
  49. No habrá cuerdas sujetando accesorios junto a ventanas abiertas o escaleras, y los candelabros se colgarán justo en el techo
  50. Proporcionaré presupuesto e investigación para desarrollar armas tácticas y estratégicas para todo tipo de necesidades, de modo que mis opciones no se limiten a “lucha mano a mano con espadas” o “volar el planeta en pedazos”
  51. No me proclamaré dios. Una posición tan peligrosa queda reservada para mi lugarteniente de confianza
  52. Ordenaré a mi diseñador de moda que, en materia de accesorios, la armadura corporal secundaria ajuste bien con cada uniforme
  53. Mis Legiones de Terror será un cuerpo con igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Cuando la profecía afirme que ningún hombre puede derrotarme, recordaré que cada vez hay más roles de género no tradicionales
  54. Instruiré a mis Legiones de Terror en técnicas de búsqueda. En particular, si buscan fugados y alguien grita “¡escaparon por allí!” primero habrá que comprobar la identidad de este útil informante antes de lanzarse en persecución
  55. Si sé de algún héroe en mis territorios, bajo ninguna circunstancia mataré a su mentor, maestro o amigo
  56. Si tengo atrapados al héroe y su pandilla no esperaré a que mi superarma esté cargada para acabar con ellos si tengo a mano medios más convencionales
  57. Siempre que haga planes que incluyan un calendario, pospondré tres días la fecha de terminación y no me preocuparé si me roban el calendario
  58. Intercambiaré la etiquetas de mi carpeta de planes ultrasecretos con la de recetas familiares. Imagine la sorpresa del héroe cuando descifre los planes robados y encuentre las instrucciones de la Ensalada de Patatas de la Abuela
  59. Si asalto el cuartel general de los rebeldes y lo encuentro desierto excepto por un extraño aparato que parpadea, no entraré a investigar sino que huiré como loco
  60. Antes de ser aceptados en mis Legiones de Terror, los reclutas tendrán que pasar pruebas de visión periférica y de audición, y deberán ser capaces de reconocer el sonido de una piedra arrojada como distracción
  61. Variaré de vez en cuando mi rutina diaria. Por ejemplo, no siempre haré eso de echarme un trago de vino o golpear un gong antes de acabar con mi enemigo
  62. Si le robo al héroe algo muy importante no lo dejaré expuesto al público
  63. Al planear una expedición escogeré para mus fuerzas una ruta que no les obligue a pasar por terreno frondoso convenientemente cercano al campamento rebelde
  64. Contrataré a un lugarteniente incompetente y tonto hasta decir basta, pero me aseguraré de que tenga información incorrecta cuando le envíe a capturar al héroe
  65. Como empleador no discriminatorio que soy, tendré varios guardaespaldas sordos. Así, si deseo hablar en confianza con alguien, me limitaré a darles la espalda para que no puedan leerme los labios en lugar de ordenarles que salgan de la habitación
  66. Si los rebeldes consiguen engañarme recordaré lo que hicieron para no volver a caer en el mismo truco una y otra vez
  67. Si busco alguien para dirigir mi sistemas informáticos y la elección está entre el programador brillante que dirige la empresa tecnológica más grande del mundo y un capullo quinceañero que intenta impresionar a la chica de sus suelos, me quedaré con el capullo y dejaré que el héroe se lleve al tío brillante.
  68. Planearé de antemano lo que haré con cada uno de mis enemigos caso de que sean capturados. Así nunca tendré que ordenar a nadie que los ate mientras decido su destino
  69. Si dispongo de sistemas informáticos a gran escala, tomaré como mínimo tantas precauciones como un negocio pequeño e incluiré cosas como escaneo antivirus y cortafuegos
  70. Seré un déspota no discriminatorio y me aseguraré de que el terror y la opresión se distribuyan por igual, no sólo contra un grupo particular que pueda formar el núcleo de una rebelión
  71. No pondré una base en un volcán, cueva u otro sitio donde sea ridículamente fácil burlar la seguridad haciendo rápel con una cuerda
  72. Dejaré que mis guardias trabajen con un horario de trabajo flexible. Así, si uno siente sueño podrá llamar a un reemplazo, echarse una siesta y volver alerta para terminar su turno
  73. Aunque sería una fuente de diversión, no confesaré al rival del héroe que fui yo quien cometió el acto infame por el que culpa al héroe
  74. Si cuelgo de un precipicio y el héroe me ofrece la mano no intentaré arrastrarlo conmigo. Le dejaré que me rescate, le daré las gracias, volveré a la seguridad de mi fortaleza y ordenaré su ejecución
  75. Haré realizar exorcismos en mi fortaleza a intervalos regulares. Aunque los fantasmas proporciona un ambiente adecuado en las mazmorras, tienden a proporcionar información valiosa una vez aplacados
  76. Añadiré tinta indeleble al foso. No impedirá que alguien pueda atravesarlo a nado, pero incluso los guardias tontos se darán cuenta cuando alguien lo intente
  77. Si un científico con una hija hermosa y soltera rehúsa trabajar para mi, no la haré rehén. En su lugar, le ofreceré pagarle su futura boda y las matrículas universitarias de sus hijos
  78. Si tengo acorralado al héroe, voy a terminar con él y de repente grita “¡cuidado, detrás de ti!” no me reiré ni diré “no esperarás que me trague eso, ¿verdad?” Lo que haré será echarme a un lado y dar media vuelta. Así tendré mi arma apuntando hacia el héroe, podré mirar la zona detrás de mí, y si algo se dirigía hacia mí ahora se dirigirá hacia el héroe
  79. No externalizaré funciones esenciales
  80. Si alguna vez construyo un dispositivo para transferirme la energía del héroe me aseguraré de que no pueda funcionar marcha atrás
  81. Decretaré que toda la paja sea enviada en balas fuertemente empacadas. Cualquier carro con paja suelta que intente pasar por un punto de control será incendiado
  82. No llevaré a cabo celebraciones públicas dentro de los muros de mi castillo. Cualquier evento público será hecho carretera abajo en el pabellón de festivales
  83. Antes de usar algún dispositivo que transfiera energía directamente a mi cuerpo le instalaré un supresor de sobrecargas
  84. Contrataré un maestro dramático. Cuando el héroe me oiga hablando con acento de Huelva (si todo el mundo suena español) o de Buenos Aires (si todos suenan iberoamericanos) pensará que es un caso de identidad equivocada
  85. Si capturo a un enemigo conocido por escapar gracias a dispositivos ingeniosos ordenaré una búsqueda de cavidades completa y le confiscaré todos sus efectos personales antes de arrojarlo a la mazmorra
  86. No diseñaré planes en los que la Parte A consista en engañar al héroe para que me ayude y la parte B consista en reírme de él y dejarle a su suerte
  87. No montaré banquetes espléndidos en medio de una hambruna. La buena publicidad entre los invitados no compensará la mala publicidad entre las masas
  88. Desviaré algo de mis ganancias ilícitas hacia proyectos de renovación urbana. Aunque los suburbios de chabolas le dan un toque pintoresco a la ciudad, también contiene aliados inesperados para los héroes
  89. Nunca le diré al héroe “sí, fui yo quien lo hizo, pero nunca podrás demostrárselo al tonto del bote” Es posible que el tonto del bote se encuentre agazapado tras la cortina
  90. Si mi científico/mago loco me dice que ha perfeccionado mi superarma pero necesita más pruebas, esperaré a que las termine. Nadie conquistó nunca el mundo usando una versión beta
  91. No nombraré asesor a un familiar. Muchos planes se viene abajo por el nepotismo, y además causa problemas con la agencia de igualdad de oportunidades
  92. Si elijo consorte no le diré luego que ha sido reemplazada por una mujer más joven y atractiva
  93. Si uso a la chica del héroe como rehén y la tengo al borde de la muerte mientras me enfrento al héroe, me centraré en ella y no en él. El héroe no intentará nada mientras su verdadero amor esté prisionera. Por otro lado, el hecho de que ella sea débil, tonta e inútil hasta ese momento puede cambiar a la hora del desenlace dramático
  94. Haré mapas ridículamente equivocados de los pasadizos secretos de mi fortaleza y contrataré viajeros para que los confíen a ermitaños viejos
  95. No usaré rehenes como cebo para una trampa. Salvo que los vayas a usar para negociar o como escudos humanos, no vale la pena
  96. Contrataré a un tirador de primera para que monte guardia en la entrada de mi fortaleza. Su trabajo será disparar a cualquiera que llegue para retarme
  97. Explicaré a mis Legiones de Terror que las armas de fuego tienen alcance largo y las espadas no. Quien intente tirarle una espada al héroe o aporrearle con un arma será ejecutado al momento
  98. Recordaré que mis vulnerabilidades deben ser reveladas según el principio estricto de la necesidad de saber. Recordaré también que nadie tiene que saber
  99. No me aliaré con nadie más poderoso que yo. Una persona así acabará traicionándome en mi momento de gloria. Sí haré alianzas con quien sea menos poderoso que yo, y le traicionaré en su momento de gloria
  100. Durante tiempo de paz mis Legiones de Terror tendrán prohibido mentir sobre beber hidromiel o comer jabalí asado. Se les exigirá que obedezcan a mi dietista y a mi instructor de aerobic
  101. Todas las serpientes que hagan de guardianas en lagos subterráneos serán equipadas con gafas protectoras para evitar heridas oculares
  102. Todas las brujas con habilidades proféticas recibirán liftings, peinados, manicura vestuario de Donna Karan, todo gratis. Eso destruirá su credibilidad
  103. No contrataré a un mago malvado si tiene un mostacho ridículo
  104. Contrataré un escuadrón entero de guardias ciegos. No sólo me ayudará a mantener mi reputación de empleador igualitario sino que me resultará útiles cuando el héroe se vuelva invisible o apague la única fuente de luz
  105. Todo el trabajo de reparaciones lo hará un equipo de mantenimiento de la casa. Cualquier supuesto “manitas” que aparezca frente a la fortaleza será escoltado a las mazmorras
  106. Cuando mis Legiones de Terror aparquen su vehículo para hacer un reconocimiento a pie, tendrán instrucciones de emplear El Garrote
  107. Los empleados tendrán caravanas para visitas conyugales y podrán usarlas a condición de que llamen a un reemplazo y firmen en la hoja de horarios. Cualquiera que se esté dando el lote mientras deja su puesto sin vigilancia será ejecutado.
  108. Los miembros de mi Legión de Terror asistirán a seminarios sobre sensibilidad. Que sean atentos y corteses con el público mientras no estén enzarzados en caos y destrucción va bien para las relaciones públicas
  109. Bajo ninguna circunstancia me casaré con una mujer que me conste sea una bruja desleal, traidora y cabrona sólo porque yo esté desesperado por perpetuar mi linaje. Por supuesto, siempre podemos salir y eso
  110. Todas las estancias de invitados tendrán micrófonos y vigilancia para poder saber qué traman los invitados que, por alguna razón, dejo vagar libremente por mi fortaleza
  111. Si mi ingeniero jefe me desagrada será ejecutado, no hecho prisionero en la mazmorra o más allá de las trampas que ayudó a diseñar
  112. No enviaré batallones compuestos solamente de robots o esqueletos contra héroes que tengan reparos en matar seres vivos
  113. No vestiré capas largas y pesadas. Ciertamente hablan por sí mismas de mi estilo, pero tienen una molesta tendencia a enredarse en puertas o provocar caídas durante una huida
  114. Si un ser maligno exige una víctima propiciatoria con una característica particular me aseguraré de que la víctima tenga esa característica antes del sacrificio en lugar de confiar en resultados anteriores (sobre todo si la característica es la virginidad y la víctima es la chica del héroe)
  115. Si alguna vez DEBO poner un reloj digital en mi dispositivo del juicio final compraré uno que esté libre de anomalías mecanocuánticas. Muchos relojes comerciales dan bien la hora cuando miras, pero si te das las vuelta un par de minutos y vuelves a mirar verás que el contador sólo ha avanzado unos pocos segundos
  116. Si mis Legiones de Terror son derrotadas en batalla, las retiraré discretamente y las reagruparé en lugar de lanzar una misión alocada para asesinar al héroe
  117. Si tengo colgada al cuello la llave de los grilletes del héroe y mi antigua novia se me ofrece como amante, estamos solos en mi dormitorio y me ofrece una copa de vino, rehusaré la oferta con amabilidad
  118. No cogeré un artefacto antiguo brillante mientras grito “¡Su poder es ahora mío!” Es mejor coger unas pinzas, ponerlo en un contenedor de materiales peligrosos y transportarlo a mi laboratorio para estudiarlo
  119. Seré selectivo a la hora de contratar asesinos. Quien intente atacar al héroe en cuanto vuelva la espalda no será siquiera considerado para el trabajo
  120. Sea cual sea mi única vulnerabilidad, falsearé otra diferente. Por ejemplo, haré sacar todos los espejos del palacio, gritaré y retrocederé cuando alguien sujete un espejo accidentalmente, etc. En el momento álgido, cuando el héroe esgrima un espejo y me lo ponga en la cara, mi reacción será “hum… creo que necesito un afeitado”
  121. Mis generadores del campo de fuerza estarán ubicados dentro del escudo que generen
  122. Me reservaré el derecho de ejecutar a cualquier secuaz que parezca ser inteligente, poderoso o retorcido. Eso sí, si lo hago no cometeré el error de gritar “¿por qué estoy rodeado de idiotas e incompetentes?”
  123. Instalaré un extintor de incendios en cada habitación; tres, si la habitación contiene equipo vital o productos químicos volátiles
  124. Construiré máquinas que en estado de sobrecarga se limiten a fallar y no a explotar volando en pedazos a todos mis secuaces, o peor aún, a desencadenar una reacción en cadena. Lo haré usando dispositivos llamados “protectores de sobrecarga”
  125. Explicaré a mis guardias que la mayoría de la gente tiene los ojos en la parte frontal de la cabeza, y que por tanto tiene poco sentido sacar el arma y retroceder lentamente por el pasillo cuando buscas a alguien

