Spaceballs

¿Que hoy es el Día del Orgullo Friki? Pues ya tardamos en certifrikar una buena película para celebrarlo.

Mi elección de hoy es una parodia de La Guerra de las Galaxias. Hace tiempo, mucho tiempo, en una Internet muy lejana, cuando los foros de debate se regían por el blanco y negro, yo formaba parte de uno que trataba sobre la saga de George Lucas (me refiero a la primera trilogía). Aprendí que el conjunto de material “canon,” lo que diríamos la verdad verdadera del universo Star Wars, incluía las tres películas, unas pocas novelas y una extraña película que no encajaba en la cronología ni con calzador pero que era objeto de culto. Se trataba de Spaceballs, la Loca Historia de las Galaxias, dirigida en 1987 por Mel Brooks.

Quizá sea porque Spaceballs era una buena parodia de la primera película, quizá sea porque parecía que iba a ser la última película del universo Star Wars (en aquellos años nadie se imaginaba que Lucas perpetraría el Episodio I), tal vez sea porque Mel Brooks es un gran cineasta cómico, o probablemente por la gran densidad de frikadas que contiene, el hecho es que me encanta esa película. Spaceballs viene a ser como el Episodio IV a estilo Aterriza como Puedas.

Estos son algunos de los motivos por los que me declaro un “pelota espacial” irreductible:

ALUSIONES AL EPISODIO IV (y lo siento, pero no pienso llamarlo “Una Nueva Esperanza” ni bajo tortura de la Inquisición). Como buena parodia, las hay por todas partes. Tenemos la nave SuperSpaceball 1 que es más larga que un día sin pan, la princesa Vespa, el pícaro Lonestar pilotando un montón de chatarra y acompañado de su propio felpudo con patas, están los soldados imperiales, el malvado de traje y casco oscuro, el maestro Yoda (perdón, aquí se llama Yogurt) que domina los secretos de la Suerte, el mafioso Pizza el Hutt, el mundo amante de la paz, una especie de Jawas cantando la música de los enanitos de Walt Disney por el desierto, y hasta el largo letrero inicial leído por la extraordinaria voz de Constantino Romero. No tenemos Estrella de la Muerte, pero lo compensamos con el desastroso presidente Pol, que también se da una buena mano en estropearlo todo.

Por supuesto, el argumento viene a ser el mismo: princesa secuestrada, pícaro al rescate, irrupción en la guarida del señor oscuro, huída, ocultación, enfrentamiento final, revelación sorpresa, victoria, todos felices y tal pascual. La fórmula es tan buena que acaban de repetirla en el Episodio VII, así que ¿por qué cambiarla? Todo antes que aguantar más chorradas sobre los midiclorianos y el bloqueo comercial.

EL GUIÑO AL MERCHANDISING. Érase una vez, mis pequeñuelos, una era lejana en la que los beneficios de una película provenían de la venta de entradas, algunos carteles y puede que la edición en vídeo años después. George Lucas lo cambió todo, renunciando a su sueldo de director a cambio de los derechos de mercaderías. Ahora las películas se hacen pensando en el merchandising, que a menudo genera más beneficios que la propia exhibición y la venta en DVD.

Mel Brooks también parodió eso, y a lo largo de Spaceballs aparece todo tipo de productos de la película, desde el papel higiénico hasta las sábanas pasando por vajilla o cereales para el desayuno. El propio Brooks, interpretando a Yogurt, lo explica: “Le ponemos el nombre de la película a todo. Mercaderías, propaganda, de donde salen las verdaderas ganancias de la película

Por si no quedó bien claro que es es una película y van a lo de la pasta, Brooks metió una pulla más: cuando los protagonistas están a punto de despedirse, Yogurt (también interpretado por Brooks) afirma que “quién sabe, si Dios quiere volveremos a vernos en Spaceballs Segunda Parte, a la Búsqueda de Más Dinero.”

Me encantaría comprar el lanzallamas Spaceballs para mis sobrinos pero no es posible. Según IMDB, George Lucas permitió que su película fuese parodiada sin piedad, pero puso como condición que Spaceballs no produjera nada de merchandising. Resulta irónico que una película que anunciaba directamente sus mercancías no pueda venderlas, y Hollywood tuvo que esperar hasta Toy Story para volver a tener una oportunidad similar.

JUEGOS DE PALABRAS. Ya saben que siempre se pierden cosas durante la traducción, pero podemos recordar aquí unas cuantas. El nombre del presidente en la versión inglesa es Skroob, anagrama de Brooks (quien también interpreta a ese personaje) y palabra que suena fonéticamente similar a “screw,” algo así como “que te den.” En español lo convirtieron en Pol, quizá para que sus subordinados lo puedan saludar como “gili, Pol.” La Suerte es, como la dije, Schwartz, que significa Negro en alemán, y según leo era el apellido del representante legal de Brooks, lo que le daba nuevo significado a la frase “que el Schwartz te acompañe.” Y por si se le pasa por alto, cuando Lonestar interfiere el radar enemigo con un bote de mermelada es porque ambas palabras (el verbo inteferir y el sustantivo mermelada) se traducen en inglés como Jam. De nada.

LA LUCHA CONTRA LA PIRATERÍA. Cuando los Spaceballs pierden de vista a los buenos, lo mejor que se le ocurre al comandante es acudir a la videoteca de la nave, que contiene todas las películas de Mel Brooks… incluyendo la propia Spaceballs. Sí, lo han oído bien. Casco Oscuro se queda de una pieza mientras el comandante se lo explica:

“- ¿Cómo puede haber un vídeo de La Loca Historia de las Galaxias si no hemos terminado el rodaje?

– Es cierto señor, pero el mercado del vídeo pirata va en aumento. Vídeo instantáneo, antes de que se acabe la película están en las tiendas”

¿Creía usted, amigo friki, que la piratería y el top manta son cosa de hoy? Pues toma dos tazas.

LA CUARTA PARED. Hay directores de cine expertos en hacer creer al público que están en una película, pero Brooks riza el rizo y se lleva el escenario de rodaje a casa del espectador. Durante la lucha final a sable láser, Casco Oscuro falla su ataque y acaba cargándose ¡a un miembro del equipo de rodaje! Y encima dice que ha sido el otro, el muy cobarde. En otra ocasión, cuando los soldados imperiales creen haber capturado a todos los buenos, resulta que no son ellos sino sus dobles de acción. He visto muchas películas donde el protagonista se libra milagrosamente de ser capturado, pero creo que este caso supera a todos los demás en imaginación. Porque se trata de echarle imaginación y olvidar que se trata de una película, incluso si el propio director te lo está gritando a la cara una y otra vez.

ALIENS Y MÁS ALIENS. Casi al final, nuestro héroe Lonestar y su amiguete Mog paran en un bar de carretera espacial. En un rincón se encuentra un grupo de personas sospechosamente similares a la tripulación de la Nostromo, la nave de la película Alien el Octavo Pasajero. De repente a uno de ellos le entran convulsiones y le sale una criatura tipo alien del estómago. El tipo mira el bicho y susurra espantado “oh no, otra vez no.” Se trata del actor John Hurt, quien también apareció en el reparto de Alien… era el tío al que le salía el bicho por la tripa. Parece que le gustó la escena y Brooks le dio la oportunidad de hacer doblete.

MÁS Y MÁS. Sin ánimo de ser exhaustivo, ni mucho menos de reventar la película a base de spoilers, me limitaré a decir que hay bastantes más guiños y referencias frikis a lo largo de la película, desde la escena final de El Planeta de los Simios hasta Transformers pasando por El Mago de Oz. Dando muestras de sublime troleo, Brooks no se corta en meter incluso referencias de Star Trek en su parodia de Star Wars: el presidente es teletransportado por un tal “Snotty” mientras su subordinado Casco Oscuro pasa de factor warp y lanza la nave a “velocidad absurda,” y el propio Lonestar intenta la pinza vulcaniana contra un guardia spaceball. Y tenía un par de frikadas más pero mejor me callo y dejo que las disfrute usted.

