Lucia Etxebarria

Hoy vais a perdonarme, pero voy a salirme de mi temática habitual.

Algunos de vosotros habréis oído hablar de Lucía Etxebarria, una escritora que hace poco cogió una rabieta y amenazó con dejar de escribir por culpa de la piratería. La autora afirmó en que “dado que he comprobado hoy que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio oficialmente que no voy a volver a publicar libros en una temporada muy larga.” Personalmente opino que puede haber otros motivos. No voy a entrar en ellos, entre otras cosas porque ya hay un excelente artículo de Hernán Casciari que explica el meollo de la cuestión mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, así que cedo ante una pluma superior.

El idilio de amor-odio de Lucía con Internet tiene bastante de lo segundo y menos de lo primero. Ya hace años, la pillaron modificando sus propias páginas en la Wikipedia de forma poco ética e inventándose sus propios trolls. Más recientemente, en febrero de 2010, Enrique Dans escribió una contestación a un artículo de Lucía. Ésta, a su vez, respondió a Enrique Dans con un excelente texto, que al final resultó ser un plagio del psicólogo norteamericano William Ryan.

Queda muy bonito eso de copiar y pegar, en lugar de pensar y escribir. Es más rápido, más descansado, y por supuesto mucho menos cansado. Ya le costó en 2006 una indemnización de 3.000 euros para evitar una demanda civil por apropiación, en lo que ella calificó como “un error material.” Antes, en 2001, la revista Interviú la acusó de plagiar al poeta leonés Antonio Colinas, Premio Nacional de Literatura, así como de copypastear (intertextualizar, dice ella) párrafos enteros de Nación Prozac para su novela Amor, Prozac y dudas.

Ahora, la señora Etxebarria vuelve a las andadas. Resulta que uno de los motivos por los que, según ella, puede realizar tantas actividades (se refiere a estar en Twitter y Facebook, escribir, hacer entrevistas y todo eso) es porque es superdotada intelectual, con un CI de 162. Personalmente, no tengo ningún motivo para dudar del CI de Lucía Etxebarria. Si ella dice que tiene un CI de 162, me vale. Eso sí, me llama la atención el hecho de que ella piense que un CI alto te permite realizar todas las tareas pendientes, cuidar de los niños, escribir libros y responder entrevistas. Mi CI no tiene nada que envidiarle al de ella, y les aseguro que no doy abasto con la casa, el trabajo y los niños; mucho me temo que esté confundiendo superdotación con hiperactividad. Se me hace cuesta arriba que una persona tan inteligente crea en la astrología (se declara “sagitario con ascendente sagitario y con la luna en sagitario,” nada menos), pero cada cual baja las escaleras como quiere.

No, el problema está en otra parte. Esta es la última pregunta de la entrevista que Lucía concedió el pasado 11 de noviembre para el blog ¡Edítame!:

[Pregunta]: … ¿Eres hiperactiva o te organizas muy, muy bien? ¿O ambas cosas?

[Respuesta]: Soy una mujer organizada, pero, sobre todo, además tengo un CI de 162, es decir, que si me comparas con una computadora proceso a mayor velocidad de lo normal. “Oficialmente” eres superdotado si tu cociente de inteligencia es superior a 130. Un superdotado es un ser humano implicado por sus características propias en una situación difícil, que puede llegar a conocer un sufrimiento dolorosamente profundo, porque las personas como yo no pueden hacer cosas que otras personas consideran normales. Nos adaptamos mal a los trabajos en equipo, a los trabajos de oficina, a las reglas. No podemos evitar innovar y cuestionar. Somos interiormente efervescentes, bullicioso, caóticos…, todo un volcán en erupción de pensamientos, ideas, proyectos, inquietudes, emociones… La mayoría de las personas no son así. No son ni mejores ni peores que yo; simplemente son diferentes, su ritmo interno de vida es por naturaleza más sosegado. Así las cosas, es normal que se acabe por denominar a mi modo natural de operar como “hiperactividad” o “alta capacidad”, y entiendo que te sorprenda. Hasta hace poco ni siquiera mencionaba el tema porque la gente no suele entenderlo. Ahora, existen muchos grupos de apoyo y mucha más información que antes sobre y para niños y adultos de altas capacidades. Lo cuento por si alguien lee esto y es padre de un niño así, o sabe o sospecha que ese es su problema, porque muchas veces se diagnostica como “hiperactivo” a los niños de altas capacidades, y no tiene que ver.

Esta entrevista se publicó en Internet con fecha 6 noviembre 2011. Unas palabras muy bonitas. Lástima que no sean suyas. Al menos, no las que he resaltado en negrilla, porque esas tiene dueño. Si no me he equivocado, pertenecen a Ramón Fernández García de Zúñiga, a quien se atribuye la autoría en este blog. Una rápida búsqueda en Google muestra que ese artículo aparece ya en un artículo llamado adultos superdotados, fechado el 16 de agosto de 2010. Su autora, una psicopedagoga llamada Rocío Guerra González, al menos tiene la decencia de reconocer que “Este pequeño artículo hace años que lo encontré en internet… y no tuve la precaución de apuntar la fuente (error de novata, que era por aquellos tiempos)

Como contraste, Lucía Etxebarria se sirve una generosa porción de lo que le apetece, incluidos puntos suspensivos y comillas, y por supuesto se ha vuelto a olvidar detalles como poner cualquier tipo de referencia, pie de página o reconocimiento al autor legítimo. A estas alturas, ya no sé si es que lleva los copypasteos insertados en el ADN, es demasiado vaga para pensar por su cuenta o, sencillamente, se cree tan lista que realmente piensa que no la van a pillar esta vez. Allá cada cual con su moral. El problema, Lucía, es que si después vas por ahí diciendo que en España no se lleva ser honesto, quedas fatal.

Homeopaticilina

Recientemente, Amazings se hizo eco de la polémica generada por la organización de un nuevo Curso universitario de Especialización en Homeopatía. El contenido y temática de dicho curso, impartido en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) bajo la dirección académica de D. Gregorio Tiberio López y Dª Inmaculada Vega Ortega, del Departamento de Ciencias de la Salud de la UPNA, constituye algo preocupante.

El motivo es sencillo: la homeopatía es una técnica que, en más de cien años, no ha logrado convencer a la comunidad científica acerca de su funcionamiento o validez. No se conoce su modo de actuación. Sus principios físicos, químicos o médicos son desconocidos. Y, lo más grave, los estudios epidemiológicos han sido incapaz hasta la fecha de demostrar su eficacia. Me permito señalarles al respecto los siguientes elementos de juicio:

– Un meta-estudio publicado en el British Medical Journal en 1991 sobre la homeopatía afirmó que “no es suficiente para establecer conclusiones definitivas por la baja calidad metodológica de los ensayos y por el papel desconocido que ha podido jugar el sesgo de las publicaciones”

– Meta-estudios similares publicados en la prestigiosa revista médica Lancet en 1997 y 2005 arrojaban resultados similar. El primero mostraba que un conjunto de estudios homeopáticos publicados hasta la fecha apenas mostraba una efectividad mayor que la debida al efecto placebo. El segundo estudio de Lancet en 2005 es aún más tajante: “No hemos encontrado, de esos estudios, pruebas suficientes de que la homeopatía sea claramente eficaz para ninguna condición clínica.”

– En 2010, el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, tras evaluar las pruebas científicas existentes, recomendó dejar de financiar la homeopatía con cargo al sistema público de salud, llegando a sugerir que se incluya en el etiquetado de los remedios homeopáticos la advertencia de que en ensayos clínicos controlados no han demostrado más eficacia que un placebo. La British Medical Association del Reino Unido ha llegado a calificar oficialmente a la homeopatía como “disparate.”

El cúmulo de evidencias al respecto de la falta de efectividad de los productos homeopáticos ha propiciado la creación de campañas como la que, en estos momentos, se lleva a cabo por medio de la plataforma de actuación electrónica actuable.es contra dicho curso. No me repetiré reproduciendo de nuevo los argumentos que aparecen en esa petición.

Sí creo que ustedes, personas que afirman sinceramente que “a mí me funciona,” y usted, estimado lector, deben ser informados sobre la última evidencia aparecida al respecto. Se trata de un informe oficial titulado “Análisis de Situación de las Terapias Naturales”, realizado por un grupo de expertos que incluye personal del Instituto Carlos III, el Ministerio de Educación y diversas Comunidades Autónomas. Su origen fue un acuerdo de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados, que el 11 de diciembre de 2007 aprobó una Proposición No de Ley para crear un grupo de trabajo que examinase la situación de las terapias no convencionales, con vistas a su futura regulación de las llamadas terapias naturales. La industria homeopática aplaudió la medida, quizá con la esperanza de que los productos homeopáticos fuesen cubiertos por la sanidad pública, tal y como sucede en el Reino Unido.

El Informe, recientemente hecho público, examinó diversos aspectos de esas terapias, incluyendo la evaluación de los estudios clínicos existentes en la actualidad. Los resultados, en lo que respecta a la homeopatía, revelan una total falta de eficacia en todos los tratamientos estudiados más allá de su posible utilidad como placebo:

– Influenza: “Los resultados iniciales son prometedores, pero no son lo suficientemente sólidos como para recomendar su uso como tratamiento de primera línea.

– Cáncer: “La homeopatía no reduce la severidad o la frecuencia de los síntomas menopáusicos en supervivientes de cáncer de mama … no hay suficiente evidencia para su utilización en estos pacientes

– Osteoartritis: “No hay pruebas suficientes para recomendar su utilización como método de inducción

– Asma crónico: “No se dispone de pruebas suficientes para evaluar de forma fiable el papel de la homeopatía en el asma

– Depresión: “Todos los ensayos de la revisión eran de baja calidad metodológica, por lo que la evidencia existente hasta el momento es limitada

– Cólico del lactante: “No se encontró suficiente evidencia para determinar su eficacia

Añade el Informe que “los sesgos metodológicos que prevalecen en la mayoría de los estudios publicados hacen que las revisiones no emitan recomendaciones de uso basadas en la evidencia.” Y concluye lo siguiente:

A partir de los resultados y conclusiones de las revisiones sistemáticas publicadas, no se puede emitir ninguna recomendación basada en la evidencia que pueda influir en las decisiones clínicas sobre su uso. En general, las revisiones realizadas concluyen que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo.

En tales circunstancias, ¿por qué continuar defendiendo lo indefendible? En mi opinión, la respuesta es muy sencilla, y seguro que usted también se la está imaginando: porque lo indefendible da dinero. Y daría mucho más si la homeopatía fuese avalada de algún modo por estudios científicos. Es por ese motivo que los laboratorios homeopáticos patrocinan a diversas Universidades españolas mediante la creación de cátedras (Zaragoza) o la impartición de Cursos (UPNA). La componente económica de estos cursos es un factor nada desdeñable para Universidades que en estos momentos se debaten en la crisis económica que a todos nos afecta. Apoyados por una Organización Médica Colegiada que avala la homeopatía como “acto médico” (si bien se cuida muy mucho de no entrar en su efectividad como terapia clínica), un Informe favorable, o siquiera neutro, procedente de un grupo de expertos sería la última pieza necesaria para que la homeopatía se convierta en España en un gran negocio, de efectos dudosos salvo los puramente económicos, de forma similar a como sucedió en otros países desarrollados.

Pero la evidencia científica disponible nos recuerda que los métodos homeopáticos no tienen más ventajas que, si acaso, las derivadas del efecto placebo. Y si bien el Informe reconoce que la ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada siempre como sinónimo de ineficacia, yo debo discrepar de tal afirmación. En palabras de Carl Sagan, de cuya muerte se cumplen hoy quince años, “las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.”