Vaca en agua

En el artículo anterior dejamos a nuestra vaca subiendo y bajando en el aire. La cuestión a responder, os recuerdo, era determinar si al lanzarla verticalmente tardaría más, menos o igual en llegar hasta el punto más alto que en bajar hasta llegar al punto de origen.

Estaba implícito en el enunciado un conjunto de simplificaciones. Tuvimos que suponer una fuerza de rozamiento con el aire (llamada viscosidad), pero suponíamos despreciables las influencias debidas a la rotación de la Tierra, efectos cuánticos, relativistas, atracción de otros cuerpos, etc. Por cierto, ya que he mencionado la palabra “despreciable”, sabed que no tiene el mismo significado en ciencia que en el habla cotidiana. Una persona despreciable sería alguien a quien no vamos a invitar a cenar a casa, pero en ciencia un efecto despreciable es algo que podemos despreciar (es decir, descartar) por su minúsculo efecto en el resultado. Por ejemplo, suponemos que la atracción gravitatoria entre el planeta Júpiter y nuestra vaca es despreciable por lo pequeño.

Uno de los efectos que no consideré por despreciable fue el de Arquímedes. En efecto, si nuestra vaca esférica se encuentra viajando por el aire, éste ejercerá una fuerza hacia arriba igual al peso del volumen del fluido (en este caso, aire) desalojado. Puesto que el volumen de una vaca lleno de aire tiene una masa pequeña no lo tuvimos en cuenta, pero en cualquier caso resulta irrelevante. El motivo es este:

Vaca esférica arquimediana en el aire

La diferencia ahora consiste en el nuevo término de fuerza de Arquímedes (flecha violeta). Esa fuerza depende del volumen del objeto y de la densidad del fluido que le rodea, además de la aceleración gravitatoria. Seguimos suponiendo que nuestra vaca es esférica (aunque me he permitido ponerle pezuñas y orejas en el dibujo porque queda más mono) y de volumen constante, así que el empuje de Arquímedes es el mismo para la subida que para la bajada. Yo tuve en cuenta ese efecto, y como es el mismo durante la subida que durante la bajada, el resultado no cambia, y sigue tardando algo más en caer que en subir.

La fuerza de Arquímedes es el origen de la vieja pregunta-trampa “¿qué pesa más, un kilo de plomo o un kilo de paja?” Se supone que un kilo es un kilo, y por tanto deberían pesar igual; pero como se pesa en el seno de la atmósfera terrestre, la cosa cambia, ya que la paja tiene menor densidad y por tanto mayor volumen que el plomo. Eso quiere decir que el empuje de Arquímedes es mayor para la paja, y puesto que va en sentido opuesto a la gravedad, un kilo de paja pesaría menos que un kilo de plomo. Por supuesto, si hacemos las medidas al vacío ambos objetos “pesan” lo mismo.

Pero al final del post pregunté si la situación sería la misma en el agua. ¿Qué cambia ahora? En términos de fuerza de viscosidad, nada. Para un objeto tanto da el aire como el agua, ya que ambos son fluidos. Vale, sí hay una diferencia: los líquidos se consideran incompresibles (que no se comprimen, no vayan a confundirlos con “incomprensibles”) y los gases no lo son. En ambos casos las fuerzas de viscosidad son del mismo tipo, así que nuestra argumentación anterior no cambia. Este comentario lo explica muy bien, y valdría incluso en el aire, ya que la densidad varía pero depende de la altura, así que a igual altura igual densidad e igual fuerza de Arquímedes.

En términos de la fuerza de Arquímedes, la cosa sí puede cambiar. Imaginemos que nuestra vaca esférica se hunde con el Titanic. En el momento del impacto contra el fondo del océano, la vaca recibe un empujón inicial hacia arriba. Si la vaca es más densa que el agua, la situación será idéntica que en el aire, y de nuevo todo será igual que antes: tardará un cierto tiempo en subir hasta una altura máxima, y luego algo más de tiempo en volver abajo.

Pero atención, porque si la vaca es menos densa que el agua la cosa cambia. En este caso la fuerza de Arquímedes superará a la gravitatoria; la vaca se limitará a subir a la superficie del mar y quedarse allí flotando a la espera del Carpathia. En tal caso desaparece la suposición inicial del problema (que la vaca subirá y luego bajará) y la situación es diferente.

Para aprovechar los últimos minutos de clase, vamos a reformular el problema de la vaca esférica menos densa que el aire. El Titanic está a punto de irse a pique, así que nuestra vaca se lanza desde lo alto del barco, cae al agua y se hunde. Como es menos densa que el aire, flotará. La pregunta ahora es: ¿tardará más, menos o igual en hundirse hasta una profundidad máxima que en volver a flote?

La situación sería algo así:

Vaca esférica arquimediana en el agua

En este caso la fuerza neta (flecha verde) ha cambiado de sentido y apunta hacia arriba, pero podemos hacer las mismas consideraciones que en el caso anterior. Durante la subida la fuerza neta sobre la vaca es mayor que durante la bajada, por tanto alcanzará mayor velocidad en cada punto de la caída, por tanto la vaca tardará menos tiempo en caer hasta una profundidad máxima que en volver a subir a la superficie del agua.

Recordemos que el caso de la vaca cayendo en el aire, con viscosidad, era el objeto de la pregunta del anterior post. Entonces concluimos que la bajada tardaba más que la subida. Ahora aparentemente es lo contrario, puesto que la subida tarda más que la bajada.

Pero en realidad, la diferencia no es tal porque “subida” y “bajada” representa dos fases distintas del movimiento para ambos casos. Cuando la vaca está en el aire, primero sube y luego basa; en el agua primero baja y luego sube. Si olvidamos los términos subida y bajada, y en su lugar nos fijamos en el viaje de ida y el de vuelta, podemos comparar ambos casos (ascensión en el aire y hundimiento en el agua):

Vaca esférica arquimediana en el agua 2

Ahora vemos más claro que, tanto en un caso como en el otro, la fuerza neta sobre la vaca (en valor absoluto, sin preocuparnos por el signo) es mayor durante la ida que durante la vuelta. Así pues, y a pesar de que ambas situaciones parecen muy diferentes, el resultado es el mismo: se tarda más en el trayecto de vuelta que en el de ida.

Que ambas situaciones son más similares de lo que parece en un principio puede verse con algo más de claridad si cambiamos nuestro sistema de referencia. Ahora vamos a suponer que vemos el caso 2 (vaca hundiéndose en el agua) pero nos ponemos cabeza abajo. En ese caso cambiamos el arriba y el abajo, y este es el resultado:

Vaca esférica arquimediana en el agua 3

Fíjese el lector en los dos casos durante la ida. En ambos casos la fuerza de viscosidad apunta hacia abajo. De las dos fuerzas restantes (gravedad y Arquímedes), la mayor apunta hacia abajo. Durante la vuelta tenemos que la viscosidad apunta hacia arriba, y de las dos restantes (gravedad y Arquímedes) la mayor apunta nuevamente hacia abajo.

Resultado: en ambos casos la fuerza neta apunta hacia abajo tanto en la ida como en la vuelta, pero en la ida la magnitud de la fuerza neta es mayor, con lo que la velocidad aumentará más rápidamente, con lo que el tiempo de ida será menor que el de vuelta. O dicho de otro modo: el viaje de ida tarda más que el viaje de vuelta.

Vale, ahora hagámoslo por energías. En el caso de que la… RIIIIIIING….. vaya, ha sonado el timbre, así que lo dejaremos aquí por hoy. Hasta la semana que viene.

Vaca esférica en el vacío

El otro día recibí una consulta por Twitter acerca de un problema de Física. Era tan sencillo que cabía en un solo tuit, y al mismo tiempo tan completo que me decidí a escribir este post.