Y el caso es que me han entrado una ganas locas de volver a verla, así que voy a celebrar el día del orgullo friki como Cthulhu manda. Todos en alerta, cierren el circo, evacúen el zoológico… ¡preparados para velocidad absurda!

Nota de calidad certifrikada: 8

Remedios de homeopathy

La fundación de la homeopatía suele atribuirse a Samuel Hahnemann, médico alemán del siglo XVIII. Si bien no podemos tener claro que él fundara sus principios, fue quien los popularizó, y en general se le considera como el padre de la homeopatía.

De acuerdo con sus biógrafos… oh vale, a quién quiero engañar, lo tomé de la Wikipedia. Christian Friedrich Samuel Hahnemann nació en Meissen (entonces electorado de Sajonia, actual Alemania) en 1755. Fue médico, químico, y durante un tiempo estuvo haciendo de aprendiz en la farmacia de su suegro. Hacia 1784, Hahnemann había abandonado el ejercicio de la medicina, por considerarlo un esfuerzo inútil y contraproducente. No podemos censurarlo. En el siglo XVIII el término “ciencia médica” era más bien un contrasentido. Los médicos hablaban de principios vitales, recetaban sangrías para casi todo, y en general sus técnicas y sus medicamentos nos pondrían los pelos de punta en nuestro siglo XXI.

Mientras traducía una obra del escocés William Cullen, aprendió que la quina (la corteza del árbol del quino) era eficaz para combatir el paludismo. Llevado de su curiosidad, Hahnemann decidió probar los efectos de la quina en sí mismo, y notó que eran muy similares a los síntomas de los afectados por el paludismo. Esto le hizo concluir que, si algo causaba un conjunto de síntomas en un individuo sano, ese mismo algo puede curar a una persona enferma que presente ese mismo conjunto de síntomas. Esa fue la génesis del principio fundamental de la homeopatía: simila similibus curantur (lo semejante se cura con lo semejante). La propia palabra homeopatía proviene de los términos homois (similar) y pathos (sufrimiento).

Ahora sabemos que la causa del paludismo es un parásito llamado plasmodium, transmitido principalmente por picaduras de mosquito, en tanto que la quina es un tipo de alcaloide. No hay motivo para pensar que haya similitud en ambos agentes, salvo por los síntomas. En la época de Hahnemann, sin embargo, el de similitud era un principio cuando menos razonable. Desde tiempos antiguos se sabe que una persona podía inmunizarse contra ciertos venenos a base de ingerir cantidades pequeñas de éste. En nuestros días, las vacunas protegen a un individuo gracias a una inyección de los mismos microorganismos responsables de la enfermedad. Por supuesto, ahora lo hacemos porque conocemos el mecanismo subyacente a la vacunación, y hubo que hacer muchas pruebas para demostrar su efectividad.

Además de adoptar el principio de “lo similar cura lo similar,” la homeopatía se basa en ir más allá de los síntomas que van apareciendo, y por ello se persigue un tratamiento integral e individualizado. Los síntomas son un reflejo de un proceso interno no observable, una especie de “fuerza vital” que no puede ser cuantificada por la ciencia; de ahí la importancia de hacer un seguimiento del paciente y de ejercer una atención más allá de los pocos minutos que un médico tradicional emplea en oír al paciente, comprobar los síntomas y decidir el medicamento a recetar.

(En la actualidad también se utilizan sustancias homeopáticas en veterinaria, lo que plantea una duda. Hahnemann habló de la “fuerza vital” aplicada al tratamiento y curación en seres humanos, pero no afirmó explícitamente que estuviese restringida a ellos. Existe, por tanto, una controversia sobre si esa fuerza vital existe en otros seres vivos, y por tanto, si la homeopatía funciona en animales y plantas. Hay partidarios de ambas tesis).

Hahnemann, convencido de su tesis, la desarrolló en los siguiente años. Con objeto de no perjudicar al enfermo, diluyó las muestras de las sustancias que probaba. Sorprendentemente, una sustancia altamente diluida parecía ser tan eficaz como en estado concentrado, a condición de que hubiera sido sometida a un proceso de agitación. A estos procesos los denominó potenciación (dilución) y sucusión (agitación).

Es decir, la elaboración de un preparado homeopático se basa en estos sencillos pasos:

1) Se toma una sustancia que tenga efectos similares a los de una enfermedad o dolencia

2) Se diluye o mezcla con otras sustancias inocuas (generalmente, agua o lactosa)

3) Se agita vigorosamente

4) Se tira la mayor parte del preparado

5) Vuélvase al paso 2, hasta que se consiga una solución lo bastante diluida para no causar daños al organismo

Como ve, en la preparación de sustancias homeopáticas prima lo sencillo, y de hecho, es el proceso que hoy día continúan usando las industrias homeopáticas (existen ligeras variantes, como puede ver usted en p. ej. esta web sobre homeopatía).

Hahnemann comenzó a utilizar su nueva técnica en 1792. Tome usted un libro de historia, y comprobará que el continente europeo tenía cosas más importantes en qué pensar, como revoluciones, guerras civiles, invasiones, etc. Sin embargo, sus teorías fueron comprobadas por él mismo, y posteriormente puestas por escrito. Tras las guerras napoleónicas, la práctica homeopática se extendió a diversos países.

En España comenzó a difundirse hacia 1821. Ocho años después, María Cristina de Borbón, prometida del rey Fernando VII, llegó a España acompañada por su médico, con notable experiencia en homeopatía. En 1832, Prudencio Querol se convierte en el primer médico español que utilizó públicamente la homeopatía, y en 1845 se fundó la Sociedad Hahnemanniana Matritense, primera asociación sobre esta terapéutica en España. El lector interesado en la historia de la homeopatía en España puede consultar el Libro Blanco de la Homeopatía, redactado por la Cátedra Boiron de Homeopatía (Universidad de Zaragoza).

A comienzos del siglo XX, sin embargo, la homeopatía entró en una época de vacas flacas. Las técnicas médicas y farmacéuticas científicas se desarrollaron y aumentaron su eficacia cada vez más, y la homeopatía comenzó a convertirse en algo que se heredaba de padres a hijos en lugar de atraer nuevos miembros por convicción. Tampoco ayudó, por supuesto, el que no hubiese una corriente única de pensamiento en el mundo homeopático, y las revueltas internas abundaban.

Según el Libro Blanco, “La Guerra Civil de 1936 condicionó nuestra historia en todos los ámbitos, marcando un punto de inflexión en la evolución de la sociedad, la cultura y la ciencia… durante la época de la posguerra, por razones diversas, algunas de posible índole política, aun cuando la homeopatía nunca fue prohibida por el régimen… fueron escasos los médicos que continuaron practicando la homeopatía.” También contribuyó la extensión del seguro de enfermedad, con consultas médicas y medicamentos gratuitos.

Con la vuelta a la democracia, la homeopatía disfrutó de un renacimiento en nuestro país. El clima de libertad en la nueva España democrática de los años setenta se unió a la corriente hippy de la época para potenciar un resurgimiento de las terapias naturales alternativas a la medicina clásica tradicional. En la actualidad se autoclasifican en el campo de las terapias “complementarias,” indicando con ello que no deben entenderse como competencia de la medicina convencional.

En la actualidad, según fuentes del sector, casi un cuarto de millón de médicos de todo el mundo utilizan terapias homeopáticas sobre más de 300 millones de pacientes. El país donde se utiliza más profusamente es Francia, país donde Hahnemann vivió sus últimos años, y donde radica la mayor multinacional de productos farmacéuticos del mundo, Boiron. Otros países donde la homeopatía disfruta de un fuerte arraigo son Reino Unido, Alemania, Bélgica y Suiza; en este última país, la homeopatía fue aceptada mediante referéndum popular en mayo de 2009.