Este estándar de Sagan está siendo despreciado en la Universidad Pública de Navarra. Básicamente, están dando cobertura institucional y respetabilidad a una práctica médica desacreditada, ineficaz y criticada en todos sus aspectos. Yo entiendo perfectamente que también las universidades públicas deben estar pasando apuros económicos. Esta misma mañana, recibí un e-mail del decano de mi facultad (Ciencias, Granada) informando a todos los profesores que este año no recibiremos el tradicional detalle navideño de la Facultad; el dinero ahorrado se invertirá en adecentar nuestra Aula Magna, que buena falta le hace a la pobre. Pero vender productos o procedimientos que, esencialmente, no sirven dejan en entredicho la reputación académica de una Universidad. Muchas no lo hacen, para su crédito. Esperemos que el rector de la Universidad Pública de Navarra reconsidere su decisión de mantener los Cursos de Especialización en Homeopatía. No hay ningún descrédito en reconocer una mala decisión, pero sí lo hay en mantenerla contra viento y marea. Tengo por seguro que cualquier beneficio económico que la UPNA consiga será tan sólo a corto plazo. En última instancia, lo único que habrán conseguido será que les regalen la pala con la que se están enterrando poco a poco. [Este artículo se originó a partir de una carta enviada por el autor al rector de la Universidad Pública de Navarra, D. Julio Lafuente López]

Médico homeópata

Mi último artículo sobre la homeopatía tiene ya cerca de un centenar de comentarios. Aunque leo todos los comentarios a mis artículos, por lo general no entro al trapo. De ese modo limito las guerras de trolls, evito las confrontaciones personales y dejo ocasión a mis lectores para responder.

Uno de los últimos comentarios me ha parecido lo bastante interesante para hacer una excepción. Firmado bajo el nick de gargolak, alguien que por lo que comenta parece que es médico, y que ha recetado medicamentos homeopáticos. Extrañamente, su comentario no aparece en el artículo, ha desaparecido por motivos que desconozco. Afortunadamente, siempre recibo por e-mail una copia de todos los comentarios, así que al menos dispongo de ella para que no se pierda.

Creo que contra-argumentar a sus comentarios puede ser una forma eficaz de poner en evidencia algunas falacias sobre la homeopatía. Procedo, en primer lugar, a insertar sus comentarios, sin más modificación que separarlos en párrafos para una lectura más cómoda:

Hay muchos datos legales que estais utilizando en los que os patináis todos ( a favor y en contra) el pensamiento critico ha de contar con datos objetivos y no hemos de tener un prejuicio previo. La decisión de un padre de elegir con que prefiere tratar a su hijo es lógica, pero te acercas al tema con un prejuicio admitido hacia los medicamentos homeopáticos sin haberlos probado y los rechazas y haces demagogia sobre ellos. Eso no es muy justo. No se conoce aun cual es el mecanismo de accion de los medicamentos homeopáticos, pero si se tienen estudios de eficacia Clinica con niveles de eficacia alta que demuestran eficacia Clinica sobre placebo. Yo os reto a demostrarme cual es el medicanismo de acción del paracetamol, y en cambio nadie duda de su eficacia. Un dato que das y que me sorprende en una persona que contrasta su informacion.

Las cátedras en todas las universidades las pagan los laboratorios, son acuerdos científicos de colaboración . Un comité ético supervisa todas las acciones, En Zaragoza existen otras 30 cátedras pagadas si, por lilly, bayer oGSK para lo mismo, para investigar y publicar los resultados. Así suena distinto no? Haber si puedo buscar una tesis doctoral muy bien documentada sobre todos los elementos legales de estos medicamentos tan útiles. La química no puede explicarlo todo, es verdad que lo de la memoria del agua es un despropósito , simplemente aun no se sabe cual es su mecanismo de acción pero todo llegara.

Por cierto, os equivocáis cuando decir que no pasan los mismos requisitos que los medicamentos no homeopáticos. Están perfectamente regulados, se venden exclusivamente en farmacias, tienen trazabiludad y fármaco vigilancia, Están financiados en países muy avanzados ( en Inglaterra intentaron quitar la financiación y no pudieron). Mas de 4000 medicos la recomiendan en centros públicos ( hospitales, urgencias, centros de salud, etc….). En veterinaria se utilizan con éxito clínico. Millones de pacientes la usan y la repiten en sus tratamientos, es imparable.

La radioterapia tiene efectos fisiológicos y no se ve. La tierra tambien fue plana y los escépticos falsos sin un pensamiento critico verdadero tambien lo negaban y lo hacían de buena fe, pero a veces hay que probar las cosas en uno mismo y sin prejuicios para tener criterio. Yo he probado los medicamentos homeopáticos y si, funcionan, igual que funciona el paracetamol y tantas otras cosas que aun no sabemos como funcionan de verdad. Admiro a quien mantiene su criterio con sus hijos. Yo en mi caso personal he conocido experiencias muy graves con el uso de medicamentos no homeopáticos . Y por eso no invito a los demás a que no los utilicen. Muchos medicos escépticos verdaderos, compañeros míos, han comenzado probando los medicamentos homeopáticos como placebos, y han podido comprobar su eficacia hasta terminar formando se en alguna universidad con un curso acreditado.

Otro tema interesante es lo de poner una receta en el blog, y la persona que pregunta si una receta con un medicamento homeopático es denunciable. Pues no. No es denunciable. Podéis preguntarlo en cualquier colegio de medicos ( que por cierto muchos de ellos tienen una división de medicos acreditados como homeópatas). Mi discurso no es para convencer a nadie de que utilice los med. Homeopáticos , es un alegato para que nos dejen en paz a los medicos que queremos utilizar una herramienta mas para que sus pacientes se curen, y si al paciente no le gusta que sea libre de solicitar otro tratamiento como el autor del post ha hecho.

Hasta aquí, el comentario del lector. Paso ahora a desarrollar mi contra-argumentación. Intentaré no ser demasiado pesado.

“La decisión de un padre de elegir con que prefiere tratar a su hijo es lógica, pero te acercas al tema con un prejuicio admitido hacia los medicamentos homeopáticos sin haberlos probado y los rechazas y haces demagogia sobre ellos. Eso no es muy justo.”

Debo rechazar tal acusación. Mi rechazo a los medicamentos homeopáticos no se debe a prejuicios, sino a una evidencia científica abrumadora respecto a su inutilidad. Sin entrar en el tema de los estudios epidemiológicos todavía, desde un punto de vista meramente físico los mecanismos de la homeopatía son absurdos, como ya comenté en su día.

“No se conoce aun cual es el mecanismo de accion de los medicamentos homeopáticos, pero si se tienen estudios de eficacia Clinica con niveles de eficacia alta que demuestran eficacia Clinica sobre placebo.”

En efecto, no se conoce el mecanismo, y un siglo de investigación ha dado resultado negativo hasta el momento. Ese hecho, por sí sólo, debería alertarnos sobre la pretendida eficacia de los remedios homeopáticos. En cuanto a su eficacia clínica, es relativamente fácil mostrar resultados aparentemente positivos en revistas con un sesgo pro-homeopático, cuando se es pro-homeópata. Sin embargo, un meta-estudio (estudio que evalúa otros estudios) publicado en el British Medical Journal en 1991 afirmó que “no es suficiente para establecer conclusiones definitivas por la baja calidad metodológica de los ensayos y por el papel desconocido que ha podido jugar el sesgo de las publicaciones” Meta-estudios similares publicados en la prestigiosa revista médica Lancet en 1997 y 2005 arrojaban resultados similar. El de 1997 mostraba que un conjunto de estudios homeopáticos publicados hasta la fecha apenas mostraba una efectividad mayor que la debida al efecto placebo [según el cual, los pacientes mejoran aunque los medicamentos sean ineficaces]. El segundo estudio de Lancet en 2005 es aún más tajante: “No hemos encontrado, de esos estudios, pruebas suficientes de que la homeopatía sea claramente eficaz para ninguna condición clínica.” Pueden verse otros meta-estudios en esta web.

“Yo os reto a demostrarme cual es el medicanismo de acción del paracetamol, y en cambio nadie duda de su eficacia. Un dato que das y que me sorprende en una persona que contrasta su informacion.”

Aunque yo no mencioné el paracetamol, en efecto parece que se desconoce su mecanismo exacto. Sin embargo, se ha venido usando desde hace medio siglo con éxito. Y no me refiero solamente al típico “pues a mí me funciona,” sino que, como todos los medicamentos, vino precedido por años de investigación, pruebas y todas las condiciones de las agencias del medicamento de numerosos países. En cualquier caso, los argumentos del tipo “bueno, esto no tendrá lógica, pero tampoco eso otro” me parecen bastante poco sólidos. Siguiendo esa línea de pensamiento lógico, las cartas astrológicas deberían ser aceptadas porque nadie conoce todavía la composición exacta de la materia oscura.

“Las cátedras en todas las universidades las pagan los laboratorios, son acuerdos científicos de colaboración . Un comité ético supervisa todas las acciones, En Zaragoza existen otras 30 cátedras pagadas si, por lilly, bayer oGSK para lo mismo, para investigar y publicar los resultados. Así suena distinto no? Haber si puedo buscar una tesis doctoral muy bien documentada sobre todos los elementos legales de estos medicamentos tan útiles.”

En absoluto, y ya conocía ese dato. Con todo, y por mucho que a algunos no les guste, el hecho es que los laboratorios farmacéuticos usan el método científico, el ensayo y error, y cumplen las estrictas regulaciones sobre medicamentos. No veo ninguna lógica en equiparar su modo de actuar con el de unos llamados laboratorios homeopáticos que, básicamente, embotellan agua y excipientes sin ningún valor curativo demostrado científicamente, y los venden luego a precio de tinta de impresora, del mismo modo que no vería lógico que una universidad aceptase dinero de Iker Jiménez para fundar una cátedra de astrología. Y por cierto, señor médico, haber a ver si encuentro una tesis doctoral, o tesina, o algo que se le parezca, que estudie medicamentos homeopáticos usando correctamente el método científico.

“La química no puede explicarlo todo, es verdad que lo de la memoria del agua es un despropósito, simplemente aun no se sabe cual es su mecanismo de acción pero todo llegara.”

Bien, señores, ya lo han oído. Podemos creer cualquier disparate y defenderlo, sin importar que tenga o no lógica o razonamiento alguno, y al diablo con el método científico. Que todo llegará.

“Por cierto, os equivocáis cuando decir que no pasan los mismos requisitos que los medicamentos no homeopáticos. Están perfectamente regulados, se venden exclusivamente en farmacias, tienen trazabiludad y fármaco vigilancia.”

¡Meeeec! Respuesta equivocada. Los medicamentos homeopáticos se rigen por una norma distinta a la de los demás medicamentos, con distintos requisitos y diferente regulación. El Real Decreto 2208/1994 establece unas condiciones, bastante benignas, para los medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica aprobada. Esto va en consonancia con la Directiva 92/73/CEE, que afirma cosas como “Considerando que, dadas las especiales características de dichos medicamentos [homeopáticos], como son la débil concentración de principios activos y las dificultades para aplicarles la metodología estadísticas convencional sobre ensayos clínicos, parece conveniente establecer un procedimiento de registro simplificado especial para los medicamentos homeopáticos tradicionales que se comercialicen sin una indicación terapéutica…” (el subrayado es mío). Es decir, la “perfecta regulación” pasa por algo así como “es muy difícil saber si sirven para algo, pero si no dañan al ser humano, autorícese, da igual que sirva o no.”

En cuanto a los que sí tengan indicación homeopática, afirma que “la evaluación de los ensayos farmacológicos, toxicológicos y clínicos de los medicamentos presentados a registro se hará teniendo en cuenta su naturaleza homeopática.” Si esas últimas palabras esconden dificultades para aplicar la “metodología estadística convencional,” es decir, que no se puede probar su eficacia como en el caso de un medicamento tradicional, ¿qué garantías son esas?

Y por último, que se venda en farmacia no es en absoluto garantía de nada. La venta en farmacia de productos sin receta no es más que una decisión de márketing. Un médico debería saber eso mejor que nadie.