Primero, el problema:

Tuit pelota con rozamiento

Me gustó es su sencillez, y al mismo tiempo su riqueza de matices. Se trata de uno de esos problemas que han de resolverse conceptualmente, es decir, nada de “sustituyo en esta ecuación y sale la respuesta.” No es un problema en concreto donde nos den los parámetros relevantes, escogemos la ecuación adecuada, sustituimos y recuadramos el resultado con Boli rojo.

Vamos a resolverlo. Para ello, si no les importa, voy a hacer algo que a los científicos nos critican mucho: simplificar. Muchas veces nos acusan de reduccionistas, como si fuese algo malo, pero lo cierto es que reducir un problema complicado a uno sencillo es un primer paso válido y más sencillo. Ya sabemos que las vacas esféricas en el vacío no existen pero por algo hay que empezar, así que resolvemos el problema básico y luego le vamos añadiendo complicaciones: el aire, los cuernos, las manchas negras, el certificado de Sanidad, etc.

Este problema, en su vertiente sencilla (sin viscosidad con el aire), se puede resolver por dinámica (leyes de Newton) o por energías. Escojo lo segundo. La idea es que la energía mecánica (potencial más cinética) se conserva si no hay otras fuerzas que disipen energía de otras formas. Vamos a imaginar un cuerpo en dos momentos de su trayectoria: cuando sube y cuando baja. En ambos casos, se encuentra a la misma altura, a la que llamaré h:

Problema subida y bajada 1

(En realidad, ambas bolas deberían estar sobre la vertical, pero las separo horizontalmente para que se vea mejor. El desplazamiento horizontal es irrelevante para la resolución de nuestro problema)

La bola en subida tiene una energía que es suma de dos términos: energía potencial gravitatoria mgh+C y energía cinética ½mVs2. De modo análogo para el caso de bajada: mgh+C + ½mVb2

Quizá le sorprenda ese término “+ C” que aparecen en el término potencial. No debería, ya que la energía potencial se define salvo una constante. Habitualmente se escoge la constante C=0, que es la más sencilla, pero nunca hay que olvidar que no existe obligación y que podemos darle a C el valor que nos dé la gana, con tal de que sea siempre el mismo. No importa porque que lo que nos interesa es la diferencia de energía. Igualando la energía a la subida y a la bajada tenemos:

mgh + C + ½mVs2 = mgh+C + ½mVb2

de donde sale que Vb = ± Vs. En este caso tenemos dos soluciones matemáticas, y llega el momento de determinar si alguna de ellas es una solución física. Ya sabemos que ambos vectores velocidad tienen signos opuestos (si uno apunta hacia arriba, el otro apunta hacia abajo), por lo que la solución que nos interesa es la Vb = – Vs. En cualquier caso, esto nos dice que la velocidad (en módulo) es el mismo en la subida que en la bajada, y eso para cualquier altura h. Conclusión: el movimiento de subida y el de bajada son idénticos (de hecho, uno se convierte en el otro si damos marcha atrás en el tiempo), y por tanto recorren la misma distancia en el mismo tiempo.

Se puede ver también aplicando la segunda ley de Newton, y en realidad sería preferible haberlo hecho así, ya que aparecerá la dependencia explícita de la posición con el tiempo. No lo he hecho porque la herramienta de trabajar por energías nos permite resolver el problema que tenemos pendiente, donde aparecen fuerzas de viscosidad debidas al aire. Esas fuerzas no son constantes, y resulta muy difícil usar la ecuación habitual F=ma, ya que la fuerza de viscosidad depende de la velocidad, que depende de la aceleración, que depende de la fuerza, que depende de la velocidad… y ya tenemos la pescadilla que se mueve la cola. Habría que resolverlo por métodos numéricos, y la solución sería complicada además de aproximada.

Pero por energía la cosa se resuelve fácilmente. Para entenderlo, supongamos que hay fuerza de viscosidad debido al movimiento en el seno del aire. Ahora la energía mecánica (suma de cinética y potencial) ya no se conserva, puesto que una parte se ha transmitido al aire y se ha convertido en movimiento del aire, calor, sonido y en general cosas que no influyen en el movimiento. Bien, llamemos W a esa energía perdida. Ahora la ecuación del balance energético quedaría así:

mgh + C + ½mVs2 = mgh+C + ½mVb2 + W

Despejando un poquito nos queda que Vs2 = Vb2 + 2W/m, y puesto que W es una cantidad positiva tenemos que │Vs│ > │Vb│, donde a partir de ahora hablaré del módulo de las velocidades, que es lo que importa. Esto significa que, en cualquier altura h, la velocidad de bajada es menor que la de subida, y por tanto el tiempo de bajada será mayor que el de subida. Así pues, la respuesta será: la bola tarda más en volver al punto de origen que en subir al punto más alto.

Fíjense en la elegancia del planteamiento. No sabemos cuál es la altura máxima, ni la velocidad inicial, ni la aceleración de la gravedad, ni el diámetro de la bola, ¡ni falta que hace! Basta con consideraciones generales basadas en el principio de conservación de la energía.

Leí un hilo en Twitter con una discusión basada en las fuerzas, no en las energías. Había quien decía que el problema de subida y el de bajada son simétricos, y por tanto ambos tiempos deberían ser iguales. Eso es algo que estamos acostumbrados a ver en el caso sin viscosidad del aire, pero como el caso con viscosidad no suele verse (salvo en fluidos, y no siempre) nos quedamos sin saber el final de la película. De acuerdo, es la hora de los spoilers: la situación no es simétrica.

Para ello hay que tener en cuenta una particularidad de las fuerzas de viscosidad: al contrario que otras fuerzas (como la gravitatoria), no siempre tiene el mismo valor para un objeto sino que depende de la velocidad de éste. Y no sólo depende en módulo sino también en signo: se opone al movimiento. Si usted quiere mover el sillón hacia la derecha tendrá que vencer la fuerza de rozamiento que actúa hacia la izquierda, y si quiere moverlo hacia la izquierda, el rozamiento actuará hacia la derecha.

Una gráfica y veamos cómo la situación no es simétrica:

Problema subida y bajada 2

Lo primero que hay que reseñar es que la fuerza de viscosidad depende de la velocidad, por lo que su valor absoluto en subida y en bajada (flechas rojas) no tiene por qué ser el mismo. Pero no importa. El detalle fundamental es que, durante la subida, la viscosidad se suma a la fuerza gravitatoria, y durante la bajada se resta. Por tanto, en cualquier punto h el valor absoluto de la fuerza total (flecha verde) es mayor durante la subida que durante la bajada. Lo que queda es un razonamiento análogo al de antes: si durante la bajada la aceleración siempre es menor, la velocidad aumenta más lentamente, y por tanto tardará más tiempo en recorrer la misma distancia. Nuevamente la bola tarda más en caer al punto de origen que en subir al punto más alto.

De ese modo, y por dos métodos diferentes, hemos demostrado que la vaca esférica tarda lo mismo en subir que en bajar en el vacío, pero no en un medio viscoso como el aire. Estrictamente hablando tendríamos que considerar también el empuje de Arquímedes ejercido por el aire sobre la vaca, pero el resultado no cambiaría. Ahora bien, ¿qué pasaría en el agua? ¿Pasaría lo mismo si la vaca fuese más densa que el agua? Y si fuese menos densa, ¿tardaría el mismo tiempo en hundirse a una profundidad D que en volver a la superficie? ¿Mas? ¿Menos?

Eso, amigos, lo dejo como ejercicio al lector. Pero quiero respuesta razonada o no le pondré nota.

Leonard y Rajoy

El viernes pasado estaba yo tan tranquilo ocupándome de mis asuntos cuando veo de forma fugaz una gráfica sobre los datos del paro en Mayo en el Telediario de TVE, ese que es líder, riguroso, de calidad y todo eso. No le hubiera prestado mayor atención si no hubiera saltado un detalle que me pareció raro:

Datos del paro interanual RTVE 2_6_2017

El detalle fue esa última cifra de 3.461.123. Si se fijan, verán que el extremo de la gráfica está en el nivel de los tres millones, cuando debería estar más alto. ¿Tenemos un nuevo caso de anumerismo?

No lo tengo claro. El anumerismo se refiere a la incapacidad de procesar adecuadamente los números, de captarlos y enterarse de lo que significan. En este caso resulta que el creador de la gráfica no solamente entiende de captar números sino también de cambiarlos. De otro modo no se entiende esa última cifra de Mayo errónea.

Por supuesto, existe la posibilidad de que yo sea un picajoso y realmente se trate de un inocente error; posibilidad que se esfuma cuando uno toma los datos reales del paro (Servicio Público de Empleo) y los compara con los de la gráfica de TVE. Yo lo intenté y al principio tuve problemas, ya que no dejan claro qué datos del paro están representando. Resulta que son los datos del paro en los meses de Mayo pasados. Una vez aclarada la cuestión, esto es lo que me sale:

Datos paro TVE+oficiales interanual

Como ven, la extraña enfermedad anumérica (llamémosle así) hace que, llegado don Mariano a la Moncloa, los datos del paro disminuyan, particularmente en la peor época (2012-2013). En cuanto a los dos últimos años, si bien hay una caída del paro, es mucho menor de lo que sugería la gráfica original; y para liarlo más, hay algunos años correctamente representados.

Curiosamente, una segunda gráfica que apareció en el mismo Telediario está bien hecha:

Datos del paro anual RTVE 2_6_2017

Puede comprobarla vd. mismo con los datos oficiales (ya maquetados en una cómoda hoja de cálculo) y verá cómo, esta vez sí, los números cuadran. Así que sólo me cabe una explicación:el becario de TVE a cargo de los gráficos se fue un rato al servicio, y mientras tanto un gato se paseó por el teclado y cambió los datos sin querer. Sí, va a ser eso. Porque no vamos a creer que manipulan los datos deliberadamente, ¿verdad?

Por si las moscas, propongo al señor director de Informativos de RTVE: tras la gráfica oficial, incluya la información complementaria. Para que no tenga que molestarse en hacerla, aquí va la correspondiente a Mayo:

Diferencia datos TVE-oficiales

Como ya tengo la Excel hecha, no tiene más que enviarme los datos de otros meses y se los voy reformateando. Precio de amigo, por supuesto.

tristeza

Italia, conmocionada por la muerte de un niño de 7 años al que trataron una otitis con homeopatía – Los padres se negaron a administrar antibióticos al pequeño

(Extracto del post Desmontando el informe suizo sobre la homeopatía, por si alguien os “demuestra” que la homeopatía cura la otitis):

Permítame ahora que llame su atención hacia el capítulo 10, el que considero más revelador. Se trata de un estudio sobre la eficacia de la homeopatía en enfermedades del tracto respiratorio superior: sinusitis, rinitis, asma, faringitis, otitis, vegetaciones, etc. No debe llamar la atención que se centrasen en un tipo concreto de dolencias, ya que seguramente será la que presenta mayores tasas de éxito a favor de la homeopatía. Hay un viejo chiste entre los científicos, según el cual la expresión “los resultados típicos muestran que” realmente ha de traducirse como “los mejores resultados que jamás he obtenido muestran que.” Seguro que los autores del Informe, en un esfuerzo para convencernos de la utilidad de la homeopatía, han escogido una dolencia particularmente favorable en resultados.

