Homeopatía y niño

Uno de los resultados que vemos en la naturaleza con más frecuencia es que el efecto es proporcional a la causa. Una fórmula como F=ma nos dice que, cuanto mayor sea la fuerza, mayor será la aceleración. Es lo que se llama una relación lineal, en la que causa y efecto varían en la misma proporción: si la fuerza es trece veces mayor, la aceleración es trece veces mayor. Cuando no es así, tenemos los llamados efectos no lineales: duplicar la causa puede aumentar el efecto en más (o en menos) que el doble.

Lo que está aparentemente claro es que, a más garbanzos, más potaje. Así, prácticamente en cualquier película de ciencia ficción, tenemos científicos o ingenieros aumentando la potencia para conseguir fáseres más potentes, escudos más resistentes, comunicaciones a mayor distancia. Nunca oirán al capitán Kirk gritar “menos potencia, señor Scott” (bueno, salvo quizá para evitar ser detectados por los romulanos). Los empresarios de las películas quieren mayores beneficios, los ladrones quieren un botín más gordo, los políticos corruptos quieren más sobornos, 007 quiere más cochazos y más pibones, los jugadores de fútbol quieren más paga más cariño del público.

No siempre más es mejor, por supuesto. A todos nos gustaría pagar menos impuestos, tener menos compatriotas parados, sufrir menos en una enfermedad, ver menos canas en el espejo. Pero incluso en esos casos, la relación causa-efecto tiende a diluirse. Digamos que pago el 30% de mis ingresos en impuestos. Si me lo bajan a un 10%, me pondré muy contento; si vuelven a bajármelos al 2%, también pero menos; si paso del 2% al 1% no notaré gran diferencia. Vencer al cáncer es una gran hazaña, pero vencer un dolor de cabeza no es para tanto. Nuevamente, el efecto deseado está en relación directa con la causa.

Cuanto menor sea la causa, tanto mayor es el efecto. Una influencia muy pequeña conlleva un resultado muy grande. A una persona lógica, le resultaría algo raro, porque precisamente estamos acostumbrados a la regla de “a mayor causa, mayor efecto”. Imaginen que yo les digo que, con una aspirina, puedo curar el dolor de cabeza. Nada extraordinario hasta este punto. Pero ¿y si afirmo que con media aspirina soy capaz de curarle la diabetes? Mejor aún, parto la media aspirina en dos, y con los trozos puedo quitarle ese cáncer de pulmón que no le deja vivir. Y con el polvillo de aspirina que queda en el cuchillo puedo curar el sida. ¿Me creerían?

Espero que no. El problema es que hay una pseudodisciplina farmacológica que afirma cosas parecidas. Afirman que sus medicamentos tienen más potencia cuanto más diluidos están, algo que desafía a nuestra lógica. Más aún, sus productos están tan diluidos que son prácticamente ausentes. Sin embargo, tienen tanto éxito que facturan miles de millones de euros al año.

Imagino que ya sabrán de qué hablo, pero por si acaso, ahí va: recibe el nombre de homeopatía.

Para no hacerme pesado, seré breve (y para más explicación, Wikipedia). La homeopatía afirma que los síntomas de una sustancia tóxica pueden ser curados con un remedio preparado con esa misma sustancia tóxica, según el principio de “lo similar se cura con lo similar.” Eso es un principio cuestionable, por cuanto no ha sido demostrado científicamente, pero podríamos aceptarlo a beneficio de inventario. Seguro que a más de uno le suena un caso similar: el de las vacunas. A fin de cuentas, una vacuna consiste en la inoculación de la misma bacteria que queremos combatir, pero en cantidades más pequeñas. Tomar pequeñas cantidades de un veneno puede inmunizar contra una dosis mayor (aunque no es algo con lo que yo les recomiende experimentar).

Ahora bien, la homeopatía tiene un detalle que haría palidecer a los amantes de la lógica, así que cierre sus puntiagudas orejas, señor Spock. En realidad, serían muchos detalles, pero voy a fijarme en dos de ellos. Primero: según la práctica homeopática, cuanto más diluido esté el principio activo, más eficaz resulta. Eso contradice lo que vemos en, por ejemplo, las vacunas. Una vacuna el doble de débil no inmuniza el doble. Y segundo (y es lo que me hace más gracia): el grado de dilución posible es, en principio, ilimitado. Podemos tomar una gota del principio activo, diluirlo tanto que al final no quede una sola molécula en la dilución, y a pesar de todo seguirá teniendo efecto.

