El método científico, una herramienta maravillosa

C21

Ha llegado septiembre, el terrible septiembre. La tarea de equipar a los niños para el cole (tarea logística equiparable en intensidad a poner a un hombre en la Luna) ya es una “misión cumplida”. Prepararme para mis propias clases tampoco es moco de pavo, y además parto en breve a un congreso científico, lo que significa papeles, preparativos y correr de uno a otro lado para tenerlo todo listo. Sólo espero que el esfuerzo valga la pena. A juzgar por lo que he visto, espero que así será. Y también espero que mis compis de Amazings me echen de menos, ya que también ellos se lo van a pasar en grande. Envidia me dan.

Pero antes de sumergirme en la vorágine de este nuevo curso que se me echa encima, no puedo menos que retornar a este vuestro blog. Llevo tanto tiempo de vacaciones que seguro que la presidenta Aguirre se me aparecerá en sueños para meterme la bronca por vago. El tema de hoy me lo ha proporcionado un tuitero que me ha incluido un enlace con el desafiante título de ¿Qué demonios es la ciencia? Aunque proviene de un blog muy fuera de mi estilo (se llama “La revolución naturista,” no os digo más), el provocador título del artículo no pudo menos que llamar mi atención. En él se menciona a Karl Popper y el llamado “problema de la demarcación,” referente a la dificultad de definir los límites de eso que denominamos ciencia.

Para mí, que llevo bajo la sombra de la ciencia toda la vida (y no es exageración, mi padre era geólogo del CSIC), la ciencia es algo muy cercano. Tanto, que nunca he tenido problemas en saber qué es. Sin embargo, la ciencia goza de tan buena fama que muchos otros polizones intentan subirse a su tren, a menudo sin pagar billete. Y no me refiero tan sólo a las pseudociencias, que pululan por ahí en busca de reconocimiento y de las que hay mucho que hablar, sino a las “ciencias” de todo tipo que proliferan como setas últimamente. En mi propia Universidad, hay varias licenciaturas (bueno, pronto serán grados) que se denominan ciencias pero que no tienen nada que ver con la Facultad de Ciencias. Tenemos Ciencias de la Salud (Enfermería), Ciencias Económicas, Ciencias Políticas Ciencias del Trabajo, Ciencias de la Educación, e incluso Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Y la duda se extiende a otros estudios más o menos científicos. ¿Es la psicología una ciencia? ¿La frenología? ¿La homeopatía? ¿La parapsicología y el ocultismo? ¿Es algo científico lo que intenta hacer Iker Jiménez en sus programas? Constantemente nos habla de mediciones, psicofonías, grabaciones y todo tipo de parloteo tipo Cazafantasmas. Incluso intenta imitar en ocasiones a Carl Sagan ¿o por qué creen que llama a su plató de televisión “la nave del misterio”?). Puede que sí que nos haga falta una demarcación, siquiera somera, de qué entendemos por ciencia.

Cuando comienzo el curso, yo describo la Ciencia como “una rama del saber.” Supongo que, a estas alturas, incluso mis alumnos menos brillantes tendrán una idea de lo diferencia la Ciencia de, digamos, el arte o la religión. Pero como acto seguido les hablo de la Física, les describo el elemento que, en mi opinión, diferencia la Ciencia de lo que no es Ciencia. Hablo del método científico.

En mi opinión, la Ciencia es una rama del saber caracterizada por el uso de un método de búsqueda de la verdad muy concreto y definido. Es ese método lo que marca toda la diferencia. El método científico puede expresarse de varias formas. Yo voy a sintetizarlo así: observación, experimentación, formulación, comunicación, verificación. Estos pasos no siempre son secuenciales, sino que a menudo se solapan.

Y, como esto es Física de Película, voy a escoger como ejemplo ilustrativo La Amenaza de Andrómeda, una de mis pelis favoritas. Ojo, me refiero a la versión de 1971, no a la miniserie que perpetraron en 2008. Sinopsis: un satélite cae a la Tierra junto a un pequeño pueblo, y sus habitantes mueren casi todos en forma misteriosa. Un equipo de científicos se reúne en un laboratorio secreto del gobierno para examinar el satélite y los dos únicos supervivientes, determinar la causa de la muerte y diseñar una estrategia para evitarlo. Y vamos allá.