En apariencia, así es. Los estudios presentados, un total de 29, se llevaron a cabo en varios países. Al menos la mitad de ellos tenían aleatoriedad y doble ciego, bien contra un placebo, bien contra los tratamientos convencionales. A tenor de la interpretación de los autores del Informe, los resultados son espectaculares: de los 29 estudios, nada menos que 24 muestran un resultado positivo. Si nos restringimos a los 16 casos con control doble ciego y placebo, 12 muestran una ventaja a favor de la homeopatía. Finalmente, 6 de 7 estudios muestran un resultado mejor que el de un tratamiento convencional; uno de ellos se califica como “significativamente positivo.” Tres cuartas partes de los casos son calificados con un “1b,” que en la escala médica tradicional indica una evidencia obtenida de al menos una prueba aleatorizada y controlada.

¿Les sorprenderá que, al leerlo, yo obtengo una impresión muy diferente de lo que dice? Comencemos con el único tratamiento calificado como “significativamente positivo.” Estrictamente hablando, parece que la homeopatía gana a los antibióticos: 2.6 frente a 2.2 (en una escala no especificada en el Informe). Pero resulta que el margen estadístico es de 0.4, y puede que sea hasta de 0.8. Eso significa que, estadísticamente hablando, no podemos encumbrar a un método por encima del otro. Y, lo que es más importante, se trata de un estudio sobre los síntomas, no sobre la duración o efectividad del tratamiento.

Tal vez piense usted que, de todos modos, estamos comparando homeopatía frente a tratamiento convencional. Si en algún caso ambos se revelan con la misma eficacia en los otros seis estudios, puede que la homeopatía sirva como terapia alternativa. Claro que hay pequeños detalles a tener en cuenta:

– Dos de los estudios no hallan diferencia respecto al tratamiento convencional en casos de gripe. Teniendo en cuenta que NADA cura la gripe y que solamente pueden tratarse los síntomas ¿a alguien le extrañan los resultados? Sin tratamiento la gripe dura siete días, con tratamiento dura una semana, y con homeopatía dura unas 168 horas. Enhorabuena, hemos vuelto a demostrar que la gripe no se cura.

– Otros dos estudios mezclaban tratamientos. En un caso (sinusitis), el grupo homeopático recibía suplementos herbales e inhaladores; los grupos de control y de prueba eran distintos en tamaño, y los propios autores reconocieron que “la comparabilidad [de resultados] quedaba restringida.” Además de ello, la evaluación médica mostraba que el tratamiento convencional era superior. En el otro caso (asma), con experimento doble ciego, ambos grupos recibieron tratamiento convencional, y uno de ellos, además de ello, homeopatía. Los resultados fueron idénticos en ambos casos.

– En un estudio sobre faringitis en 53 niños, el grupo homeopático no solamente obtuvo peores resultados, sino que sufrieron mayores tasas de otitis media y otras complicaciones purulentas.

– Finalmente, un estudio de otitis, sobre 30 niños, de los que solamente uno fue tratado con antibióticos. No hay grupo con que controlarlos, y algunos de los participantes dejaron de examinarse a las dos semanas, pero como la infección acabó desapareciendo el autor reclama éxito. ¿Quieren saber qué le pasó al niño de los antibióticos? Yo también.

En cuanto a la comparación con placebos, no voy a aburrirles, pero tengo a mi lado la lista de los 16 casos que, según el Informe, se comparan favorablemente con el grupo de placebo. Cuatro de esos casos, sencillamente, no ganan. En cuanto a los otros doce, ocho muestran datos tan cercanos al placebo que no son significativos; dos arrojan posibles resultados positivos, pero tan cuidadosamente escogidos que resultan sospechosos; en uno, el tratamiento estadístico es tan desastroso que no solamente no hay forma de saber qué tratamientos recibieron los pacientes, sino que uno de cada cuatro desapareció (a juzgar por los datos finales). Y, finalmente, mi favorito: ¡un estudio realizado sobre un solo paciente! Ningún dato sobre su tratamiento o duración, pero como se tomó la medicación y se curó, el caso se convierte (cito textualmente) en “una indicación de la efectividad de la terapia.”

Lo siento, pero ese último ejemplo me impide continuar sin hacer otro chiste. Un médico le da una botella de whisky a un paciente aquejado de bronquitis, y éste se cura. El médico corre a publicar un artículo titulado “el whisky cura la bronquitis.” Luego le da una botella de whisky a un segundo enfermo de bronquitis, quien finalmente muere. El segundo artículo del médico comienza así: “nuevas investigaciones indican que el whisky cura la bronquitis en un 50% de los casos.” Sí, es un chiste. Salvo cuando lo envuelves con lenguaje técnico, lo unes a una treintena de casos de similar ralea y lo publicas.

Para más información, te recomiendo mi libro ¿Homeopatía? Va a ser que no. Liberado como Creative Commons. Gratuito. En formato digital. Y si lo quieres en otro formato, te lo paso. Pero léelo. Por favor.

Doctor Maligno

Aprovechando que hoy es el Día del Orgullo Friki he aquí la traducción de la lista “100 cosas que haré si alguna vez me convierto en un supervillano” (The Top 100 Things I’d Do If I Ever Became An Evil Overlord) de Peter Anspach (original). Hay dos listas más, así que comencemos por la primera. No leas con ligereza, nunca se sabe cuándo aparece la ocasión de dominar el mundo y hay que estar preparado.

Ser un supervillano (Evil Overlord) parece una buena elección. Se paga bien, hay todo tipo de beneficios y puedes fijar tus propias horas de trabajo. Sin embargo, cada Supervillano de libro o de película es invariablemente derrotado y destruido al final. He notado que no importa si son lores bárbaros, magos trastornados, científicos locos o invasores alienígenas, siempre parecen cometer los mismos errores básicos una y otra vez. Con esa idea en mente, permítame presentarle…