“Están financiados en países muy avanzados ( en Inglaterra intentaron quitar la financiación y no pudieron).”

Cierto es que en el Reino Unido se financia con cargo a la sanidad pública, pero el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes ha recomendado que se deje de hacer tal práctica, y la British Medical Association ha calificado la homeopatía como disparate. Si ese país mantiene la homeopatía en el sistema nacional de salud, ciertamente que no ha sido siguiendo los dictámenes científicos de los organismos más cualificados. En ese y otros países avanzados, la homeopatía está siendo criticada con cada vez más dureza.

“Mas de 4000 medicos la recomiendan en centros públicos (hospitales, urgencias, centros de salud, etc….). En veterinaria se utilizan con éxito clínico. Millones de pacientes la usan y la repiten en sus tratamientos, es imparable.”

Con el debido respeto hacia esos millones de pacientes, también hay mucha gente que consulta el horóscopo y cree en los adivinos. Y el mero hecho de que tantos médicos recomienden tratamientos de eficacia no demostrada y sin ninguna base científica no dice, ciertamente, mucho en su favor; salvo, en todo caso, si lo hacen como efecto placebo, en cuyo caso quizá les venga mejor una dosis de vitaminas o un caramelo de regaliz. Solamente puedo recalcar lo que he comentado en casos similares: coman mierda, un billón de moscas no pueden estar equivocadas. ¿También es imparable la coprofagia?

“La radioterapia tiene efectos fisiológicos y no se ve.” La radioterapia tiene base científica y clínica, y aunque los rayos X no se ven, como físico yo le aseguro que existen, pueden detectarse y sus propiedades son perfectamente conocidas. Espero que no sugiera usted que, puesto que las ondas de radio no se ven, ya no podremos usar los móviles.

“La tierra tambien fue plana y los escépticos falsos sin un pensamiento critico verdadero tambien lo negaban y lo hacían de buena fe”

Incorrecto. Los únicos que se atrevían a decir que la tierra no era plana debían tener muy buenos argumentos, un temple poco común y ganas de meterse en líos con el poder establecido. Los escépticos falsos seguían la corriente, bien por miedo, bien por ignorancia, bien porque “a mi cuñado le funciona.”

“pero a veces hay que probar las cosas en uno mismo y sin prejuicios para tener criterio. Yo he probado los medicamentos homeopáticos y si, funcionan, igual que funciona el paracetamol y tantas otras cosas que aun no sabemos como funcionan de verdad.”

A la vista de la escasez de resultados científicamente probados, no tengo más remedio que exigirle pruebas. Los argumentos del tipo “hice esto, y se me fue el dolor” son tan poco consistentes como acientíficos.

“Admiro a quien mantiene su criterio con sus hijos. Yo en mi caso personal he conocido experiencias muy graves con el uso de medicamentos no homeopáticos. Y por eso no invito a los demás a que no los utilicen. Muchos medicos escépticos verdaderos, compañeros míos, han comenzado probando los medicamentos homeopáticos como placebos, y han podido comprobar su eficacia hasta terminar formando se en alguna universidad con un curso acreditado.”

Usted me disculpará, pero lo habitual en nuestros días es que tras esos “cursos acreditados” haya un grupo de médicos homeópatas que organizan un curso sin más intervención de la Universidad que prestar su nombre y su imagen, y cobrar su parte. En cuanto a la experiencia de sus compañeros, deberían saber que la diferencia entre la eficacia real y el efecto placebo requiere de un estudio cuidadoso y riguroso con experimentos de doble ciego. Unas cuantas experiencias personales subjetivas no sirven, y la Organización Médica Colegiada jamás ha reconocido que la homeopatía resulte eficaz en el tratamiento de enfermedades de ningún tipo.

“Otro tema interesante es lo de poner una receta en el blog, y la persona que pregunta si una receta con un medicamento homeopático es denunciable. Pues no. No es denunciable.”

Pues sí, es denunciable. Quizá no ante un juez, pero sí ante la opinión pública. Gente como yo, convencida de que la homeopatía no es una práctica científica probada, cree que tales prácticas han de ser hechas públicas; y “vender la moto” de la homeopatía a una persona que espera profesionalidad de un médico es, como poco, censurable moralmente.

“Podéis preguntarlo en cualquier colegio de medicos ( que por cierto muchos de ellos tienen una división de medicos acreditados como homeópatas).” Efectivamente, hay médicos acreditados como homeópatas. Eso se remonta a diciembre de 2009, cuando la Organización Médica Colegiada reconoció el ejercicio de la homeopatía como acto médico. La OMC afirma que, como acto médico, la homeopatía solamente puede ser realizada por un médico acreditado, e incluso tiene un Área para las Relaciones con las Terapias Médicas no Convencionales. Sin embargo, hay algo que los defensores de la homeopatía olvidan decir. Algo que tienen en común el Comunicado de la OMC, el Real Decreto 2208/1994 que regula el tratamiento de medicamentos homeopático, el Informe del Consejo de Europa de 1999 sobre las medicinas no convencionales, y hasta la Directiva 92/73/CEE sobre medicamentos homeopáticos. Y lo que tienen en común es esto: en todos esos documentos y leyes no hay ni una sola línea que afirme, apoye o incluso sugiera que la homeopatía funcione. Todos esos textos legales se limitan a partir de la premisa de que la homeopatía existe; que la gente la usa; y que por tanto hay que legislarla, acreditarla y regularla. Ni una palabra sobre su eficacia. Es como si los astrofísicos de este país, indiferentes sobre si la astrología funciona o no (que no) decidiesen regularla para evitar el intrusismo, algo que intenté plasmar con ironía en este artículo.

Visto lo visto, habría que agradecerle al presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, su franqueza. En una sesión de preguntas y respuestas con internautas en el diario El País, el señor Rodríguez afirmó lo siguiente: “Para que una práctica alternativa sea admitida tiene que demostrar con bases científicas suficientes que funciona. Nosotros lo hemos admitido porque antes de realizar una terapia cualquiera, precisa un diagnóstico hecho por un médico: previo a un tratamiento tiene que haber un diagnóstico; y para diagnosticar una enfermedad es preciso ser médico. Cuando decimos que cualquier terapia alternativa o no alternativa, lo que decimos es que es preciso que el diagnóstico lo haga un médico, otra cosa es que luego la terapia funcione más o menos: el diagnóstico y la terapia son cosas diferentes” (la negrilla es mía).

Es decir, el propio presidente de la OMC reconoce que les da igual que la homeopatía funcione o no, con tal de que la ejerza un médico. Mal estamos si al órgano colegiado de los médicos le preocupa más el intrusismo profesional que la capacidad curativa de un acto médico. “Mi discurso no es para convencer a nadie de que utilice los med. Homeopáticos , es un alegato para que nos dejen en paz a los medicos que queremos utilizar una herramienta mas para que sus pacientes se curen, y si al paciente no le gusta que sea libre de solicitar otro tratamiento como el autor del post ha hecho.”

Eso último es una falacia, y usted como médico debería saberlo. Una persona es legalmente libre de solicitar otro tratamiento, hasta ahí estamos de acuerdo. Pero ¿qué es lo cree una persona cuando entra en la consulta de un médico? Pues cree que ese aspecto de persona seria, esa bata y ese estetoscopio, esa pared tachonada de títulos enmarcados, los libros de medicina y el armario del instrumental, todo ello habilita al médico para dar una opinión sólida basada en su experiencia y sus conocimientos. Como resultado, los pacientes tienden a aceptar que, como mínimo, el médico sabe lo que dice, y que hará lo mejor en pro del enfermo.

Enfrentarse al médico y ejercer la libertad de solicitar otro tratamiento es algo que en la mayoría de los casos no se plantea un españolito medio. Y si una persona no sabe lo que es la homeopatía, o tiene sus dudas, y ve que ese señor que sabe tanto de medicina la considera una práctica aceptable, tenderá a aceptarlo. La búsqueda de la verdad en lo relativo a la homeopatía resulta inútil si nuestro interlocutor puede espetarnos algo como “mi médico de toda la vida dice que la homeopatía funciona ¿qué, acaso sabes tú más de medicina que un médico.”

No, señores médicos, ustedes no pueden lavarse las manos y desentenderse de su responsabilidad moral (no digo ya de la profesional). Recetar productos que no sirven está mal. Hacer creer a la gente que los remedios homeopáticos funcionan cuando está demostrado científicamente que no funcionan está mal. Engañar a los pacientes con placebos, no, con falsos placebos, está mal. Coleccionar títulos inútiles de cursos poco serios para dárselas de profesionales homeopáticos serios está mal. Y arriesgar en el proceso la respetabilidad social de su profesión está mal. Si luego la gente les pierde el respeto no se quejen, porque la tumba se la están cavando ustedes ahora.

El Núcleo

OJO: Spoilers

Una de las cosas con las que cuentan los malos guionistas de Hollywood para dárnosla con queso es nuestro desconocimiento sobre ciencia. Reconozco que me pierdo con el ADN, los aminoácidos, los péptidos y los ribosomas, así que cuando sale un científico capaz de convertirse en un duende verde o un hombre araña a base de terapia genética, no puedo más que poner cara de bobo y creérmelo todo.

En la serie The Big Bang Theory, los protagonistas están constantemente inmersos en verborrea científica. Hablan de teoría de cuerdas, bosones, materia oscura y demás rarezas. Pero tienen a su favor el hecho de que absolutamente todo lo que dicen tiene sentido científico. Hay un profesor de Física que se encarga de ello. No, no soy yo, es David Salzberg, y tiene hasta su propio blog sobre la serie.

Hay otros que, por el contrario, no hacen el menor intento por dar credibilidad a la verborrea científica que sueltan. Un buen ejemplo lo tenemos en El Núcleo (The Core). En realidad, tenemos ahí un montón de buenos ejemplos. Ya comenté esta película para hablar del momento angular. Ahora, vamos a ver algo sobre el campo magnético y las microondas. Prepárense para ser sofritos por mis rayos mortales.

La idea subyacente a la película, recuerdo, es la repentina parada del núcleo externo de la Tierra. Dicho núcleo, al estar formado por hierro fundido en rotación, produce un campo magnético. Si se para, el campo magnético desaparece, la vida en la Tierra se extinguirá, bla, bla. Para convencernos de lo terrible que sería la situación, juegan con los conceptos de la siguiente forma:

1) El núcleo de la Tierra produce un campo EM (electromagnético)

2) Ese campo nos escuda contra los rayos cósmicos y las microondas

3) Las microondas calientan el agua

4) Conclusión: sin el escudo EM, los microondas asesinos asolarán la superficie terrestre.

Parece que está de moda asimilar las microondas a una muerte terrible y agónica. También en la película 2012 decían que los neutrinos estaban calentando el centro de la Tierra “como un microondas.” A ver quién lo niega, después de haberse quemado la lengua con un tazón de leche demasiado caliente. Para sazonar tan apocalíptico razonamiento, los cerebritos de El Núcleo nos muestran lo que supuestamente sucedería en caso de carecer de escudo EM: palomas desorientadas, marcapasos inutilizados, chispazos, ciudades asoladas por la radiación de microondas, supertormentas. El científico engolado pronostica:

Nuestro campo EM nos protege de los vientos solares, que son una mezcla letal de partículas radiactivas y microondas. Cuando ese escudo fracase, las microondas provocarán, literalmente, la cocción del planeta.

Terrible, ¿verdad? Pero no se preocupen, eso no va a suceder. Y no será por los desvelos de los terranautas, sino porque el profe de Física ya está con la tarjeta roja levantada. El problema fundamental consiste en creerse tres premisas que no son ciertas:

– que un campo electromagnético es igual que un campo magnético

– que un campo electromagnético puede bloquearse con un escudo electromagnético – que los campos EM nos protegen contra radiaciones nocivas como las microondas.