1) OBSERVACIÓN. Consiste en un examen crítico y atento de un fenómeno, tal cual se aparece ante nosotros. Una observación puede ser cualitativa (solamente fijarse en qué tenemos) o cualitativa (es decir, midiendo cantidades). Podemos observar con los sentidos, o bien usar cualquier instrumento de análisis para abarcar lo que el ojo no ve (infrarrojos, ultravioleta, rayos X, ondas sísmicas, etc.). Ese es el primer paso, y si todo va bien, no será el último.

Ejemplo Andrómeda. Aquí lo tenemos fácil. Los militares observan que la gente muere. ¿Cuál es el motivo? Una observación a distancia descarta la radiactividad. Dos científicos llegan al pueblo en helicóptero y comprueban que, en efecto, la gente muere. Todos han caído donde estaban, haciendo sus tareas habituales. No presentan muecas causadas por infartos, ni se les ha acumulado la sangre en la parte inferior del cuerpo. El brazo de uno de ellos muestra que la sangre se ha coagulado. No hay rastros de sangre. Cuando llegan al satélite, comprueban que alguien lo ha abierto. Aunque se formulan algunas hipótesis (paso 3), las observaciones son claras: hay algo mortal en este pueblo.

2) EXPERIMENTACIÓN. Este paso es una extensión del anterior. Un experimento es una observación, o serie de observaciones realizadas bajo condiciones controladas por el experimentador. No se trata de una observación pasiva, sino que en este caso el científico es el que pone las reglas. La experimentación nos permite inferir qué variables son relevantes en el experimento, y qué variables no lo son. Por ejemplo, ¿de qué depende el período de un péndulo? Si usamos muchas cuerdas y muchos objetos atados, comprobaremos que depende de la longitud de la cuerda, pero no de la masa del objeto que cuelga. Así, poco a poco, vamos estableciendo relaciones entre variables, lo que nos permitirá efectuar hipótesis (paso 3).

Ejemplo Andrómeda. Una vez el satélite está a salvo en el laboratorio Wildfire, comienzan los experimentos (que, por obvios motivos de seguridad, se llevan a cabo tras una mampara y por medio de brazos robóticos). En un primer experimento, se trae una jaula con un ratón al lugar donde está el satélite. No hay contacto alguno entre ambos. El ratón la palma en cuestión de segundos. Un mono dura algo más, pero con idéntico resultado. Sea lo que sea Andrómeda, su virulencia sigue intacta.

A continuación, la jaula hermética del ratón muerto es conectada mediante un tubo a una segunda jaula con ratón. En pocos segundos tenemos un nuevo ratón muerto y la constatación de que Andrómeda se transmite por el aire. ¿Pero es un gas, un virus, una bacteria? Nuevamente conectamos la jaula del ratón muerto con una tercera jaula (y su correspondiente roedor), pero interponiendo un filtro de 100 Angstroms (una cienmilésima de milímetro). Puesto que el nuevo ratón sigue vivo, Andrómeda ha de tener un tamaño mínimo de 100 Angstroms, lo que descarta cualquier tipo de gas. Repetimos el experimento con un filtro de una micra (una milésima de milímetro), con idéntico resultado. Nuevo filtro, esta vez de dos micras, y ya tenemos un tercer ratón muerto.

Hasta aquí, sabemos que Andrómeda es algún tipo de bacteria o virus de entre una y dos micras. Mientras tanto, una observación visual encuentra una pequeña mota con un residuo de color verde, que se envía a analizar. La autopsia del mono indica que el organismo es inhalado, pasa al sistema circulatorio y coagula toda la sangre.

Más adelante, se experimenta con Andrómeda sometiéndolo a diversas sustancias, para determinar en cuál de ellas crece más despacio. En un experimento, uno de los investigadores descubre que el visitante alienígena no puede crecer en un cultivo alcalino. Pero el cansancio hace mella en ella, de forma que es incapaz de apercibirse de su descubrimiento. Es un típico ejemplo de experimento fallido, aunque en este caso lo que falló no fue el experimento, sino su interpretación. Dadme un hecho y yo me postraré ante él, dijo Carlyle una vez, pero a veces incluso los hechos pueden no ser correctos. Siempre tenemos errores experimentales debidos a la falibilidad de los instrumentos de medida, a los factores ambientales, y al simple hecho de que los científicos son humanos, y ya sabemos que el que tiene boca se equivoca.