En España, la Ley del Medicamento de 1990 incluyó en su artículo 54 una referencia a los medicamentos homeopáticos, cuya regulación fue hecha mediante Real Decreto en 1994. Dicha Ley fue actualizada por la 29/2006, con una nueva regulación de autorización en virtud del RD 1345/2007, todo ello en consonancia con la Directiva Europea 2004/27/CE. En julio de 2008, la Organización Médica Colegial reconoció explícitamente la homeopatía como acto médico.

Más recientemente, Boiron firmó un acuerdo con la Universidad de Zaragoza para crear la Cátedra Boiron de investigación, docencia y divulgación de la homeopatía. Dicha cátedra funciona desde finales de 2010, y recientemente logró uno de sus objetivos: la redacción del Libro Blanco sobre Homeopatía.

En resumen, parece que la homeopatía goza de muy buena salud. Está ampliamente difundida, cada vez se dispensa en mayor número de farmacias, no tiene efectos nocivos y puede obtenerse sin receta.

¿Qué podría salir mal?

[Extraído del libro “¿Homeopatia? Va a ser que no” Si quieres leer más, aquí tienes el libro completo. Sí, gratis]

Presupuesto 2

Hace un par de semanas tenía mil cuatrocientos euros para el laboratorio que coordino. Tenía. En pasado.

Cada año el Departamento reparte lo que podemos llamar “fondos generales” a laboratorios y grupos de investigación. Yo apenas toqué la asignación para este año, gracias a que tuvimos fondos extraordinarios de un programa para apoyo a la docencia. Mejor, pensé, así podré reponer material en cuanto los alumnos de este cuatrimestre terminen sus prácticas. Por eso, cuando la secretaria del departamento me vino con la noticia de que estaba en números rojos, no me lo podía creer. Pensé que alguien había cargado material de otro laboratorio, que se trataba de un error.

Al final me enteré de lo que pasa. En pocas palabras, estamos de corralito.

Por lo visto, mientras todo el mundo espera que seamos un referente internacional y ejemplo de emprendimiento, docencia, investigación y etcéteras varios con promesas chachipirulis, doña Susanita debe más de 150 millones de euros a la Universidad de Granada. Eso es un 40% de todo el presupuesto estimado para este año; que, por cierto, ya desglosan en función de la probabilidad de obtención (aquí, página 225). Así las cosas, los profesores ya podemos darnos con un canto en los dientes por cobrar todos los meses. Del resto, ya tal.

El caso es que alguien de ahí arriba ha decidido que entremos en economía de guerra, sin avisar y a palo seco, y de un plumazo nos han quitado todo el presupuesto de gastos generales. Ya saben, esa cantidad que tenemos para laboratorios y grupos de investigación, con los que pagamos las fotocopias, el material fungible, reparamos los cacharros estropeados y demás. Es el aceite que mantiene engrasada la maquinaria del Departamento. De repente, pasamos de tener dinero a no tener nada.

Y me fastidia.

Me fastidia porque nadie se ha molestado en advertírnoslo (no digo ya pedir nuestro parecer). La primera noticia que tuve vino porque nos han devuelto una factura de diciembre pasado que pagué (ahora parece que no) con los fondos generales de mi laboratorio.

Me fastidia porque es lo de siempre: los de arriba se echan los tiestos a la cabeza y luego los trozos nos caen en la cabeza a los de abajo. Vale, la Universidad no tiene dinero, la Junta no paga, el Estado Central tiene que recortar, la economía sigue mal, todo lo que quieras. Al final, para chorradas siempre hay dinero. Chorradas que permitan salir en la foto y sacar pecho, claro, porque lo de rentabilizar la pasta en el aula no da beneficios tangibles.

Me fastidia porque durante años he hecho encaje de bolillos para mantener el laboratorio de Física General 2 en las condiciones más aceptables posibles. Tendríais que verlo: las plantas del patio se cuelan por entre las viejas ventanas que no ajustan, te asas en verano y te hielas en invierno, hay bancadas de mesas que tienen corriente gracias a alargadores de cable. Aun así, he hecho lo imposible por mejorarlo, montando nuevas prácticas y aprovechando hasta el límite el material que tenemos.

No me quejo, es mi responsabilidad y la cumplo lo mejor que sé. He llegado a renunciar a pedir más dinero para mi laboratorio en beneficio de otros con carencias más acuciantes, que cuando la pobreza entra por la puerta la solidaridad no salga por la ventana. Y ahora que por fin podía echarle un buen repaso al material del laboratorio y comprar lo necesario para mantenernos otro año, alguien me dice que no tengo un céntimo. Eso sí, la factura de diciembre sí me la han contabilizado con un bonito signo negativo, con lo que oficialmente soy un coordinador de laboratorio moroso. Al proveedor le va a encantar.

Menos mal que al menos mi laboratorio está bien provisto de los fungibles esenciales que necesitamos (la anterior coordinadora nos surtió bien), y entre eso y las prácticas que ya tenemos montadas cumpliremos el expediente este cuatrimestre. Más allá de eso, no tengo ni idea. Hay Consejo de Departamento convocado para el próximo jueves 7 de abril. Supuestamente nos darán instrucciones sobre lo que tenemos que hacer, aunque el corralito ni aparece en el orden del día (estará en Información o algo así). Seguro que incluso nos intentan convencer que técnicamente no es un corralito. Por lo que he oído hasta ahora, no es que no tengamos fondos asignados, lo que sucederá es que alguien decidirá si podemos gastárnoslo y en qué. Más papeleo, más conversaciones telefónicas, más burocracia, más lentitud, más trabas. Genial.

Te pido disculpas, querido lector, pero necesitaba este desahogo. Y ahora, vuelvo al trabajo. Al menos para eso mis necesidades son mínimas: electricidad para el ordenador y alguna que otra fotocopia. Vale, y también unos folios.

Combo portada

Cuando vas al burger, lo habitual es que te encuentres con ofertas. Hoy me enterado de una de ellas, la del McDonald´s, que tiene algo llamado My Combo: escoges un plato principal y uno (o dos) complementos, a un precio fijo de 2,90 (o 3,90) euros; llamémosles “combo simple” y “combo doble.”

Un tuitero de León dudaba de que fuese cierta la afirmación de “mas de 200 combinaciones” de su McDonald´s de León.

Combo 2

Pues vamos a hacer números, como vimos hace algunos días en este mismo post con relación a Houdini y el Ministerio del Tiempo. Si existen P platos principales y C complementos, el número de combinaciones posibles es de P*C (principal + complemento) y de P*C*C (principal y dos complementos), para los combos simple y doble, respectivamente.

En la imagen de la oferta aparecen cinco principales (P=5) y nueve complementos (C=9), así que tenemos un total de 5*9+5*9*9 = 450 combinaciones.

En principio, parece que McDonald´s ha cumplido. Pero la letra pequeña dice otra cosa. En primer lugar, tenemos los principales. Resulta que hay cuatro individuales para escoger, pero también puedes escoger un pack de dos burgers (a elegir entre hamburguesa, chicken burger BBQ o hamburguesa con queso). ¿Cuántos packs puedes hacer?

Si no se pudiesen repetir, sería igual al número de combinaciones de dos elementos tomados de un total de tres, y eso es igual a 3; pero como no dicen que no podamos repetir, el número real es de 3*3=9 packs distintos. Sumamos ese 9 a los otros cuatro individuales, y resulta que P=13.