Para entenderlo bien, vamos a hacer unos números. Lo primero es coger un principio activo. Escojamos, por ejemplo, el oscillococcinum. Como explican en Amazings, se trata de una bacteria descubierta en los años 20 por el médico militar francés Joseph Roy. Esta bacteria tiene tres particularidades muy interesantes: 1) Fue identificada por Roy como el mecanismo de diversas enfermedades como el reumatismo, la tuberculosis, las paperas y el cáncer; por dicho motivo…

2) Es considerado por muchos como un poderoso agente homeopático; a pesar del pequeño inconveniente que supone el que…

3) No existe. Nadie más que Joseph Roy fue capaz de verlo. En la actualidad, se sabe que el reumatismo no fue causado por bacterias, y las paperas las causa un virus demasiado pequeño para ser visible con los medios de los años 20.

A pesar de lo cual, es usado como principio homeopático y comercializado por empresas como Laboratorios Boiron (quédense con ese nombre). Por algún motivo que desconozco, alguien decidió que el oscillococcinum no solamente existe sino que puede ser extraído de los órganos internos del pato almizclado (o pato de Berbería).

Como he dicho antes, la homeopatía implica altos grados de dilución. Tan altos, en realidad, que se usa una escala logarítmica. Una disolución de 3 CK no es tres veces más diluida que una de 1 CK. En realidad, es un millón de veces más diluida. La idea es la siguiente. Primero tomamos una gota de un suero contienendo los órganos internos del pato, que supuestamente tiene una buena proporción de principio activo. No es el 100%, pero vamos a suponer que sí. Partimos, repito, de una gota. No sé cuánto es una gota, pero digamos que contiene un mililitro.

A continuación, echamos dicha gota en un recipiente y le añadimos agua pura. Como resultado, obtenemos una dilución de aproximadamente un 1% de oscillococcinum y un 99% de agua. Eso es una dilución “1 CK”, también llamada dilución “1 CH”

Después, podemos hacer dos cosas. La más rigurosa sería tomar un mililitro de la disolución 1 CH y añadirle 99 mililitros de agua, lo que nos daría un preparado “2 CH,” con un grado de dilución cien veces menor al 1 CH. Sin embargo, un tal Korsakov decidió hace tiempo que eso era muy cansino, así que se limitó a coger la dilución de 1 CH, tirarla por el sumidero y luego llenar el recipiente de agua, en la creencia de que los residuos de la mezcla anterior serían suficientes. Es decir, se trata de una dilución a ojo de buen cubero, que se denomina 2 CK. Cuánto se ha diluido respecto a la anterior, vaya usted a saber, pero podemos, usando el ojímetro, suponer que es análoga a la anterior: una centésima.

Supongamos, por mor de simplicidad, que ambos métodos son equivalentes. En el siguiente paso, tomamos un mililitro de la disolución 2 CH, le añadimos 99 ml de agua y obtenemos una dilución 3 CH. Y así sucesivamente.

Tenemos aquí un problema como el del juego del ajedrez, pero al revés. Según una vieja leyenda, un rey indio, agradecido al sabio que le enseñó el juego del ajedrez, le concedió un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta … sin darse cuenta de que la casilla 64 le costaría más trigo del que nunca ha sido cultivado en la Tierra.

En este caso, es al revés. Supongamos que nuestra gotita original, con un mililitro de higadillos de pato recién deconstruidos, estuviese formada completamente por oscillococcinum. No tengo ni idea de cuántas bacterias podría contener, pero vayamos al extremo y supongamos que fuesen simples moléculas; mejor aún, átomos de hidrógeno (una burrada, pero da igual, no afecta al resultado final). Tendríamos del orden de 10^24 bacterias del principio homeopático.

Con esa gotita, al diluirla, obtendríamos una disolución 1 CH (o 1 CK, no hagamos distinciones), con lo que un mililitro de dicha disolución tendría ahora unas 10^22 bacterias en principio. Si volvemos a diluir, obtendremos una disolución 2 CH con 10^20 bacterias. Es decir, la disolución “n CH” tendría un promedio de 10^(24-2n) bacterias por mililitro.