Las 100 Cosas que Haré si me Convierto en un Supervillano

  1. Mis Legiones de Terror llevarán cascos con visores de Plexiglas transparentes, no de los que esconden el rostro.
  2. Mis conductos de ventilación serán demasiado estrechos para gatear.
  3. Mi noble medio hermano, cuyo trono usurpé, morirá en lugar de mantenerlo prisionero de forma anónima en una celda olvidada de mi mazmorra
  4. Disparar no será demasiado bueno para mis enemigos.
  5. El artefacto fuente de mi poder no se guardará en la Montaña de la Desesperación más allá del Río de Fuego y custodiado por los Dragones de la Eternidad. Lo guardaré en mi caja fuerte. Lo mismo para el objeto que constituye mi única debilidad.
  6. No me regodearé con la dignidad de mis enemigos antes de matarlos.
  7. Cuando haya castigado a mi adversario y me diga “Espera, antes de morir, ¿me dirás de qué va todo esto?” responderé “no” y le dispararé. No, pensándolo mejor, le dispararé y luego le diré “no.”
  8. Después de secuestrar a la hermosa princesa nos casaremos de inmediato en una ceremonia civil discreta, no en un gran espectáculo dentro de tres semanas durante el cual se llevará a cabo la fase final de mi plan.
  9. No incluiré un mecanismo de autodestrucción a menos que sea absolutamente necesario. Si resulta que es necesario, no será un gran botón rojo rotulado “Peligro: No Pulsar.” En vez de eso, el gran botón rojo rotulado “Peligro: No Pulsar” activará un chorro de balas sobre cualquiera lo bastante idiota para no hacerle caso al rótulo. De forma similar, el interruptor ON/OFF no será rotulado como tal.
  10. No interrogaré a mis enemigos en mi santasanctórum; un pequeño hotel a las afueras de mis dominios servirá.
  11. Me sentiré seguro de mi superioridad. Por tanto, no me veré en la necesidad de demostrarlo dejando pistas en forma de acertijos, o dejando vivos a mis enemigos débiles para mostrar que no son una amenaza para mí.
  12. Uno de mis asesores será un chaval de cinco años vulgar y corriente. Cualquier fallo en mi plan que él pueda detector será corregido antes de ponerlo en marcha.
  13. Todos los enemigos masacrados serán incinerados, o al menos se les vaciará varias cargas de munición sobre ellos, no serán dejados por muertos en el fondo del acantilado. El anuncio de sus muertes, así como cualquier ceremonia al respecto, será pospuesto hasta entonces.
  14. El héroe no tiene derecho a un último beso, un ultimo cigarrillo, o cualquier forma de última voluntad.
  15. Nunca usaré ningún dispositivo con contador digital. Si resulta que un dispositivo así es indispensable, lo ajustaré para que se active cuando el contador llegue a 117 y el héroe esté poniendo su plan en marcha.
  16. Nunca diré la frase “pero antes de matarte hay una cosa que quiero que sepas.”
  17. Cuando tenga asesores les prestaré atención de vez en cuando.
  18. No tendré hijos. Aunque su patético plan de usurpar el poder fracasará con facilidad, proporcionará una distracción fatal en un momento crucial.
  19. No tendré hijas. Una hija será tan hermosa como maligna, pero un vistazo al rostro del héroe y le faltará tiempo para traicionar a su propio padre.
  20. A pesar de sus efectos demostrados para aliviar el estrés, no me complaceré en risas maníacas. En ese momento es demasiado fácil perderse sucesos inesperados que un individuo más atento podría percibir.
  21. Contrataré a un buen diseñador de moda para crear los uniformes originales para mis Legiones de Terror, no a algún imitador barato que les haga parecer soldados de asalto nazis, legionarios romanos u hordas mongolas salvajes. Todos fueron derrotados al final, y yo quiero que mis soldados tengan una actitud más positiva.
  22. No importa lo que me tienten las perspectivas de poder ilimitado, no haré un campo de energía más grande que mi cabeza.
  23. Tendré un alijo de armas de baja tecnología y entrenaré a mis soldados en su uso. Así, incluso si los héroes se las arreglan para neutralizar mi generador de energía y/o inutilizar mis armas convencionales, mis soldados no serán sobrepasados por un puñado de salvajes armados con lanzas y piedras.
  24. Mantendré una valoración realista de mi fuerza y mis debilidades. Aunque eso le quite algo de diversión al trabajo, al menos nunca pronunciaré la frase “No, ¡no puede ser! ¡¡¡SOY INVENCIBLE!!!” (después de lo cual suele seguir una muerte instantánea).
  25. No importa lo bien que funcione, nunca construiré una máquina que sea completamente indestructible salvo por una zona pequeña y prácticamente inaccesible.
  26. No importa lo atractivos que sean algunos miembros de la rebelión, seguro que hay alguien igual de atractivo que no esté desesperado por matarme. Por tanto, me lo pensaré dos veces antes de ordenar que una prisionera sea llevada a mi dormitorio.
  27. Nunca construiré un solo ejemplar de nada importante. Todos los sistemas importantes tendrán paneles de control y suministros de energía redundantes. Por el mismo motivo, siempre llevaré encima al menos dos armas cargadas en todo momento.
  28. Mi monstruo mascota se mantendrá en una jaula segura de la cual no pueda escapar y contra la que no pueda tropezar de forma accidental.
  29. Me vestiré de colores brillantes y alegres para confundir a mis enemigos.
  30. Todos los magos torpes, escuderos patosos, bardos sin talentos y ladrones cobardes de mis tierras serán ejecutados de forma preventiva. Mis enemigos se darán por vencidos y abandonarán su búsqueda si no tienen un alivio cómico.
  31. Todas las mozas pechugonas de mis dominios serán reemplazadas por camareras malhumoradas y hastiadas para que no proporcionen refuerzo inesperado y/o subtrama romántica al héroe o su ayudante.
  32. No me dejaré llevar por la ira matando a un mensajero que me traiga malas noticias, para mostrar lo malvado que soy. Los buenos mensajeros son difíciles de encontrar.
  33. No exigiré que los miembros femeninos de alto rango de mi organización vistan pecheras de acero inoxidable. La moral mejora con un código de vestuario más informal. De modo similar, los trajes hechos enteramente de cuero negro se reservarán para ocasiones formales.
  34. No me convertiré en serpiente. Nunca sirve de ayuda.
  35. No me dejaré perilla. En otros tiempos te hacían parecer diabólico, ahora sólo te hace parecer un pasota de la Generación X.
  36. No encarcelaré a miembros del mismo grupo en el mismo nivel, y no digamos de la misma celda. Si son prisioneros importantes yo llevaré encima la única llave de la puerta de la celda, nada de repartir copias a cualquier guarda de tres al cuarto.
  37. Si mi lugarteniente de confianza me dice que mis Legiones de Terror están perdiendo la batalla, le creeré. Después de todo es mi lugarteniente de confianza.
  38. Si un enemigo que acabo de matar tiene un hermano menor o un hijo en alguna parte, lo encontraré y lo haré matar de inmediato, en lugar de esperar a que crezca con sentimientos de venganza contra mí cuando yo sea viejo.
  39. Si realmente tengo que ir a la batalla, seguro que no me pondré a la cabeza de mis Legiones de Terror, ni buscaré al jefe de mis enemigos entre las filas de su ejército.
  40. No seré caballeroso ni deportivo. Si tengo una superarma invencible la usaré tan pronto y tantas veces como pueda en lugar de mantenerla en reserva.
  41. Una vez mi poder esté asegurado destruiré todos esos malditos dispositivos para viajar por el tiempo.
  42. Cuando capture al héroe me aseguraré de que le sigan su perro, mono, hurón o cualquier otro animalito mono que le siga y sea capaz de desatar nudos y robar llaves.
  43. Mantendré un nivel sano de escepticismo cuando capture a la bella rebelde y afirme que se siente atraída por mi poder y buen aspecto, y que traicionará a sus compañeros si le hago participe de mis planes.
  44. Sólo emplearé cazadores de recompensas que trabajan por dinero. Los que trabajan por el placer de la caza tienden a hacer tonterías como igualar las probabilidades para darle una oportunidad al otro tío.
  45. Me aseguraré de comprender claramente quién es responsable de qué en mi organización. Por ejemplo, si mi general la caga a lo grande no voy a sacar mi arma, apuntarle, decir “este es el precio del fracaso” y dispararle a un esbirro cualquiera.
  46. Si un asesor me dice “mi señor, solo es un hombre, ¿qué puede hacer un solo hombre?” le diré “esto” y mataré al asesor.
  47. Si descubro que un joven inexperto ha comenzado una misión para destruirme, le mataré mientras sea aún un joven inexperto en lugar de esperar a que madure.
  48. Trataré con respeto y amabilidad a cualquier monstruo que yo controle mediante magia o tecnología; así, si el control se rompe alguna vez, no correrá hacia mí en busca de venganza.
  49. Si sé de un artefacto que puede destruirme no enviaré a todos mis soldados a confiscarlo; los enviaré a confiscar cosas en otra parte y pondré un discreto anuncio en el periódico local.
  50. Mis ordenadores principales tendrán su propio sistema operativo, completamente incompatible con portátiles IBM o Macintosh.
  51. Si uno de los guardias de mi mazmorra comienza a mostrar preocupación por las condiciones de la celda de la bella princesa, lo transferiré de inmediato a otro trabajo en que no tenga que tratar con gente.
  52. Contrataré un equipo de arquitectos y agrimensores para que examinen mi castillo y me informen de cualquier pasadizo secreto o túnel abandonado que yo no conozca.
  53. Si la bella princesa que he capturado me dice “¡Nunca me casaré contigo! Nunca ¿me oyes? ¡¡¡NUNCA!!!” yo le dire, “bueno, vale” y la mataré.
  54. Si hago un trato con un ser demoníaco no intentaré luego traicionarlo sólo porque me ha dado por ahí.
  55. Los mutantes deformes y psicóticos varios tendrán su lugar en mis Legiones de Terror. Eso sí, antes de enviarlos a una misión secreta importante que requiera tacto y sutileza veré si hay alguien igualmente válido y que llame menos la atención.
  56. Mis Legiones de Terror estarán bien entrenadas en puntería básica. Cualquiera que no pueda darle a un blanco de tamaño humano a 10 metros será usado para prácticas de tiro.
  57. Antes de usar cualquier artefacto o máquina capturada me leeré el manual de uso de cabo a rabo.
  58. Si es preciso escapar, nunca me detendré para hacer una pose dramática y soltar una frase lapidaria.
  59. Nunca construiré un ordenador más inteligente que yo.
  60. Mi asesor infantiles de cinco años se dedicará a descifrar cualquier código secreto que yo esté pensando utilizar. Si lo descifra en menos de 30 segundos, no se usará. Nota: lo mismo vale para las contraseñas.
  61. Si mis asesores me preguntan “¿por qué lo arriesga todo en este plan maligno?” no seguiré adelante hasta tener una respuesta que les satisfaga.
  62. Diseñaré los pasillos de mis fortalezas sin huecos o suportes estructurales que un intruso pueda usar para cubrirse durante un tiroteo.
  63. La basura se tirará al incinerador, y éste se mantendrá a alta temperatura, sin chorradas sobre llamas que viajan a intervalos predecibles por túneles de acceso fácil.
  64. Iré a un psiquiatra competente para que me cure de todas las fobias y compulsiones raras que puedan resultar un inconveniente.
  65. Si he de tener sistemas informáticos con terminales de acceso público, los mapas que muestren de mis instalaciones tendrán una habitación rotulada claramente como Sala de Control. Esa habitación sera en realidad la Cámara de Ejecuciones. La sala de control real se rotulará como Sistema de Aguas Residuales
  66. Mi teclado de seguridad será un escáner de huellas dactilares. Cualquiera que observe a otra persona pulsando teclas, o que busque huellas, y luego intente repetir la secuencia varias veces activará el sistema de alarma.
  67. No importa cuántos cortocircuitos tengamos en el sistema, mis guardias tendrán instrucciones de tratar cualquier fallo de una cámara de vigilancia como una emergencia a gran escala.
  68. Le perdonaré la vida a quien me la haya salvado a mí en el pasado. Esto es razonable puesto que anima a otros a hacerlo. Pero la oferta solo vale para una vez. Si quiere que le perdone otra vez, más le vale salvarme la vida otra vez.
  69. Todas las parteras quedarán prohibidas en mis dominios. Todos los bebés nacerán en hospitales estatales. Los huérfanos irán a casas de acogida, no abandonados en el bosque para que lo cuiden las criaturas salvajes.
  70. Cuando mis guardias se separen en busca de intrusos siempre viajarán en grupos de al menos dos personas. Estarán entrenados para que, si uno de ellos desaparece misteriosamente mientras está de patrulla, el otro dé la alarma de inmediato y busque apoyo en lugar de echar un vistazo tras la esquina.
  71. Si decido probar la lealtad de un lugarteniente para comprobar si es un lugarteniente de confianza, tendré listo un escuadrón de tiradores de élite por si acaso la respuesta resulta ser no.
  72. Si todos los héroes están juntos alrededor de un dispositivo extraño y comienzan a chulearme, sacaré un arma convencional en lugar de usar mi superarma invencible.
  73. No aceptaré liberar a los héroes si ganan un concurso amañado por mucho que mis asesores me aseguren que nunca podrán ganar.
  74. Cuando haga una presentación multimedia de mi plan para que mi asesor de cinco años pueda entender fácilmente los detalles no rotularé el disco “Proyecto Supervillano” ni lo dejaré sobre la mesa.
  75. Ordenaré a mis Legiones de Terror que ataquen al héroe en masa, nada de esperar mientras los soldados atacan de uno en uno.
  76. Si el héroe se sube a mi tejado no iré tras él para intentar tirarle por el borde. Tampoco me enzarzaré con él al borde de un acantilado (de un puente de cuerdas sobre un río de lava fundida ni me molestaré en considerarlo).
  77. Si tengo un ataque de locura temporal y decido darle al héroe la oportunidad de rechazar un puesto como mi lugarteniente de confianza, mantendré la suficiente cordura para esperar y no hacer la oferta hasta que mi actual lugarteniente de confianza no pueda oírnos.
  78. No diré a mis Legiones de Terror eso de “¡Lo quiero vivo!” La orden será “traedlo vivo si es práctico y razonable.”
  79. Si mi dispositivo del juicio final resulta que tiene un interruptor de apagado, en cuanto sea utilizado será fundido y usado para hacer monedas conmemorativas de edición limitada.
  80. Si mis peores soldados no consiguen eliminar al héroe, enviaré a mis mejores soldados en vez de perder el tiempo enviando soldados algo mejores cada vez mientras el héroe se acerca más y más a mi fortaleza.
  81. Si estoy luchando contra el héroe en una plataforma móvil, le he desarmado, estoy a punto da acabar con él y de repente él mira tras de mi y se tira al suelo, también yo me tiraré al suelo en lugar de darme la vuelta para ver qué hay tras de mí.
  82. No les dispararé a mis enemigos si están delante de una columna de apoyo vital en una estructura pesada, peligrosa y desequilibrada.
  83. Si estoy cenando con el héroe, le pongo veneno en su copa y por algún motivo tengo que dejar la mesa, encargaré bebidas nuevas para ambos en lugar de intentar decidir si cambiar la copa con él.
  84. No dejaré que los prisioneros de un sexo sean custodiados por miembros del sexo opuesto.
  85. No seguiré ningún plan cuyo paso final sea horriblemente complicado, como por ejemplo “alinea las 12 Piedras de Poder sobre el altar sagrado y activa el medallón en el momento del eclipse total.” Mi plan será más bien del tipo “Pulsa este botón.”
  86. Me aseguraré de que mi dispositivo del juicio final lleve el código actualizado y tenga toma de tierra.
  87. Mis depósitos de productos químicos peligrosos estarán tapados cuando no se utilicen, y no construiré pasarelas por encima.
  88. Si un grupo de secuaces falla a lo grande en una tarea no les meteré la bronca por incompetentes antes de enviarlos para que lo intenten de nuevo.
  89. Cuando capture la superarma del héroe no cometeré el error de disolver mis legiones y relajar la guardia solo porque crea que quien tenga el arma es imparable. Después de todo, el héroe tenía el arma y yo se la quite.
  90. No diseñaré mi Sala de Control con los ordenadores de espaldas a la puerta.
  91. Si un mensajero entra agotado y agitado no le ignoraré hasta haber terminado mi aseo personal o lo que sea que me tenga entretenido. Puede que se trate de algo importante.
  92. Si hablo con el héroe por teléfono no le vacilaré. Al contrario, le diré que su perseverancia y obstinación me ha dado en qué pensar con respecto a la futilidad de mi maldad, y que si me deja en paz para unos meses de silenciosa meditación puede que acabe volviendo al camino de bien (en ese tema los héroes son crédulos hasta decir basta).
  93. Si decido montar la doble ejecución del héroe y un esbirro que me falló o me traicionó, haré que el héroe sea el primero.
  94. Al detener a los prisioneros mis guardias no les permitirán coger ninguna baratija inútil de valor puramente sentimental.
  95. Mis mazmorras tendrán su propio personal medico incluidos guardaespaldas. Así, si un prisionero se pone enfermo y su compañero de celda le dice al guardia que es una emergencia, éste correrá a buscar al equipo médico en lugar de abrir la puerta de la celda para echar un vistazo.
  96. El mecanismo de mis puertas estará diseñado de modo que volar el panel de control por fuera selle la puerta, y volar el panel de control por dentro abra la puerta, nunca al revés.
  97. Las celdas de mis mazmorras no estarán decoradas con objetos que contengan superficies reflectoras, ni nada que se pueda desenmarañar.
  98. Si una pareja atractiva entra en mis dominios los haré vigilar. Si veo que son felices y afectuosos les ignoraré; pero si las circunstancias les han obligado a permanecer juntos contra su voluntad y se pasan el tiempo peleándose y criticándose excepto en los casos en que se salvan la vida, con los habituales indicios de tensión sexual, ordenaré su ejecución de inmediato.
  99. Cualquier archive de datos de crucial importancia tendrá un tamaño máximo de 1.45 Mb.
  100. Finalmente, para mantener a mis súbditos en trance permanente les proporcionaré acceso ilimitado a Internet.