Ahora vamos con los complementos. Aquí los de McDonald´s son un poco tramposos, porque aparecen imágenes de ensalada, helado, dónut… pero solamente se consideran complementos las patatas deluxe medianas, las patatas pequeñas y la bebida mediana. Sólo tres complementos, algo bastante menos de lo que la imagen transmite. Pero resulta que hay siete tipos de bebidas diferentes, así que en realidad tenemos C=7+2=9.

En un tuit dije inicialmente que las posibilidades son 7*9+7*9*8. Eso se debe a que no consideré la posibilidad de que se pudieran escoger dos principales o dos complementos iguales. En efecto, si estuviese prohibido repetir tendríamos P=3+4=7 (tres packs dobles de burgers, más cuatro principales único), y habría C=9*8 combinaciones distintas de complementos no repetibles. Me daba un total de 567.

Pero nadie dice que no podamos repetir, así que como hemos dicho antes tenemos P=13 principales y C=9 complementos. Eso nos da 13*9=117 combos simples y 13*9*9=1.053 dobles. Total: 1.170 combinaciones.

¿Vale? ¡Pues no! Porque en León van a su aire y están sobrados de combinaciones:

Combo 3

¿Pan para celíacos? ¡Jopeta! Toca calcular de nuevo. Resulta que ahora puedes escoger tu pack de dos burgers entre seis posibilidades (las tres habituales y otras tantas sin gluten). Eso da 6*6=36 combinaciones. De los otros cuatro principales, dos de ellos son hamburguesas, así que en realidad esos cuatro son seis. Así que ahora tenemos P=36+6=42. ¿Y cuántas combinaciones tenemos con P=42 y C=9? Pues 42*9=378 combos simples y 42*9*9=3.402 combos dobles? Total: 3.780

Pero tampoco es correcto. Porque no se me ocurre otra cosa que confirmar los ingredientes en la web de McDonald´s, ¡y ahora resulta que hay más complementos! Por lo visto, la letra pequeña “patatas pequeñas, patatas deluxe pequeñas, bebida mediana” lo único que indica es el tamaño de esas opciones, no es que sean las únicas posibles. De ese modo tenemos siete bebidas y otras ocho posibilidades, con lo que C=15.

Y de ese modo tenemos el número total de combinaciones posibles para P=42 principales y C=15 complementos: 42*15+42*15*15. Y el total es de…

10.080 combinaciones My Combo en total

La verdad, estaría bien que los de McDonald´s pusiesen sus instrucciones algo más claras, porque da lugar a confusión, sobre todo cuando hay gusa. Yo opté por simplificar todo lo posible. Me decanté por la cuatro quesos. ¡Qué rica pizza!

Margen de error poster

Atención, pregunta: ¿qué numero es mayor, el uno o el dos? Creo que todos tenemos clara la respuesta.

Ahora bien, suponga que yo le planteo el problema de la siguiente forma. Tengo dos números reales A y B. A está entre 1 y 6, y B está entre 2 y 8. ¿Cuál es el mayor de los dos? La única respuesta honrada es ¡no tengo ni idea! Si A=3 y B=6 la respuesta es distinta al caso A=5 B=4, pero ambos casos concuerdan con la suposición inicial.

Nunca me canso de repetir a mis alumnos en clases de práctica que tan importante es conocer el valor que se mide como saber en cuánto nos equivocamos. Porque nos vamos a equivocar. Los instrumentos de medida son falibles, el observador es humano, las condiciones del experimento varían, y todo eso harán que solamente podamos dar un valor dentro de los márgenes de error.

Habitualmente el resultado de una medición es del tipo x ± Δx. Eso debe entenderse de la siguiente forma:

El valor más probable de la medida es x, pero no es seguro, y creo que el valor real se encuentra entre x-Δx y x+Δx.”

Si hoy tiene usted el día parlanchín, puede añadir algo así:

Para ser más concreto, la probabilidad de que el valor real se encuentre en el intervalo [x-Δx, x+Δx] es del 68%. Ese 68% no es un número a capricho, sino que viene fijado por consideraciones estadísticas. Si quiere usted más seguridad, hay una probabilidad del 95% de que el valor esté comprendo en el intervalo [x-2*Δx, x+2*Δx]

Eso quiere decir que A=20±2 es ciertamente mayor que B=2±1; ahora bien, comparar A=20,3 con B=20,5 cuando ambas medidas tienen un margen de error de 1,5 es inviable. Puede que A>B, o que B>A, o incluso A=B, pero nuestras mediciones carecen de la precisión necesaria para concluir nada.

Hoy me ha llegado uno de esos ejemplos. Se trata de la enésima prueba de que la homeopatía funciona. Como en otros casos, el publicitador ha sido Dana Ullman, conocido apologista de la homeopatía. Ya ha sido pillado en otros embustes, como el del famoso Informe Suizo, el de los 150 estudios controlados o el más reciente de las diluciones ultrapuras. Ahora vuelve con un artículo más, y la coletilla perdonadivas de hoy es “¡resulta tan difícil ser un escéptico en estos tiempos!

Muy al contrario, estimado señor, resulta que ser escéptico es lo más fácil del mundo. No he tenido que ir más lejos que el resumen. En este artículo afirman que la homeopatía mejora las infecciones del tracto respiratorio (RTI). Para ello se mide la reducción en el número de episodios RTI, de forma que cuanto menor sea ese número, mayor la eficacia del tratamiento. Bien, he aquí los datos:

Tratamiento homeopático – 4,76 ± 1,45
Ningún tratamiento – 3,36 ± 1,30

Dejando aparte el hecho de que los datos están mal redondeados, estas cifras no nos dicen nada. Si fuesen datos sin error, está claro que 4,76 es mayor que 3,36, así que -4,76 es menor que -3,36. Pero lo que dicen estos datos no es eso. Lo que nos dicen es esto:

Tratamiento homeopático Entre -6,21 y -3,31
Ningún tratamiento Entre -4,66 y -2,06

¿Cuál es el mejor tratamiento? Nuevamente somos incapaces de llegar a una conclusión clara. Da la impresión de que el tratamiento homeopático es algo menor, pero ese “da la impresión” y ese “algo mejor” es una sensación subjetiva que no está sustentada en absoluto por las matemáticas.

Y eso que hemos tomado probabilidades al 68% Si quisiésemos estar algo más seguros, digamos con un margen del 95%, y además redondeásemos como debe hacerse (y no con decimales innecesarios), estos serían los datos finales:

Tratamiento homeopático Entre -8 y -2
Ningún tratamiento Entre -6 y -1

Ya ven amigos, según los homeópatas eso demuestra la eficacia de la homeopatía frente a no tener tratamiento alguno. Si quieren ustedes leer el artículo completo, prepárese para atragantarse con un montón de patadas a la estadística. Todo para acabar concluyendo que el tratamiento homeopático “podría ser una herramienta valiosa para evitar RTI… aunque hay limitaciones a las conclusiones que puedan derivarse de este estudio observacional.”

Sí, las limitaciones derivadas de no saber matemáticas. Por mi parte, me he dado el gusto de avisar al señor Ullman que necesita aprender matemáticas a la de ya. Y al parecer no soy el único. Ignoro si me dedicará un comentario despectivo de los suyos o se limitará a bloquearme. Creo que la probabilidad de lo segundo es de un 64%; con un margen de error de ±189%, por supuesto.

MdT Houdini

De: Ministerio del Tiempo, División Técnica

A: Jefatura de Operaciones

Asunto: Exposición probabilística

Tras el análisis reglamentario post-mortem de la misión Houdini-Argamasilla, y a petición de los órganos competentes, esta División tiene a bien realizar la siguiente aclaración con relación a los aspectos matemáticos de la probabilidad.

En la susodicha misión, el agente Argamasilla tuvo que demostrar sus dotes de visión de rayos X mediante una prueba diseñada por el señor Houdini. Un total de cinco plumas fueron escondidas en diez cajas; la prueba consistía en descubrir cuáles eran las cajas con plumas.