O, dicho con ejemplos para entendernos: – En una disolución 12 CH, habría una molécula de principio activo por cada mililitro de agua

– Una disolución 17 CH sería equivalente a disolver una sola molécula en una piscina olímpica – 29 CH es equivalente a disolver una molécula en todos los océanos de la Tierra – Si todo el Universo estuviese compuesto de agua, salvo por una sola molécula de principio activo, ello sería equivalente a una dilución 40 CH. Como puede verse, más allá de una dilución 10 CH, prácticamente no queda más que agua en la preparación homeopática.

¿Pero recuerdan a esos Laboratorios Boiron que mencioné anteriormente? Comercializan un preparado homeopático con una dilución de oscillococcinum igual a … 200 CH. Encontrar una sola partícula de principio activo tras un grado de dilución tan extrema es tan frecuente como ganar todos los premios de lotería primitiva de un año. Pues van esos señores y lo venden.

Este efecto “dilución a estilo Chuck Norris” (esto es, a lo bestia extremo) es uno de los muchos motivos por los que la homeopatía está desacreditada como principio farmacológico. Sin embargo, parece que también ellos saben dividir, así que venden muy bien la moto. Tras cada paso de dilución agitan diez veces el líquido, en un proceso que muy astutamente llaman “potenciación.” Se supone que con ello se consigue transferir parte de la “esencia espiritual de la sustancia” al agua. Y es que los homeópatas consideran que el origen de un mal no es físico sino espiritual (aunque ahora lo llaman “energético” para que suene algo más científico).

Antes de que podamos siquiera considerar la seriedad de una hipótesis así, imagínense las consecuencias. Se supone que incluso una sola molécula que se haya paseado por el agua ha dejado su esencia espiritual, su impronta por así decirlo. Más aún, esa especie de “esencia espiritual” se potencia más cuanto más diluida esté el potaje. ¿Se imagina usted todo lo que ha entrado en contacto con el agua que va a beberse cuando tenga sed? De aplicar el principio de homeopatía, el plomo de las tuberías por las que pasó ese agua en un pueblecito lejano podría envenenarle. Eso si no se le adelanta el cloro de la planta potabilizadora. Claro que antes habrán acabado con usted los rayos cósmicos que golpearon la nube hace seis meses, o el mercurio al que estuvo expuesta cuando pasó por el Mediterráneo, o la lluvia ácida que absorbió en Italia … y de los residuos fecales, humanos y animales, mejor no hablemos.

En ausencia de una teoría causa-efecto comprobable científicamente, o de experimentos realizados en condiciones controladas, a la homeopatía solamente le queda una vía para poder ser aceptada: los estudios epidemiológicos. La comunidad científica escéptica ha realizado multitud de experimentos, y la conclusión ha sido siempre la misma: la homeopatía no sirve. En los pocos casos donde parece dar frutos los resultados no son reproducibles y hay otras causas más probables capaces de explicar el resultado, como el efecto placebo.

Sin ánimo de discutir los orígenes no físicos de algunas enfermedades (psicosomáticas, por ejemplo), el hecho es que la homeopatía parte de unas bases tan endebles que poco se diferencian de la alquimia o la adivinación mirando las entrañas de un pollo. Ignora el método científico, se basa en principios axiomáticos (una manera elegante de decir “esto es así porque lo digo yo, y no hay más que hablar”), cree en un “dinamismo vital” cuasirreligioso, y es considerada como pseudociencia en la mayor parte del mundo occidental.

Lo que no quita para que la homeopatía siga vivita y coleando. Los seres humanos encontramos muchas razones para apostar por un remedio que nada remedia: a un amigo le sirvió, no me va a sentar mal, si tanta gente cree en ella algo tendrá, es un remedio ancestral. Las industrias del ramo, que evidentemente no le hacen ascos a clientes con billetes en la mano, venden mientras alguien quiera comprar. Y algunos gobiernos, temerosos de pisar callos de votante y sin ganas de meterse en líos, deja hacer y mira hacia otro lado, sin más preocupación que cobrar impuestos. Ayuda el hecho de que lo que venden como productos homeopáticos no tienen la consideración de medicamentos, así que resulta mucho más fácil sacarlos al mercado.