Eurovision portadaEl pasado sábado algunos naukers nos dedicamos a retransmitir por Twitter la final de Eurovisión. Nuestros favoritos mordieron el polvo y los portugueses se alzaron con el triunfo, mientras nuestro representante obtuvo la última posición.

¿Tan mal lo hicimos? Eso será tema de conversación durante semanas. Aquí voy a apuntar a una de las causas del desastre: la ausencia de credibilidad científica. El montaje audiovisual que vimos en Eurovisión adolece de graves fallos, debidos sin duda a la ausencia de un asesor científico, así que voy a hacer un Neil deGrasse Tyson y anotar los motivos que sin duda nos han hecho perder muchos puntos entre los ciudadanos de la culta y educada Europa. Para ser justos, no todo fue malo, y también procuraré justificar los cinco puntos que nos concedieron.

¿METEORITOS INCORRECTOS? Al comienzo se ve lo que parece un cielo cruzado por estelas que representan estrellas fugaces. Cuando vemos una lluvia de estrellas, éstas aparecen como trazos más o menos largos con origen común en una zona del cielo, pero aquí los vemos paralelos. Es imposible que podamos verlos así desde la Tierra. Todo ello con un crepúsculo que parece abarcar todo el horizonte, a una hora inadecuada para ver meteoritos. Mal empezamos, pensé cuando lo vi por vez primera:

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¡Pero un momento! La escena evoluciona, la imagen se hace más pequeña y vemos que el cielo es realmente la Tierra, las estrellas son ciudades iluminadas y nosotros estamos observando desde el espacio. Hemos cambiado nuestro punto de observación, y en este caso los trazos sí deberían verse rectos, algo así como las rayas de la carretera, que para el conductor parecen converger en un punto pero que vistas desde arriba se muestran paralelas.

No tengo claro que pudieran verse con tanta claridad desde el espacio, la cantidad de meteoritos por minuto es muy alta para ser real (menuda THZ va a salir ahí) y la velocidad con que viajan la veo excesiva, pero al menos es técnicamente posible y estoy dispuesto a conceder a Manel el primer punto por la verosimilitud.

Puesto que el tema de la canción es veraniego, tal vez estemos viendo la lluvia de estrellas Perseidas, que poco después de anochecer puede verse en nuestros cielos en dirección nordeste, justo por donde parecen provenir los trazos que vemos en el escenario de Eurovisión. Hubiera sido fácil errar aquí, y lo mismo han acertado por chiripa, pero el hecho es que han representado correctamente dirección e inclinación. Segundo punto para España.

LA TIERRA DESDE EL ESPACIO. En general hay que decir que la representación está bastante bien conseguida, salvo por el color de las zonas iluminadas, pero incluso eso se puede justificar con un filtro, una representación a falso color o, sencillamente porque queda bonito. Estoy dispuesto a ser generoso porque veo que alguien ha hecho los deberes, y no hay más que comparar la imagen eurovisiva con una foto real hecha por satélite (recuadrada en rojo) para comprobarlo:

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Tercer punto para España. Por desgracia, enseguida lo estropean:

No me molestaré siquiera en verificar que las estrellas no son las correctas ni en posición ni en magnitud, ya que está bastante claro que van a su bola. Basta con apuntar que hay varias estrellas entre la Tierra y nuestra línea de visión, algo a todas luces imposible salvo que se trate de la flota de invasión de Omicron Persei con las luces largas puestas. Y por si fuera poco, hay nubes. ¡Nubes! ¡A miles de kilómetros de la superficie!

SOMBRAS IMPOSIBLES. Se supone que el Sol está en el horizonte, y yo deduzco que es el amanecer porque a lo largo de la actuación se ve cada vez más alto sobre el horizonte. Como mínimo es un detalle que no pongan siempre la silueta solar del mismo tamaño, así que cuarto punto a favor.

Después de las luces vienen las sombras. Una furgoneta hippie Volkswagen que aparece apartada en la playa (en aparente violación de la Ley de Costas, por cierto) tiene una sombra que se extiende en dirección diferente (Sur cenital en lugar de Oeste rasante), como si fuese una imagen tomada a mediodía:

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Por cierto, ya sé que las furgonetas no bailan, pero podemos imaginarnos que el movimiento está justificado por la típica parejita retozando en su interior; aunque si, como sugiere la sombra, están al mediodía, en verano, a pleno sol y dentro de un vehículo de los años setenta sin climatización, creo que se les van a pasar las ganas de playa.

También es incorrecta la representación de las alegres sombrillas que aparecen en la playa: están ya abiertas (¿quién abre la sombrilla al amanecer?), en posición horizontal y sus sombras se proyectan justo por debajo, como si el Sol estuviese en el cénit. Al mismo tiempo las cercanas palmeras no tienen sombra. Ninguna en absoluto:

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Tampoco tiene sentido la iluminación de las tablas de windsurf. Con el Sol de cara debería verse su sombra oscura por detrás, pero se ven de colores distintos que van del verde pistacho al blanco deslumbrante, y sus sombras brillan por su ausencia:

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EL AMANECER SURREALISTA. Vemos un Sol poco realista. Su disco es perfectamente nítido, sin el menor efecto óptico de refracción o dispersión de Rayleigh, y su forma es la de un círculo perfecto. El color anaranjado no es el correcto, pero empeora en una escena en la que, en cuestión de segundos, pasa de naranja a verde limón, luego violeta, morado, rosa, rojo.

La única explicación que se me ocurre es que eso representa un viaje de tripis tras una salvaje noche playera, y en tal caso la Física no tiene mucho que decir; pero en cualquier caso, sea cual sea el color del Sol, su tonalidad no sería tan uniforme y veríamos algo más oscura su parte interior. Pues todo lo contrario: cuando se ve una zona oscurecida por la atmósfera es la parte de arriba:

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Y por cierto, aunque hayan metido un filtro de colores y alta densidad para poder observar el sol con comodidad, ¿qué pasa con las manchas solares? ¿Dónde están? Según la NASA, aún nos faltan un par de años para el mínimo del ciclo de actividad solar. Quizá estén ocultas tras la silueta de la palmera.

LA GRAN FINAL. Para terminar, nos ofrecieron el típico alineamiento planetario de película:

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No sé ustedes, pero yo veo aquí algo raro con que el Sol no tape la Tierra a pesar de que tiene mucho mayor tamaño, y tampoco tiene sentido poner a nuestro astro justo en la vertical de España. Justo delante, hay algo así como una especie de playa espacial con la silueta de una palmera gigante. De la nubes espaciales ya hablé, y prefiero olvidarlas. Está bien, lo hizo un tripi.

He conseguido justificar cuatro puntos de los cinco que nos concedieron durante las votaciones. Podría seguir intentándolo pero, la verdad, tampoco entiendo 758 los puntos que le dieron la victoria a Portugal, ni tampoco el segundo puesto de Bulgaria, ni por qué ha perdido Moldavia, así que tiro la toalla. Supongo que hay cosas que el ser humano no debe conocer.

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El pasado puente nos reunimos unos amigos. Uno de ellos, mujer de mediana edad a la que llamaré María, había sufrido diversos problemas de salud y me dijo que había acudido a un homeópata. Yo le expliqué que no hay base científica alguna a favor de la homeopatía y ella lo aceptó, pero aun así me puso esa cara de “sí, pero he visto que le funciona a mi prima.”

Existen diversos motivos por los que pseudociencias como la homeopatía parecen funcionar, pero no se pueden sacar a colación en una conversación informal donde todo son anécdotas y casos personales. Por eso los explicaré aquí.

(Lo que sigue es una versión resumida extraído de mi libro ¿Homeopatía? Va a ser que no, disponible de forma gratuita aquí)

Eppur si muove. Y, sin embargo, se mueve. Con este susurro Gailieo Galilei se recordó a si mismo que, aunque los hombres de la Iglesia le hubiesen obligado a abjurar de sus descubrimientos, estaba en lo cierto. El partidario de la homeopatía siente un “pero se mueve” cuando se le presentan argumentos en contra. Estudios clínicos, físicos, químicos, todo parece estar en contra de la homeopatía. Y sin embargo… ¡a mí me funciona! Millares de personas reaccionan con el argumento último: si esto no funciona, ¿cómo es que me he curado?

Hay explicaciones perfectamente satisfactorias para la curación homeopática, y que no implican en absoluto que “funcionen.” He aquí algunas de ellas.

1) ME CURO GRACIAS AL PLACEBO

El efecto placebo proviene de la creencia de que algo va a curarnos. Puede ser una pastilla de menta, una inyección de suero salino, una imposición de manos. Cuando el paciente cree que X le va a curar, el cerebro induce una serie de cambios químicos cuyo resultado es la generación de una respuesta por parte del organismo. Resultado: el paciente se cura. A veces, y eso lo saben los médicos desde tiempos de Galeno, el deseo de curarse obra milagros, y un placebo es un vehículo eficaz para la curación.