Para hallar la probabilidad de que Argamasilla acierte por azar, hay que calcular p=n/N, donde n es el número de posibilidades favorables y N el número de posibilidades totales. Para que se entienda, he aquí un ejemplo: obténgase la probabilidad de que un dado saque un número impar. En este caso tenemos n=3 posibilidades favorables (1,3,5) para N=6 posibilidades totales (1,2,3,4,5,6), lo que nos da una probabilidad p=3/6=1/2, o un 50%

En el caso que nos ocupa, tenemos un total de X cajas y Z plumas. El número de posibilidades totales son todas las combinaciones de Z elementos de entre un total de X. La combinatoria nos da esa cantidad como X*(X-1)*(X-2)*…(Z+1)/Z! (donde Z! es el factorial de Z: Z!=Z*(Z-1)*…2*1). En el caso que nos ocupa X=10 y Z=5, con lo que tenemos 10*9*8*7*6/(5*4*3*2*1)=252 posibles combinaciones de cinco cajas escogidas de un total de diez.

De ellas, la única favorable es aquella en la que hemos escogido las cinco plumas. Eso nos da p=1/252, aproximadamente un 0,4% Esto es, la probabilidad de que Argamasilla acertase por azar las cinco cajas con plumas era del 0,4% No se trata de una cifra muy grande (la gente juega a la lotería con probabilidades de éxito mucho menores), así que realmente no demuestra nada, pero es una primera indicación.

En un intento por hacer creer a los periodistas norteamericanos que carece de poderes, Argamasilla falló deliberadamente en el intento. El problema consiste en que hizo todo lo contrario, ya que fallar las cinco cajas es tan improbable como acertar las cinco. El caso favorable cambia de “cinco plumas” a “cinco cajas vacías,” pero sigue siendo uno entre 252.

La transcripción de las conversaciones de la misión sugieren que Argamasilla era consciente de este detalle. Al fallar las cinco cajas quería dar a entender que no tenía poderes, pero Houdini es un buen matemático y captó de inmediato sus intenciones. Como el agente Pacino hizo notar, “se trata de fingir que no tiene poderes, si no adivina ninguna es como si lo hubiera hecho aposta.

Esta División Técnica no puede dejar de advertir acerca del riesgo de este proceder, ya que habría bastado con un periodista (o lector) que supiese matemáticas para dar traste con el engaño. Más eficaz de cara a la galería hubiera sido el proceder sugerido por Amelia: “cualquiera de nosotros adivinaría por estadística al menos la mitad de las cajas.

Esta afirmación puede demostrarse mediante combinatoria, pero resulta más sencillo usar el concepto de simetría. Sean p(0), p(1)… p(5) las probabilidades de acertar cero, uno, dos… cinco cajas con plumas. Como se ha argumentado anteriormente, p(0)=p(5). Por el mismo argumento que antes, la probabilidad de acertar una caja y fallar cuatro es la misma que la de acertar cuatro y fallar una, esto es, p(1)=p(4); y análogamente tendremos que p(2)=p(3). Con ello tenemos un resultado interesante: p(0)+p(1)+p(2)=p(3)+p(4)+p(5). Es decir, la probabilidad de acertar como mucho dos cajas es igual a la probabilidad de acertar tres o más ,un 50% en cada caso, en la línea sugerida por la señorita Folch.

Veamos ahora cuáles son esas probabilidades, comenzando con la de acertar cuatro y fallar una. Digamos que las cajas escogidas son las llamadas 1, 2, 3, 4 y 5. Hay cinco posibilidades de fallar (es decir, puede estar vacía la caja 1, la 2, la 3, la 4 o la 5), y para cada uno de esos casos hay cinco posibles cajas para la pluma que falta (la caja 6, la 7, la 8, la 9 y la 10). Así pues, el número de casos favorables es de 5*5, y la probabilidad p(1) es 25/252, un 9,9% La probabilidad p(4) será, como hemos visto ya, la misma.

Las probabilidades p(2) y p(3) pueden obtenerse de un modo más sencillo que mediante cálculo de combinatoria. Puesto que p(0)+p(1)+p(2)=0,5, y puesto que ya conocemos p(0) y p(1), no hay más que despejar y obtener p(2). Tenemos así la siguiente tabla, que nos da la probabilidad p(k) de acertar k cajas con pluma:

k 0 1 2 3 4 5
p(k) 0,4% 9,9% 39,7% 39,7% 9,9% 0,4%

Como pueden verse, las posibilidades más probables son acertar dos o tres cajas (casi el 40% en cada caso); las menos probables son acertar ninguna o todas las cajas (menos de la mitad de un uno por ciento en cada caso).

Houdini también fue cuidadoso a la hora de escoger el número de plumas. Su elección no es caprichosa, ya que es el valor que hace que el número de casos posibles sea máximo. Esa cantidad, indicada por la cantidad antes mencionada de X*(X-1)*(X-2)*…(Z+1)/Z!, es máxima cuando se da la relación X=2*Z. En nuestro caso, como X=10 se obtiene Z=5. Bien pensado, caballero.

En atención a lo anterior, esta División concluye que las sospechas de falta de base matemática atribuidas al equipo Argamasilla-Folch son infundadas. Con todo, conviene apercibir al señor Argamasilla para que sea algo más disimulado en sus futuras misiones. Todo buen mago sabe guardar sus trucos, y los matemáticos no son una excepción.

ACTUALIZACIÓN: El presente informe fue calculado de forma errónea en su primer borrador. Esta División Técnica agradece las correcciones del gabinete de matemáticas, en particular de los agentes calculadores señores @twalmar y @gaussianos. Pedimos disculpas por la confusión.

Homer síndrome del impostor

Acabo de recibir un mensaje de Alejandro, un chaval universitario que no sabe si ha tomado la decisión correcta. Está planteándose su cambio a Física y me pide consejo. Una de las dudas que tiene es si realmente se puede trabajar investigando en Física o si eso está restringido a unos pocos afortunados.

Cuando envié el correo pensé seguir con el libro que estoy escribiendo (sí, siempre estoy escribiendo un libro), pero las palabras “unos pocos afortunados” siguieron repicando en mi mente. Aunque él no lo dijo específicamente, otras personas que acudieron a mí en busca de consejo mencionaron su duda sobre si Física es una carrera de élite intelectual en la que solamente los Sheldon Coopers pueden salir adelante. ¿Cómo puedo soñar con medirme de igual a igual a todos esos genios de la ciencia? parecen decir. Es como un alevín pensando que jamás podrá ser un futbolista de la talla de Messi o Cristiano, y que por eso debería dedicarse a otra cosa.

Bueno, por mi experiencia laboral puedo decir que tengo compañeros más tontos que yo, tan tontos como yo, más listos que yo y mucho más listos que yo. Y no pasa nada. Hay habilidades más necesarias que un cerebro privilegiado, y creo que el avance de la ciencia es más efectivo con un buen equipo que con un genio solitario.

Y sin embargo, seguro que todos nosotros nos planteamos en algún momento si realmente nos merecemos estar donde estamos. Hay colegas mucho más brillantes, tanto aquí como en otros lugares. Después de leer el último “paper” del gurú que domina tu campo y ver lo lejos que quedan tus pobres habilidades, no es raro pensar que eres un impostor, un recluta en un pelotón de boinas verdes, un pobre aficionado al pedal en una carrera de Pantanis y Pericos Delgado.

No es un sentimiento limitado a la ciencia. He leído que se conoce como síndrome del impostor. Se trata de esa sensación que uno tiene de ser un fraude. Piensas que los demás son mucho más brillantes y están más capacitados que tú de aquí a Lima, que tus logros no han sido para tanto, que hasta ahora has tenido suerte y nadie se ha dado cuenta. Algún día alguien caerá en la cuenta de que eres un fraude y te relegarán al cuarto de las escobas mientras los demás se ríen de tí y se burlan por tu pretensión de ser uno de ellos.