Hace unos meses asistimos a un, a mi parecer, vergonzoso espectáculo: la industria homeopática ha comprado el respeto académico a base de billetes. El año pasado Laboratorios Boiron (¿los recuerdan?), uno de los mayores vendedores mundiales de productos homeopáticos, firmó un acuerdo con la Universidad de Zaragoza, fruto del cual se creó allí una cátedra sobre homeopatía. La nota de prensa de la UniZar incluye perlas como “la homeopatía es un método terapéutico cada vez más conocido y utilizado por los profesionales del mundo sanitario gracias al perfil de seguridad y eficacia de los medicamentos homeopáticos.” Si no tuviese miedo a represalias legales, diría que una prestigiosa universidad ha vendido su ética y su integridad a cambio de un puñado de euros y la posibilidad de quedar como modernos, referentes, vanguardistas y esos palabros de moda; así que no voy a decirlo, y usted no ha leído esta frase. Prefiero contrarrestar sus argumentos con el clásico aforismo que viene al caso: coma mierda, un billón de moscas no pueden estar equivocadas.

Quizá envalentonados por sus éxitos, ahora los chicos Boiron se dedican a atacar a quienes cuestionan su modelo de negocio. Como les dije anteriormente, una disolución 200 CH es tan sumamente diluida que la probabilidad de encontrar una sola molécula de principio activo es infinitesimal. Un bloguero italiano llamado subzero tuvo la audacia de afirmar exactamente eso, criticando que el oscillococcinum que usan y venden es tan eficaz para la salud como un bacalao seco para apagar la sed. Pronto recibió la carta amenazadora de Boiron, estilo “o te callas o te callamos,” en la que le ordenan que elimine sus mensajes sobre el asunto, deje de hablar del tema y se haga vegetariano (bueno, quizá eso último no). Si les interesa leer el contenido de la carta, aquí tienen el original en italiano y una traducción al inglés. Por el momento, blogzero se niega a plegarse, y el famoso efecto Streisand está aireando los trapos sucios de la homeopatía con gran eficacia.

Pero, me temo, eso no será el fin de la homeopatía. Desde diciembre de 2009, la homeopatía esta aprobada por la Organización Médica Colegial de España como “acto médico,” supuestamente para regular su práctica y restringirla a personal médico cualificado; como si fuese tan difícil diluir una gota doscientas veces. Por qué no se limitaron a denunciar la práctica de la homeopatía como procedimiento inútil y engañoso puede deberse a un intento por no perder clientela, sea del tipo que sea. No en vano, la OMC tiene todo un departamento dedicado a estas pseudoprácticas: el Área para las Relaciones con las Terapias Médicas no Convencionales. Este verano, la Ministra de Sanidad anunció la próxima presentación de una ley para regular (que no prohibir) esas llamadas “terapias médicas no convencionales.”

Así las cosas, si el Gobierno consiente, las empresas se lucran y los usuarios anteriormente conocidos como pacientes están felices, ¿por qué deberíamos perder nuestro tiempo con el tema? Se me ocurre sobre la marcha un par de motivos:

– Inocuo o no, inocente o no, un timo es un timo. Lo llamen como lo llamen, vender agua con supuestas propiedades curativas no probadas científicamente es un timo. Aprovecharse de la buena fe de las personas para venderles placebo a precio de oro es un timo. Y a los timadores hay que denunciarlos públicamente.

– Es peligroso. Sí, lo han leído bien. Puede que ustedes piensen que beber agua, por cara que sea, no daña la salud de nadie. Pero consideren que las personas que toman remedios homeopáticos lo hacen para curarse de algo. Eso significa que los remedios médicos y farmacológicos tradicionales han sido dejados de lado. Un remedio homeopático es indudablemente mucho más benigno (en cuanto a efectos secundarios) que la quimioterapia, por dar un ejemplo. Pero es inútil. Cada tratamiento homeopático tiene detrás un tratamiento médico que no se está siguiendo.

– Es un golpe bajo a los vulnerables pacientes. Los remedios homeopáticos, junto con los adivinos, echadores de carta y demás charlatanes de La Sexta, juegan con las esperanzas de quien está enfermo. Constituyen un clavo ardiendo, al que se agarrarán personas enfermas con el ánimo quebrantado que piensan que la medicina tradicional no puede curar sus males (y, por desgracia, muchas enfermedades siguen sin poder curarse). Con el agravante de que el clavo nos lo venden a peso de oro.

