Revista Amazings

Como quizá sepáis, además de gamberrear en este blog hago doblete en Amazings, una web sobre temas de ciencia y divulgación. A lo tonto, nos hemos juntado un buen conjunto de piezas, escribiendo de todo y disfrutando con ello.

Ahora llega Amazings, la revista. Damos el salto de la web al papel, justo lo contrario de lo que hace todo el mundo. Y, para seguir nadando contracorriente, nos autoeditamos a estilo crowfunding, igual que la peli del cosmonauta.

La revista tendrá un coste de 9 euros. Parece mucho para una revista. Pero pensad en lo que obtenéis:

– Una revista con cien páginas, cien, rellenas por las mejores plumas del condado

Ni un sólo anuncio publicitario. Buena ciencia de la primera página a la última.

Gastos de envío incluidos. Te la llevan calentita a tu casa.

– Con descuento si te suscribes al pack de 10 ejemplares (sale a 8 euros por cada)

– Si vives fuera de territorio español, no te preocupes, te llegará estés donde estés (salvo en la Estación Espacial Internacional, de momento). Algo más cara, eso sí, pero seguro que no te sorprendo con ello.

Podéis ver la lista de firmantes del primer número, y suscribiros, en este enlace. Yo no salgo, pero si soy bueno me sacan en el segundo número.

Como la edición es tipo crowfunding, hace falta un número mínimo de apoyos, por lo menos 16.000 euros en suscripciones. ¿Difícil? Bueno, digámoslo así: en el momento de escribir estas líneas, ya ha obtenido el 7% de esa cantidad ¡y no han pasado tres horas!

Pues eso, que no se me dan bien las sutilezas, así que ¡a comprar la revista ya!

coche de profe friki

Hace un par de días, alguien que conozco preguntó a un grupo de amigos si conocíamos a algún profesor que hiciera enunciados de preguntas “frikis” en sus exámenes. En esto, un pajarito se acordó de una anécdota que conté una vez frente a unas cervecitas. En efecto, este que escribe está algo poseído por el lado friki de la fuerza. A veces, animo un poquillo las preguntas de mis exámenes para darles vidilla, y que los alumnos no se asusten demasiado.

Por ejemplo, el año pasado, cuando España aún no estaba clasificada ni en semifinales del Mundial de fútbol de Sudáfrica, escribí un examen con una pregunta sobre tiro parabólico que comenzaba: “Tras ganar el Mundial, Villa viaja a Dubai para filmar un anuncio en el Burj Dubai, el edificio más alto del mundo…” La buena fortuna hizo que mi problema fuese premonitorio, y entre eso y el pulpito Paul, copa del mundo a la saca.

Bien, pues resulta que en el curso 2009/10, en plena vena de “Física de Película”, me puse a preparar el primer parcial para mis alumnos de la asignatura Física (Licenciatura en Química, Universidad de Granada), y se me ocurrió hacer una pregunta de examen sobre Mecánica. Y no se me ocurrió nada mejor que esto:

Se encuentra usted en mitad de un lago helado, cuya superficie tiene un coeficiente de rozamiento cero. Dispone de una bolsa con los siguientes objetos: una bolsa de arena para gatos, una Coca-Cola de litro y medio, un muelle, un edredón, seis latas de atún, una caña de pescar, un pavo congelado y un iPhone con cobertura. ¿Cómo se las ingeniaría para llegar a la orilla del lago? A más respuestas, mayor calificación.

Evidentemente, quería que me hablasen de la conservación del momento lineal, la fuerza de acción y la de reacción, y todo eso. Pero deliberadamente les dejé que pusieran la imaginación a trabajar, y algunos le metieron el turbo y hasta el óxido nitroso.

Estas son algunas de las respuestas más originales que me dieron mis alumnos:

– Llamo al 112 para que me rescate. Un helicóptero me saca con una escalera – Pongo el edredón en el hielo, me subo encima (o me pongo debajo de mí, es lo mismo) y empiezo a lanzar cosas en la dirección contraria a la que quiero ir (lógicamente la orilla más cercana). Todo objeto que aplique una fuerza sobre otro, a su vez éste le aplica una fuerza igual pero de sentido contrario

– Derramo poco a poco la Coca-Cola para que se congele, justo encima derramo más para que siga congelándose; el objetivo es “crear” una pared o columna en la que me pueda empujar sin rozamiento, de un solo empujón ejerceré una fuerza que me dé velocidad, que será constante al no haber rozamiento

– Derramo la Coca-Cola y pongo el pie encima antes de que se congele, esto me dejará sujeto al hielo, si imprimo mucha fuerza hacia atrás (sin llegar a romperlo en la aceleración) y luego tiro fuerte para romper el hielo, con la fuerza restante llegaré a la orilla. [juega con el rozamiento dinámico y el estático]

– Echo arena para gatos en la Coca-Cola y la derramo en el hielo, al congelarse obtendría una superficie que gracias a la arena es una superficie antideslizante, cojo carrerilla en ésta y me deslizo por la superficie de rozamiento cero, pues como dice la primera ley un cuerpo no sometido a fuerzas externas se mantiene en reposo o movimiento rectilíneo uniforme

– Cojo el pavo congelado, lo coloco en el hielo y le echo Coca-Cola para que al congelarse quede bien fijo al suelo. Luego me empujo en él, y como no hay rozamiento con el suelo, por la primera ley llegaré a la orilla

– Hago que uno de los extremos del muelle se quede pegado al suelo de la misma manera, con Coca-Cola en el hielo, estiro el muelle en una dirección (siempre sujetándolo) y yo me moveré en la contraria, lo estiro hacia mí y yo iré hacia el punto en el que lo pegué, si lo hago varias veces como en un columpio, y al tener suficiente velocidad justo encima del punto de sujeción, lo suelto, por el principio mencionado yo llegaré a la costa

– Con Coca-Cola pego los dos extremos del muelle cual portería en el hielo, pongo el edredón en el suelo y me tumbo encima para no pasar frío, cojo el pollo y lo lanzo contra el centro del muelle, como todo objeto que ejerce una fuerza sobre otro éste le aplica una fuerza igual pero de sentido contrario, yo me dirigiré hacia la orilla, cuando llegue el pavo que ha rebotado en el muelle, yo estaré preparando una hoguera para fines sospechosos

– Con la caña de pescar, un poco de arte y paciencia en los intentos, enredo el sedal en alguna rama y, con cuidado, voy recogiendo el sedal, sólo que en vez de venir este a mí, yo voy a él, y como las ramas están en los árboles de la costa, yo llego a la costa

– Con el iPhone llamo a alguno de mi grupo de expedición/excursión, y le digo que venga al lago y que tome carrerilla y se deslice por la superficie hacia mí, y que me coja, para salir los dos; como nos cogeremos, el choque se puede considerar completamente deformable [inelástico], y gracias a la física, llegaremos al otro lado del que partió el compañero

– Cojo una lata de atún, me aseguro de que se quede bien sujeta al hilo de la caña y agarro el atún, lo lanzo a la orilla y con la caña en mano espero a que llegue algún animal que atraído por e olor coja la lata y se la lleve, tirando de mí por el hilo que sujeta la caña a la lata

– Usaría el pavo congelado como trineo

– Se podría crear una superficie con rozamiento, en la que sí es posible desplazarse, echando arena y caminando sobre ella hasta la orilla

– Podría agitar con fuerza la botella de Coca-Cola y abrirla de repente en horizontal. El líquido saliendo bruscamente empujaría la botella, y con ella a la persona, que se desplazaría en sentido contrario al de salida del líquido

– Como no hay rozamiento, se conserva el momento lineal. Así, al lanzar la persona los objetos en sentido opuesto a la orilla, aumenta la velocidad de ese objeto, y por tanto la de la persona también ha de aumentar, pero en sentido opuesto (hacia la orilla)

– Podría desplazarme sobre el edredón, soplando en dirección contraria a la que quiero ir

– Llamaría a mi primo a que viniera a la orilla del río en el que estoy y me lance una cuerda a la que agarrarme y que tire, al no haber rozamiento una mínima fuerza me hará desplazarme y al llegar a la orilla mi velocidad disminuye puesto que ahí sí hay rozamiento

– Si en la orilla hay algo a lo que agarrarme, usaríamos la caña de pescar para agarrarse a él y sólo tendríamos que tirar (subidos en el colchón)

– Se podrían usar las latas a modo de patines, atándonoslas con hilo de pescar. Y como en el lago no hay rozamiento sólo habría que empujar el colchón en dirección contraria a la orilla

– Chocarme contra el muelle con la bolsa de arena en las manos y soltarlo después del choque

– Con las seis latas de atún haría unos patines, los utilizaría como cuchillas más bien, y para que tengan un poco de peso o equilibrarlas las llenaría con la arena para gatos, y con el muelle agarraría bien fuerte las cuchillas a mis zapatos. El edredón lo utilizaría como abrigo durante el trayecto. La caña de pescar también la utilizaría para impulsarme, y en cuanto al pavo y la Coca-Cola, las guardaría de momento como reserva

– Vaciaría dos latas de atún, clavaría los bordes metálicos en el suelo de hielo y con ese punto de apoyo me impulsaría

¿Y a usted, lector? ¿Se le ocurre alguna?

Homeopatía lista

Siguiendo la reciente moda de engañar (presuntamente) a la gente con (presuntos) procedimientos médicos y luego (presuntamente) amenazar al que les saca los colores, hoy tenemos el muy revelador caso de blogdefarmacia.com

En enero de este año, el blog Criando cuervos publicó un artículo sobre las enfermedades infecciosas y la homeopatía. Concretamente, se centró en una web llamada Blog de Farmacia, a los que reprochaba su, digamos, ligereza. En este artículo, Blog de Farmacia comienza afirmando que:

Aunque la eficacia de los remedios homeopáticos como profilácticos en varias enfermedades no ha sido probada en muchos de ellos por estudios controlados ni datos estadísticos, los homeópatas han usado estos remedios a través de 200 años para prevenir dichas patologías de manera satisfactoria. Por tanto su eficacia puede ser aceptada sobre la base de su experiencia.