Es cierto que la Tierra tiene un campo magnético debido a su rotación, y sirve para desviar las partículas cargadas que provienen, por ejemplo, del Sol. Esas partículas se encauzan hacia los polos magnéticos del planeta, y al chocar con las moléculas de la atmósfera producen ese hermoso fenómeno conocido como aurora boreal. Pero esas partículas ni son radiactivas, ni son letales. Y, por supuesto, ese campo magnético es totalmente ineficaz contra ondas electromagnéticas de cualquier clase.

En segundo lugar, no existen escudos EM. Al menos, no del tipo que se describe en la película. Vale, el plomo absorbe los rayos X, un paraguas nos protege contra el sol y una jaula de Faraday puede blindarnos contra los campos de radiofrecuencia. Pero no hay “escudos electromagnéticos” a estilo Star Trek, y menos de microondas. Ninguna capa sustentada por campos magnéticos nos protege de nada. Imagino que los guionistas sabían, o intuían, o leyeron una vez en alguna parte, que la capa de ozono protege contra los rayos ultravioleta. Se trata de un proceso químico: las moléculas de oxígeno absorben esa radiación y se recombinan en moléculas de ozono. No tiene absolutamente nada que ver con los campos magnéticos, pero puestos a inventarse tonterías, ¿por qué no lo del escudo EM? En cuanto a los microondas en sí, sin duda existen dentro del espectro de radiación solar, pero ni de lejos producirán esa cocción que vemos en la película. El motivo fundamental es que el porcentaje de energía en infrarrojos y microondas provenientes del Sol es muy pequeño. Fíjense en este gráfico:

La línea amarilla representa la radiación solar para las diversas longitudes de onda que llega a la atmósfera, y la roja es la que alcanza la superficie terrestre. Como verán, en la zona del visible es donde nuestro astro rey emite la mayor parte de su potencia electromagnética. En el infrarrojo (zona de la derecha), dicha potencia disminuye rápidamente. Véase cómo hay regiones del espectro que son bloqueadas por la atmósfera terrestre. Por ejemplo, en la zona sobre los 1400 nm (nanómetros) apenas hay rojo, lo que significa que casi nada de esa radiación llega a la superficie de la Tierra. Pero eso NO se debe a ningún escudo electromagnético, sino a las moléculas de la atmósfera; en este caso, a las de vapor de agua.

Lo que habitualmente denominamos “microondas” son radiaciones electromagnéticas con una longitud de onda en torno a los milímetros. Un milímetro son un millón de nanómetros, así que tendríamos que prolongar esa gráfica muchísimo para ver cuánta radiación de microondas llega a la Tierra, y nos daría una cantidad pequeñísima. El efecto de los hornos microondas, esos que nos calientan la leche en pocos segundos, no se debe tanto a su potencia como a su longitud de onda. Ciertamente, debe producir energía en cantidad suficiente para que la leche se caliente. Pero su efectividad se debe a la frecuencia de esos microondas: unos 2,45 GHz, o lo que es lo mismo, una longitud de onda de unos doce centímetros. A esa frecuencia, se produce un fenómeno de resonancia vibración en las moléculas de agua, que les hace absorber esa radiación eficazmente y convertirla en energía cinética; esto es, en calor.

[ACTUALIZACIÓN 1/9/2012: También yo caí en el tópico de la resonancia en los hornos microondas. No es correcto. Si les interesa, he aquí una sencilla explicación]

El porcentaje de radiación solar que se recibe en forma de microondas es pequeñísimo, del orden de billonésimas partes respecto a la luz visible. Si no fuese así, no podríamos usar nuestros móviles, ya que emiten en frecuencias del rango de las microondas. De hecho, los astrofísicos sudan la gota gorda para detectar las microondas. Tienen que instalar sus aparatos en altas montañas (donde hay poco vapor de agua), o bien lanzar satélites al espacio.

Así que es bueno para nosotros que el Sol emita tan poco en microondas, y además la atmósfera terrestre actúa como escudo natural. Pero claro, si fuese así la película sería un muermo. Así que se sacan de la manga la ecuación “magnetismo = campo EM = todos cocidos como huevos” para poder justificar los fenómenos que suceden a continuación. Uno de ellos es la destrucción de San Francisco. La escena tiene una alta densidad de tópicos por fotograma. Comienza con el típico hacker adolescente repelente, de esos que te piratean el móvil mirándolo fijamente. Separa la vista del ordenador, mira a su alrededor con ojos de cordero degollado y anuncia que las “microondas invisibles” (¡como si hubiese microondas visibles!) han encontrado una ruptura en los escudos.

Y en efecto, como un rayo mortal romulano, un haz de microondas supuestamente invisibles hace impacto en la atmósfera y perforan un agujero que nos hace exclamar “¡más potencia a los escudos!”. Pero el señor Scott está de vacaciones. De inmediato, las hojas caen de los árboles y los peces mueren cocidos en el agua. Como un mensajero del desastre, una columna de agua en ebullición se dirige directamente hacia el Golden Gate. Tan intenso haz de energía provoca quemaduras inmediatas, calienta el asfalto hasta reventar los neumáticos de los coches, derrite los gruesos cables del puente y los parte en cuestión de segundos. Realmente parece un rayo de la muerte, pero en ningún caso puede ser un haz de microondas provenientes del Sol.

Para rematar la faena, fíjense en el insulto final a las leyes de la Física. El Golden Gate es lo que se denomina un puente colgante. La estructura central “cuelga” de un conjunto de cables que se sujetan a dos grandes columnas, una a cada lado del puente. Para evitar que las columnas se comben hacia el centro, otros cables las sujetan a la orilla. La situación es similar a si usted, lector, estuviese tirando de dos cuerdas en sentidos opuestos. Está en una situación de equilibrio. Pero si una de esas cuerdas se rompiese, tendería a caer hacia la otra cuerda. Según ese razonamiento, si la zona central del Golden Gate desaparece, la columna tenderá a combarse al extremo opuesto, es decir, hacia la orilla, donde los cables intactos siguen tirando. Las columnas tendrían que inclinarse hacia afuera, ¿verdad? Pues fíjense en el siguiente fotograma:

Como pueden ver, el vano central del Golden Gate ya no existe, los cables de la derecha deberían tirar de la columna hacia la orilla … ¡pero la columna se inclina hacia el lado contrario! Si ni tan siquiera prestan atención a los detalles más simples, ¿cómo esperan luego haber hecho una obra maestra?
¡Ah! Una cosilla más. El campo magnético terrestre ha aparecido y desaparecido muchas veces en la historia de la Tierra. Y no ha pasado nada. Ni rayos mortales, ni supertormentas, ni nada. Duerman tranquilos.

Astrofísica alternativa, también conocida como astrología

Acabo de recibir esta iniciativa por parte de un grupo de catedráticos de astrofísica de España que, de momento, desea mantenerse en el anonimato. Como miembro de la comunidad científica española, acepto el encargo de hacerlo público. Sé que puede resultar extraño que un científico físico se haga eco de este llamamiento, pero creo que esta iniciativa es sincera y merece nuestra atención. Ruego la máxima difusión. Gracias.

A lo largo de los siglos, los astrólogos examinaban el cielo para desentrañar los misterios de la naturaleza y adaptarla a las actividades del hombre, siguiendo una serie de protocolos no muy diferentes a los de la ciencia actual. Se trata de una actividad milenaria que intenta desentrañar los secretos del Cosmos desde la misma existencia del Hombre.

Durante todo ese tiempo, la ciencia ahora considerada oficial se ha nutrido del conocimiento de la astrología: Tycho Brahe, Kepler, Moss o el propio Newton se reconocieron públicamente como astrólogos antes que como astrónomos. Aztecas y mayas se basaron en la astrología para confeccionar calendarios y realizar predicciones planetarias que rivalizan en precisión con las de la ciencia actual. El científico norteamericano Carl Sagan, a menudo etiquetado como escéptico, nos narra la experiencia de nuestros antepasados:

El Sol y las estrellas controlaban las estaciones, los alimentos, el calor. La Luna controlaba las mareas, los ciclos de vida de muchos animales, y quizás el período menstrual (La raíz de la palabra ‘Luna’) humano -de central importancia para una especie apasionada, dedicada intensamente a tener hijos- . Nuestros antepasados nómadas debieron sentir cierta afinidad por los planetas… si todos los demás cuerpos del cielo ejercían un efecto real sobre la vida humana, ¿qué influencia tendrían los planetas sobre nosotros?” (Cosmos, capítulo III).

Pese a tener un trasfondo social e histórico superior al de cualquier otra disciplina del saber humano, la ciencia oficial, pretendiendo tener todas las respuestas de un modo incontestable, ha relegado la práctica de la astrología a apenas un entretenimiento de mentes débiles que no hay que tomar en consideración.

Y sin embargo, y pese a tales pretensiones, la astrología continúa formando parte de las creencias para una gran parte de la población. Los cambios introducidos en nuestra sociedad (emigraciones, nueva configuración social, ruptura de las creencias y valores establecidos, acceso a otras formas de cultura) ha generado una demanda por parte de innumerables personas que recurren a las predicciones astrológicas cuando la ciencia oficial se muestra incapaz de responder a sus interrogantes. A veces caen en manos de charlatanes que hacen un doble perjuicio a la credibilidad de la astrología y a la reputación e imagen de los buenos y preparados profesionales.

En pleno siglo de la ciencia y del culto a la tecnología, el número de creyentes en la astrología supera al número de estudiantes de ciencias de todas las universidades del mundo. Hay más creyentes en la astrología que científicos en nuestra sociedad. Ese dato por sí solo debería abrirnos los ojos a la necesidad de regular, tanto a nivel nacional como comunitario, una actividad cuya repercusión social es innegable. Los creyentes en técnicas astrológicas crecen en importancia en Occidente, y reclaman la atención y el reconocimiento oficial de una ciencia que responde a una demanda social.

Creemos firmemente que una regulación de las actividades astrológicas en todas sus vertientes (cartas astrales, consultas telefónicas, horóscopos, asesoramiento energético, etc.) sería beneficioso para la sociedad. Valoramos muy positivamente la reciente propuesta por parte de la Universidad de Zaragoza-Girona para la creación de una Cátedra de Astrología y Astronomía, que esperamos llegue a buen término. En dicha Cátedra se incluirán estudios de investigación astrológica, confección de horóscopos homologados, cursos de formación continuada para profesionales, concesión de premios y becas, documentos, eventos y acciones de divulgación que permita acercar estas técnicas a la sociedad y a los profesionales.

A tenor de lo anteriormente expuesto, el recientemente creado Grupo de Astrofísica Oficial y Alternativa (GAOA), en atención a las necesidades de regulación oficial de las técnicas astrológicas, acuerda por unanimidad y hace público el siguiente

COMUNICADO SOBRE EL RECONOCIMIENTO DEL EJERCICIO DE LA ASTROLOGÍA COMO ACTIVIDAD CIENTÍFICA

Es una realidad social la progresiva implantación de la Astrología como método de estudio alternativo del Universo y el Cosmos, pero, con excesiva frecuencia, realizada por charlatanes o personas sin ninguna, o en el mejor de los casos, una mínima formación técnica.

El GAOA asume el papel que le corresponde en defensa de la sociedad y de la salud de los ciudadanos, partiendo de la premisa fundamental de que toda actividad de investigación natural, convencional o no, es en sí misma una ACTIVIDAD CIENTÍFICA que precisa de una investigación previa, un estudio teórico y una aplicación de la misma, y que debe ser realizada, necesaria y obligatoriamente, por una persona cualificada y legalmente autorizada para ello. Es decir, un CIENTÍFICO.

Independientemente de sus resultados, todas las actividades realizadas en torno a las creencias astrológicas de una persona son entendidas como actividades científicas. Según la legislación, para realizar una actividad científica es imprescindible un marco de conocimientos acreditado que sólo posee un científico reconocido.