– Es una engañifa camuflada de remedio serio. Nos hablan de bacterias con nombres latinos impresionantes, procesos holísticos, diluciones y potenciaciones, nos presentan preparados con etiquetas serias. Con todo eso intentan revestirse de una respetabilidad que no tienen por sí solos. Así que ya sabe: deje la homeopatía para los dummies. Acuda a su médico o farmacéutico, que ellos al menos tienen estudios.

Ciencia mola

El siguiente artículo está traducido del inglés (he aquí la página original). No voy a comentarlo, porque creo que se explica por sí mismo. Disfrutadlo.

Maya Hayes: la respuesta de una chica de 12 años

(29 Enero 2009)

Maya Hayes es una estudiante de séptimo curso en una escuela del norte de Londres. Escribió esto tras comenzar la escuela secundaria en Septiembre de 2008, antes de comenzar este proyecto [http://whyscience.co.uk/], así que no tuvo acceso a los artículos de esa web. Escribió esto sin la ayuda de sus padres o sus profesores.

Alguna gente cree que la ciencia no es importante, que sólo trata de volar cosas en pedazos y hacer pociones. Sí, hay algo de eso, pero preguntaos por qué lo hacen. ¿Es por diversión, por emoción, o es por conocimiento? Miles de explicaciones para miles de nuevos descubrimientos. Y todos quieren mejorar la raza humana, que sigue creciendo y cambiando con las cosas que descubrimos.

Una de las razones por la que la gente estudia ciencia es para curar a la gente. Investigan las enfermedades y les buscan curas. Como el Cáncer, se han descubierto algunas medicinas para el cáncer, pero no para otras. Cuando alguien tiene, por ejemplo, cáncer de pulmón, no tenemos cura. Tenemos que experimentar en ellos mientras se mueren. No hay mucho más que podamos hacer. Alguien que conozco murió de cáncer de pulmón. Intentaron hacerle un trasplante de pulmón, pero murió durante la operación. Mucha gente cree que la ciencia no es importante. Pero montones de científicos han salvado miles de vidas. Hay muchas curas que no se han encontrado, pero sí en la mayoría.

También hacemos ciencia para descubrir el mundo que nos rodea. No sólo la naturaleza de la tierra sino del universo. Los científicos hacen preguntas que queremos averiguar con ansia. ¿Estamos solos en el universo? No lo sé, a menos que lo averigüemos. Ese es uno de los otros motivos por los que hacemos ciencia. Porque queremos responder preguntas que no han sido respondidas. Un científico puede que no haga ciencia sólo por trabajo. Puede que lo hagan porque lo disfruten. Disfrutan viendo cómo salvan la vida de personas. Disfrutan descubriendo el universo. Pensad en toda la tecnología que tenemos hoy. iPods, teléfonos, ordenadores, TV. No los tendríamos sin ciencia. Esa es una de las maravillas de la ciencia. No mucha gente se da cuenta de que un pequeño aparato en sus manos podría ser tecnología en la que alguien ha estado trabajando durante años. Piensa bien, ¿acaso serías capaz de fabricar algo tan genial? ¿Cómo pueden meter tanta técnica dentro de algo tan grande como tu dedo?

Todos los animales de la tierra han evolucionado a partir de algo, incluyéndonos a nosotros. ¿Te has preguntado alguna vez de dónde hemos evolucionados? Puede que hayamos sido el mayor dinosaurio o el plancton más pequeño. La ciencia puede relacionarse con la historia. La historia del universo, el big bang, cómo comenzó la tierra. El lugar donde estás ahora, escuchando todo lo que esto diciendo, puede haber estado hace un millón de años en medio de una bosque lluvioso con dinosaurios alrededor. Así que supongo que eso es el final de todo lo que te he contado. Y quiero que sepas que la ciencia es importante. Tal vez una de las cosas más importantes del mundo.

Los científicos siempre estarán haciendo descubrimientos, cada segundo. No sólo los científicos, tu también lo harás. Y, por eso, ha raza humana siempre estará cambiando, para mejor o para peor. Espero que hayas disfrutado esto que he escrito, y que recuerdes siempre cómo la ciencia es tan importante.