Es decir, no se ha demostrado que sirve, pero yo digo que sirve. A continuación, el anónimo autor (el artículo no está firmado) da una lista de enfermedades que se pueden curar mediante homeopatía, entre las que se cuentan, pásmense, señores: el ántrax, la varicela, el cólera, la difteria, la malaria, el sarampión, la polio, el tifus, la meningitis ¡y hasta la viruela! No, no es un chiste por mi parte (no soy tan buen humorista).

Criando Cuervos no se quedó callado, y afirmó en este artículo, entre otras cosas, lo siguiente:

“Blog de Farmacia no es un blog en el que se presta ayuda o información por un farmacéutico. No hay en ninguna parte el número de colegiado de ningún farmacéutico titulado. No aparece el nombre de quien lo gestiona ni en dicha web ni en su pagina de Facebook. Tan solo recurriendo a la información de whois del dominio aparece registrado a nombre de un tal “Luis Rios Alvarez” asociada a una dirección física del proveedor de hosting “OVH” en Francia y una dirección de correo notablemente falsa. Muy posiblemente un servicio chapucero del hosting para ocultar los datos del verdadero titular. La única intención de “Blog de Farmacia” es publicitar mediante artículos de dudosa calidad científica los productos que se venden en las farmacias pero que no son medicamentos. Con una ética cuando menos dudosa y por supuesto a la vista de este absurdo artículo sobre utilidades homeopáticas para tratar enfermedades como la tuberculosis, se puede asegurar sin miedo que esto es una engañifa.”

La reacción de Blog de Farmacia ha sido amenazar a Criando Cuervos con una denuncia por revelación de secretos y difamación si no retiran el post. A esto, solamente tengo que decir dos palabras: Efecto Streisand.. Y, puestos a ser útil, voy a aprovechar que hoy es mi cumpleaños y me voy a dar un gustazo. Señores, señoras: bienvenidos al apasionante mundo de Blog de Farmacia ¿QUÉ ES blogdefarmacia.com? Si uno tecleawww.blogdefarmacia.com en su navegador, o entra en su twitter, se encuentra con algo que parece profesional. Imágenes de personas en bata blanca, con estetoscopios al cuello y cara de estar muy preocupados por la salud de uno. En la web principal, se pueden ver artículos sobre meditación, propiedades naturales de ciertas flores, risoterapia, homeopatía, ya se hacen ustedes una idea. Incluye una cuenta de twitter, página de facebook y una larga lista de enlaces, algunos anuncios comerciales, otros con referencias a webs de intercambio de enlaces (un viejo truco para hinchar artificiamente las estadísticas). Una buena parte de sus artículos se dedican a temas homeopáticos. Curiosamente, apenas incluye enlaces a temas de medicina, farmacia u homeopatía. Hasta aquí, todo parece correcto. ¿QUIÉN ES blogdefarmacia.com? Llama la atención que en ninguna parte de blogdefarmacia.com aparezca información alguna sobre quiénes son, dónde están o a qué se dedican. Sin embargo, podemos buscar esa información. Uno de los puntos con los que blogdefarmacia.com pretende denunciar a Criando Cuervos es por “revelación de secretos”, que en el Artículo 197.2 del Código Penal, castiga con hasta cuatro años de cárcel a quien

“para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento … sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero”

Específicamente, blogdefarmacia estima que hacer una búsqueda WHOIS es revelación de secretos. Para los no iniciados, whois es un servicio de Internet que muestra los datos de la persona o empresa que ha registrado un dominio de Internet. Una búsqueda WHOIS de blogdefarmacia.com es algo tan sencillo, público y legal como hacer clic en http://www.whois.net/whois/blogdefarmacia.com. Criando Cuervos lo hico, y el resultado es el siguiente:

Domain name: blogdefarmacia.com
Registrant:
  Rios Alvarez Luis
  blogdefarmacia.com, office #2410755
  c/o OwO, BP80157
  59053, Roubaix Cedex 1
  FR
  +33.899701761+33.899701761
  9da5p01zntacuwyitgvs@y.o-w-o.info
Administrative Contact:
  Rios Alvarez Luis
  blogdefarmacia.com, office #2410755
  c/o OwO, BP80157
  59053, Roubaix Cedex 1
  FR
  +33.899701761+33.899701761
  wg2n7r91xkhp4y4ndeee@j.o-w-o.info
Technical Contact:
  Rios Alvarez Luis
  blogdefarmacia.com, office #2410755
  c/o OwO, BP80157
  59053, Roubaix Cedex 1
  FR
  +33.899701761+33.899701761
  wg2n7r91xkhp4y4

Considerando que las búsquedas en WHOIS son libres y no precisan autorización (están prohibidos los usos de spam, lo que no es el caso aquí), y que no son datos personales ni familiares, no parece que el Código Penal se aplique así. De modo que sigamos adelante.

Como pueden ver, un tal Luis Ríos Álvarez es el responsable de la web. Dos cosas deben hacernos sospechar de que aquí falla algo. Lo primero, que los datos sobre teléfono y email de contactos están claramente falseados. Eso puede achacarse a un exceso de celo a la hora de preservar su intimidad frente a spammers, concedido. Pero el segundo elemento de sospecha es que ninguno de esos datos aparece en su blog. Y eso es manifiestamente ilegal. La LSSI, en su artículo 10, especifica claramente que todos los proveedores de servicios deben incluir su nombre o denominación social; residencia o domicilio, dirección de correo electrónico, y otros datos para poder contactar con el proveedor. Además, si es el caso, hay que incluir otros datos como inscripción en el Registro Mercantil, datos de su actividad profesional (como título académico, datos de su Colegio Profesional, normas profesionales, NIF, etc). Es posible que el creador de blogdefarmacia.com crea estar al margen de ello. Técnicamente, no venden nada de forma explícita, limitándose (en su caso) a hacer que la gente mire en la dirección que a él le interesa. Vale. Pero sí incluyen publicidad y enlaces en su web. Eso les convierte en “servicio de la sociedad de la información” (ya que, aunque proporcionan información y artículos gratuitamente, constituyen una actividad económica). Por supuesto, si resulta que obtiene beneficios de la venta de productos (no ya de su publicidad), tendríamos un serio … ejem … digamos conflicto de intereses. Y no sirve de excusa el hecho de que el dominio blogdefarmacia.com esté registrado en Francia, como parecen indicarnos los datos de WHOIS.

¿CUÁLES SON LOS AMIGOS DE blogdefarmacia.com? Nada mejor que un googleado rápido para obtener más información. Por supuesto, puede que haya más de una persona con el nombre del titular de blogdefarmacia.com. Pero resulta significativo que el primer resultado al introducir “Luis Ríos Álvarez” en Google sea www.farmacia-internacional.net, la web de una farmacia ubicada en Barcelona (c/Consll de Cent 312, esquina Paseo de Gracia, 08007 Barcelona). WHOIS no nos da más información aquí. Si se pasan por su sección de enlaces, volverán a encontrarse con mil y un links no relacionados en absoluto con medicina o farmacia, sino diseñados para obtener un máximo de hits. Ese procedimiento no es ilegal, pero sí poco serio para una web de una farmacia. Lo que sí parece (presuntamente) ilegal es que carece de muchos de los datos exigidos por la LSSI: ni inscripción en el Registro Mercantil, ni régimen de autorización administrativa previa, ni datos del colegio profesional, ni título académico, número de colegiado, normas profesionales, NIF, códigos de conducta, nada. Francamente, si yo fuese el consejero legal de esa farmacia, dormiría mal. Podríamos pensar que ese Luis Ríos Álvarez no es el de blogdefarmacia.com. De hecho, su nombre no aparece en ningún lugar de farmacia-intarnacional.net. Pero resulta curioso que la búsqueda en Google nos trae otra web sobre farmacia: www.caudalie-farmacia.com/ En esta web aparece el mismo logotipo que en la anterior, además de referirse a la misma farmacia. Como curiosidad, en su parte inferior, junto al copyright, aparece un “Designed by Farmacia” con un enlace apuntando a sí mismo … exactamente igual que en la web blogdefarmacia.com (allí aparece “Powered by Farmacia”). Sigamos jugando con Google. En la web saludenred.com aparece referenciada la página blogdefarmacia.com, donde aparece Luis Ríos Álvarez como autor. Su blog queda descrito como “blog escrito por farmaceútico experto en atención farmacéutica. Artículos sobre salud, productos naturales y dietética.”

Otro más: en los foros de emagister, biomanantial y gratisblog se desarrollaron debates sobre la graviola, una planta con supuestas propiedades medicinales. El 25 de julio de 2010, Luis Ríos Álvarez entra en los tres foros (y unos días más tarde, en otros) para indicar una web que contiene más información sobre la graviola: www.graviola.es. ¿Adivinan quién había registrado el dominio www.graviola.es dos meses antes? Un tal Luis Ríos Álvarez (lrios@farmacia-internacional.net como contacto administrativo, luisr1000@yahoo.es como contacto técnico). En www.graviola.es se incluyen enlaces a blogdefarmacia.com y a hierbamedicinal.es. ¿De quién es hierbamedicinal.es? De un tal Luis Ríos Álvarez, y además está hecha con la misma plantilla que graviola.es (vale, le ha cambiado el color). Miro los enlaces de hiebamedicinal.es … vean lo que me encuentro:

www.sacaleches.net Incluye algunos artículos de blogdefarmacia.com, entre los que se encuentran perlas como La acupuntora te puede ayudar en el embarazo, utilizar el sacaleches en el trabajo o cómo elegir un humidificador para nuestro bebé. No se molesten en buscar la menor información sobre la web o su autor, no hay mi tanto así. Eso sí, encontrarán muchos artículos sobre las extraordinarias ventajas de una marca concreta de sacaleches (precio incluído), cuyo nombre no les voy a decir porque no me da la gana hacerles publicidad gratuita. – www.irribadorbucal.com. Propietario: Luis Álvarez Ríos (con e-mail y teléfono falsos en WHOIS, como parece ser su costumbre). Consejos sobre salud bucal, cómo prevenir la caries … y dos secciones sobre irrigadores bucales. No los vende explícitamente, pero da todo tipo de detalles sobre ellos.