3) FORMULACIÓN. En este punto, la cosa se anima. Armados con los datos proporcionados por la observación y la experimentación, podemos pasar ahora a la fase de formulación, en la que creamos hipótesis y teorías para explicar los fenómenos observados, así como para poder efectuar predicciones. Una hipótesis es un primer intento, una especie de “presunta ley científica” Si posteriores experimentos la confirman, va afianzándose, denominándose entonces teoría. Con el tiempo, si validez se ve confirmada y apoyada por nuevas predicciones, pasa a llamarse ley.

Al menos en teoría. El problema es que los científicos, como personas que son, tienden a ser algo caóticos. No es como en Derecho, donde un texto legal pasa de borrador a anteproyecto, luego a proyecto y después a ley. En ocasiones, la Ciencia llama teoría a algo que es una ley, o viceversa. La evolución de Darwin es un hecho científico bien establecido, pero nadie habla de la Ley de la Evolución. ¿Por qué? Pues porque siempre se la ha llamado teoría, y no nos vamos a poner a hacer cambios a estas alturas. Es este un detalle que en ocasiones es mal entendido por la comunidad no científica, que confunde una teoría con una hipótesis. Ha sido aprovechado con éxito por los grupos creacionistas que niegan la evolución. Si la evolución es una “teoría,” dicen, en las escuelas deberían también enseñarse las creencias creacionistas, que también son una teoría. Lo mismo dicen sobre la teoría del cambio climático. Una teoría es algo sólido, quizá no tanto como una ley, pero ciertamente más que una endeble hipótesis.

Pero nuestra taxonomía es un tanto caótica. La “Teoría” de la Relatividad, comprobada hasta la saciedad, sustituyó hace tiempo la “Ley” de gravitación de Newton. Hablamos genéricamente de Teoría Cuántica (que más bien debería ser una ley) y de Teoría de Cuerdas (que es más bien una hipótesis, o eso dice el zombi Feynman). A la teoría más extendida sobre partículas elementales se le llama Modelo Estándar. Personalmente, creo que la tendencia es a llamar Ley a una hipótesis concreta, contrastada y confirmada, y a denominar Teoría a un conjunto de leyes e hipótesis más o menos numerosas.

Un ejemplo divertido es el de la Óptica. Podemos explicar fenómenos ópticos usando Teoría Corpuscular, o bien Teoría Ondulatoria. Resulta que ninguna de ellas puede explicar todos los fenómenos ópticos, pero lo que explican, lo explican perfectamente bien. Lo que sucede es que, según la (ejem) Teoría Cuántica, un fotón puede actuar como onda o como partícula, según sea el experimento que diseñemos. Así que la Teoría Ondulatoria nos explica la Ley de Malus, y la Teoría Corpuscular nos da la Ley de Snell. ¿Que por qué no hablamos de Ley Corpuscular y Ley Ondulatoria? Pues por lo mismo que les dije antes: inercia cansina.

(Por cierto, a la teoría óptica ondulatoria es costumbre llamarla Óptica Física, nombre que yo aborrezco. Para mí, tan física es la Óptica Ondulatoria como la Corpuscular).

Ejemplo Andrómeda. A lo largo de la película, hay diversos ejemplos de hipótesis y teorías que se van desarrollando y modificando conforme los datos experimentales se acumulaban. En la observación inicial del pueblo, diversos factores (expresión facial, coagulación de la sangre) permitió descartar hipótesis como ataques al corazón o agentes biológicos terrestres. Tras los experimentos descritos anteriormente, se comienza a trabajar con la hipótesis de un germen de origen extraterrestre.

La teoría extraterrestre se va afianzando tras los análisis químicos. Andrómeda tiene los mismos elementos que la vida terrestre (hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno), pero carece de proteínas, enzimas, aminoácidos o ADN. No usa las reacciones química habituales en la vida terrestre. En su lugar, descubren que se crece frente a la radiación, lo que hace inviable el 7-12, que es el código que usan para “pepinazo termonuclear y a arrasar con todo.” Una imagen por microscopía electrónica indica que está basado en estructuras cristalinas, lo que hace inútiles las soluciones antibióticas conocidas.