Plagio

Ayer mismo, mis hijos estaban viendo Inspector Gadget. El malo malísimo entra en el laboratorio del profesor bueno, le roba su invento y lo deja muerto. Como no tiene bastante, contrata a la hija (la pitufina de turno) para entrar en sus archivos y robarle su investigación. Es un ejemplo descarado, pero en otras películas se introduce ese tópico: el del investigador (por lo general, un jefe o un trepa) que considera el golpe bajo como la única forma de progresar. A veces se trata de redirigir fondos, obtener recursos de forma no autorizada (algo que también hacen los típicos científicos inconformistas del cine), y otras veces de “inspirarse” en exceso del trabajo de otros. O, sencillamente, de aprovecharse del trabajo ajeno para ponerse la medalla.

Hoy, Francis nos ha regalado un estupendo artículo en Amazing (“La culpa siempre la tiene el becario“) en el que ilustra un caso de “mala praxis” en la Universidad. Imagino que lo llaman “mala praxis” para evitarse querellas por calumnias, pero la cosa queda clara desde el principio.

El caso completo está en ese artículo de Francis y en este otro, pero se lo voy a resumir yo. Un grupo de investigadores de la Universidad de Vigo (en Orense), dirigidos por el catedrático Juan Carlos Mejuto (del Departamento de Física Química), publicó en 2010 dos artículos en la revista Journal of Chemical and Engineering Data (de la Sociedad Americana de Física). Nada que objetar hasta aquí. El problema surge cuando alguien se da cuenta de que partes de esos artículos, concretamente el resumen inicial (“abstract”) y el extenso párrafo inicial coinciden, palabra por palabra, con los de otros artículos publicados con anterioridad por investigadores chinos. También coinciden cinco referencias bibliográficas, en el mismo orden.

Al destaparse el escándalo, la Universidad de Vigo creó una comisión de investigación. Tras cuatro meses, su conclusión fue que los investigadores son inocentes. La versión oficial de éstos es que se equivocaron y enviaron un borrador anterior, pero no tenían intención de plagiar. Alegaron también problemas con el idioma, haber sido víctimas de un linchamiento, y al final le echaron la culpa a un becario. La revista, por su parte, ha tomado cartas en el asunto, y los dos artículos de Vigo aparecen en la versión digital con un rótulo en rojo que dice “retirado por publicación duplicada, partes significativas de este trabajo ya han sido publicadas por otros autores”

Como investigador científico, estoy al tanto de los pasos que se dan a la hora de publicar artículos, así que permítanme dar mi opinión técnica al respecto. Tan sólo espero que, al terminar, los autores no decidan ponerme en su lista negra. Este mundillo es pequeño, y nunca sabes cuándo necesitarás un favor o te encontrarás con un compañero vengativo. Pero no me hice científico para ocultar vergüenzas, así que ahí vamos.

1) SOBRE EL “COPYPASTE” DE INFORMACIÓN

El uso de datos y resultados conseguidos por otros investigadores es algo habitual en ciencia. Se ha de cumplir, eso sí, que sean una parte pequeña del nuevo artículo, que no se hagan pasar por propios y que se cite claramente autor y procedencia.

Una cosa muy distinta es el resumen, o “abstract.” Se trata de un párrafo introductorio en el que los autores dicen qué hacen, qué han conseguido y qué conclusiones básicas se obtienen. Es algo muy particular del artículo, porque raramente dos “papers” usan exactamente los mismos métodos, teorías, aparatos y llegan a las mismas conclusiones. Usar un “abstract” de otro artículo es tan raro como intentar usar un DNI ajeno en el banco y pretenderlo pasar por propio.

Algo similar sucede con el párrafo inicial. Ahí, los autores comienzan a explicar su motivación: por qué hay un problema, qué importancia tiene, qué se ha hecho por parte de otros autores. Cuando uno hace una investigación similar a la de otro autor, tiene tendencia a “inspirarse” en él, pero sólo a efectos generales. No es aceptable que se use, tal cual, ni un sólo párrafo, ni siquiera una línea. Puedes cambiar el orden, usar tus propias palabras, incluir tus ideas, pero nada de copiar y pegar.