No les voy a decir más sobre el señor Ríos. Aunque bastan diez minutos en Google para conocer su dirección, su vida y sus aficiones, no voy a hacer revelación de datos personales. Ni falta que hace para lo que nos ocupa. Creo que ha quedado bien claro a estas alturas que existe un farmacéutico en Barcelona, tentantivamente identificado como Luis Ríos Álvarez, que tiene al menos cuatro dominios relativos a la difusión, publicidad y venta de productos medicinales, farmacéuticos y/o homeopáticos (www.hierbamedicinal.es, graviola.es, sacaleches.net, irrigadorbucal.es), y que además parece dirigir la web blogdefarmacia.com, con un contenido homeopático muy discutible y sin apenas cumplir ningún artículo de la LSSI. Hasta aquí mis opioniones. En cuanto a lo que queráis hacer con mis palabras y mi post, ahí van mis advertencias: No aceptaré responsabilidad alguna por los comentarios de los visitantes; así que no se molesten en publicar comentarios injuriosos o ilegales con la única finalidad de precipitar o facilitar una demanda por injurias y calumnias, porque no les va a servir. De hecho, me reservo la facultad de utilizar los datos de vuestros mensajes en la forma que mejor estime conveniente. Si me apoyáis, por favor, guardad las formas. Incluir injurias o insultos solamente me perjudicará. Si acaso, os sugiero expresiones del tipo “cáspita” o “presunto malandro,”

No aceptaré ninguna notificación por este conducto. Ya saben, hay mucha gentuza que se hace pasar por quien no es. Reclamaciones por escrito, firmadas, selladas … y con todas sus consecuencias. Y si alguien quiere asustarme, que se lo piense bien. Tengo abogados en mi familia, y me las he visto en tribunales con gente más dura que usted. Gracias a todos por vuestra atención. Podéis reproducir libremente este artículo, citando autor y procedencia

Por lo general, prefiero no perder el tiempo con esos tipejos que se dedican a engatusar a la gente en los programas de madrugada. Pero en este caso, haré gustoso una excepción. Mis compañeros de Amazings en Enchufa2 han recibido amenazas e incluso un conato de denuncia por publicar en su web este artículo. A la espera de cómo queda la cosa, aquí va una copia local. Este es el artículo original

“Su vidente le aconseja acudir al homeópata.”

Esta es la transcripción de un fragmento de vídeo visto este miércoles en el Intermedio (vídeo 2, minuto 20’30”) En ella, una mujer (presumiblemente anciana) llama al programa nocturno del vidente Sandro Rey de La Sexta, para preguntar por la salud de su nieta. Se produce entonces la siguiente conversación:

—Hola, buenas noches. —Hola buenas noches. —¿En qué le puedo ayudar señora? —Pues quería saber por la salud de una nieta. —La salud de su nieta… hombre, aquí lo que más salen son alergias e insuficiencias respiratorias. ¿Cómo se llama usted? —Yo soy Leo. —Pues lo que veo más es cansancio físico o psíquico, o sea, “farta” de oxígeno, alguna alergia, algún problema en las vías respiratorias, las fosas nasales, faringe, bronquitis… eso es lo que yo le veo a esta nena. Pero no le veo nada malo, es pasajero, o sea… —No, no, no… la niña no tiene eso eh, nada de eso. —Bueno, eso es lo que yo estoy viendo. —No, no, no, no. —¿Qué tiene la niña? —La niña tiene una enfermedad que le llaman Crohn, el Crohn. Y alergia no tiene ninguna. —Sí… bueno, piense que… pero piense que esa enfermedad le crea una insuficiencia respiratoria. Eso no lo digo yo, lo dicen los doctores de… —De momento no la tiene. —Bueno, esa enfermedad, normalmente, los doctores de este país lo saben, crea a medida que va pasando el tiempo una insuficiencia respiratoria y las defensas al estar muy débiles también crean alergias, alergias internas-externas, o sea… Esa es la enfermedad que usted dice que tiene esa nena. Pues muy bien, pero deriva, deriva… o sea, lo que yo digo estoy diciendo es deriva. Y ella, aunque ahora no lo tenga no quiere decir que no lo vaya a tener pero yo, a la nena, lo que sí le recomiendo es que la pongáis en manos de un buen homeópata.

Es decir, que el tipo le diagnostica a la nena alergia, insuficiencias respiratorias, cansancio físico, cansancio psíquico, falta de oxígeno, problemas en las fosas nasales, la faringe, bronquitis… todo ello pasajero. Y cuando la nena resulta tener una enfermedad crónica intestinal este señor insiste en que ha acertado ¡y le recomienda acudir al homeópata! Desde luego, el que no se consuela es porque no quiere. Por no hablar de su total desconocimiento de la enfermedad de Crohn o las alergias (más le vadría tener un buen acceso a Google y dejar de darle vueltas a la dichosa bolita). Quizás su único acierto (pura poesía) haya sido afiliarse tan oportunamente con esos timadores reconocidos. Habría que incluir una advertencia de este tipo en los medicamentos homeopáticos:

Es de chiste y tendría muchísima gracia si no fuese tan real. Hay gente, especialmente la más vulnerable, que confía verdaderamente en estos estafadores. Y lo malo no es que necesiten una palabra de consuelo y alguien se la proporcione. Supongo que alguien que llama a un programa así tiene una pregunta que no sale de su cabeza y sólo desea darle solución de forma positiva (si recibiese una mala noticia, la preocupación no se disiparía y eso lo saben bien los videntes timadores). Lo malo es cuando este consuelo pretende sustituir al consejo oportuno de un experto, suplantar al médico, cuando se atreve a dar diagnósticos y a sugerir tratamientos. Entonces pone en verdadero riesgo la salud de quien confía en él, a veces más que en su propio médico.

¿No se podrían prohibir este tipo de conductas? ¿denunciar al estafador por negligente en casos parecidos? Sería tan sencillo como obligarles a dar una respuesta estándar cuando se trate de temas médicos. Podría incluso estar grabada, una voz en off que resonaría en el plató automáticamente ante la llamada oportuna: “Las autoridades sanitarias advierten que este intrigante no está autorizado a estafarle en temas relacionados con su salud. Si busca consejo, hable con su médico”. A fin de cuentas, no creo que las cajetillas de tabaco sean mucho más perjudiciales que estos señores.

Correlación y causalidad

Uno de los puntales de la ciencia es el concepto de causalidad. Se refiere a la relación que se da cuando tenemos dos sucesos y uno es la causa del otro. Parece una perogrullada en sus planteamientos, pero es prácticamente el centro del método científico. Cada vez que se hace un experimento, se controlan un conjunto de condiciones iniciales y se comprueba cuál es el resultado. De ese modo, los científicos van estableciendo relaciones entre variables, extrayendo conclusiones y efectuando predicciones.

A veces se hace correctamente, y a veces no. Y es que, aunque antes lo denominé perogrullada, establecer una relación causal no es fácil. Hay múltiples variables en cualquier observación, y no es fácil determinar cuál es la causante de un efecto dado. El famoso experimento de Galileo, en el que se dedicaba a arrojar objetos desde la torre de Pisa, sirvió para mostrar que el tiempo de caída de un objeto no dependía de la masa o composición de dicho objeto. Suena fácil, ¿no? Pues no lo es, porque la caída de un objeto se ve frenada por el rozamiento con el aire. De hecho, Newton aún no había nacido, así que Galileo no podía saber por qué pasaba lo que pasaba. Ahora sabemos más y podemos considerar muchos otros factores que influyen en la caída libre de un cuerpo.

Experimentos posteriores, más precisos y en condiciones mejor controladas (incluyendo vacío) parecieron refrendar la observación de Galileo. Por ejemplo, el famoso experimento de Eötvös del siglo XIX. Pero incluso ese experimento fue puesto en tela de juicio en los años 80, sugiriendo que quizá mostraba una dependencia con la composición del cuerpo. Finalmente, se concluyó que el experimento de Eötvös era correcto: los objetos caen igual, sea cual sea su masa. Llegar incluso a una conclusión tan aparentemente evidente es el resultado de muchas pruebas y errores.