El científico, más concretamente, el astrofísico, está formado en Astrología Tradicional y Moderna, y sólo su DICTAMEN y, dentro de este, un estudio crítico, va a proporcionar al ciudadano la garantía necesaria de un correcto enfoque metodológico, evitando, sobre todo, el error por omisión y la demora en el estudio preciso de los fenómenos naturales que puedan afectarle. Ello en contraposición a las personas que ejercen este tipo de prácticas sin titulación, sin formación suficiente, sin control y sin ninguna garantía.

La Astrología, al igual que otras Ciencias Alternativas, sobre la que persisten “profundas incertidumbres,” aunque aceptada en el acervo científico de muchos países, debe estar sometida a los mismos CRITERIOS ÉTICOS Y CIENTÍFICOS

Conscientes de la necesidad de regulación del ejercicio de este tipo de procedimientos científicos alternativos, consideramos que los Colegios Oficiales de Astrofísicos de cada Comunidad deberían iniciar la creación de Áreas de Conocimiento en estas materias con el fin de establecer un registro de científicos que ejercen en este campo.

Dichas Áreas de Conocimiento deberán definir un baremo de méritos, consensuado y unificado, que tenga validez en toda España. Con esto no se pretende otorgar diplomaturas ni especialidades, sino acreditar el conocimiento de las técnicas alternativas de Astrología Clásica y Moderna y otorgar un Visado Acreditativo.

ANEXO: Referencias y Documentación.

Comunicado de la GAOA sobre el reconocimiento del ejercicio de la Astrología como Actividad Científica (Nota de Prensa)

Informe del Consejo de Europa sobre la situación de la Astronomía no Convenciona en Europa (11 julio 1999)

Astronomía Alternativa y Astrofísica no Convencional (GAOA, Serie de Documentos Especiales, Documento XII)

En estudio la Cátedra Boiron de Investigación, Docencia y Divulgación de la Astrología y Astrofísicas Alternativas (Documentos Universidad de Zarazoga-Girona)

Índice de producción científica en Aragón (435 artículos publicados y 2.483 citas sobre Astrología; Heraldo de Aragón

NOTA FINAL DE ARTURO QUIRANTES. Por si acaso has notado algo extraño en el anterior comunicado: enhorabuena, has acertado. La perorata que acabas de leer es obra mía únicamente y está basada, en ocasiones de forma literal, en el “Comunicado sobre el reconocimiento del ejercicio de la homeopatía como acto médico” de la OMC, así como en otros documentos relacionada con el tema. No existe la GAOA, ni los Colegios de Astrofísicos, ni la Cátedra de Astrología y Astronomía, ni la Universidad de Zaragoza-Girona. Que yo sepa.

Observando el cielo

Inauguro esta sección, dedicada a los pequeños cerebros inquietos de este país, con una breve guía para potenciales regaladores que no saben cómo acertar con un peque que esté interesado por la astronomía. O con una peque que esté interesada por la astronomía. O con un adulto que esté interesado por la astronomía.

No es necesario que el interfecto sea un apasionado del tema, que se haya visto Cosmos media docena de veces, o que se conozca el nombre de todos los personajes de Star Trek. La observación del cielo es algo muy agradable, y quienes hayáis salido al campo en verano lo habréis notado. Desafortunadamente, nuestras sobreiluminadas ciudades cada vez nos permiten menos posibilidades de disfrutar el firmamento. Pero sigue habiendo muchos rincones donde podemos ver el mismo cielo estrellado que acompañó a la Humanidad desde el principio. Realmente, no creo que los Neandertales o los Austrolopitecus hayan mirado el cielo de forma distinta a nosotros, al menos en lo que a quedarse con la boca abierta se refiere.

Como estamos en Física de Película, le recordaré la película Deep Impact. Comienza con un grupo de adolescentes observando el cielo con sus telescopios. Si podéis echar mano a esa película, os la recomiendo. No sólo es buena desde el punto de vista físico, sino que nos servirá para ilustrar este artículo.

Muy bien, ya está usted convencido, adulto comprador de regalos. Va a descubrir el Universo para el peque. Ahora es cuando surgen las dudas sobre qué comprar, dónde, cuánto me va a costar, y sobre todo, de qué va a servir si luego se cansa de mirar al cielo. Vamos poco a poco. Lo primero es decidir qué instrumento de observación será el más adecuado. Yo he sido aficionado a la astronomía durante muchos años, así que permítame compartir ni experiencia con usted.

Sorprendentemente, puede que su mejor elección sea un buen par de prismáticos. Aunque parezcan poca cosa frente a los telescopios y sus centenares de aumentos, unos prismáticos son un instrumento de observación astronómica muy adecuado. Su menor aumento significa que, en comparación con un telescopio, permiten ver regiones mayores del cielo. Si aparece un cometa, o quiere ver la Vía Láctea en verano, los telescopios solamente le permitirán ver un pequeño fragmento, pero los prismáticos nos proporcionan una imagen panorámica del conjunto. Por poca potencia que tenga, nos acerca millares de estrellas, galaxias, cúmulos globulares, satélites artificiales, etc. Es ligero, compacto, fácil de llevar. Y si el niño se cansa de ellos, siempre pueden usarse para observación diurna, ya sea en el campo o en la ciudad.

¿Qué cualidades deben tener unos prismáticos? En primer lugar, asegúrese de que sean cómodos y sólidos. Un instrumento mal fabricado, endeble o quebradizo será una segura fuente de frustraciones, así que hágame caso y huya como de la peste de esos cachivaches de plástico barato. Cójalos con la mano, vea que se sujeten bien a ellas, siéntase cómodos con ellos. Compruebe que se pueden abrir y cerrar, de forma que puedan adaptarse tanto a los ojos y manos de un adulto como a los de un niño.

Seguidamente, fíjese en las lentes, especialmente en las lentes objetivo (las grandes, por donde entra la luz). Si ve su propio reflejo nítido y brillante, malo, eso significa que se refleja mucha luz en el objetivo. Los buenos prismáticos tienen un recubrimiento antirreflejante, gracias al cual casi toda la luz que entra en el objetivo sale por el ocular hasta el ojo. Si ve usted que el reflejo del objetivo es de color azulado, amarillento o violáceo, significa que tiene un buen recubrimiento. No regatee en esto, porque en observación astronómica hay que aprovechar toda la luz que llega de las estrellas. No podrá verlas bien si las lentes le han robado parte de esa luz, o peor aún, si las lentes producen imágenes adicionales por falta de un buen recubrimiento.

Luego vienen las características ópticas. ¿Cuántos aumentos? ¿Qué tamaño? En principio, el parámetro más importante en unos prismáticos es el diámetro del objetivo. A mayor diámetro, mayor cantidad de fotones, lo que se traduce en mayor número de estrellas, más detalles en lo que estamos viendo, mejor en general. Pero el diámetro tiene un límite práctico: si es excesivo, los prismáticos serán demasiado voluminosos para sujetarlos. Sólo hay una excepción: si sirve usted en la Armada y le dan unos prismáticos como estos.

Después del diámetro de abertura, el parámetro más importante es el aumento. Erróneamente se suele pensar que, cuanto mayor aumento, mejor. Es el tipo de personas que suele hablar de “telescopios muy potentes,” como si fuesen piezas de artillería. Cuanto mayor sea el aumento, mayor será también el temblor que inevitablemente transmitirán las manos a los prismáticos. Mejor unos de cinco aumentos que podamos sujetar bien, en vez de unos de veinte aumentos que, a los pocos segundos de cogerlos, ya están temblando en sus manos. Pero incluso con un pulso de hierro, un número excesivo de aumentos es desaconsejable más allá de cierto punto. Más aumentos le permitirá ver las cosas más grandes, pero el campo de visión será menor, es decir, solamente podrá ver una pequeña región del cielo. Lo que es peor, si la misma imagen la aumentamos más, su brillo será menor. Acabaremos viendo un fragmento del cielo muy pequeño y con poca luz.

¿La receta del profe? En los prismáticos aparecen números del tipo 10×50 o 20×70. El primer número indica los aumentos, el segundo nos da el diámetro del objetivo en milímetros. El truco consiste en dividir el número grande por el pequeño: si el cociente es igual o mayor que cinco, entonces nuestros prismáticos valen para observación astronómica. Unos prismáticos de 7×50 o de 10×50 irán muy bien, y recomiendo ambos tamaños. Si se trata de un regalo para un niño, mejor los de 7×50, porque serán más pequeños y fáciles tanto de transportar como (muy importante) de sujetar.

El diámetro del ocular de los prismáticos debería ser del orden de 40-60 milímetros. Más grandes, y tendremos un objeto pesado y difícil de manejar. Diámetros menores tampoco son muy útiles, porque apenas entrará luz en el instrumento (por ejemplo, los binoculares de ópera, que tienen un diámetro pequeño pero funcionan en ambientes bien iluminados).

Si es para un niño que no tiene ningún otro instrumento de observación, unos buenos prismáticos serán la mejor elección. Como dije antes, incluso si se cansa de ver estrellas, podrá usarla para ver pájaros o paisajes. Pero supongamos a que nuestro pequeño Carl Sagan ya se les ha quedado pequeños. ¿Qué nos recomienda, profe?

Antes de empezar de hablar del tema, unas cuantas advertencias serias si no quiere que su regalo resulte un desastre:

1) Cuando vaya a cualquier tienda y vea las cajas de los telescopios, donde aparecen imágenes de nebulosas y galaxias espectaculares, no les haga el menor caso. Esas imágenes han sido tomadas en observatorios profesionales. Un fabricante honrado al menos indicará la procedencia de las fotografías; si lee usted algo del tipo “HST,” por ejemplo, sepa que la imagen proviene … ¡del Telescopio Espacial Hubble! Lo que se vea a través del telescopio se parecerá a esas fotos como un huevo a una castaña. No deje que le den gato por liebre.

2) Desconfíe también de esas afirmaciones sobre los centenares de aumentos que tiene el telescopio. En teoría, un buen telescopio con un buen ocular pueden lograr aumentos de, digamos, 300-400 aumentos. Pero eso es, repito, para un buen telescopio con una buena montura y en condiciones atmosféricas muy buenas. Por lo general, las turbulencias atmosféricas le impedirán una buena visión, y por lo general imponen un límite de unos 1.000 aumentos en condiciones perfectas. Peor aún, el telescopio que tendrá usted a la vista puede que sea un instrumento con lentes de escasa calidad. No le sorprenda que ocular sea ¡una lente de plástico!. En ese caso, olvídese de ver bien con más de cien aumentos, no digo ya cuatrocientos o mil. Si ve usted que el telescopio tiene una montura altacimutal, es decir, que puede girar en un eje vertical y otro horizontal, es que no está pensado como instrumento astronómico. Lo mejor es una montura ecuatorial: uno de los ejes está orientado según la latitud local, de forma que para seguir el movimiento aparente de una estrella basta con mover el otro eje.

3) Es imprescindible, repito, imprescindible, y a riesgo de sonar pesado me repetiré, imprescindible contar con una montura sólida. Si está usted viendo una imagen aumentada cien veces, imagínese cómo le afectará cualquier movimiento de su telescopio. Una mala montura, y cualquier vibración moverá su campo de visión. No es agradable estar viendo una zona del cielo que se mueve una y otra vez cada vez que usted toca el telescopio, lo ajusta, o simplemente mueve los pies. Si el telescopio carece de una montura sólida, salga corriendo.

Vamos a ver qué tipo de telescopio es adecuado para ver el cielo. No preste atención a esos instrumentos que parecen telescopios pero son poco más que catalejos para visión diurna. En astronomía hay tres parámetros clave: diámetro, diámetro, diámetro. Cuanto mayor sea la abertura de un telescopio, mayor será la cantidad de luz que entrará, igual que dijimos antes en el caso de los prismáticos.