Podemos, en principio, suponer que un autor ha copypasteado el resumen y párrafo inicial de otro autor a efectos de inspiración inicial, para posteriormente modificarlo y transformarlo. Pero eso solamente hubiera durado la fase inicial. En cuanto el autor comience a verter sus ideas en el artículo, el copypasteado inicial desaparece. Como mínimo, habría una profunda re-estructuración del resumen y el párrafo inicial. Pero en este caso no es así. Y ni siquiera podemos achacarlo al despiste, porque el párrafo inicial de Vigo es igual al de los investigadores chinos, salvo por la última línea. Alguien se molesta en escribir dos largos párrafos, palabra por palabra, luego le añade una línea de su propia cosecha, ¿y se supone que es un error? En teoría es posible, que todos somos humanos. Pero me resulta extraño que un investigador experimentado, incluso un becario recién puesto a la tarea, cometa tal falta.

2) SOBRE LA REVISIÓN POR PARTE DEL GRUPO

Digamos que concedemos el beneficio de la duda. El becario ha sido particularmente patoso, o bien el catedrático estaba muy atareado y tenía el típico síndrome de profesor despistado. Pero los investigadores del artículo eran seis. Cuando uno envía un artículo a publicar, lo habitual es que envíe una copia a todos los demás. De hecho, se supone que los co-autores ya conocen el artículo, puesto que han colaborado en él. Vale, puede que a alguno lo hayan puesto por la cara, pero los otros han participado en su elaboración. Los artículos llevan varios firmantes porque una sola persona no puede hacer todo el trabajo. Sólo en las películas el investigador desarrolla la teoría, busca la bibliografía, hace el experimento, procesa los datos y escribe el “paper.” La vida real tampoco es como en El Núcleo, donde el protagonista les da cuatro órdenes a sus becarios, prometiéndoles un doctorado directo (¡ni en España llegamos a eso!) y en pocos días tienes la solución. Cada artículo tiene mucho trabajo, y es por tanto un elemento valioso que hay que cuidar.

Eso significa que otras cinco personas recibieron copia del borrador (no siempre se hace así, pero es lo habitual). Y alguien debería haber caído en la cuenta de que el resumen+introducción del borrador era idéntico al de otro artículo, el del investigador chino, que por ser de la misma temática debería ser conocido por ellos. Todos tenemos encima de la mesa artículos de gente que hace lo mismo que nosotros, y el resumen aparece siempre en la primera página, en negrita y separado del resto del texto. ¿A nadie le sonaba el resumen del nuevo artículo? De nuevo, posible, pero difícil de creer en un buen grupo de investigadores.

Pero sigamos con el beneficio de la duda. Supongamos que, como es un mero borrador sin garantía de ser aceptado, aún no se han repartido copias a los compañeros. Sigamos, pues.

3) SOBRE EL ENVÍO DEL BORRADOR Y SU PROCESAMIENTO

De acuerdo, el artículo ya ha sido enviado, probablemente de forma electrónica (word, openoffice o PDF). Los autores afirman que, por error, habían enviado un borrador anterior. Lo siento, pero eso me resulta muy difícil de tragar. Antes de enviar un artículo, los firmantes (o, como mínimo, el autor principal) lo revisan de arriba abajo. A nadie le gusta ver publicado un artículo propio con fallos o erratas, y además saben que las personas que van a revisar el artículo (censores, o “referees”) lo van a mirar con lupa y sacarte hasta el último error tipográfico. Eso hace que todos pongamos un celo extremo a la hora de revisar lo que vamos a enviar. De nuevo, todos cometemos errores (yo el primero), pero si hemos hecho bien nuestro trabajo, no serán muchos y podrán corregirse en la versión definitiva.

Ahora bien, cualquier persona con dos dedos de frente sabe distinguir un borrador inicial del artículo definitivo. Es tan sencillo como hacer dos copias, y rotularlas “borrador inicial.odt” y “copia definitiva.odt.” Para distinguirlos sin siquiera abrirlos, basta con ver la fecha de ambos: el último en ser modificado es evidentemente el definitivo. En el caso de que estemos lo bastante tontos como para enviar el que no es, basta con enviar luego el artículo bueno con una nota de “perdón, nos hemos equivocado, aquí está el artículo bueno.”