En general, si tenemos como hecho probado que, cuando tenemos el suceso A también aparece el suceso B, podemos llegar a la conclusión de que A causó B [A => B]. Es una cadena de causalidad (que no casualidad), del tipo “si …. entonces …” Como digo, no es fácil, ya que hay muchas causas posibles para B. No siempre es algo tan claro y tajante. Pasaron muchos años antes de que la relación causal entre tabaco y cáncer de pulmón se afianzase como un hecho probado. Argumentaban las tabacaleras, por ejemplo, que hay gente que fuma como un carretero y no desarrolla cáncer, y hay personas que sufren esa dolencia sin haber probado un cigarrillo. En este caso, la relación causal no es “si fumas, desarrollarás cáncer de pulmón”, sino “si fumas, tienes muchas más papeletas de desarrollar cáncer de pulmón”.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que si A implica B, el opuesto ha de cumplirse: cuando no hay B, tampoco sucede A. Eso es un problema para, por ejemplo, los sismólogos. Cada cierto tiempo, parece que se encuentra una señal de preaviso antes de un fuerte seísmo. Puede ser una elevación en los niveles de radón, o temblores subsónicos previos, comportamiento errático de los animales, etc. En este caso, la causa A sería “va a producirse un terremoto en breve” y la consecuencia B sería “las cucarachas se agitan mucho.” Por desgracia, luego resulta que hay casos en los que las cucarachas se menean como locas, pero no hay terremotos; o tenemos un terremoto y resulta que las cucarachas ni se han inmutado. Este tipo de razonamientos aparecen constantemente en las típicas películas sobre desastres inminentes, cuando sólo el listo de turno sabe lo que va a pasar y todos los demás están equivocados. Pongamos un ejemplo: Un Pueblo Llamado Dante´s Peak. Un vulcanólogo adicto al trabajo llega a un hermoso pueblo junto a un gran volcán. Mide niveles de pH por aquí, concentraciones de CO2 por allá, y deduce que el volcán puede estár despertándose, así que se planta ante el Ayuntamiento y clama por una alerta roja. Su propio jefe tiene que desautorizarle, y hasta le da un tirón de orejas:

Sabes que hay decenas de razones que explicarían lo que pasó en esa fuente termal, desde un leve terremoto hasta un ligero cambio sísmico, y ni una sola de esas razones, ni una sola, significa que haya una erupción la próxima semana, o el próximo mes, o en los próximos cien años A continuación, el jefe hace lo sensato en estos casos. Primero, tranquilizar a la gente: si algún día llega el momento de dar la alerta, estará basado en pruebas científicas, no en la opinión de ninguna persona. Segundo: sobrevolar el volcán, desplegar todo tipo de instrumentos de precisión, traer a su equipo al pueblo y pasarse semanas realizando mediciones. El resultado: un gran montón de nada. A pesar de eso, el guaperas listillo sigue sin estar convencido. Por supuesto, esta es una película de acción, así que al final tiene razón: el volcán explota, el jefe razonable muere y él se lleva los honores y a la chica. Podríamos entrar en el chiste fácil y decir que el vulcanólogo tiene olfato e instinto, una especie de sentido arácnido muy desarrollado. Pero en serio, ¿cómo descubre él la prueba definitiva de que tiene razón? Pues porque abre un grifo. Nota que el agua está marrón y huele a azufre, síntoma evidente de que algo no va bien. Menudo lumbreras. En otros casos, causalidad y casualidad se confunden. En la película Como Dios, el todopoderoso Jim Carrey atiende a los deseos de todos los que quieren ganar a la lotería. Como resultado, miles de boletos de lotería resultan premiados. Aunque matemáticamente es posible tanta suerte, la probabilidad es tan enormemente baja que la gente piensa que hay tongo. El resultado: tumultos en las calles y una investigación por fraude. Algo parecido tenemos en Casino. En un intervalo de pocos minutos, tres máquinas de monedas dan grandes premios. El encargado intenta achacarlo a la casualidad, en tanto que el jefe (Robert DeNiro) ve una mano negra causal: – ¿No viste la trampa, no te oliste lo que ocurría?

– Bueno, eso no se ve venir, ¿sabes?

– ¡Claro que sí! Hay un modo infalible: ¡cuando ganan!

– Bueno, esto es un casino ¿no? Alguna vez tienen que ganar – Oye, cuidado no te pases conmigo, no insultes a mi inteligencia ¿Me has tomado por un idiota? Sabes muy bien que alguien tuvo que manipular esas malditas tragaperras

La Amenaza de Andrómeda es una de mis películas favoritas, entre otras cosas porque muestra de forma realista el trabajo de los científicos. La cadena de causalidad es clara desde el principio. Suceso A: cae un satélite en un pueblo. Suceso B: a los pocos minutos, todo el pueblo está muerto. No hay que ser un lince para determinar una relación entre A y B. O sí, porque hay dos supervivientes en el pueblo. ¿Qué es lo que hace que sean inmunes? ¿Cómo pueden aprovecharlo para romper la cadena de causalidad “si este organismo anda suelto, entonces todo el mundo va a morir” y salvar a la humanidad? A partir de ahí, comienza la tarea para determinar cuál es la causa concreta. Se llevan el satélite al laboratorio, y descubren una pequeña mota verdosa. Poco a poco, determinan que es un organismo vivo, se transmite por el aire, ataca el sistema circulatorio, es sensible a variaciones del pH, etcétera. Al final, descubren cómo acabar con él. Otras películas como Esfera o Estallido trabajan bajo el mismo principio: probar una y otra cosa, establecer una relación causa-efecto, y a partir de ahí una buena dosis de acción. De hecho, una buena parte del interés generado por los viajes en el tiempo está basado en la ruptura de la cadena de causalidad. ¿Y si viajo al pasado y salvo a Kennedy, o al futuro y me llevo el anuario deportivo? Para más sobre el tema, les recomiendo mis dos artículos sobre los viajes temporales de película: uno y dos. En Los Fisgones, dos hackers debaten sobre la ética de su proceder justo antes de desplumar a sus víctimas: – Premisa: a la compañía telefónica le sobra el dinero

– Consecuencia: son corruptos

– Resultado: el sistema se perpetúa a sí mismo a expensas del pueblo

– Conclusión: deben donar parte de su dinero

proceder lógico que les lleva mucho más lejos con el tiempo: – Premisa: si los clientes creen que su banco puede tener problemas financieros …

– Consecuencia: … empiezan a retirar su dinero

– Resultado: es cuando tienen problemas financieros

– Conclusión: puedes arruinar un banco

– ¡Lo he hecho! habrás leído de unos cuantos en estos últimos años Pero no piense el lector que la causalidad está restringida a las películas con científicos. Un Gary Cooper James Stewart con mucho tiempo libre se pasa el día mirando por La Ventana Indiscreta, y acaba estableciendo una relación causal donde los demás solamente ven casualidad. A decir verdad, sus conclusiones son plausibles pero necesitan verificación experimental, y ahí es donde entra la bella Grace Kelly. En Los Diez Mandamientos, Moisés suda la gota gorda para convencer al faraón de que las plagas que azotan Egipto son causadas por un Dios vengativo, en lugar de fenómenos naturales. En Titanic, el ingeniero examina los daños y concluye que el barco se hunde; las fantasías publicitarias sobre barcos insumergibles no van con él. No siempre una simultaneidad de sucesos implica una causalidad. ¿Recuerdan Con la Muerte en los Talones? El protagonista tuvo la mala suerte de levantarse del sillón justo cuando un botones está buscando al señor Kaplan. Los malos lo confunden con ese tal Kaplan, y el pobre Cary Grant se pasa toda la película corriendo como loco. Fue una casualidad, no una causalidad. Y es que no les he contado toda la verdad. Que sucedan A y B no significa que A cause B. Pero eso no lo veremos ahora. Si realmente les he conseguido interesar por el tema (causa), entonces espero que estén atentos al siguiente artículo (consecuencia). A => B. O no.

C15

Si hay algo que asusta al ser humano, son las radiaciones. Esos entes invisibles, dañinos y letales, capaces de modificar el ADN y convertirnos en asquerosos mutantes, para los que no hay vacuna o anticuerpo que valga, son el ingrediente básico de todo tipo de películas. Tantas, que resultaría aburrido hacer la lista. No hubo durante la Guerra Fría una película post-apocalíptica donde las radiaciones no estuviesen presentes. En la novela En la Arena Estelar, de Asimov, las radiaciones de una Tierra post-nuclear juegan un papel fundamental.

Hubo un tiempo en que los principales superhéroes derivaban sus poderes de las radiaciones. A Spiderman le picó una araña radiactiva, a Hulk las radiaciones gamma lo pusieron verde, al doctor Manhattan lo bañaron en campos intrínsecos hasta volverlo azul Cerenkov. Ahora está más de moda eso de la genética y las mutaciones, pero las radiaciones siguen imponiendo respeto. Quién sabe si los míticos poderes de Chuck Norris vinieron de haberse comido un tomaco impregnado en plutonio.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos ha dado un motivo más de preocupación en este tema. Según este organismo, los móviles son posibles agentes cancerígenos. Este es, de momento, el último capítulo de los esfuerzos por dilucidar si los teléfonos móviles son peligrosos o no. Se supone que, puesto que emiten y reciben radiaciones de microondas, pueden producir efectos nocivos sobre los seres vivos. Así pues, ¿son peligrosas las radiaciones de los móviles?

La respuesta es difícil. Hay, básicamente, dos modos de obtener resultados: mediante estudios epidemiológicos, o usando física básica. Este primer modo es el que la OMS ha examinado para prevenir de posibles efectos adversos por parte de los móviles. Nosotros examinaremos aquí el segundo.

¿Por qué puede ser peligroso un móvil?

Según sus efectos, las radiaciones se dividen en ionizantes y no ionizantes. En el primer caso, la onda o partícula radiante es capaz de ionizar un átomo, es decir, de arrancarle un electrón. Eso convierte al átomo en un ión cargado, que puede reaccionar con otras partículas cargadas, no siempre con resultado feliz. Las radiaciones ionizantes incluyen partículas como los neutrones, las partículas alfa y beta, y también cierto tipo de ondas electromagnéticas de alta energía: rayos X, gamma, y hasta cierto punto, ultravioleta (así que cuidado al tomar el sol este verano).

Las radiaciones de los móviles, en frecuencia de microondas, son del tipo no ionizante. Eso aleja la posibilidad de convertirnos en mutantes por el mero hecho de contestar al teléfono. Pero aun así, las radiaciones no ionizantes pueden tener efectos adversos sobre el tejido vivo. El mecanismo principal es el llamado efecto térmico: las radiaciones de radiofrecuencia hacen oscilar a las moléculas de agua, y ese movimiento se convierte luego en calor. Evidentemente, a nadie le gustaría tener junto a la oreja, a pocos centímetros de nuestro cerebro, un horno microondas (analogía que, por otro lado, no deben tomarse ustedes al pie de la letra).