En un momento dado, los protagonistas hablan de la “hipótesis del hombre extraño de Robertson.” (en la miniserie, la llaman “hipótesis del hombre impar”, ya que en inglés “odd” también significa “impar”). Según esa hipótesis, un hombre soltero debería tomar las decisiones que implicasen destrucción nuclear. Hace alusión a un estudio, confirmado con datos numéricos, así que más bien debería ser una teoría o una ley. En realidad, no es una hipótesis real, sino una invención de los guionistas de la película.

4) COMUNICACIÓN. La Ciencia viene a ser como el viejo chiste: ¿de qué sirve acostarse con Elsa Pataki si no lo puedes contar? Una vez has comprobado la validez de tu teoría, llega el momento de contárselo al mundo. No se trata solamente de egolatría, aunque a todos nos gusta que se nos atribuya el mérito por nuestro trabajo. No, es algo mucho más profundo. En Ciencia, todo es válido mientras no se demuestre lo contrario. Y la mejor manera de demostrarlo es en el laboratorio, con luz y taquígrafos en todos los rincones. Cualquier teoría debe ser reproducible, de forma que un científico en el otro extremo del planeta, con los mismos instrumentos y las mismas instrucciones, pueda obtener los mismos resultados. Y para eso hay que comunicar lo que uno obtiene, sea en forma de artículo científico, contribución a congreso o de otra forma. Se pone todo encima de la mesa, se da un paso atrás y a esperar el veredicto de tus pares.

Eso es lo que da a la Ciencia una buena parte de su solidez. Nada se cree porque sí, nada se impone por decreto. Sí, seguro que usted podrá encontrar contraejemplos de lo que le digo. Newton, como persona, parece que era un auténtico cabrón, y se pasó años combatiendo a quienes osaban cuestionar su Teoría Corpuscular de la luz. Era una autoridad científica, y se salió con la suya durante un tiempo. Pero, a la larga, el peso de la evidencia experimental hace imperativo descartar la teoría incorrecta y sustituirla por una mejor. Los argumentos de autoridad valen lo que valen, y no más.

Incluso científicos honrados y con buenas intenciones pueden cometer errores, así que la comunidad científica en su conjunto es la encargada de validar, o refutar, sus resultados, en un proceso de autocorrección que nunca acaba. ¿Creéis que la forma de trabajar en la Wikipedia, o en el mundo Linux, es novedosa? ¡Ja! La ciencia descubrió el truco hace siglos. No solamente eso, sino que comunicar las investigaciones propias permite a otros científicos avanzar en sus propias investigaciones. En clase suelo poner el ejemplo de Henry Cavendish. Este científico británico del siglo XVIII hubiera podido ser un precursor del electromagnetismo y la teoría de gases, adelantándose en décadas a hombres como Mawxell, Faraday o Dalton. Pero era de personalidad retraída y asocial, y muchos de sus descubrimientos no fueron nunca publicados. Sólo después de su muerte, cuando se encontraron sus cuadernos de notas, pudo el mundo conocer el total de su grandeza científica. Una lástima para el mundo, que pudo haberse aprovechado bien de su mente y sus descubrimientos. Aunque tranquilos, que al menos Cavendish no murió triste y pobre: cuando fue enterrado en la catedral de Derby, Inglaterra despedía a uno de sus más acaudalados súbditos.

Ejemplo Andrómeda. El laboratorio Wildfire era tan hipersecreto que malamente pudieron sus ocupantes publicar nada. En realidad, ¡se pasan la mitad de la película sin comunicaciones por un error mecánico! Sin embargo, había un alto grado de comunicación entre los científicos. Cada dos por tres, se reúnen para informar a los demás de lo que han descubierto, con lo que las hipótesis de trabajo se van refinando y la investigación progresa.

5) VERIFICACIÓN. Una vez establecida una teoría, hay que verificarla. No se trata tan sólo de asegurarse que los experimentos ya realizados queden bien explicados, sino que también ha de poder explicar otros fenómenos. Es decir, que nos permita hacer predicciones. Estas comprobaciones pueden ser hechas tanto por el científico creador de la teoría como por otros científicos. De hecho, lo mejor es que lo confirmen grupos de investigadores de otros laboratorios.