En un ambiente tan competitivo como el de la investigación científica el síndrome del impostor no está precisamente ausente, y la imagen que nos transmite el cine y la televisión del científico no ayuda a desterrar el mito. The Big Bang Theory, una de las series más exitosas de los últimos años, nos muestra un grupo de amigos científicos en una institución de élite. Es el típico sitio donde todos se llaman “doctor” unos a otros, y donde un mero ingeniero con un máster del MIT es considerado sólo ligeramente mejor que el celador nocturno.

Los logros de los protagonistas son extraordinarios. Raj lo mismo sale en la revista People que descubre cuerpos transneptunianos o investiga Plutón. Howard es “sólo” ingeniero aeroespacial pero se las arregla para diseñar componentes para la Estación Espacial Internacional, maneja el róver de Marte y participa en proyectos secretos del gobierno. Leonard lo mismo busca materia oscura que patenta un giroscopio hecho de helio superfluido. En cuanto a Sheldon Cooper, prácticamente revoluciona un campo de la Física distinto cada semana. A ver quién supera eso. Yo, al menos, no les llegaría ni a la suela de los zapatos (salvo por lo de ligarse a la rubia, y hasta en eso Leonard me ganó por la mano).

En Hollywood el científico más tonto le dice de tú a Stephen Hawking. En la película Esfera, dos científicos pugnan por demostrar cuál de ellos es más genio. El profesor Farnsworth se enfrenta al ligeramente menos genial profesor Wernstrom en Futurama. Incluso Sheldon Cooper tiene un encontronazo con un genio coreano más listo que él, lo que le lleva a una crisis de identidad. Y qué decir de todas esas películas donde el protagonista es un científico incomprendido a quien nadie hace caso pero que, por supuesto, al final resulta tener razón: El Núcleo, El Día de Mañana, Flubber y el Profesor Chiflado, Regreso al Futuro. ¿Tú tienes un doctorado? Pues yo dos. ¿Te graduaste a los quince años? Yo a los trece. Comparado con ese panorama, el lobo de Wall Street vive una vida bucólica y pastoril.

Todo actor quiere ser el nuevo Pacino, pero si no lo eres siempre puedes encontrar su propio hueco, triunfar y ser feliz. Eso también se aplica en ciencia. Por desgracia, la percepción que sobre el trabajo científico parece tener el ciudadano medio es muy distinta. Parece que los científicos, más que sufrir el síndrome del impostor, prácticamente lo hayamos inventado.

Me parece peligroso para nuestra profesión, porque transmite la idea de que la ciencia es campo cerrado para todos salvo para los cuatro supergenios de turno, lo cual no nos beneficia en absoluto. Ya es difícil convencer a un chaval (o a una chavala) de que la ciencia no es una cosa rara de frikis, pero si encima creen que no están a la altura saldrán corriendo a escoger otra carrera. Habremos perdido otro científico, y él/ella no podrá desarrollar su verdadera vocación.

¿Solución? Podemos seguir incidiendo en el punto que ya he mencionado: que no todos los científicos son Einstein, igual que no todos los soldados son Chuck Norris; y que es lo más natural del mundo. Todos tenemos gente superior a nosotros, sea intelectual, física o socialmente. La clave consiste, creo yo, en verlos no como rivales a batir sino como ejemplos a seguir. Fíjate en ellos, aprende de ellos, sigue sus pasos.

Hasta Homer Simpson aprendió la lección. Cuando decidió convertirse en inventor, su euforia se transformó en depresión al darse cuenta de que su ídolo Edison había hecho más y mejores inventos que él, no había forma de superarlo, era imbatible. Finalmente se dio cuenta de que también su ídolo sufría de síndrome del impostor frente a Leonardo da Vinci. Pero ni Leonardo inventó la bombilla, ni Edison las patas reclinables. Hizo falta alguien más, espoleado por el ejemplo de otros, para conseguirlo.

Busca tu propio faro y síguelo, ese es mi consejo. Por mi parte, es posible que nunca llegue a ser un divulgador científico mundialmente famoso como Neil deGrasse Tyson o Brian Cox, ni un profesor de la talla de Richard Feynman, pero eso no hace sino animarme a seguir mejorando. Lo único que me preocupa es llegar a ser el mejor de los mejores, porque entonces ¿de quién tomaré ejemplo?

Informe pelicano reiki 2.

Como recordarán los fieles a este blog, en diciembre de 2015 se hizo público que la Universidad Rey Juan Carlos iba a impartir un curso (dos, en realidad) sobre reiki. He aquí la continuación.

Primero, lo primero: a los pocos días la Universidad Rey Juan Carlos se desvinculó del proyecto. El 16 de diciembre de 2015, unas dos semanas después de que se hiciese pública la noticia, una breve nota en su página de Facebook explica la postura oficial de la URJC:

La Universidad Rey Juan Carlos exige al centro adscrito CEDEU que no imparta cursos de reiki con el aval de la URJC. Las pseudociencias no tienen cabida en la Universidad

Lo cierto es que me llama la atención el laconismo con que la URJC ha tratado el asunto. Ni una palabra sobre por qué permitió la creación de los cursos, quién es el responsable, y nula reacción ante el uso que hace la Federación Española de Reiki (FER) de su logotipo; uso que continúa en el momento de escribir estas líneas. En diciembre hice una petición de información a la URJC sobre el tema, y no recibí respuesta alguna a pesar de que alguien me prometió más información. Hace ya un par de semanas repetí mi petición. Me enviaron a la ventanilla de al lado. Sigo esperando.

En la otra orilla del río, la Federación Española de Reiki no se ha dado por enterada. A fecha de publicación de este post, la web http://www.federeiki.es/ continúa luciendo en portada el logotipo del Centro de Estudios Universitarios CEDEU/URJC, justo encima del siguiente texto:

Diploma Universitario en Reiki. La Federación es la única entidad que mantiene un acuerdo de colaboración con un centro adscrito como CEDEU, Centro de Estudios Universitarios y una universidad española como la Universidad Rey Juan Carlos que te permite obtener un Diploma de un Curso Superior Universitario en Formación de Reiki.

En su sección Formación avanzada, la FER oferta cursos de que incluyen una beca de estudios “a través de los programas universitarios de formación permanente que la Federación Española de REIKI realiza en colaboración con CEDEU, CENTRO DE ESTUDIOS UNIVERSITARIOS y la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Con ésta beca, podrás obtener un Diploma de Curso Superior Universitario de Formador de Reiki de la Universidad Rey Juan Carlos.” Nada ha cambiado.

Podríamos pensar que el webmaster de la FER está de vacaciones y se ha olvidado actualizar la página, pero no es así, ya que la web ha sido actualizada varias veces por mes. La novedad más destacada es la aparición de un comunicado oficial en el que John Curtin, presidente de la FER, informa de “algunos inconvenientes” que han surgido sobre la titulación con la URJC. El problema, según él, ha sido la existencia de “fuertes presiones por parte de la comunidad científica.”

Curtin se queja de que la retirada del curso por parte de la URJC fue unilateral y sin previo aviso, sin comunicación oficial alguna (“Nos hemos enterado por correos electrónicos de CEDEU y un Tweet de la Universidad.“). No parece que la confusión le haya alcanzado a él solo: tras la publicación de mi Informe Pelícano, un miembro directivo de la FER contactó conmigo ¡y me preguntó si yo tenía noticias sobre el proceso de validación de los cursos!