El problema aumenta cuando tenemos en cuenta nuestro tamaño medio. Por regla general, la absorción de una onda electromagnética es máxima cuando su longitud de onda es similar al tamaño del objeto con el que interacciona. En el caso de la telefonía móvil, el sistema GSM usado en España usa frecuencias de 900 y 1800 MHz. Eso corresponde a longitudes de onda de 17 y 33 centímetros, respectivamente. Esas dimensiones son peligrosamente cercanas a las de una cabeza humana. ¿Y dónde nos ponemos el móvil cuando lo usamos? ¡En la cabeza! ¡Ya puede empezar a asustarse!

Si yo fuese un embaucador, me pararía aquí, si acaso añadiendo una referencia como de pasada a mis libros, mi blog y mis carísimas conferencias. Pero como tuve la desgracia de que mi madre me criara como un chico honrado, les contaré el resto. Aunque ese “efecto antena” hace aumentar el nivel de energía absorbida por su cabeza, ese aumento no es significativo, quizá del orden del 50% o más. Eso suena mucho, pero no lo es. Hay limitaciones a la potencia máxima emitida y absorbida por el móvil, de forma que incluso para esas frecuencias la absorción de energía por el cuerpo humano sea muy pequeña. También ayuda a nuestra tranquilidad el que las ondas electromagnéticas de baja frecuencia tienen menor energía que las de alta frecuencia. Un fotón de microondas es menos energético que uno de luz ultravioleta.

No, el problema no reside ahí. Lo que inquieta a mucha gente es la posibilidad de que existan efectos biológicos de otro tipo, fundamentalmente, los que puedan producir cáncer. Concretamente, lo que hizo notar recientemente la OMS (más concretamente, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, IARC, dependiente de la OMS) es que un estudio epidemiológico llevado a cabo hasta el año 2004 mostraba un aumento de hasta el 40% en la probabilidad de contraer un tipo de cáncer conocido como glioma. Esto les llevó a clasificar los móviles en la categoría 2B (“potencialmente cancerígenos”) … en la cual también hay sustancias como el café o los polvos de talco.

Pero antes de que usted tire su móvil aterrado (por no hablar de dejar el consumo de café), le conviene saber que ese incremento de riesgo se notó solamente en el segmento de personas que usaban el móvil con más frecuencia. Entre personas con uso moderado, no se notó incremento en el riesgo de contraer glioma. De hecho, la correlación parece ser tan tenue que el IARC solamente afirma que pudiera existir algún tipo de riesgo. No se sabe si dicho riesgo existe de veras, o si hay otros factores en juego (fluctuaciones estadísticas, sesgos, errores en la obtención de datos, factores de riesgo adicionales). Por ejemplo, ahora hay más antena de telefonía que hace unos años, y la mayor cobertura permite a los móviles operar con niveles de potencia más bajos.

En general, hay bastante escepticismo en la comunidad científica sobre la nocividad de los teléfonos móviles. Eso se debe a que, aunque los estudios epidemiológicos puedan inclinarse a favor o en contra, desde un punto de vista físico los efectos no térmicos no deberían existir. Cualquier efecto cancerígeno implicaría una interacción entre objetos muy pequeños, como células, y radiaciones no ionizantes con longitudes de onda mucho mayores. ¿Qué mecanismo podría explicar dicha interacción entre sistemas de tamaño tan dispar? Nadie lo sabe. Si alguien lo averigua, puede ir reservando sitio en un cajón para su medalla Nobel de Medicina. Pero de momento, el mayor peligro de los móviles proviene de su mal uso en la carretera: distracciones, multas y accidentes.

Si, a pesar de todo, siente usted la compulsión de librarse de su móvil, le haré una recomendación muy seria: regálemelo. Da la casualidad de que quiero cambiarme de móvil. Si es Android, tanto mejor, aunque no soy caprichoso.

C08

De nuevo asistimos a una erupción volcánica en Islandia, con consecuencias potencialmente peligrosas para la navegación aérea en Europa. Esta vez, afortunadamente, el nombre del volcán se puede pronunciar: Grimsvötn. Pero, aunque la nube de cenizas no parece tan extensa en esta ocasión, vuelve la inquietud. ¿Habrá que cerrar el espacio aéreo europeo? Por si las moscas, algunos barcelonistas ya se están replanteando su viaje a Wembley.

La solución al problema no es sencilla. Parece que baste con echar un vistazo a las fotos por satélite, preguntar a los meteorólogos por dónde va a soplar el viento, y cuestión resuelta. Eso ayuda, por supuesto, pero no nos da información sobre la densidad de la nube, su altura, composición o concentración. Esto último resulta especialmente importante, ya que nos indicará si los aviones pueden volar con seguridad.

El principal problema debido a los aerosoles atmosféricos como polvo y cenizas, en lo relativo a un avión, está en los motores. Si entran partículas extrañas, las altas temperaturas en el interior de los motores a reacción las funden; se adhieren en zonas donde no debe haber partículas, y pueden en casos extremos impedir el funcionamiento del motor. Cuántas partículas, y de qué tipo, puede aceptar un motor de avión depende de muchos parámetros, como el tiempo de vuelo. Hay otros problemas potenciales, como el bloqueo de los instrumentos sensores, fallos en los sistemas neumáticos o eléctricos, problemas de comunicación y falta de visibilidad.

Durante la crisis de 2010, prácticamente no había protocolos de actuación ante la presencia de ceniza volcánica, salvo la evidente: en caso de erupción, no volar. La nube del volcán innombrable obligó a establecer límites más o menos arbitrarios. Desde entonces, hemos avanzado. Justamente el pasado mes de abril, la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO) llevó a cabo un gran ejercicio de prueba para simular una crisis debida al … volcán Grimsvötn. ¡Qué puntería! Está claro que lo venían venir.

Desde diciembre de 2010, la ICAO establece tres zonas, en función de la concentración de cenizas:

Zona de concentración baja: inferior a 2 miligramos por metro cúbico de aire

Zona de concentración media: entre 2 y 4 miligramos/m3

Zona de concentración alta: superior a 4 miligramos/m3 En función del tipo de concentración, los Estados Miembros y las aerolíneas establecen los mecanismos de vuelo, y si es necesario se delimitan zonas de peligro. En general, los aviones podrán volar siempre en zonas de concentración baja; cuando la concentración es media, las aerolíneas deberán garantizar que sus aviones están preparados para esa circunstancia. Con concentración alta, se decidirá según el casso, y no siempre los criterios de aerolíneas y controladores coinciden. El 24 de mayo, Ryanair afirmó haber efectuado un vuelo de prueba en una región de supuesta alta concentración de cenizas, sin efectos aparentes para el avión, lo que según ellos prueba que los mapas de concentración usados por las autoridades escocesas estaban equivocadas. A pesar de ello, la autoridad de aeronavegación irlandesa ha prohibido todos los vuelos desde o hacia Escocia. Las demás aerolíneas han acatado esta decisión.

Pero ¿cómo se estima la concentración de partículas en el aire? Podemos hacer una estimación de la masa de cenizas lanzadas a la atmósfera y aplicarles modelos climáticos. O bien optar por la acción directa y medir sobre el terreno. En este último caso, hay dos procedimientos para efectuar medidas de concentración. El primero es la observación desde el aire, por medio de aviones o globos sonda especialmente equipados para recoger muestras. El problema es que no se pueden tener medios en el aire de forma continua, en todos los puntos de interés y en todo instante. Y, por supuesto, en casos de alta concentración, los propios aviones de investigación sea arriesgan a problemas mecánicos. Entra el segundo mecanismo de observación: estaciones terrestres. Hay redes de estaciones dispersas por todo el mundo que observan y miden la calidad del aire. Uno de los instrumentos utilizados es este:

Se llama CIMEL, y a mis niños les recuerda un arma de defensa planetaria de Babylon 5. En realidad, sí que es un cañón de rayos láser. Emite impulsos láser a varias longitudes de onda, en pequeños “paquetes” que rebotan en las capas de la atmósfera. Analizando las características de la luz dispersada, y aplicando algunas aproximaciones y una cantidad enorme de cálculos, podemos obtener de forma bastante aproximada el “perfil cimel”, es decir, una estimación de la concentración de partículas a diversas alturas. Los datos están sujetos a diversos factores de error, y puesto que yo trabajo en este campo, les aseguro por experiencia personal que no es nada fácil ni directo obtener resultados. Pero puede hacerse.

Por desgracia, las medidas terrestres tienen sus problemas. En primer lugar, no son ágiles en absoluto. Calibrar los instrumentos de medida, garantizar su buen funcionamiento, y luego captar y tratar los datos, es un proceso que puede llevar meses. Podría hacerse más rápido, pero habría que cambiar el “protocolo de actuación.” Estas redes de observación no se pensaron como un sistema de alerta rápida y temprana. No funcionan como un radar, donde el blip en una pantalla verde nos indica de inmediato la existencia del problema. Hay demasiadas variables en juego: concentración total, tipo de partículas, forma, tamaño, composición … y eso para cada capa atmosférica. Como anécdota, les diré que hace poco leí un artículo de un grupo de científicos alemanes, donde tras analizar datos cuidadosamente, llegaron a la conclusión de que Alemania no debió haber cerrado su espacio aéreo. Por supuesto, a toro pasado es fácil dictaminar, así que no critiquemos demasiado a Angela Merkel (que tiene un doctorado en Física, por cierto).

En segundo lugar, sólo hay un puñado de estaciones terrestres por todo el mundo. En número absoluto son muchas, pero si las esparcimos por la superficie terrestre, tocan a un montón de territorio por cada una. La red AERONET, en la que mi equipo colabora, solamente tiene dos estaciones en todo el Reino Unido que hayan proporcionado datos este año. Las dos están en el sur del país, y ninguna pueden proporcionar datos bien calibrados y de calidad (lo que llamamos “Nivel 2”). Y son las más cercanas a Islandia. Ese es el motivo por el que se están invirtiendo grandes sumas de dinero en satélites que nos permitan hacer lo mismo en cualquier lugar del planeta. Seguiremos teniendo el problema de procesar y analizar bien todos los datos que nos vengan, pero nos estamos preparando para ello.