Un ejemplo interesante es el de las ondas gravitacionales. Predichas por la teoría de la relatividad de Einstein, fueron aparentemente detectadas por vez primera en los años 60, de la mano de James Weber. El problema es que, desde entonces, nadie ha podido volver a detectarlas, a pesar de que los instrumentos recientes son mucho más sensibles. ¿Mintió Weber y falsificó resultados? No parece el caso. ¿Se equivocó y realizó un experimento fallido? Es posible. Pero, puesto que tenemos una teoría capaz de explicar las ondas gravitacionales, se están preparando nuevos y muy costosos experimentos para verificarla o refutarla (pueden leer más detalles en este artículo). Sólo así sabremos si Weber fue un precursor que tuvo la suerte de detectar una onda gravitacional inusitadamente grande, o si sencillamente se equivocó.

Otro ejemplo: la fusión fría. En la década de los 80, los investigadores Stanley Pons y Martin Fleischmann afirmaron haber obtenido fusión nuclear a temperatura ambiente, mediante una celda electrolítica. Su descubrimiento fue revolucionario, y ya pueden imaginarse por qué: ¡nada menos que un bote con agua, deuterio y un catalizador, y ya tenemos energía barata e inagotable! Este cliché llegó hasta el cine, con la película El Santo (1997), donde una científica rusa y un pícaro ladrón logran salvar a Rusia del abismo gracias a la fusión fría. Por desgracia, la verificación experimental de otros equipos fue negativa, nadie fue capaz de reproducir esos resultados. ¿Fraude? Había miles de millones en juego, y los investigadores parecían más interesados en obtener patentes que en hacer trabajo científico serie. Sin embargo, no serían tan tontos como para creer que nadie verificaría sus resultados. En la actualidad, se cree que Pons y Fleischmann pudieron haberse equivocado en sus mediciones, lo que les hizo creer erróneamente que había un exceso de energía de origen nuclear.

Ejemplo Andrómeda. El médico del equipo tiene un problema adicional, el de los dos supervivientes del pueblo. ¿Qué tienen en común un bebé llorón y un viejo con úlcera de estómago, que los hace inmunes a Andrómeda? Uno tenía la sangre ácida, el otro alcalina. El médico pensó que Andrómeda solamente podía vivir en un rango estrecho de pH. Una verificación experimental muestra rápidamente que ese es el caso. Gracias a ese detalle, los organismos de Andrómeda acabaron muertos en el océano. Sin embargo, eso no garantiza que no pueda haber otra crisis similar, dice el científico al final del filmo. Así que ¿qué vamos a hacer? Pregunta abierta, y sin verificación hasta ahora.

Así que ya saben, amigos. Si tienen alguna duda sobre la validez científica de cualquier área del saber, rama o pseudociencia que pretenda acceder al manto de respetabilidad que otorga la ciencia, hágase las preguntas del método científico:

– ¿Hay observaciones fiables?

– ¿Se realizan experimentos en condiciones controladas y reproducibles?

– ¿Hay alguna teoría, hipótesis o conjetura que permite explicar los fenómenos observados y experimentados?

– ¿Se comunican dichas teorías y experimentos de forma abierta y fiable?

– ¿Se ha verificado de forma rigurosa e independiente?

Si no es así, no compre la moto. Seguro que tiene truco.

9 comentarios

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Charles D Charles D

Hola, no sé a que viene tanto odio a la psicología. Universidades y centros de investigación tan prestigiosos como Oxford, Cambridge, Harvard el University e Imperiall College de Londres, … tienen grupos potentísimos en psicología experimental, neurociencias y genética del comportamiento. Así que por favor, señor “profesor de física”, no siga defendiendo lo indefendible, no toda la psicología es el psicoanálisis. Y por cierto, la formulación de hipótesis va antes de la experimentación, cuando estás haciendo el rollito ese de las longitudes de las cuerdas lo haces porque antes has formulado la hpótesis de que puede ser una variable importante, o no?

Galeno Galeno

Buenos días: ya se iba echando mucho de menos al Profe, pero se compensa con esta lúcida disertación sobre el método científico. Y además, con referencia a La amanaza de Andrómeda, una gran película que pude ver cuando se estrenó y yo estudiaba medicina: fue muy comentada durante meses. Recuerdo un detalle que me llamó mucho la atención: que el agente infeccioso fue capaz de dividirse ante los atónitos ojos de los investigadores en el vacío del microscopio electrónico.