La FER, indignada al parecer por el cambio de opinión de la Universidad Rey Juan Carlos, ha incluido en su comunicado cuatro documentos que conviene leer:

Una factura de 2.000 euros (fecha 11/11/2015), importe de la solicitud de acreditación de los cursos “Curso Superior Universitario de Profesional de Reiki” y “Curso Superior Universitario de Formador de Reiki”

Un certificado (fecha 30/6/2015) indicando que “el Informe de evaluación del Curso Superior Universitario de Formador de Reiki es satisfactorio, garantizando así la calidad del mismo

Un segundo certificado (igual que el anterior en fecha y tema) con relación al Curso Superior Universitario de Profesional de Reiki

– Un Convenio (fecha 22/6/2015) entre el CEDEU y la FER para la impartición de los antedichos cursos y el reparto económico.

Los dos certificados están firmados por John Curtin (por parte de la FER), y por Adolfo Sánchez Burón como “director académico” de ambos cursos. Hay algo que no entiendo: los certificados, tienen membrete y sello de la URJC, pero el señor Sánchez fue hasta hace pocos días director del Grado de Psicología y en la actualidad es Defensor del Universitario… de la Universidad Isabel I de Castilla. No, yo tampoco la conocía. Por lo visto, es una universidad privada online fundada en 2008.

En cuanto al Convenio, hay dos detalles de ese documento que me resultan peculiares. El primero es que el documento no está firmado. Al principio pensé que sería la copia original sin firmar. Sin embargo, no creo que sea el caso, porque (y este es el segundo detalle peculiar) aunque el convenio en sí tiene fecha de 22 de junio de 2015, los metadatos del documento indican una fecha de creación de 23 de diciembre de 2015, casi un mes después de que la noticia sobre los cursos de Reiki en la URJC se hiciese pública y una semana después de que la URJC prohibiese al CEDEU la impartición de los cursos; y por supuesto, seis meses después de su supuesta firma.

Podemos afinar incluso un poco más. Si comparamos las fechas del comunicado y del convenio, podemos ver que ambos se redactaron el miércoles 23 de diciembre, apenas dos días antes de Navidad, con tan sólo diez minutos de diferencia. Nueve minutos y 27 segundos, para ser exactos. No me atreveré a acusar a la FER de -digámoslo así- jugar creativamente con su copia del convenio, porque no quiero líos; pero me gustaría oír una aclaración por las dos partes. Seguro que se ha tratado de un inocente despiste.

No entiendo ni conozco la situación en la URJC. Por su parte, John Curtin de la FER avisa a sus federados de que van a reiniciar las conversaciones con otras universidades que habían contestado positivamente en su momento, y recuerda que “los cursos de Reciclaje de Maestría y Terapeuta de cara a convalidaciones seguirán adelante.” Todo lo que he leído en su web transmite la impresión de que no van a tirar la toalla.

No es de extrañar. Durante años diversas asociaciones han intentado hacerse con el monopolio de las enseñanzas de Reiki en España. El propio término “Reiki” lleva más de veinte años patentado por una asociación llamada Comunidad de Maestros de Reiki. Hay diversos grupos que pretenden representar el único y verdadero reiki. De haber tenido éxito el curso, la Federación Española de Reiki habría tenido un as en la manga, nada menos que un reconocimiento oficial por parte de una universidad española.

No creo que les haga mucha gracia a algunos amantes del reiki. He leído y oído a algunos de ellos (practicantes de base y maestros) comentarios negativos sobre esta iniciativa. En particular, no parece gustar la forma en que la FER se erige unilateralmente en homologador de cursos de reiki bajo pago. Personalmente, y usando una expresión de Cervantes, no se me da un ardite. Ellos sabrán. Otra cosa es intentar aprovecharse de una Universidad española para intentar lograr esa respetabilidad académica que tan desesperadamente buscan todas las prácticas pseudocientíficas. Eso no me gusta.

Para terminar (por ahora), deseo incluir algo de información adicional. Como dije en el Informe, el origen de la noticia sobre el curso de Reiki en la Universidad Rey Juan Carlos fue un video de Loida Burgos, vicepresidenta de la Federación Española de Reiki. El vídeo estaba aquí, aunque tardó poco en ser retirado. Afortunadamente me las he visto en situaciones parecidas, de modo que hice una copia de seguridad del vídeo por si se perdía. He pensado en volver a subirlo a la Red, pero no quiero problemas legales; en su lugar, voy a incluir aquí la transcripción completa del vídeo. Aquí la tiene. Juzgue usted mismo.

Hola, buenas tardes. Mi nombre es Loida Burgos. Soy la vicepresidenta de la Federación Española de Reiki, y esta tarde quería enviaros este mensaje de vídeo, un poco para daros una noticia, para daros una información muy importante para todos nosotros, no solamente para la Federación sino también para todos los reikistas, para todos los que trabajamos para que el reiki sea una terapia reconocida y cada vez más implantada en la sociedad.

Sabéis que la Federación Española de Reiki siempre ha trabajado para dar este lugar que se merece en la sociedad, y a lo largo de los últimos meses, bastantes meses, hemos hecho algunos contactos, reuniones, presentación de proyectos en diferentes estamentos universitarios, donde hemos presentado lo que hacemos, cómo lo queremos estructurar, y sobre todo dotar esa profesionalidad que la Federación Española de Reiki ha procurado llevar adelante.

Y por fin podemos hoy anunciaros que, efectivamente, la Universidad Rey Juan Carlos y su centro adscrito de estudios universitarios CEDEU nos han dado la oportunidad de llevar adelante dos titulaciones superiores relacionadas con reiki. Una de ellas estaría enfocada en lo que sería el ámbito del formador de reiki o maestro de reiki que conocemos al uso, y la otra línea de trabajo sería para terapeuta de reiki, lo que conocemos como terapeuta de reiki que en este caso sería profesional de reiki.

Bien, a partir del mes de marzo de 2016 la Federación Española de Reiki pondrá en marcha esta nueva forma de trabajar a nivel formativo. Ya con esta titulación en marcha hay que montar una serie de protocolos y demás, pero mientras tanto vamos a abrir un espacio para las convalidaciones. Todos aquellos alumnos de la Federación Española de Reiki, y a través de las sedes formativas Fundación Sauce y centro GAIA, todos los alumnos como digo que han hecho con nosotros los cursos de terapeuta de reiki y también aquellos federados que ya son maestros de reiki podéis optar a esta convalidación especial que, como digo, de momento la tenemos por un tiempo limitado hasta que pongamos en marcha lo que es ya el curso en sí.

Entonces, vamos a enviaros por supuesto un correo electrónico con toda esta información, pero quería mandaros este pequeño adelanto para daros la noticia y para que ya, si queréis, podéis empezar a preguntar, sobre todo porque ya hemos abierto el plazo de preinscripción y lo único que tenéis que hacer es enviarnos un correo electrónico al mail federados@federeiki.es y ahí os podríamos ir explicando todo lo que va a suponer esta convalidación, en qué consiste, qué documentación tenéis que enviarnos, todo lo que conlleva a nivel de tasas y el curso de convalidación propiamente dicho que la Universidad nos pide.

Por nuestra parte lo único que pretendemos es, como siempre, mejorar y daros una herramienta más que, de cada a la sociedad, de cara a lo que es el entramado profesional, pues nos pueda ayudar a encontrar ese lugar que nos corresponde. Así que por mi parte eso es todo, espero que os haya gustado esta noticia, y cualquier cosa podéis escribirnos como digo a federados@federeiki.es. Un abrazo y hasta pronto.

Carné de cerebrito 1

Esta semana muchas personas han aprendido que los superdotados (personas de altas capacidades, se dice ahora) existen y tienen problemas. La responsable de tal hazaña es Lucia Etxebarria. Por lo visto, participó en una tertulia radiofónica donde se hablaba de homeopatía, y frente a las acusaciones de que ella no está cualificada para hablar del tema, se limitó a responder que tenía el carné de Mensa (una asociación de personas con alto CI). A partir de ahí se lió el pollo, hubo mucho meme, críticas, burlas y demás.