Por ahora, sin embargo, los datos que tenemos permitirán hacer un seguimiento de la nube islandesa lo bastante bueno como para poder tomar decisiones. Las últimas predicciones, en el momento de escribir estas líneas, indican zonas de alta concentración de cenizas sobre el Reino Unido, sur de Escandinavia, norte de Alemania, y en un curioso arco septentrional, zonas del de la zona asiática norte de Rusia. Nuestra colega amazing Almudena, de visita polar a las Svalbard, podrá hacer estupendas fotos que ya esperamos con ilusión.

En estos momentos, todo parece indicar que el problema no será tan severo como el del año pasado, pero todo puede cambiar de un día para otro. En cualquier caso, suerte a los culés, y espero que mi hipermadridista hermano no esté leyendo esto.

Tyson awesome

Hace poco, encontré en la web de Paul Graham un ensayo titulado Why Nerds Are Unpopular, algo así como “Por qué los cerebritos no son populares” Se trata de un artículo largo pero bastante interesante, ya que va más allá y analiza todo el sistema americano de clases y gradaciones dentro de la escuela primaria y superior.

El término nerd se utiliza en Estados Unidos para describir a una persona inteligente, mentalmente brillante, pero con habilidades sociales reducidas. Es lo que en español llamaríamos un empollón, o un cerebrito. Prefiero el segundo término, ya que un empollón es poco más que alguien que “empolla” los libros, es decir, alguien que estudia mucho. El cerebrito, además de ello, tiene una serie de estigmas sociales que lo hacen blanco de las burlas: la mente en las nubes, torpe, despistado, con gafas gruesas calculadora en el bolsillo, poco contacto social. Si lo prefieren, puedo usar también la palabra pitagorín, en alusión a un personaje de tebeo de los años 60 y 70, aunque no recomiendo el nombre: comienzo por ahí, y acabo hablando de Mazinger Z y la batalla de las Termópilas.

Lo dejaré en cerebrito, o nerd, y seguiremos adelante. Asociado a ellos, hay otros grupos. Tenemos a los geeks, que son los entusiastas de la tecnología, esos que saben todos los datos técnicos de su iPhone y la frecuencia de emisión del Bluetooth. Vienen a ser como esos aficionados a la Fórmula-1, que hablan de alerones, repostajes y recuperación cinética como si los hubiesen inventado. También tenemos a los frikis (freaks en inglés), que son aficionados en grado extremo a algo. Son los que te saben decir cuántos golpes le ha dado Vegeta a Son Goku en Bola de Dragón o te recitan de corrido todos los rituales guerreros klingon. Y luego tenemos a los hackers, esos McGyver de la informática (y no sólo de la informática), que saben usar máquinas y sistemas mejor que el tío que los diseñó. Tribus realmente fascinantes, de las que volveremos a hablaren otro momento. Pero hoy toca hablar de los nerds.

En años recientes, el estereotipo nerd se ha ido modificando (las gafas y la calculadora son ya opcionales), pero sigue siendo los bichos raros del colegio. No es justo, pero en nuestros días se sigue considerando a un superdotado intelectual como a una cosa rara, en tanto que ensalzamos a los superdotados en atletismo. Imagínense cómo será la cosa en la sociedad escolar norteamericana, donde el capitán del equipo de fútbol o béisbol es la indiscutible estrella, admirado por todos y escoltado por esas chicas florero minifalderas conocidas como cheerleaders.

Ejemplos de película los tenemos, y muchos. Sobre todo de “cerebritos” relacionados con física. No se trata de agotar el repertorio, así que ahí van unos cuantos (sutil forma de decir que ahora no recuerdo de la misa la media).

Podríamos comenzar con Revenge of the Nerds, una película de 1984 horriblemente traducida en España como La Venganza de los Novatos. En ella, los “novatos” se hartan del predominio de los estereotipos populares (atletas cachas y rubias curvilíneas) y se lanzan al contraataque. Al año siguiente, aparece Escuela de Genios (Real Genius), en la que un grupo de cerebritos compiten por ser el más listo, en una especie de escuela Top Gun intelectual donde los mejores de los mejores se han reunido para romper las reglas y chulear al cuadrado. Casualmente, Val Kilmer aparece tanto en Escuela de Genios como en Top Gun (¡adivinen en cuál de ellas NO sale Tom Cruise!) Aquí los nerds, lejos de ser un grupo marginado, forman su propio ecosistema, incluyendo celos, desencantos y alegrías.

Hay muchas películas donde aparecen nerds. En el subapartado “ríete de ellos, que a mí no me duele”, los nerds aparecen como científicos más o menos locos, más o menos inadaptados, incapaces de recordar el nombre de sus hijos, ya captan ustedes la idea. Tenemos, por ejemplo, el papá chiflado de Cariño, he Encogido a los Niños, los diseñadores y técnicos de mantenimiento de Robocop, los diversos profes chiflados de, ejem, El Profesor Chiflado, el profesor Locovitch de los dibujos animados Autos Locos, el inolvidable e irritante Steve Urkel de la serie Cosas de Casa y múltiples personajes secundarios que hacen de poco más que de alivio cómico en películas como Inspector Gadget.

Hay una variante, algo más correcta políticamente, en la que los nerds pasan de ser bichos raros e inadaptados a tan sólo bichos raros. En la actualidad, una de las series más populares en EEUU es The Big Bang Theory (Big Bang en España), donde un cuarteto de cerebritos absolutos viven en su mundo particular de teorías y pizarras blancas. Tienen también elementos frikis y geeks, así que no es fácil separarlos. En las películas de James Bond, el inolvidable Q se pasaba el día rumiando su “preste atención, 007” para que sus inventos fuesen tenidos en cuenta por el agente secreto guaperas. Enemigo Público nos muestra a un excelente Gene Hackman dando vida a un nerd convertido en un ermitaño que trabaja en una jaula (literalmente) para no ser detectado por el gobierno. Y hay más ejemplos:

– El experto en radiación, de apellido griego variable, en Godzilla

– El médico y sabio en Master and Commander, al Otro Lado del Mundo

El vulcanólogo en Un Pueblo Llamado Dante´s Peak

– Los genios de la NASA en Armageddon y Deep Impact

– La reconvertida Siguorney Weaver en Avatar

– La doctora Arroway en Contact

– Los empleados de Memory Call en Desafío Total

– Los cuatro cerebritos que bajan al fondo del mar en Esfera

El técnico de antenas reconvertido en salvador de la humanidad en Independence Day

Los científicos que acaban convirtiéndose en superhéroes, como Spiderman o Hulk

– … o en supervillanos, como el Doctor von Doom o el Doctor Octopus

– Los científicos que luchan contra La Amenaza de Andrómeda

– El egiptólogo que busca civilizaciones al otro extremo del universo conocido en Stargate

– El Doctor Cucaracha (con la voz inglesa de House) en Monstruos contra Alienígenas

– Lisa, la ecoconcienciada, levemente repelente y “sabelotodista” hija de Los Simpson

– Spengler y Stantz, el corazón científico de los Cazafantasmas

– Hermione Granger, la inestimable ayuda cerebral al no siempre brillante Harry Potter

Y por supuesto, no podemos olvidarnos del nerd entre los nerds, el cerebrito por excelencia: el señor Spock de la megafranquicia Star Trek. Como podéis ver, el mundo del cine y la televisión está “nerdificado” a más no poder. El problema que tenemos los no vulcanianos es que no procedemos de un planeta donde la forma cool de ir por la vida es arquear una ceja y murmurar “fascinante” En el planeta Tierra, los nerds son útiles a la sociedad, pero a condición de que no se hagan notar demasiado. Volviendo al primer párrafo, el artículo de Paul Graham (ahí va el enlace) intenta examinar los motivos por los que los cerebritos no son populares en la escuela. Presenta algunos argumentos interesantes (con los que no tenemos necesariamente que estar de acuerdo), a los que he añadido comentarios de mi propia cosecha.

Afirma Graham, en primer lugar, que los nerds (hala, se me está pegando el término anglosajón) realmente no quieren ser populares. En los “High Schools” norteamericanos todos quieren ser populares, famosos, admirados y envidiados. Los nerds, no. Bueno, he de matizar. En realidad, sí que quieren serlo, igual que cualquier hijo de vecino, pero no se esfuerzan lo suficiente. Los nerds tienen un mundo mental tan rico y apasionante que no se preocupan tanto por su aspecto físico, su ropa, su corte de pelo. Quieren ser populares, pero también quieren ser inteligentes. Y, parafraseando a Graham, ser popular no es algo que puedas hacer en tu tiempo libre, no en el fiero ambiente competitivo de una escuela de secundaria americana.

Cuando profundiza en los entresijos del sistema escolar americano, Graham da miedo. Sobre todo, porque mucho de lo que dice puede aplicarse a las escuelas e institutos españoles. La idea es la siguiente. Se supone que un colegio es un sitio donde los niños aprenden, estudian y se relacionan entre ellos. En teoría. En la práctica, los profesores hacen el papel de carceleros en una prisión masificada. Su misión se convierte en mantener en un lugar cerrado y controlado a centenares de enanos que no quieren estar allí. La escuela se convierte en un microcosmos donde los estudiante forman sus propios grupos, sus afinidades, sus odios, sus alianzas. Establecen grados y bandas. Y, cuando necesitan un enemigo, lo crean.