El aumento total depende no sólo del telescopio en sí, sino del ocular por el que vamos a mirar. Un telescopio bueno de aficionado le permitirá unos cuantos centenares de aumentos. Eso sí, no se obsesione con los aumentos, hay veces en que pocos aumentos son mejor que muchos. Por lo general, en un telescopio pondrá algo así como “distancia focal: 2000 mm.” Esa es la distancia focal del objetivo. Dividiendo ese número por la distancia focal del ocular tendremos los aumentos. Los oculares más pequeños tienen focales de unos cinco milímetros, lo que nos dará un máximo de 2000/5 = 400 aumentos. Aumentos mayores exigen mayores distancias focales … y cielos excepcionalmente limpios.

En general, hay dos tipos de telescopios: refractores y reflectores. La diferencia está en los elementos que reciben la luz (los objetivos). En el caso de los refractores son lentes; en el de los reflectores, espejos.

Vean una escena de Deep Impact donde aparecen los dos tipos de telescopios:

La chica, a la derecha, está usando un telescopio refractor. El funcionamiento es el que hemos visto muchas veces: la luz entra por la parte superior (el objetivo) y sale por la inferior (el ocular). Sin embargo, el profe de la izquierda está mirando no por un extremo, sino por un lateral. En este caso, la luz llega hasta el extremo inferior del telescopio, donde un espejo cóncavo devuelve la luz por donde ha venido. Justo antes de salir del telescopio, un pequeño espejo refleja la luz hacia la izquierda, donde está el ocular y el observador. Este tipo de instrumento se llama telescopio newtoniano.

Un tercer tipo, llamado reflector Schmidt-Cassegrain, viene a ser un híbrido de los dos. La luz entra a través de una lente (en el caso del Cassegrain a secas, una placa de vidrio), rebota en un espejo primario, vuelve a la parte superior del tubo, y un segundo espejo (secundario) devuelve la luz a su trayectoria original. Un agujero en el espejo primario permite salir la luz, que llega finalmente al ocular. Casi mejor copypasteo de la Wikipedia, y lo verán mejor:

A estas alturas debe usted estar harto de tanta zarandaja, así que voy a ir concretando:

– Los refractores son de tubo cerrado, lo que minimiza los problemas de visión derivados de las turbulencias de aire dentro del propio telescopio. Como resultado, nos dan las imágenes más nítidas. Eso los hace insuperables para, por ejemplo, la observación de planetas, o para astrofotografía. Su mayor inconveniente es el precio: para un diámetro de objetivo dado, son muchos más caros que los reflectores.

– Los reflectores newtonianos son la opción más económica. Proporcionan buena relación calidad-precio y son útiles para todo tipo de observaciones. No darán imágenes tan nítidas como los refractores, pero en general van bien, y sólo un avezado astrónomo aficionado notará la diferencia.

– Los reflectores Schmidt-Cassegrain (y similares) son más caros que los newtonianos, pero no tanto como los refractores. Su geometría los hace más cortos (y, por tanto, más manejables) que los otros en términos de distancia focal, lo que viene muy bien a la hora de transportarlos hasta la zona de observación. Tienen una calidad de imagen casi comparable a la de los refractores.

Si puede usted permitírselo, y ve que el niño está a la altura (le gusta realmente la observación celeste), un reflector Cassegrain (o Schmidt-Cassegrain) de 15-20 centímetros de diámetro de objetivo. Es el preferido por los astrónomos aficionados, un cacharro serio, y no sale barato. Si no lo ve usted muy claro, y prefiere jugar a lo seguro con un buen telescopio a un precio razonable, un reflector newtoniano de 10 centímetros de objetivo es, en mi opinión, la elección ideal.

Cualquiera que haya sido su elección, recuerde que un telescopio puede ser bueno o barato, pero no las dos cosas. En esto no se puede ahorrar. Si quiere un telescopio en condiciones, rásquese el bolsillo. No crea eso de que incluso un telescopio barato servirá para la tarea. Si la tarea es quedar bien dándole al niño una caja impresionante con bonitas fotografías de galaxias impresas en su exterior, enhorabuena, misión cumplida. Pero recuerde que también lo está condenando a la frustración. Hay pocas cosas más decepcionantes que intentar descubrir el cielo a través de un telescopio inadecuado, y luego no hay dinero que arregle eso. Si no está por la labor, vale, hágale un favor al niño y lléveselo a Port Aventura, al cine, a comprar juguetes de Lego, a escalar el Himalaya. Lo que quiera. Pero nunca, nunca, NUNCA LE DÉ UN TELESCOPIO BARATO. ¿Ha quedado claro? ¡Nunca! ¡Ni aunque Mariano Rajoy le prometa un ministerio!

Si el presupuesto no le llega para un telescopio, su mejor elección es un buen par de prismáticos. Luego vendrá el jaleo de los complementos, pero no se caliente la cabeza, deje que el niño (y el bolsillo de su padre) se ocupen de eso. Si realmente le pica el gusanillo de la astronomía, ya se buscará la vida. Por lo general, cada telescopio vendrá con un par de oculares, y no necesitará más accesorios. Lo que necesite lo irá demandando, como la típica libreta de notas, la linterna cubierta de celofán rojo (permite ver sin destruir la acomodación del ojo a la oscuridad).

En cualquier caso, cualquiera sea su elección, el kit de pequeño astrónomo estará incompleto sin dos elementos fundamentales. El primero es el buscador de estrellas.

Es un pequeño planisferio celeste, extraordinariamente útil, que permite orientarse en el firmamento. Se gira según el día del año y la hora local, y nos muestra la posición y orientación de las principales estrellas del cielo. El modelo que les muestro en la fotografía debe ser particularmente bueno, porque cuando yo era pequeño me regalaron uno, y todavía lo tengo en perfecto estado.

El buscador de estrellas te orienta, pero poco más. Es necesario contar con una buena guía de estrellas, algo así como un mapa de carreteras, pero en galáctico. No sé cuál recomendarles, porque hay muchas y muy buenas. Por lo que pueda valer, la que yo usaba años ha era la Guía de Estrellas y Planetas de los Hemisferios Norte y Sur, de Jay M. Pasachoff (bueno, en realidad, era de Donald H. Menzel; luego se convirtió en la de Menzel y Pasachoff; después fue la guía de Pasachoff y Menzel, y al final Menzel murió y Pasachoff se quedó el chiringuito). Contiene información sobre todo lo que se puede ver con prismáticos o un pequeño telescopio, incluida una serie de reproducciones detalladas de los hemisferios norte y sur, mapas de la luna, posiciones de los planetas, etc.

¿Y si el presupuesto ni siquiera le da para unos prismáticos decentes? Pues en ese caso, videos. Búsquese una buena colección de videos divulgativos. Ahora mismo, Brian Cox está partiendo la pana en la BBC con sus colecciones Wonders of the Solar System y Wonders of the Universe. El venerable Cosmos, de Carl Sagan, puede ser algo espeso para las mentes infantiles, y queda algo desfasado en este siglo; pero sigue siendo una elección de primera categoría, algo así como regalar una colección de éxitos de los Beatles. Y si no, libros. Esa guía de estrellas que le comenté antes (la de Pasachoff, o cualquier otra) puede ser una buena “excusa” para que el enano comience a descubrir el Universo. Hay cantidad de libros con imágenes espectaculares del espacio.

Pero, por favor, haga algo original. Vaya más allá de los típicos regalitos de plástico ultracaro de Bob Esponja o los Gormiti. La astronomía es algo espectacular, los niños están esperando que se la ofrezcamos. Y si no lo hacemos nosotros, ¿qué les quedará? ¿La Noria 2021?

Homeopatía y niño

Física de película lleva una temporada denunciando, y apoyando a los que denuncian públicamente, todos aquellos intentos por vender pseudociencia (o nocienciaenabsoluto) a peso de oro. Entre otras cosas, hablé sobre la homeopatía. Le he dedicado dos posts. El primero, cuando le di un repaso a cierto blog de farmacia, y la segunda para intentar explicar y alertar sobre la homeopatía.

En estos días he aprendido mucho sobre el mundo de la homeopatía y lo que se mueve detrás. Iba a lanzar una andanada al respecto. Luego pensé en dejarlo para mejor ocasión, que tengo muchas cosas en cartera. Pero no se puede ser bueno. La homeopatía está ampliando sus horizontes, y no solamente vende soluciones (por llamarlas de algún modo) a los adultos … sino que ahora también la están tomando con los niños. Una idea genial: a fin de cuentas, nada mejor que coger a los futuros consumidores a edad temprana.

Algo debí haber sospechado el pasado día 7, cuando vi y tuiteé este bonito cartel que adornaba el escaparate de una farmacia de Granada:

Que majo el enano, ¿verdad? Pues resulta que, después de un fin de semana en el campo, mi Arturito (edad: 10 años) pilla el típico trancazo. Mi esposa se lo lleva a nuestro centro de salud, y lo ve el pediatra … no diré “de toda la vida” pero casi, un tipo amable tirando a encantador. No diré su nombre, ni el de la clínica, por no perjudicarles. Lo interesante del caso es que, tras las recetas de siempre, escribe algo más en el tratamiento. Véanlo aquí, con bolígrafo:

Coffea Tosta es un preparado homeopático. Se lo sugirió el médico a mi esposa para que el niño pueda dormir tranquilo. Ella, que me tiene calado, se abstuvo de comprárselo. Bien por mi Belén. Por supuesto, ese producto entrará en mi casa por encima de mi cadáver. Pero ya puestos, indagué un poco sobre ese Coffea Tosta. Con ese nombre, parece algo salido del Starbucks más cercano. Resulta que, en efecto, el Coffea (Tosta y Cruda, que hay dos) tiene como elemento homeopático el café. La dosis que nos recomendaron para nuestro hijo es la 30CH, un grado de dilución que, como ya comenté, es aproximadamente equivalente a disolver una sola molécula en todos los océanos de la Tierra.

Coffea Tosta es un producto que fabrican diversas empresas. En España, la más habitual (al menos, la que yo he encontrado más a menudo por Internet) es fabricada y vendida por Laboratorios Boiron. Sí, esos laboratorios Boiron. Los mismos que han comprado alquilado patrocinado una cátedra en la Universidad de Zaragoza por el módico precio de 26.000 euros al año (presupuestos UZ 2011, pag. 43). Los mismos que se muestran tan simpáticos con los que saben contar.

Rebuscando en la propia web de Boiron España, me encuentro con una referencia al Coffea Tosta en esta obra titulada Homeopatía y estrés, escrita por el doctor Eloy Echeverría Muñoz . Que un doctor en medicina se avenga a apoyar la homeopatía de forma tan explícita resulta casi inevitable si echamos un vistazo a su perfil en la web http://www.prescribohomeopatia.com (ya hablaré de esa web otro día). Allí, el doctor Echeverría se nos presenta como Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y Especialista en Homeopatía por la Universidad de Valladolid. Tiene otro título que yo todavía no capto: Director Docente del CEDH (Centro de Enseñanza y Desarrollo de la Homeopatía).

Si echamos un vistazo a la página web del doctor Echevarría, veremos que nos habla de la Medicina Integrativa, que “implica utilizar conjuntamente tratamientos de la Medicina Convencional y de la Medicina Natural (alternativas terapéuticas complementarias, como técnicas de acupuntura u homeopatía” En primera plana, nuestro sonriente galeno con el habitual estetoscopio al cuello, y una familia feliz al fondo.

Como ven, estamos rodeados. No solamente tenemos cursos de homeopatía por aquí y cátedra de homeopatía por allá, sino que cada vez más médicos nos juran por sus niños que la homeopatía es buena, que no tiene efectos secundarios (tampoco primarios, pero eso se lo callan), y que en definitiva es algo estupendo.