Una mínima corrección: en el punto 1. OBSERVACIÓN, se repite cualitativa en lugar de cuantitativa.

Muchas gracias por este buen rato.

Belén QS Belén QS

Gran artículo, profe de física!!!
Y te recibe ansioso, el primer troll de la temporada!
En algunas ocasiones (como en esa peli, quizás) no se puede generar hipótesis hasta que no observas bien y realizas algunos experimentos para intentar entender la naturaleza de lo que estás estudiando.
Tampoco me parece ningún disparate ese cambio de orden. Además, el comentario del psicólogo enfurruñado parece un poco ofensivo. Tal vez porque precisamente se haya sentido ofendido él.

Bueno, respecto a la conclusión del pH, con los conocimientos de fisiología que tengo, puedo decir que no es del todo exacto. Un señor con úlcera no tiene el pH de la sangre más ácido. Pero no importa! Porque me quedo con la idea general, no tengo que ser tan puñeticas.
Además, esa peli no la escribió el señor “profesor de física”. No lo culparé; sabe ya mucho y no tiene porque saberlo todo de todo. Tampoco de la psicología ni del psicoanálisis.

Pero en fin, dejad que ellos hablen, que por sus palabras se les reconocerá.

Excelente, Arturo. me ha gustado mucho 🙂

Señor Ogro. Señor Ogro.

Don Arturo, ¿no tiene la ciencia nada de dogmática?. Vease el caso de los neutrinos, más rápidos que la luz, y que ha causado al parecer bastante revuelo ante lo que se creía (si no me equivoco) una verdad incuestionable: nada es más rápido que la luz.

Anonymous Anonymous

“…que se denominan ciencias pero que no tienen nada que ver con la Facultad de Ciencias. Tenemos Ciencias de la Salud (Enfermería)…”

Quizá lo haya entendido yo mal, pero creo que la enfermeria puede ser considerada una ciencia perfectamente.

¿Ciencia es estar en un laboratorio encerrado? Existen otras muchas areas donde usar el método científico.
En mi caso lo hago a diario y soy enfermero en un hospital. ¿¿Que pasa que los unicos que hacen ciencia a nivel sanitario son los medicos?? por lo que deja usted entrever es lo que piensa. Debe saber que los enfermeros TAMBIEN realizamos estudios, donde usamos el método cientifico, validando nuestros resultados con nuestros colegas en congresos de enfermeria.
Le pondré algun ejemplo: se hacen estudios para valorar la mejor manera de curar una ulcera por presion, como prevenirlas, estudios sobre que tecnica es la mas correcta para administrar ciertos medicamentos…Y así muchisimos estudios más.
Muchos de los avances de esta preciosa rama del saber que es la medicina son gracias a enfermeros, que quizás no somos medicos, pero tenemos mas contacto con los pacientes y solemos observar cambios y complicaciones mucho antes de que sea demasiado tarde. El medico pasa una vez al dia a ver al paciente, el enfermero está al pie del cañon todo el tiempo. No se le olvide todo esto antes de hablar asi de una profesion como la nuestra.

Un saludo, y pese a este pequeño tiron de orejas, creo que su blog es excelente. Creo que la divulgacion es algo fundamental para conseguir que la ciencia y el pensamiento crítico lleguen a mas gente. Continue asi.

Tunante

G de Galleta G de Galleta

@Senor Ogro:
“Don Arturo, ¿no tiene la ciencia nada de dogmática?. Vease el caso de los neutrinos, más rápidos que la luz, y que ha causado al parecer bastante revuelo ante lo que se creía (si no me equivoco) una verdad incuestionable: nada es más rápido que la luz.”

Pues precisamente has puesto el ejemplo claro de que no. Si es que no te enteras. Si fuese dogmática, al salir los datos experimentales, se hubiesen tirado a la basura y no habría ni revuelo ni nada. Sin embargo, ahora están intentando reproducir los resultados, e intentando dar una explicación de por qué podría ser así. Es que no hay que confundir las cosas, amigo. Una cosa es ser dogmático y otra es no aceptar a la primera de cambio y sin comprobar cualquier cosa. Pueden haber tenido errores en la medida, haber fluctuaciones de gravedad en el recorrido que hayan hecho variar la velocidad de la luz en la materia (hay un paper al respecto bastante interesante)… Cada día en arXiv.org salen varios papers nuevos hablando sobre el tema. Así que, o no sabes qué significa dogmático, o no sabes realmente cuál ha sido la reacción del mundo científico ante la publicación de los datos.