Si os suena familiar, es porque los adultos lo hacemos todos los días. Los inmigrantes nos quitan el trabajo. Los políticos del partido contrario están destrozando el país. Los del otro equipo de fútbol son unos zarrapastrosos que no merecen haber ganado la copa. Los del pueblo de al lado son todos unos miserables, y no lavan las paelleras como nosotros. Los alemanes nos están haciendo polvo con sus exigencias económicas, eso es que tienen envidia de nuestro sol y nuestro jamón.

En los centros de enseñanza, sucede algo parecido. Como en una prisión, los carceleros intervienen lo menos posible. Los odios, las alianzas, las pugnas de un grupo contra otro quedan ignorados por padres y educadores. Solamente cuando se llega a un grado extremo (una denuncia por acoso escolar, una paliza, un suicidio), los adultos prestamos atención al problema. Nos llevamos la mano a la cabeza, nos rasgamos las vestiduras, los expertos nos explican la cuadratura del círculo sin que nadie entienda realmente de qué va el problema. Lo intentamos explicar a base de tópicos: los adolescentes son así, están en proceso de cambio, tienen que adaptarse a “la vida,” es la edad del pavo, la sociedad les presiona, no tienen futuro laboral ni esperanzas. Sacamos los antidepresivos infantiles y llevamos a los niños al psicólogo. Lo que sea con tal de no afrontar cara a cara el problema real.

En ese microcosmos que se crea dentro de los centros escolares, se espera que chicos y chicas hagan todo lo imaginable por ser populares, guays, socialmente aceptables. Algunos se hacen comunistas, fascistas, kaleborrokeros o lo que toque más las narices en ese momento, no precisamente por convicción sino por parecer más “molones” y rebeldes; otros beben como cosacos, fuman o inician el camino de las drogas. Van por su casa en plan rebeldes sin causa, cuando unos meses antes adoraban a sus padres. Es lo trendy, la senda a seguir. Todo con tal de encajar, de molar, de llamar la atención.

Pero los cerebritos prefieren no jugar a este juego. Si son atractivos, no se cuidan. Si son atléticos, prefieren lucirse en la biblioteca que en la cancha. Si tienen pasta, se compran un libro antes que unas Nike y se van a Futuroscope antes que a Port Aventura (a pesar de que también agradecerán las Nike y el viaje a Port Aventura). Los nerds fijan sus prioridades de forma distinta. Tienen cosas mejores en la cabeza, y no se esfuerzan como los demás en agradar a toda costa.

En consecuencia, los nerds forman una especia de presa natural para aquellos que necesitan meterse con alguien, el blanco de sus frustaciones. Son el equivalente a la gacela herida en términos de vulnerabilidad. Y no están solos en su valle de lágrimas, sino que forman parte de un grupo mayor que incluye otros a los que se pueda etiquetar como bichos raros: frikis, chiflados del ordenador, inmigrantes con acento raro, okupas, rastafaris, ponga usted su etiqueta favorita.

A la hora de desahogarse, nada como tener a mano a un grupo considerado inferior. Paul Graham llega al extremo de recordarnos que, en Estados Unidos, el grupo social más hostil contra los negros son los blancos pobres. Puesto que carecen de dinero o posición social, al menos pueden sentirse superiores por el color de su piel. Yo recuerdo que durante los disturbios raciales de 1992, originados por el caso Rodney King, los ciudadanos negros (bueno, afroamericanos) desencadenaron su odio y sus ansias de destrucción no contra los barrios blancos, sino contra los de otras minorías de mayor éxito económico y social: coreanos, chinos, hispanos. Las casas y tiendas de los anglosajones blancos, el centro de la ciudad, los símbolos de poder de Los Ángeles … ni los tocaron.

Graham termina con una mezcla de pesimismo y esperanza que quiero compartir con ustedes:

“Los nerds que están en la escuela no deben contener la respiración. Tal vez un día llegue al rescate una fuerza armada de adultos en helicópteros, pero no es probable que suceda este mes. Cualquier mejora inmediata en la vida de los nerds tendrá que venir de ellos mismos.

Comprender la situación en la que están lo hace menos penoso. Los nerds no son fracasados. Tan sólo están jugando un juego diferente, uno mucho más cercano al del mundo real. Los adultos lo saben. Es difícil encontrar adultos con éxito que no afirmen haber sido nerds en el instituto.

Es importante que los nerds se den cuenta que la escuela no es la vida. La escuela es una cosa extraña, artificial, mitad estéril y mitad salvaje. Todo lo abarca, pero no es la vida real. Es temporal, y si miras bien, podrás ver más allá, incluso mientras sigas en la escuela.”

Termina Graham afirmando que su ensayo es, en el fondo, optimista. Estoy de acuerdo. Entender el problema es el comienzo de su propia solución. Como adultos, podemos y debemos hacer más para entender a nuestros hijos. Y con eso me refiero a entender su punto de vista y sus inquietudes, no a convencerles de que, sólo porque tienen videoconsola y viven libres de hipoteca, su vida debería ser feliz.

Y a vosotros, chicos, chicas, estudiantes que sudáis la gota gorda por sacar las asignaturas mientras pensáis en la fiesta del sábado y suspiráis por el chico/a de vuestros sueños, atended el ruego de este adulto: no la toméis con los cerebritos. Ya lo tienen bastante crudo. Recordad que, en esencia, son iguales que vosotros, sólo que ellos tienen otras cosas en la cabeza. Literalmente. Pero entre ellos hay gente estupenda, igual que en todos lados. Intentad descubridlos y veréis que no miento.

Y además, cuando necesitéis ayuda antes del examen, ¿quién mejor que ellos para echaros una mano? Ellos son inteligentes. Sed listos vosotros.

Coriolis y Simpson

Uno de mis episodios favoritos de Los Simpson trata de cuando Bart se burla de Australia. El origen de la broma fue una serie de llamadas al Hemisferio Sur, para averiguar si es cierto que allí el agua de desagües y retretes gira en sentido contrario. A partir de ahi, la famosa familia amarilla viaja a Ahí Abajo para intentar deshacer el entuerto. En el colmo del disparate, el embajador norteamericano en Australia calma a Bart: allí tienen una máquina para hacer que el agua del retrete gire en el mismo sentido que en Estados Unidos. Hace la prueba, y Homer se pone a cantar como un patriota, con lágrimas en los ojos.

Recientemente, he visto diversos vídeos en Internet en los que se muestra cómo el efecto Coriolis cambia de sentido apenas se dan unos pasos. Un lavadero justo al norte de la línea del ecuador gira en sentido opuesto a las agujas del reloj. Lo colocamos unos metros, al sur del Ecuador, y ahora gira en sentido horario. Los turistas, junto a los espectadores de Youtube, asisten encantados … al último timo con base científica.

Ha llegado el momento, para bien o para mal, de desenmascararlos. Señoras, señores, esto es Física para mi Madre, tema de Mecánica. La lección de hoy: Coriolis y las fuerzas no inerciales, con aplicaciones prácticas a retretes, huracanes y combates navales a larga distancia.

Como diría Jack el Destripador, vayamos por partes. Según la Segunda Ley de Newton, la aceleración de un cuerpo es proporcional a la fuerza que sufre, F=ma. Hasta aquí, todo claro. Eso significa que, si sobre un cuerpo no hay fuerzas, tampoco habrá aceleración. También claro, espero.

¡Pues no! Hay casos en los que no hay fuerza, y sin embargo el cuerpo está acelerado. Ejemplo típico: una persona con patines, de pie en el pasillo del AVE. El tren se pone en marcha, y ¿qué ven los viajeros? Que el patinador sale disparado hacia atrás. Los propios viajeros sienten que algo les empuja contra el asiento. Sin embargo, nadie está empujándolos. Eso sucede porque nos hemos olvidado un pequeño pero muy importante detalle: la Segunda Ley de Newton no es válida siempre, sino tan sólo cuando lo diga la Primera Ley de Newton. De ese modo, lo que dice la Segunda Ley de Newton es algo así como:

“En un sistema de referencia donde un cuerpo, no sometido a una fuerza neta no nula, permaneciese en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme, F=ma

que podemos simplificar como: “En un sistema de referencia que cumpla la Primera Ley de Newton, F=ma

Para abreviar, llamamos sistema de referencia inercial al que cumple la Primera Ley de Newton. De ese modo, la Segunda y Tercera Leyes de Newton solamente son válidas en los sistemas de referencias inerciales.

¿Por qué debe el sistema de referencia ser inercial para poder escribir F=ma? Pues porque la aceleración nos dará la velocidad del cuerpo respecto al sistema de referencia que hayamos tomado. Si la velocidad de un cuerpo varía, puede ser porque haya una fuerza F haciendo de la suyas sobre el cuerpo, pero también puede deberse a que es el sistema de referencia el que se mueve.

El AVE en proceso de aceleración no es un sistema de referencia inercial, ya que no cumple la Primera Ley de Newton (la patinadora está acelerada, pero no sufre fuerzas). Pero resulta que el vagón está lleno de estudiantes de Física, deseosos de aplicar las leyes de Newton. Así que, ¿cómo podemos arreglarlo? Pues inventándonos unas fuerzas llamadas fuerzas no inerciales (llamémoslas Fn), de tal forma que podamos escribir F + Fn = ma.

Esas fuerzas no inerciales se llaman a veces fuerzas ficticias, porque no están realmente causadas por un agente externo (como la gravedad, una cuerda o una patada de Godzilla). Algunos físicos rechazan de plano incluso su existencia como fuerzas, y las ven poco menos que pseudofuerzas ilegales sin papeles. Incluso la rubita de la serie Big Bang, cuando habla de la fuerza centrífuga, recibe la inmediata réplica del cerebrito de turno: “en realidad, es la fuerza centrípeta.” Pues permíteme que te corrija, Leonard, pero el hecho es que actúan como si fueran fuerzas, y pueden matarte igualmente que las fuerzas “reales.” Que se lo digan si no al James Bond de xkcd.