2) ME CURO PORQUE EL MÉDICO ES MUY MAJO

La homeopatía incluye un conjunto de interacciones entre médico y paciente que potencian el efecto del tratamiento. Al igual que una sustancia placebo, un “médico placebo” puede despertar en el paciente una respuesta positiva. Eso lo saben todos los sanadores, sean médicos o curanderos, y los estafadores profesionales se aprovechan de ello: no se trata de curar, sino de dar la impresión de que al menos lo intentan honradamente.

El doctor House se encaraba en una ocasión con un paciente y le espetaba:

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En el mundo real, House sería expulsado a patadas del hospital o relegado a tareas ingratas mientras los demás médicos hacen al menos algún esfuerzo por ser empáticos. Por mucho que le duela al doctor House, los pacientes sí que prefieren a un médico que les coja la mano, incluso si no mejoran. El sanador que despliegue un mayor grado de empatía será mejor aceptados por sus clientes.

Hagamos un pequeño experimento mental. Es usted un paciente aquejado de algunos síntomas. No sabe nada de homeopatía, placebos o química. Deposita su fe en la gente de bata blanca, y se le presentan las siguientes dos alternativas.

MÉDICO A. Tras una peregrinación por urgencias, toca esperar en la antesala durante casi una hora. Por fin, le llaman a consulta. Se sienta y se encuentra a una persona que ha tratado ya a veinte pacientes esa mañana, y a quien le esperan otras treinta antes de irse a casa para comer. Está terminando de rellenar la ficha del paciente anterior. Por fin levanta la vista y le ve a usted, que mientras tanto le ha estado explicando lo malito que se encuentra y los síntomas que tiene. El médico mira al infinito durante unos segundos y al final decide su modo de actuación: le da un volante para una analítica, le dice que tosa, piensa un poco, vuelve a teclear frente al ordenador y le receta un medicamento. Se levanta usted de la silla, mientras el médico se pregunta cómo va a hacer para cumplir su guardia de 48 horas la semana que viene. Abre usted la puerta y oye al médico ladrar “¡siguiente!”

MÉDICO B. Tras unos minutos esperando en una sala llena de diplomas elegantes colgados en la pared, entra usted al despacho del médico. Éste se levanta, le ofrece la mano y le da la bienvenida con una sonrisa de oreja a oreja. Le pide que se siente en un cómodo sillón y durante los siguientes cuarenta y cinco minutos usted se explaya. Le relata cómo cree haberse puesto enfermo, le cuenta todos los síntomas, sus dolencias, sus quejas. El médico asiente con la cabeza, le pide que siga hablando, le hace preguntas. Describe los dolores de espalda que tiene desde hace años, el estrés que siente al vivir con su suegra. El médico sigue sonriendo, atiende a todo lo que usted le dice y a continuación le da esperanza, le dice que la vida es bella, que no se preocupe y que todo tiene remedio. Hablando de remedio, le prescribe un tratamiento que se vende en las farmacias y que no tiene efectos secundarios. Usted sale aliviado y confortado por el buen hacer del médico.

Si usted no supiera nada sobre medicina u homeopatía ¿qué médico escogería? ¿El ocupado que apenas tiene tiempo y le da el mismo tratamiento que a los demás, o el simpático y sonriente que ha escuchado la historia de su vida de cabo a rabo? Está claro, creo yo, y esa es la razón por la que los médicos homeópatas son tan populares entre sus pacientes.

Ya me parece oír un rugido de médicos “tradicionales” quejándose de que ellos no son como el médico A, y que si acaso el problema es de la masificación y la escasez de medios. Os aseguro, queridos amigos, que os comprendo perfectamente. He sido paciente, padre de paciente, también tengo médicos en la familia y ni por un momento pretendo insultaros o incomodaros. Por desgracia, vuestros desvelos y dedicación significan poco para el paciente que llega dolorido esperando una curación, o cuando menos un alivio de síntomas.

En el fondo, queremos que la mujer del César parezca virtuosa y nos importa menos que lo sea o no. Eso sí, luego se nota en la factura, porque esa hora de empatía no es en absoluto barata. Puede que el doctor House tenga razón y seamos idiotas.

3) ME CURO PORQUE YA ME IBA TOCANDO, HOMBRE

Ben Goldacre, en su libro Mala Ciencia, describe lo que algunos llaman “la maldición de Sports Illustrated.” Según la creencia popular, siempre que un deportista aparece en la portada de esa revista su carrera está próxima a entrar en desgracia. Hay múltiples ejemplos de esta “maldición” en la Wikipedia. La propia Sports Illustrated ha analizado este efecto gafe, y en una divertida muestra de humor, su portada en enero de 2012 mostraba… un gato negro.

¿Qué es lo que convierte a Sports Illustrated en una revista gafe? En realidad, nada. La “maldición” es un ejemplo clásico de lo que se conoce como regresión a la media. Se trata, sencillamente, de que cualquier situación anormal tiende con el tiempo a volver a la normalidad. Si uno lanza diez veces una moneda al aire y las diez veces sale cara, entonces (suponiendo que no esté trucada) tarde o temprano volverán a salir cruces. La regresión a la media es algo que experimentan los jugadores que están en racha, y también los que están gafados.

Un jugador ha de ser muy bueno para ser considerado para un artículo. Si además de ello tiene una serie de buenas actuaciones, llamará la atención de la revista y los editores de Sports Illustrated querrán que salga en portada. Por supuesto, eso no puede durar eternamente, y tarde o temprano su rendimiento volverá a ser el habitual, bueno pero no extraordinario. De hecho, la buena racha puede ser uno de esos casos de profecía autocumplida: el jugador se siente mimado por los dioses, está en la cima, nadie puede hacerle sombra, su confianza aumenta, sale a jugar pletórico de moral, triunfa. O al contrario: cree estar gafado, se obsesiona con ello, pierde concentración, su juego se resiente y el gafe se confirma.

Muchas enfermedades crónicas está sujetas a ciclos de empeoramiento y mejoría que se repiten una y otra vez. Imaginemos un paciente a quien no parece curar la medicina tradicional. Sufre un episodio de empeoramiento, y a sugerencia de alguien (un familiar, un amigo, un médico) decide probar un remedio homeopático. Peor no va a estar, se dice a sí mismo. El médico alopático muestra su incredulidad, pero sorprendentemente el paciente mejora.

En realidad, se trata de una regresión a la media: el paciente lleva varios días con una “mala racha,” y la tendencia es volver tarde o temprano a un estado de mejoría. Cuando vuelva a empeorar se acordará del preparado homeopático que “le funcionó” la otra vez, y zas, tarde o temprano “funcionará” de nuevo. Al final acabará identificando homeopatía con curación (o cuando menos, alivio de síntomas). Cada vez que mejora es gracias a la homeopatía, y eso significa que “funciona.”

Lo cierto es que, dejando aparte el efecto placebo, la enfermedad sigue su curso de mejora y empeoramiento. Al igual que Sports Illustrated no tiene culpa de la mala racha que acompaña a un deportista, la homeopatía no tiene responsabilidad alguna en la mejoría del paciente, como tampoco la tiene en su empeoramiento.

En el caso de una enfermedad no crónica, el efecto es parecido, con la diferencia de que no hay episodios recurrentes de empeoramiento y mejora. Una persona recurre a ayuda farmacológica cuando los síntomas son más graves, es decir, cuando la enfermedad está en su punto álgido. El paciente se toma homeopatía y acabará mejorando, pero no porque ésta funcione sino por el ciclo natural de la enfermedad. Mientras tanto, el efecto placebo actúa dando la impresión de que hay un mecanismo real de actuación del medicamento homeopático.

4) ME CURO PORQUE ESTOS MEDICAMENTOS SON MUY CAROS

Confunde el necio valor con precio, dijo Antonio Machado. Deberíamos recordar esa máxima cada vez que entramos en una tienda a comprar cualquier objeto. Por lo general, tendemos a valorar algo en función a lo que cuesta, porque para nosotros el coste económico es una medida cuantificada de la dificultad en conseguirlo, que a su vez se supone relacionado con sus cualidades.

En habitual que un vendedor ofrezca dos productos a distinto precio. La diferencia no parece estar relacionada con sus prestaciones, ya que ambos son muy parecidos, así que ¿cuál es el motivo de que uno sea más caro que el otro? El comprador sospecha que hay gato encerrado, y al final acaba comprando el producto de mayor precio porque “vete tú a saber por qué el otro era tan barato.”

En un mundo así, un medicamento homeopático que cueste cincuenta céntimos no tendrá compradores, pero si lleva la etiqueta de 12.95 € se convierte en un artículo valioso. No costoso, sino valioso. Algo debe tener para que le pongan ese precio, pensará el consumidor.

5) ME CURO POR EL TRATAMIENTO CONVENCIONAL

El carácter de complementaria que la medicina homeopatía se otorga a sí misma tiene varias ventajas. Una de ellas viene de la mano del refrán “unos se llevan la fama y otros cardan la lana.” Si la medicina homeopática y la tradicional están actuando juntas mano a mano, ¿cómo podemos saber cuál de ellas es la eficaz? Por supuesto, si sabemos de ensayos clínicos, pruebas farmacológicas y todo eso, podemos responder fácilmente. De otro modo, entran en juego nuestros prejuicios.

Un cáncer no es ninguna broma, e incluso en nuestros días requiere las técnicas médicas más avanzadas de que disponemos. Es necesario acudir a métodos agresivos: quimioterapia, radioterapia, fármacos con efectos secundarios graves. Ahora suponga que el paciente, harto de mareos y vómitos, presta atención a la homeopatía. Le prometen que le aliviará los síntomas, que funciona, y lo mejor de todo, que puede “complementar” el remedio homeopático con la terapia tradicional. No hay que escoger, y no le hará mal, así que ¿por qué no intentarlo? A partir de ahí, si el paciente mejora es gracias a la homeopatía, y si empeora es a pesar de la homeopatía.

Se trata de un juego en el que se no puede perder, ya que se cuentan los éxitos como propios y los fallos como ajenos. Cara gano yo, cruz pierdes tú. Y por supuesto, si se da el caso de que el paciente se cura gracias al tratamiento, el caso se convertirá en una prueba más del “éxito” de la homeopatía.

6) ME CURO PORQUE… PUES NO LO SÉ

El caso de las remisiones espontáneas resulta particularmente interesante. A veces, sencillamente, el paciente se cura sin que nadie sepa por qué. Se suelen barajar cifras de una remisión espontánea por cada 100.000 casos de cáncer, pero se carecen de datos fiables. Un estudio llevado a cabo en 2009 sugiere cifras de uno entre quinientos.