Estupendo sí que lo es. Para los bolsillos de médicos y farmacéuticos. Tan sólo Boiron tiene un valor en bolsa que roza los quinientos millones de euros en Francia. Con el dineral que mueven, los temores del público al copago sanitario y la incredulidad que tiene cada vez más gente respecto a la farmacopea y la farmacia “convencional,” creo que solamente estamos viendo la punta del iceberg. O puede que no. Según este gráfico, Boiron ha perdido casi un tercio de su valor bursátil desde septiembre pasado. ¿Saben algo los enfants de la patrie que todavía no nos han contado? Es posible. Aun así, sus beneficios bastan para “patrocinar” muchas cátedras.

Por mi parte, les espero con la vara desenfundada. Intenten acercarse a mis hijos, señores de Boiron, y verán la que monto.

Posgrado salud y armonia del habitat

Después de los acontecimientos que describo en el anterior post (¿Universida magufa? ¡No será en mi turno!), a la Universidad de Gerona le ha caído la del pulpo. A la vista del aluvión de críticas recibidas, parece que el curso iba a ser retirado. De hecho, en el día de hoy algunos medios informativos lo dan por cancelado:

La Universidad de Girona retira un postgrado que incluía asignaturas como ‘Geometría Sagrada’ (El País, 22/11/2011)

Una campaña contra la ‘pseudociencia’ en Internet tumba un postgrado (El Mundo, 22/11/2011)

Sin embargo, realmente NO es así. El famoso curso “Salud y Armonía del Hábitat” sigue en la web de la Fundación Universidad de Gerona; sigue programado (entre 27/01 y 27/07 de 2012), y sigue con su precio de 1.175 euros. La principal variación es que, oficialmente, ahora está la matrícula cerrada. Eso significa, sencillamente, que no se aceptan más matriculaciones; no sabemos si por la polémica generada, o porque el cupo esté cubierto.

Sin embargo, y en un intento claro de recuperar algo de credibilidad, algunas de las materias del curso han sido alteradas. El propio Alberto Fernández Sierra, que levantó la liebre, nos explica en este post que la UdG se ha limitado a cambiar el temario, mientras según parece niegan la mayor.

Ignoran los altos cargos de la UdG que existe Internet, y que por tanto se puede consultar tanto el temario original como el nuevo. Vamos a ver las diferencias. Y, puesto que se montó tanto jaleo en mi último post a tenor de mi escaso conocimiento del catalán, aviso: como alguien vuelva a decirme que hay que poner “i” en lugar de “y,” chillaré desconsoladamente.

Los principales cambios son:

Módulo 1. Introducción (24 horas).

– “Visión oriental de la realidad” pasa a llamarse “Realidad y pensamiento”

– “Fenshui en la arquitectura clásica china (Sr. Vicente San Juan Antón)” es sustituida por “La tradición en la arquitectura clásica (Sr. Raymond Montercy)

– NUEVO: “La arquitectura tradicional como base de la sostenibilidad. La riqueza de los materiales locales (Dr. Gabi Barbeta)”

Módulo 2. Salud en el hábitat (32 horas)

– “Nociones básicas de energética oriental (Sr. Vicente San Juan Antón)” pasa a llamarse “Nociones básicas físicas: espectro electromagnético, leyes y detección (Sr. J.J. Sunyol)”

– “Cristalización sensible. Intención y pensamient (Dr. Gabi Barbeta)” pasa a llamarse “Cristalización sensible (CI Na y Cu). Cristalografía y polaridad (Dr. Gabi Barbeta y Sr. Albert Verdick)

– “Estudio del magnetismo terrestre y su influencia en los seres vivos. Análisis de la brújula. Los 5 arquetipos elementales y la física clásica (Sr. Vicente San Juan Antón)” pasa a llamarse “Estudio del magnetismo terrestre y de los CEM [Campos ElectroMagnéticos], y su influencia en los seres vivos. (Dr. Joan Guxens y Dr. Rosa Junyent) “

Modulo 3. Sensibilitad y radiestesia (26 horas)

– “Creación de planes telúricos (Sr. Vicente San Juan Antón)” desaparece

– “Análisis de la percepción. Visión aural” pasa a llamarse “Análisis de la percepción humana”

– “Resentirse [Ressentir, no sé si será esa la traducción correcta] y transmutación” pasa a llamarse “resentirse y transmutación patológica”

Módulo 4. Geometría (12 horas)

– “Geometria sagrada (Sra. Alicia Castan Masip y Sr. Jaime Buhigas)” se desdobla en dos: “Geometría (Sra Alicia Castan Masip)” y “Geometría. Ritmo y frecuencia de las proporciones (Sr. Jaime Buhigas)”

– “Geometría y las cinco transformaciones (Sr. Vicente San Juan Antón)” se convierte en “Geometría básica. Fractales (Sr. Dan Winter)”

– “Análisis geomántico del espacio (Sr. Vicente San Juan Antón)” pasa a llamarse “Análisis del espacio (Dr. Gabi Barbeta)”

– “La flor de la vida y el color” pasa a llamarse “Efectos psíquicos y físicos del color”

Módulo 5. Proyecto (26 horas)

– “Estudio del terreno constructivo (Sr. Vicente San Juan)” pasa a ser “Geotecnia. Estudio del terreno constructivo (Sr. Albert Verdick)”

– “Paisajismo y fengshui. Urbanismo. Fengshui rural (Sr. Vicente San Juan Antón)” pasa a llamarse “Paisajismo y urbanismo. Parámetros de armonización (Sr. Joan Nogués)”

– “Fengshui urbano (Sr. Vicente San Juan Antón)” pasa a “Urbanismo (Dr. Gabi Barbeta)”

– “Cómo ubicar el edificio a la parcela (Sr. Vicente San Juan Antón)” sigue igual, pero ahora lo da el Dr. Gabi Barbeta

Como pueden ustedes ver, hay dos cambios fundamentales. En primer lugar, algunos de los puntos más polémicos son “suavizados” mediante un cambio de nombre. En segundo lugar, el Sr. Vicente San Juan Antón, presentado en el curso como “osteópata y cinesióleg [esto último no sé lo que significa]” y que según su web es “Presidente de la Asociación Española de Feng Shui, Consultor de Empresas y Especialista en Medicinas Orientales (su curriculum completo aquí),” prácticamente desaparece del curso. Pasa de dar 14 charlas a solamente dos, y la mayoría de ellas son asumidas por el pluriempleado Dr. Gabi Barbeta (y no se me enfaden los catalanes: no lo llamo “Gabi” por faltarle al respeto, sino porque es así como aparecen su nombre en el programa del curso). Eso sí, San Juan sigue apareciendo como coordinador. Que digo yo que la pela es la pela, y eso de poder apuntarse un curso de postgrado universitario al curriculum queda muy molón.

Porque esto no tiene pinta de acabar. Tanto cambio de nombre y movimiento de profes (unos se quedan, otros se van) no me parece adecuado a un curso que ha sido eliminado. Que ya no se puedan matricular nadie es una cosa; que el curso se cancele, otra muy distinta. Y los contenidos más polémicos permanecen.

¿De verdad piensan que con esto nos vamos a dar por contentos? Ni aunque lleven el brazo cubiertos con pulseras de Power Balance … oh wait!

Posgrado salud y armonia del habitat

Desde hace algún tiempo, Física de Película se ha dedicado a imitar al Llanero Solitario, en tanto que firme defensor de la verdad y la justicia. En este tecnificado y supuestamente racional siglo XXI, proliferan los engañabobos, charlatanes y magufos varios. Su misión es hacerte creer cualquier cosa con tal de que te rasques el bolsillo. Y no me da la gana.

Y no estoy solo. Muchos otros blogueros, junto con webs divulgativas como amazings.es, se han dedicado a sacarle los colores a toda esa fauna deseosa de venderte salud, bienestar y felicidad sin base científica alguna. Como ejemplos aparecidos en este blog, puedo citar:

Los OVNIS de Iker Jiménez

Homeopatía para dummies

Sobre blogdefarmacia.com (ahora que no nos oyen)

Sandro Rey, vidente homeópata de La Sexta

Los científicos, esos seres solitarios

Hoy tenemos otro ejemplo. De un tiempo a esta parte, diversas Universidades españolas se lanzan a la creación de cursos y cátedras sobre temas que carecen de base científica alguna. Como científico y como profesor, se me llevan los diablos cada vez que tengo que leer cómo otra universidad cede su alma para equilibrar su presupuesto. Y es que, señores, cada curso que organiza una Universidad implica decenas de miles de euros en matrículas; cada cátedra significa un catedrático, profesores y becarios. En medio del clima de crisis e incertidumbre social y económica que nos envuelve, la Universidad debería de ser un faro de esperanza, y muchas lo son. Pero hay más de una, y más de dos, que no cumplen su “contrato social” con la sociedad. Si les interesa, pueden ver una lista en listadelaverguenza.blogspot.com

Vamos a hablar hoy de la Universidad de Gerona (y disculpen por no llamarla Universitat de Girona, pero tampoco digo Oxford University o Universität Heidelberg). Resulta que han organizado un Curso de Posgrado en Salud y Armonía del Hábitat, cuyos detalles pueden consultar aquí (está en catalán, pero podrán entenderlo sin problemas). Se trata de un curso que, entre otras cosas, otorga al que lo cursa un total de once créditos, que no es poco de pavo. ¿Y el precio? Cada uno de sus treinta asistentes pagará la nada despreciable suma de 1.175 euros por 120 horas lectivas. En efecto, un total de 35.250 euros de vellón.

El curso está dirigido por tres profesores: Gabriel Barbeta i Solá (profesor de ecoarquitectura, UdG), Enric Aulí Mellado (licenciado y doctor en Farmacia) y Jordi Caminero Gabernet (arquitecto). Hasta aquí, bien. Más raro resulta que el curso esté coordinado por un tal Vicente San Juan Antón, que se presenta como Presidente de la Asociación Española de Feng Shui y Especialista en Medicinas Orientales, pero cada cual haga en su casa lo que quiera.

Sin embargo, cuando vemos los contenidos del curso, nuestros peores temores se hacen realidad. El curso no es más que un compendio de viejas creencias sin más credibilidad que ser “milenarias.” Tal vez piense usted que me paso un pelo, y que algunos de los temas tratados pueden ser considerados más o menos en serio. En efecto, hay temas que no he comentado y que le dan la pátina seria al curso. Pero juntar el paisajismo con la radiestesia, o la gestión de espacios con el fenshui es mezclar churras con merinas. Vean algunos de los apartados del curso:

– Consciencia global holística

– Cineforum: ¿Y tú que sabes?

– Fengshui en la arquitectura clásica china

– Electromagnetismo y estrés ambiental.

– Nociones básicas de energética oriental.

– Cristalización sensible. Intención y pensamiento.

– Radiestesia.

– Como encontrar zonas afectadas geobiológicamente.

– Análisis de la percepción. Visión Aural.

– Resentir y transmutación.

– Detección de ondas de forma.

– Geometría sagrada.

– Geometría y las cinco transformaciones.

– Análisis geomántica del espacio

– La flor de la vida y el color

– Paisajismo y Fengshui

– Fengshui urbano

– Orientación, solarización y magnetismo.

Con esta temática, no es de sorprender que el curso esté orientado no sólo a arquitectos e ingenieros, sino también a médicos, naturópatas, enfermeros y fisioterapeutas. Si quieren, otro día hablaremos de las “bondades” del fengshui, la energética mística o los cristales curativos, que sólo los puntos arriba mencionados dan para todo un blog. Pero sigamos por ahora con el curso de marras. Que sea ofrecido por Nueva Acrópolis o la Hermandad Solar me resultaría lógico. Pero que lo albergue una Universidad española, y sea impartido por gente con titulación universitaria, me resulta inaceptable.

Alberto Fernández Sierra, ingeniero electrónico y amo supremo del blog Cerebros no lavados, pensó lo mismo, y ni corto ni perezoso denunció el asunto en su blog. No contento con ello, comenzó a promover una petición online para que el curso fuese retirado. Su iniciativa pronto apareció en amazings, meneame y otros muchos blogs, y veremos lo que tarda en llegar a la prensa profesional.