Miguel San Martín Barrios Miguel San Martín Barrios

Debo colocarme del lado de Charles D. Soy estudiante de psicología. Y no entiendo a qué viene esa crítica a la que hoy día está demostrada como un campo de la ciencia, tan importante como cualquier otra ciencia.

Quitando esto, he de reconocer que resulta entretenida la entrada. Aquí, debo darle la enhorabuena.

Un apunte: “la hipótesis del hombre impar” no es del guionista de la peli (ahí demuestra, si me lo permite, falta de búsqueda de información al respecto). La invención des de Michael Chichton, escritor de la novela. Si, como dice usted, “La amenaza de Andrómeda” es una de sus películas favoritas, le recomiendo encarecidamente la novela. La disfrutará más.

Alain Coetmeur Alain Coetmeur

sorry to answer in english.
Your vision of scientific method is interesting bu like most ideal it falls facing reality of human factor.

when you cite Fleischmann&pons you probably ignore that fact that their phenomenon is proven, replicated in many labs, measured with many methods, with huge signal over noise ration (50sigma), that many peer-reviewed paper are published in serious journals despite clear censorship tentative,and ther there was on FOUR (4) writtent critics in 1996 agains their paper, all rebuted because based on incompetence, mis understanding, or because the paper (wilson) was in fact confirming the claim of F&P without any doubt, despite it’s claimed position.

The problem of cold fusion is in the scientific method you describe, which is not the good one.

F&P found a PROVED phenomenon, that HAVE NO THEORY.
in real life we have worked for long with technology like fire or steam-engine without any theory, or sometime with very bad theory (easier).

the physicist are not used with that tragic lack of theory in nuclear physicist since the 1950s. they have infinite budgets, life-long employment, and they experiments once build works in few weeks, or at least in a predictable delay whos distribution is known before the building of the experiment.

Chemist however are used with hard to replicate experiments, dependent on surface effects, impurities, experimenta details, which make replication last years…
Cold fusion is only a chemistry phenomenon if you consider it from the experimental point of view, and no chemist have denied cold fusion (only physicist, using rebutted experimental arguments, theoretical arguments or conspiracy theory).
It is funny to know that the only physicist who replicated cold fusion, was a student of Heinz Gerischer, a cold fusion skeptic, but also a top electro-chemist who finally admitted in 1992 that there was solid evidence of cold fusion after years of doubts.

you can find the real story in that book of Charle Beaudette: excess heat
http://iccf9.global.tsinghua.edu.cn/...essheat.pdf
(available as free pdf courtesy of the author)

today that impossible technology is becoming industrial and millions are already invested in some startups, by big fund and corps.
http://www.lenrftw.net/home/are-low-...evices-real
http://www.lenrnews.eu/lenr-summary-...icy-makers/

specialist of psychology should really study the affair of that “scientific fiasco of the century”, the cognnitive cascade that led to that …
Beaudette explains well the role of physicist dogmatism, lack of practice in real life experiments, lack of understanding of chemistry complexity, the importance of caltech TV by Nathan Lewis (who was pathetically wrong but convinced the planet with his self-assured incompetence in calorimetry).

the fraud of MIT during the replication, as Eugene Mallove spotted it is not so important, but the deep opposition and bias against cold fusion that he describe well, explain why this fraud stayed unpunished.
I found many theoretical foundation about that collective delusion if few authors work:
Roland Benabou Groupthink: collective delusions in organizations and markets http://www.princeton.edu/~rbenabou/p...02%20BW.pdf
Thomas Kuhn : structure of scientific revolutions : http://www.uky.edu/~eushe2/Pajares/Kuhn.html
Nassim Nicholas taleb, in Antifragile, chapters about “Lecturing birds how to fly” and “history written by the losers”

good reading

hernando Gomez hernando Gomez

El tema es bastante controbersial , sin lugar a dudas ,tanto conocimiento y tanta información debieran llevarnos acciones concretas, frente ala realidad algo pesimista, acerca de la vida en el planeta.

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