Si les parece, vamos a saltarnos el debate metafísico y seguir con lo nuestro. El caso es que la Tierra es un sistema de referencia no inercial, ya que está acelerado. Dicha aceleración influye en el movimiento de los cuerpos a nuestro alrededor, produciendo diversas fuerzas no inerciales, que son estas:

Fuerza de aceleración lineal. Sucede porque la tierra sufre una aceleración en su movimiento alrededor del Sol. En principio, no es realmente aceleración lineal, pero podemos aproximarlo como tal. Es un efecto muy pequeño.

Fuerza de aceleración angular. Tiene lugar cuando el sistema en rotación gira cada vez más deprisa, o cada vez más despacio. Alguna vez habéis tenido que añadir un segundo a final de año. Se debe a que la Tierra va girando cada vez más lentamente. Ese término es aún más pequeño que el anterior.

Fuerza centrífuga. Es la que nos hace salir despedidos “por la tangente.” Todos lo habéis experimentado cuando montáis en una atracción de feria. Es la responsable de que un cuerpo tenga un peso aparente distinto según cuál sea la latitud en. Tiene un valor máximo de aproximadamente el 0.3% de la fuerza gravitatoria. Y, a quien pretenda que la llame fuerza centrípeta, le aviso de que tanto monta, y que no voy a perder el sueño por ello.

Y, por fin, llega la fuerza de Coriolis. Es una fuerza débil, pero muy divertida porque, al contrario que las anteriores, depende de lo que esté haciendo el cuerpo. Es decir, tiene diversos valores según cómo se esté moviendo el cuerpo (suponiendo que se mueva).

Como siempre, nada mejor que un buen ejemplo. Este es el que siempre uso en clase. Supongamos dos niños en el parque. Uno de ellos le lanza el balón al otro, en un movimiento parabólico (vale, descontando rozamientos). Hasta aquí, todo normal.

A continuación, el niño que lanza el balón está en el centro de una plataforma circular giratoria, y el otro en el exterior. Vamos a poner la plataforma a girar de modo uniforme, en el sentido opuesto a las agujas del reloj (visto desde arriba). Para el niño 2, fuera de la plataforma, el balón se mueve en el aire de la misma forma que antes.

Pero para el niño 1, en la plataforma, las cosas se perciben de distinta forma. Lo que él ve es que el balón sigue el movimiento parabólico, pero además se desvía hacia la derecha. En realidad, a él le parece que todo el Universo está girando hacia la derecha: el parque, su amigo, la Luna. No puede identificar ninguna “fuerza real”, nada está empujando al balón … pero el caso es que se desvía. Hay una fuerza ficticia, no inercial, la “fuerza de Coriolis,” que está variando el curso del balón.

Lo mismo sucede con la Tierra. Un objeto en movimiento experimentará una aceleración de Coriolis en una dirección perpendicular a su velocidad, en sentido hacia la derecha de dicho movimiento si estamos en el Hemisferio Norte (y hacia la izquierda para el Hemisferio Sur). El módulo de esa aceleración es 2*V*ω*Senθ, donde V es la velocidad del cuerpo, ω es la velocidad angular y θes la latitud del lugar. Sustituyendo por su valor, sale una aceleración de Coriolis a(m/s^2) = 0,000145*V(m/s)*Senθ. ADVERTENCIA: la negrita tan sólo sirve aquí para resaltar, NO representa ningún vector.

Como ven, es un efecto pequeño, pero que tiene consecuencias palpables. La primera que voy a mencionar: los huracanes. Imaginen una zona de baja presión en, digamos, París. Una masa de aire a alta presión se dirige desde Barcelona. Si la Tierra estuviese quieta, el aire haría el trayecto en línea recta, en dirección y sentido hacia el Norte. Pero el efecto Coriolis desvía levemente ese viento viajero hacia el Este. Una masa de aire similar, procediente desde el Norte, también se desviaría, en este caso hacia el Oeste. Las masas de aire parecen jugar al despiste, girando alrededor de París en lugar de dirigirse en línea recta. Es como si París fuese la plataforma giratoria, y las masas de aire fuesen niños que la empujan tangencialmente. En este caso, la zona de aire de baja presión en la zona de París giraría en sentido antihorario, lo que los meteorólogos llaman circulación ciclónica. El caso opuesta (masas de aire girando desde una región de alta presión en sentido horario) se llama circulación anticiclónica. Ahora entenderán por qué las imágenes del Meteosat siempre nos muestran masas de aire que giran y adoptan trayectorias curvas.

El efecto Coriolis es asimismo patente en otros casos. Los meandros de los ríos y los raíles de ferrocarril se desgastan un poco más por el lado derecho. Los péndulos sienten una pequeña fuerza que desvía el plano de su oscilación hacia la derecha. Son los péndulos de Foucault. Los disparos de artillería de largo alcance deben corregirse para tener en cuenta el efecto Coriolis. Un cañón de un buque pesado podía fácilmente tener un alcance superior a los 20 kilómetros, con una velocidad inicial de unos 450 m/s. Eso nos da una aceleración de Coriolis (en el ecuador) de unos 0,07 m/s, que para el tiempo de vuelo del proyectil (64 segundos), supone una desviación de unos 250 metros, prácticamente la eslora de un gran buque de guerra.

Precisamente una historia relacionada con el efecto Coriolis nos lleva a las islas Malvinas. Allí, el 8 de diciembre de 1914, una flota alemana y una inglesa se enfrentaron en un clásico duelo a cañonazos. Ambos bandos eran conscientes del efecto Coriolis, y sus artilleros tenían las tablas correctoras a la latitud de las Malvinas, unos 52º. Lo que no se dieron cuenta es … que estaban en el Hemisferio Sur. Eso significa que la corrección era de signo inverso. Los alemanes se dieron cuenta. Los ingleses, no. ¿Adivinan quién ganó el combate? Jawohl! Curiosamente, poco tiempo después hubo en esa zona un segundo enfrentamiento, con victoria británica esa vez, lo que nos haría creer que los artilleros británicos aprenden lento pero seguro. O, al menos, eso dice la leyenda.

El problema es que el efecto Coriolis se cifraba en unos 50 metros, dados los parámetros balísticos del enfrentamiento (velocidad, latitud, alcance). Esto es suficiente para no alcanzar a un buque, sí, pero hay otras correcciones de al menos ese calibre (el efecto Magnus, los vientos y densidad del aire, la temperatura, etc). Es decir, se trata de una corrección muy pequeña. Los estudiantes de Física han aprendido la anécdota en multitud de libros (yo, en el de Ortega) sin rechistar. Para desgracia de nuestro pequeño ego, no obstante, parece que no hay prueba documental que lo sustente. Ni el bando alemán ni el británico dieron cuenta del evento, y hasta donde yo sé no hay testimonio alguno que lo sustancie. Parece más bien que nos hallamos ante una leyenda urbana, con trasfondo físico pero sin significación real.

Eso nos lleva a los vídeos de Youtube que les comenté antes. Se supone que, con moverse unos metros al norte o al sur del Ecuador, ya se nota el efecto Coriolis. Primer problema: la fuerza de Coriolis actúa solamente sobre objetos con velocidad. Si el agua del fregadero está en reposo, no hay fuerza que valga. En segundo lugar, voy a replantear la ecuación para la aceleración de Coriolis. Si la distancia h a la línea del ecuador es muy pequeña con relación al radio de la Tierra R, y la velocidad V está medida en metros por segundo, la aceleración vale:

a(m/s^2) = 0,000 000 000 002 3*V*h

Unos metros al norte o al sur del Ecuador, y tendremos que medir aceleraciones que son billones de veces más pequeñas que la gravitatoria. Entonces, ¿por qué parece funcionar en los vídeos de Youtube? Pues porque hay truco. En principio, el agua que vertimos en un recipiente tiende a seguir girando. Podemos esperar a que el movimiento del agua se detenga, pero sigue habiendo un pequeño momento angular en el agua, que hace que gire lentamente. Será este momento angular el que determinará cómo girará el agua una vez quitemos el tapón del desagüe. Los guías que aparecen en los vídeos lo saben, y lo usan en su conveniencia, llenando el recipiente de forma que el agua gire como ellos quieran.

Incluso en latitudes medias, seguiría siendo un efecto muy pequeño. En Granada, con una bañera llena de agua que se mueve a un 1 m/s, la aceleración de Coriolis sería del orden de 0,00008 m/s^2, o por decirlo de otro modo, menos de la cienmilésima parte de la aceleración de la gravedad. Aun en el caso extremo de que consiguiésemos que toda el agua quedase en reposo, cualquier asimetría en el sistema (tirar del tapón con un cierto ángulo, rugosidades en el fregadero) causaría fuerzas superiores a la de Coriolis.

Mucho me temo que los “culpables” de esta nueva leyenda urbana sean Bart y Lisa Simpson. Su famoso episodio Bart contra Australia ha introducido en la mente de millones de personas la errónea idea de que el efecto Coriolis es responsable del modo en que el agua sale por el retrete. Parece broma, pero es una idea tan arraigada que a los profesores nos cuesta mucho erradicar. Si incluso algunos de los más sesudos y rigurosos libros de texto caen en la trampa, arreglados vamos.

Por cierto, una anécdota final: en la versión castellana, Lisa Simpson lo llama “efecto Corealis.” ¡Por favor, Lisa! Vamos a tener que chivarnos al rector de Harvard.

A pesar del título, esta no es una continuación de mi alerta zombi. No, es tan sólo una traducción de dos divertidos episodios de xkcd.com, una web que os aconsejo guardéis en vuestros marcadores al toque de ya.

En esta ocasión, contamos con dos zombis invitados de excepción. Y no necesitan más cerebro.

Zombis cum laude: Richard Feynman

Zombis cum laude: Marie Curie
Zombis cum laude: Marie Curie