Carnet de cerebrito Lucia 1

Como respuesta, Lucía publicó un texto en el que criticaba a sus críticos y contaba los problemas que tuvo para que su hija, también superdotada, pudiese integrarse en el día a día del colegio. Os aconsejo que lo leáis, porque en muchas cosas tiene más razón que un santo.

Lo sé porque a mí me ha sucedido lo mismo.

Mis dos hijos son superdotados. Desde su infancia se sentían incómodos en su clase. Se aburrían soberanamente y sus profesores eran incapaces de motivarlos. Cuando buscamos ayuda, ni siquiera sabíamos dónde preguntar. Había una asociación de apoyo en Granada, adonde fuimos en busca de guía y consejos. Al final, mi propia esposa fue elegida presidenta y trabajó durante años en bien de los niños que, como mis hijos, necesitaban algo más del sistema educativo que buenas palabras. Como abogado, ha ganado juicios ante las autoridades educativas de más de una comunidad autónoma, y no hay semana en que no la llamen para una entrevista, una reunión con autoridades educativas o un problema planteado por padres que no saben lo que hacer.

Así que creo que sé de qué hablamos ella y yo.

Los superdotados tienen un grave problema, y ni siquiera hay voluntad para corregirlo. La idea general es que un chaval con síndrome de Down, sordera o problemas de malos tratos en casa necesita ayuda. Es algo evidente y que cae por su propio peso, nadie tiene que convencernos de ello. Pero eso de que alguien es demasiado listo… ¿qué diablos de problema es ese? Para mucha gente, es como quejarse de ser demasiado guapo o de tener demasiado dinero, así que la respuesta es encogerse de hombros, cuñadear un poco a estilo “bueno, si es tan listo, ¿qué problema tiene?” y a otra cosa.

Vale, pues tienen problemas. Hace tiempo escribí un artículo titulado “La rebelión de los nerds” que puede aplicarse a los superdotados en general, y que le recomiendo leer si le interesa el tema. Si no, le propongo el siguiente ejercicio mental. Imagínese que a su hijo de quinto lo meten en una clase de segundo, con niños tres años menores. ¿Cuánto tardará en quejarse de que sus compis son unos bebés que sólo dicen tonterías? ¿No se aburrirá? Y si quiere preguntar preguntas al profe y éste le dice que se calle, que en ese curso no toca y que está molestando a los demás, ¿cuánto tardaría en echar la bajo la puerta del colegio y exigir una solución al problema de su niño? Pues eso es lo que les pasa a los cerebritos.

Por desgracia, pocos padres de superdotados logran ver la luz al final del túnel. Tener niños superdotados exige profesores de apoyo, individualización del currículum escolar, esfuerzo extra por parte del colegio. La respuesta de muchos colegios es, o bien negar que tienen superdotados (para lo cual, nada más sencillo que no hacerles pruebas), o sugerir a los padres que se vayan a otra parte. No lo dicen así, claro, pero cuando el profesor se queja de que el niño es una molestia, el psicólogo y el EOE se empeñan en que realmente no es superdotado porque no es creativo jugando con la plastilina, y el director se limita a dar largas y prometer sin cumplir, viene a ser lo mismo. Y si te metes de juicios, seguro que los ganas dentro de diez años, cuando ya no te sirve para nada.

Me imagino que algo parecido habrá sufrido Lucia Etxebarria como madre, y también como superdotada. El problema es que no creo que ella sepa realmente lo que significa ser un superdotado. No es un superpoder que te permita detener un misil nuclear, ordenar la casa o hacerte millonario. Ella, sin embargo, cree que ser superdotada te convierten en una superwoman de anuncio, de esas que visten impecable, llevan a los niños al colegio, cumplen su jornada laboral con éxito, limpian la casa y todavía tienen tiempo para oler las rosas del jardín.

En su momento creí que, sencillamente, confundió superdotación con hiperactividad. Ahora vuelve a confundirse, creyendo que ser un superdotado es algo que a) te da siempre la razón, b) es una credencial de infalibilidad y c) se acredita mediante un carné de Mensa.

Dejando aparte el detalle de que Mensa no está cualificada como asociación para repartir carnés de superdotado, y que tampoco está para eso (del mismo modo que ingresar en la Sociedad Astronómica Granadina no te convierte en astrofísico), resulta que también he visto esa actitud antes. En la asociación de superdotados de Granada, de vez en cuando aparecían los típicos padres pretendiendo que le hiciésemos las pruebas a su hijo para darle el “carné de cerebrito.”

Ignoro si lo querrían para pedir becas, cambiar de colegio al chaval y presumir ante las vecinas, pero estaban llamando a la puerta equivocada. Ser superdotado es una condición, no un mérito. Es algo que eres, no algo en lo que te conviertes. Es un rasgo de tu vida y de tu personalidad, no un cargo que te da permiso para ir por la vida mirando a los demás por encima del hombro. Y por encima de todo, no es un argumento de autoridad. Quien pretenda ir por la vida en plan “ojo conmigo, que te saco el carné de cerebrito” para abrirse paso como los polis de las series americanas, es que no ha entendido nada.

Creo que ese ha sido el gran error de Lucia. Se ha puesto a hablar de la homeopatía como si tuviese conocimiento de causa, y cuando le han exigido referencias se ha limitado a blandir su carné de cerebrito. Mal. En ciencia importa quién seas o de dónde vienes, pero sólo hasta cierta parte. Si te pones a decir tonterías, como que las vacunas producen autismo o que la vitamina C cura el cáncer, poco importa que seas médico o doble premio Nobel.

Yo he hablado sobre homeopatía muchas veces, y creo que sé de lo que hablo. No digo eso porque tengo un doctorado, o porque soy profesor de Física en la Universidad. Tampoco lo digo por ser superdotado, porque no tengo carné (una vez hice un test de Mensa y me salió un CI superior a 148, pero luego me desinteresé del asunto). Lo digo porque, como científico, me he molestado en aplicar el método científico a la homeopatía:

– He leído y revisado críticamente artículos sobre las bases físicas de la homeopatía (aquí, aquí), así como metaestudios, informes y libros blancos (aquí, aquí, aquí)

– He refutado argumentos de partidarios de la homeopatía (aquí, aqui, aquí)

– He denunciado el vacío legal deliberado que permite la venta de productos homeopáticos de forma irregular, si no directamente ilegal (aquí)

– Me he opuesto a la enseñanza de homeopatía en las universidades españolas (aquí)

– He denunciado los riesgos de la homeopatía para la salud (aquí)

– He escrito un libro sobre homeopatía, a precio cero y con licencia Creative Commons (aquí).

Todo lo anterior lo he hecho con mi mejor saber y entender como científico, aplicando las normas del razonamiento científico que he aprendido en la Universidad, incluyendo las referencias originales siempre que he podido y dando voz a quienes no piensan como yo (EXCEPCIÓN: a los trolls que me envían veinte veces el mismo mensaje cada día les permito el primer mensaje, les critico el segundo y les baneo los demás).

Creo haber aprendido lo suficiente para poder debatir del tema con ciertas garantías; y por supuesto, sin pretender ser infalible, cosa que afortunadamente no soy. Si la señora Etxeberria está dispuesta a lo mismo, no tengo problema en que salga por la radio hablando de homeopatía, de botánica o de percepción extrasensorial. Pero por favor, deje el carné de lista en casa y no lo use más. En serio, no tiene usted ni idea del daño que está haciendo en la comunidad de gente que trabaja día a día en pro de los chavales y chavalas de altas capacidades. Está usted destrozando su trabajo, y todo para su propio beneficio personal.

Eso no ayuda.