El cáncer (sigamos con ese ejemplo) es una enfermedad que popularmente se considera mortal a menos que se trate. Hasta tal punto nos hemos acostumbrado a esa forma de pensar, que un cáncer que desaparezca sin tratamiento parece poco menos que un milagro; y si el paciente ha sido tratado con medicamentos homeopáticos, se considera como una prueba sólida e irrefutable de que funciona, el argumento definitivo para callar las bocas de los escépticos.

Nada más lejos de la realidad. A veces el cáncer, sencillamente, se va. Puede tratarse de efecto placebo, fallos de diagnóstico, o puede que haya factores en juego que todavía no conocemos. Respecto a qué causa esas remisiones espontáneas, alguna causa habrá. Que no la sepamos no significa que no la haya.

Dicen que la medicina alternativa que demuestra que funciona recibe un nombre diferente: medicina. La homeopatía no es parte de ella, le pese a quien le pese, y no es por presiones de intereses económicos o por conspiraciones oscuras, sino porque no funciona.

Es así de sencillo.

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Apocalipsis zombi

Hace algunos días el senador Carles Mulet preguntó oficialmente sobre los planes que el gobierno de España tiene ante la posibilidad de un apocalipsis zombi. Cansado de que sus preguntas serias no tuviesen contestación, supongo que decidió que, puestos a recibir la callada por respuesta, mejor echarse unas risas.

La respuesta no se hizo esperar. Comienza advirtiendo que, si se entiende por apocalipsis el significado de “fin del mundo” no, no hay protocolos porque pa qué. En cuanto a la otra acepción de “situación catastrófica,” afirma que, por el contrario, hay un sistema global de procedimientos y protocolos para casos de emergencia; lástima que no especificase cuáles son o cómo consultarlos, porque eso hubiera sido información útil.

Por otro lado, el gobierno entiende que zombi es, o bien una persona muerta y reanimada por arte de brujería, en cuyo caso no hay protocolos “dada la dudosa probabilidad de que se produzca semejante circunstancia bajo tales premisas”; o bien es un “atontado, que se comporta como un autómata”, y entonces dicen que el gobierno tiene “diversas líneas de actuación,” aunque duda de que en ese caso se pueda hablar de apocalipsis.

Y ahí queda la cosa, entre chascarrillo y pullas.

Compare el lector con el caso norteamericano. Allí tienen una Oficina de Preparación contra Zombis, o al menos el Centro de Control de Enfermedades (CDC) tiene una web muy completa, con blog, pósters, advertencias y hasta una novela gráfica. ¿Acaso el gobierno de Obama se tomó más en serio la amenaza zombi que el de Rajoy? No lo creo. Lo que sucede es que esa gente tiene más dedos de frente. En pleno auge de los Walking Dead, el CDC se apercibió del filón publicitario y convirtió el rollo zombi en una oportunidad para recordar que “si estás bien equipado para tratar con un apocalipsis zombi, también lo estarás para un huracán, pandemia, terremoto o ataque terrorista,” convirtiendo así a los muertos vivientes en ejemplos vivos para la preparación frente a desastres naturales.

Yo llevo años usando ejemplos de películas y series para enseñar Física en mi Universidad, hacemos seminarios, y a tenor del éxito que he tenido en Naukas Bilbao creo que es una gran idea. Otros compañeros hacen lo mismo, en carreras de ciencias y de letras. El tema zombi ha servido incluso como ejemplo ilustrativos para los modelos de epidemiología, con aplicaciones en enfermedades como el sida o el ébola (ver ejemplos aquí, aquí y aquí).

Creo que, en efecto, el gobierno español tiene razón en que un apocalipsis zombi es un suceso de muy baja probabilidad, pero podían haber aprovechado la oportunidad. Igual de improbable es suponer que el gobierno de EEUU pueda construir una Estrella de la Muerte, y bien que la oficina de Obama convirtió la cuchufleta en una oportunidad para atraer la atención sobre proyectos de investigación civiles. ¿Qué le hubiera costado a nuestro gobierno ponerse un poco las pilas? Como poco, podrían habernos dicho cuáles son los protocolos de actuación en caso de catástrofe.

Eso sí, a la que alguien le pregunte por las meigas, lo mismo nuestro gallego presidente sale por fin a la palestra y nos confirma que haberlas, haylas. O no.

Radio bomba nuclear 0

En la primera parte, describí someramente cómo el radio de destrucción de un arma nuclear varía aproximadamente con su potencia explosiva elevada a 1/3. Vamos a afinar un poco más.

Antes, una cuestión de detalle. En la primera parte hablé del rendimiento de un arma calificándola como “potencia explosiva.” Ciertamente no es la potencia entendida como energía por unidad de tiempo. En inglés se suele usar la palabra “yield”, que se traduce como rendimiento. Ese término tiene diversas acepciones (en termodinámica, por ejemplo, es un cociente adimensional), y no me gusta aquí usar expresiones como energía o trabajo, así que me quedaré con la palabra potencia tal y como la DRAE describe en su primera acepción: capacidad para ejecutar algo o producir un efecto. Y sigamos adelante.

Estimar el efecto destructivo de un arma nuclear es algo complejo porque depende de muchas variables, como la altura de la detonación, la orografía del terreno, el tipo de blanco (no es lo mismo una ciudad que un silo de misiles) y suma y sigue; igual que tampoco son iguales los efectos inmediatos que los prolongados (lluvia radiactiva, invierno nuclear, destrucción de la capa de ozono y los ecosistemas, hambrunas, plagas, etc) Voy a simplificar y a centrarme en los tres modos principales que tienen las armas nucleares para matar gente de forma directa e inmediata:

1) Radiación: un estallido de rayos gamma, X, partículas alfa, beta y neutrones. Sus efectos no se deben tanto a la destrucción directa del ADN como a la creación de radicales libres que perturban el equilibrio químico de las células. Los diferentes tipos de radiación tienen propiedades pero a efectos de destrucción general vamos a agruparlos en el mismo saco. Constituyen en 5% de la energía liberada.

2) Onda de choque. El aire, muy caliente y comprimido, produce una onda de presión que destruye edificios, personas y en general todo lo que se ponga por delante. Cuando la onda de choque llega a la superficie, rebota y se lleva una gran cantidad de material radiactivo hacia arriba, produciendo la característica nube en forma de hongo. En caso de que la explosión sea de superficie los efectos son menores pero la cantidad de residuos radiactivos es mucho mayor. Representa el 50-60% de la energía liberada (el porcentaje disminuye conforme la potencia explosiva aumenta).

3) Efectos térmicos. La energía transmitida a la atmósfera se extiende en forma de radiación térmica. Los efectos básicos sobre el ser humano son ceguera y quemaduras. Si la explosión tiene lugar sobre una zona inflamable (como una ciudad), los fuegos resultantes se unen e intensifican, dando lugar al fenómeno llamado tormenta de fuego. Supone el 35-45% de la energía (aumentando para bombas más grandes).

Estos tres efectos se extienden a una distancia variable. La onda de choque, básicamente energía cinética, forma una zona letal con un volumen proporcional a la potencia explosiva; por tanto, el radio letal es proporcional a la potencia elevada a 1/3. La onda de radiación térmica, a la que el aire es transparente, decae en teoría con la inversa del cuadrado de la distancia (r elevado a 0,5; en la práctica el exponente es algo menor, del orden de 0,4). En cuanto a la región de radiación letal, también debería cambiar con el cuadrado inverso de la distancia, como la radiación térmica, pero es absorbida por el aire y decae más rápidamente, como r elevado a 0,2.

Por debajo de un kilotón de potencia los tres efectos son similares, y a grandes valores de potencia prevalece el efecto térmico, después el de onda de choque, y solamente a corta distancia la radiación es mortal. Los viejos del lugar recordarán el pollo que se montó en los años ochenta con el despliegue de la llamada bomba de neutrones, un arma de bajo rendimiento cuya letalidad se debía sobre todo a la radiación (se diseñaron para detener concentraciones de tanques soviéticos sin destruir demasiado los alrededores). En el extremo opuesto, las grandes bombas de hidrógeno de los cincuenta y los sesenta tenían efectos térmicos que superaban los cincuenta kilómetros.

Ya podemos hacer números. Para ello, definiremos tres radios letales (radiación, onda de choque y efecto térmico) de la forma r = a*P^b, donde P es la potencia explosiva en kilotones, r el radio en kilómetros, y (a,b) son coeficientes. Supondremos las siguientes condiciones de letalidad:

– Radiación: a=0,7 b=0,19 produce una dosis de 5 Sievert (o 500 rem), correspondiente a 50-90% de muertes.

– Onda de choque: a=0,71, b=0,33 genera una onda de sobrepresión de 1/3 atmósfera, suficiente para destruir la mayoría de edificios no reforzados y matar a buena parte de la

– Efecto térmico: a=0,67, b=0,41 produce quemaduras de tercer grado, mortales sin tratamiento.

Radio bomba nuclear 1

Estos datos los he obtenido de aquí, y hay una interesante aplicación que las usa. Se llama Nukemap, y permite combinar esa información para ver gráficamente el resultado de una detonación nuclear en Google Maps. Vamos a probarla con el área de Nueva York. Los círculos verde, azul y naranja marcan los radios letales correspondientes a los efectos de radiación, onda de choque y térmico, respectivamente.

Marchando un pepino de veinte megatones sobre Central Park:

Radio bomba nuclear 2

Ahora sustituyámosla por bombas de un megatón. En el artículo anterior dije que, puesto que el radio aumenta con la potencia elevada a 1/3, una bomba de 20 megatones sería 20^(1/3) = 2,71 veces más potente que una de un megatón, y cubriría un área 20^(2/3) = 7,37 veces mayor. Ahora hay que tener en cuenta el efecto térmico, que aumenta como la potencia elevada a 0,41; eso significa que el radio mortal de la bomba de 20 megatones será 20^0,41=3,4 veces superior, y el área de destrucción será 20^0,82 =11,7 veces superior a la de un megatón.

Veamos qué podemos hacer con 12 explosiones de un megatón:

Radio bomba nuclear 3

Como ven, me ha bastado con nueve (he dejado el círculo exterior de la bomba de 20 megatones como comparación). He aprovechado para diseminar mis bombas en las regiones urbanas, y con lo que me ahorro en incendiar bosques tengo para eliminar todo Nueva York, incluyendo Long Island, y aún me queda para devastar Nueva Jersey. La flexibilidad de poder destruir objetivos alejados, junto con la economía derivada del factor de escala, se combinan en contra de las bombas grandes.

Jueguen con Nukemap todo lo que quieran, o con esta web que simula una regla de cálculo antigua (ah, el encanto de los cincuenta), pero no se les ocurra ordenar un lanzamiento real (eso es por si alguien que yo me sé está leyendo esto). Por cierto, Alex Wellerstein ha incluido un mapa con algunas de las más de cien millones de detonaciones nucleares simuladas hasta ahora por los internautas. Helo aquí:

Mapa bombas nucleares

No hay duda de que somos unos sádicos (simulados, eso sí). Lo que no entiendo es ¿a qué viene esa obsesión por bombardear la línea del ecuador? Ah, ya, las bombas sobrantes. Vale.