Oh, wait! Ya ha llegado. Acabo de recibir este enlace del Diari de Girona. Según cuenta (de nuevo, en catalán), las autoridades de la UdG se han quedado estupefactas ante la campaña de denuncia, y uno de los profesores ha pasado a la ofensiva. Se trata de Gabriel Barbeta i Solá, quien ha preferido no usar para ello su blog (que tiene exactamente dos entradas, una del 2007 y otra del 2009; ya va tocando otra). En el Diari, Barbeta afirma que el curso cuenta con más de 50 referencias bibliográficas que le avalan. No contento con ello, considera que la campaña contra su curso es un ataque con tono amenazador … que incita a la violencia. Y termina con la frase lapidaria amenazadora estándar en estas ocasiones: el señor Barbeta está

estudiando emprender acciones legales

Alberto está lógicamente inquieto por el asunto, que eso de las querellas no es nada agradable. Dice que aún no le han denunciado. Personalmente, creo que ni el señor Barbeta (lo siento, no puedo llamarle profesor aunque lo sea) ni la Universidad de Gerona tienen fuerza para algo más que para amenazar. Una querella es lenta, cara y expondría demasiadas vergüenzas, sin contar con que es ahora cuando el problema se está dirimiendo vía efecto Streisand.

Por mi parte, y tras mostrar todo mi apoyo y adhesión a Alberto (incluida mi participación para pagarle el abogado, si llega el caso), lo único que puedo decir es:

Al señor Barbeta y colegas: ¡Vengan esos 50 artículos! Si amenazan, que sea con argumentos. Pienso leerlos. Pero les advierto, también voy a rebatirlos.

A la Universidad de Gerona: Sean listos y retiren ese curso. Los treinta y pico mil euros que iban a recaudar han volado. Al menos, pueden salvar los muebles y la cara.

A los vecinos con barbas: Pónganlas a remojar. A la gente razonable nos queda cada vez menos paciencia.

Error experimental

(Con un saludo especial y mi agradecimiento a mis seguidores. Acabo de darme cuenta de que hace justo un año y un día que abrí este blog. Pienso reincidir por muchos años.)

En muchas películas, los científicos de turno tienen una habilidad extraordinaria para dar el resultado correcto hasta la última cifra decimal. Su exactitud es asombrosa. Por lo general, echan mano de complejos modelos computerizados, pero ya sea en El Núcleo o en El Día de Mañana, el científico listillo sabe exactamente lo que va a ocurrir, dónde y cuándo. En el mundo del cine, los habitantes de El Hierro pueden irse a dormir tranquilos hasta que el vulcanólogo diga algo del tipo “sí, va a nacer un nuevo volcán, a 2,5 kilómetros al suroeste de Restinga, será el próximo miércoles a las 18:44 hora local, y ese monte de ahí será el lugar perfecto para poner las cámaras.”

Sin embargo, los científicos de verdad hemos de bregar con los errores. Los experimentadores son humanos, las máquinas tienen límites de sensibilidad, el ambiente influye, y el resultado de todo eso es que cada medida que efectuemos tiene necesariamente un grado de incertidumbre. Conocer bien esas incertidumbres es crucial (y, de nuevo, me remito al caso de los neutrinos superlumínicos, donde mantener o tirar a la basura la teoría relativista de Einstein depende de un quítame aquí esos errores).

Precisamente hoy he explicado teoría de errores a mis alumnos, y me han entrado ganas de incluirles a ustedes en el lote. Por supuesto, no voy a contarle la teoría de errores completa. Ni siquiera parcial. Me limitaré a ponerles un ejemplo que he usado hoy en clase. Se refiere a la valoración de los políticos en las encuestas, cosa que ahora está de mucha actualidad. De vez en cuando, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) publica resultados de sus encuestas. Los medios informativos, agradecidos porque así tienen algo con que rellenar sus páginas o sus minutos, informan de los resultados más llamativos. Y, al hacerlo, se olvidan de algo tan importante como los errores, con lo que a menudo meten la pata. Mark Twain dijo una vez que las estadísticas son como los prisioneros: tortúralos lo suficiente y te dirán lo que quieras oír.

Permítanme que utilice como ejemplo el barómetro del CIS correspondiente al pasado julio. En su pregunta 12, piden a los encuestados que valoren a ciertos líderes políticos, en una escala que va del 0 (muy mal) al 10 (muy bien). Permítanme pasarlo a tantos por ciento. He aquí algunas de las valoraciones:

     Político              Nota
Josep A. Durán y Lleida    4,02
Rosa Díez                  3,95
Mariano Rajoy              3,58
J. L. Rodriguez Zapatero   3,47

Ya pueden imaginarse los resultados: satisfacción en CiU, alegría entre los partidarios de UPyD, y don Mariano dándose aires porque le ha sacado 11 centésimas al presidente.

Ahora bien, ¿qué margen de error tienen esos datos? Aquí entra al rescate la estadística. La fiabilidad de la encuesta es tanto mayor cuantos más personas hayan participado en ella. Una muestra pequeña podría contener un fuerte sesgo. Por ponérselo en román paladino: imaginemos que hubiésemos preguntado a DOS personas, y las dos hubiesen escogido a Rajoy. Los titulares serían algo así como “máxima valoración a Rajoy; todos los demás políticos se hunden en las encuestas.” En la siguiente ocasión, uno de los dos encuestados apuesta por Durán y Lleida. Ahora el voto se divide por partes iguales entre el PP y CiU ¡Imagínense que cara pondrán los tertulianos en Ferraz!

Por eso, en situaciones de este tipo, se pregunta a muchas personas. Suelen escogerse de forma que sean una muestra representativa de todo el país, en términos de educación, ingresos, lugar de residencia, etc. Pero aun con una muestra perfectamente representativa, su número limitado impone una cota de error a los resultados. En general, puede demostrarse bajo ciertas condiciones que, cuando medimos un resultado experimental N veces, el error asociado es del orden de 1/(N^1/2), es decir, la inversa de la raíz de N. Si lo queremos en tantos por ciento, sería 100%/(N^1/2).

Que no le tomen el pelo. Si los medios de comunicación reproducen una encuesta, y son honrados, al menos incluirán los datos de números de encuestados y el error estadístico. Para que tenga una idea, le diré cuántos datos (en nuestro caso, cuántos encuestados N) necesitamos para asegurarnos una cierta cota de error:

Número N: 100 400 1.000 10.000 1.000.000
Cota de error (%) 10% 5% 3,2% 1% 0,1%

Eso es igualmente válido en nuestro ejemplo. En la encuesta del CIS, se preguntó a un total de N=2475 personas, lo que nos da un error estadístico de aproximadamente el 2%. Puesto que la valoración de los políticos va entre 0 y 10, ello conllevaría un error de 0,2. Esto significa que don. Josep no ha obtenido una valoración de 4,02 sino más bien de una cantidad entre 3,82 y 4,22. Y puesto que el error llega a las décimas, también hemos de redondear la nota hasta las décimas, con lo que don Josep obtiene una nota de entre 3,8 y 4,2.

Rehagamos, por tanto, la tabla anterior teniendo en cuenta el margen de error. Eso nos dará una “horquilla” dentro de la cual se encontrará la nota de cada uno:

                                Notas       
      Político          Teórica  Redondeada   Horquilla
Josep A. Durán y Lleida    4,02      4,0    Entre 3,8 y 4,2
Rosa Díez                  3,95      4,0    Entre 3,8 y 4,2
Mariano Rajoy              3,58      3,6    Entre 3,4 y 3,6
J. L. Rodriguez Zapatero   3,47      3,5    Entre 3,3 y 3,5

El margen de error, como pueden ver, fuerza a que la nota tenga solamente una cifra decimal. Eso de poner centésimas lo único que demuestra es que a alguien le sobran decimales. Esto convierte la diferencia entre Durán y Díez en algo estadísticamente inexistente. Don Mariano sigue ganando a José Luis, pero por poco margen. De hecho, estadísticamente no puede decirse que Rajoy vaya por delante de Zapatero.

Pero la cosa va a ponerse aún más divertida. En este caso particular, los encuestados pueden dar distintas valoraciones a sus líderes políticos, entre cero y diez. Eso introduce más incertidumbre. Imaginen, por ejemplo, solamente dos encuestados que le dan en promedio un cinco a Rajoy. No es lo mismo obtener dos cincos, que obtener un cero y un diez. Eso se refleja fuertemente en los resultados, ya que en el segundo caso los votos están más “dispersos” y habría más incertidumbre respecto a lo que el votante “medio” opina. Es como si Harry el Sucio disparase la mitad de su cargador un metro a la derecha del malo, y la otra mitad a la izquierda: estadísticamente el malo está muerto … pero sospecho que, si recibiese todos los tiros en el pecho, el resultado sería muy distinto. Menos incierto, seguro.

De hecho, el CIS incluye, junto con el dato de valoración, la llamada desviación típica, que es una medida de en cuánto se “desvían” los datos respecto a su valor medio. Salvando las distancias, puede considerarse como una cota de error adicional. Y, debido al limitado número de encuestados y a la cantidad de posibles notas a escoger, la desviación es grande. Voy a mostrarles los valores en una nueva tabla.

Político Nota Desviación Horquilla

Josep A. Durán y Lleida 4,02 2,45 1,6 – 6,5

Rosa Díez 3,95 2,36 1,6 – 6,3

Mariano Rajoy 3,58 2,59 1,0 – 6,2

J. L. Rodriguez Zapatero 3,47 2,73 0,7 – 6,2

¡Tela marinera! Ahora las notas están en casi cualquier lugar entre el uno y el seis y pico. Es decir, la desviación típica es tan enorme que no hay forma de discriminar entre los candidatos. Y eso que no he incluido el error del 2% de que hablé anteriormente.

Es decir, los datos que nos han dado no sirven prácticamente para nada. En descargo del CIS, hemos de reconocer que su situación es muy difícil, ya que los datos, sencillamente, no dan para más. Sin embargo, los políticos los usan para su beneficio, a pesar de que las 11 centésimas que hay entre Rajoy y Zapatero, o las 7 centésimas entre Durán y Díez convierten su “victoria” en una bobada estadística.

Por cierto, que yo mismo sufro este efecto cuando me entregan las encuestas de valoración. Mis alumnos me ponen nota a final de curso, y son tan pocos que los resultados son parecidos a estos que les he mostrado. En algunos casos, solamente respondieron CINCO alumnos, lo que nos mete un error del 45% El resultado es que soy algo entre un profesor negado y extraordinario. Por desgracia, la nota que me pone la Universidad es el promedio.

Un reciente macrosondeo de intención de voto del CIS, del pasado octubre, encuesta a un total de 17236 personas, lo que reduce el error general al 0,76%. Por si les interesa, las valoraciones de los dos principales candidatos a presidente son: Rajoy 4,43 y Rubalcaba 4,54. Pero para que al candidato socialista no se le suba a la cabeza su ligera ventaja, y considerando un error de 0,08 (en una escala de 0 a 10) sería mejor decir:

– Rajoy: entre 4,35 y 4,51

– Rubalcaba: entre 4,46 y 4,62

Como ven, las horquillas de ambos se solapan, lo que significa un empate técnico. Y, para que no llore ninguno de los dos si se pasa por aquí, casi mejor me olvido de las desviaciones típicas. Bueno, qué mas da, que rabien: 2,84 y 2,86, respectivamente. Así que, para entendernos, cada uno de ellos saca una nota que va entre 1,5 y 7,4. Teoría del punto gordo, lo llaman en mi pueblo.

¿Problemas de la estadística? No. Problema de no entender lo que significan datos estadísticos. Eso suponiendo que la encuesta esté bien hecha. Que ya nos lo avisó Homer Simpson: la gente se inventa estadísticas con tal de intentar demostrar algo, y eso lo sabe el 14% de la gente.