En cualquier caso, cuando el artículo haya sido revisado, será devuelto al autor con las indicaciones pertinentes. Si ha hecho bien su trabajo, lo normal es que el artículo se acepte. Eso sí, se advertirá al autor de pequeños fallos, quizá se le pida explicar mejor tal o cual paso. Si el “referee” estuvo lo bastante espabilado, quizá incluso detectó el “fallo,” en cuyo caso hubiera exigido explicaciones tajantes al grupo antes de autorizar su publicación. Puesto que el artículo fue aceptado y posteriormente publicado, me inclino a pensar que el “fallo” no fue detectado por el “referee” en este punto.

Si el autor principal no ha enviado todavía el borrador a sus compañeros, ahora es el momento. Hasta ayer, se trataba de un borrador que no se sabía si iba a ser aceptado. Pero ahora es un artículo aceptado (quizá a la espera de modificaciones, pero aceptado), y en cualquier curriculum puede ya aparecer como “accepted for publication.” Así que en este punto, todos los autores tienen una copia. ¿Ninguno lo revisó? ¿Nadie cayó en la cuenta de que había dos párrafos vitales idénticos a los de otro artículo?

Y lo más importante: si, por un extraordinario cúmulo de circunstancias, todos los autores estuvieron bajo una especie de hechizo hipnótico y nadie se dio cuenta del error, ¿cómo se explica que sucediese en dos ocasiones distintas? Antes me creería que les tocó la lotería de Fabra dos veces.

4) SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DEL ERROR

El artículo ya está publicado. Los autores están felices, ya tienen una pieza más para el curriculum. Si ha habido plagio, quizá piensen que se han salido con la suya. Craso error. Los publicaciones que han hecho las leerán multitud de científicos de todo el mundo, incluidos los propios autores originales copypasteados. Tarde o temprano, alguno se dará cuenta del “error”, y tiendo a pensar que fue más temprano que tarde. En efecto, el artículo fue publicado en noviembre de 2010, y a los dos meses aparecía como “retirado” en la web de la revista.

Podéis imaginaros el daño que eso hace a la reputación de los autores, de su Universidad … y del Ministerio de Educación, que aparecía en los agradecimientos finales. Por eso, lo primero que la revista habrá hecho es advertir a los autores del problema, exigiendo una explicación rápida y convincente.

Por desgracia, dicha explicación brilla por su ausencia. El investigador principal, en declaraciones al diario El País reconoce ser un “chapucero, pero no un tramposo”, afirma que se trata de “un error, no un plagio” y que en ningún momento hubo intención de violar las normas éticas. Sobre el proceso de publicación, afirma que se utilizaron los primeros párrafos de los artículos de los chinos para redactar los propios trabajos (se aducen dificultades de escribir en inglés) y por error se enviaron a la revista los ficheros previos y no los de los artículos definitivos. Luego se publicaron y ninguno de los seis firmantes volvió a mirar esos trabajos suyos ni alertó del error, hasta que la revista se puso en contacto con Mejuto [el investigador principal].

¡Toma ya! Así que un grupo científico con pretendida proyección internacional reconoce usar el trabajo de otros porque ellos tenían problemas para escribir en inglés. Y convierten el proceso de publicación en una especie de “yo lo envío, y a otra cosa mariposa.” A estas alturas yo no voy a llamarle mentiroso, más que nada porque no quiero querellas. Pero, si han seguido mi argumentación hasta ahora, habrán visto que la publicación de un artículo científico es un proceso en etapas, donde todos colaboran y revisan. El propio cronista de El País afirma con cierto tacto [mis negrillas]:

Los artículos científicos, esenciales para el currículo de un investigador, antes de ser publicados son revisados por especialistas de la materia que dictaminan sobre si es un trabajo novedoso, importante y si está correctamente realizado. Los autores son muy cuidadosos con los artículos que envían a publicar. El caso de la Universidad de Vigo, en el que no se repasa el trabajo, se confunden ficheros informáticos de la versión definitiva y los borradores y luego ninguno de los seis autores vuelve a mirar los trabajos publicados en una revista de la Sociedad Americana de Química, resulta insólito.

No puedo estar más de acuerdo. En mi humilde opinión, eso de enviar un borrador malo por error, y luego no volver a mirar esos trabajos suyos, o es tan auténtico como un euro de cartón, o demuestra una falta de profesionalidad de primera magnitud. Alguien que publica así no debería enseñar, ni investigar, en una Universidad DE NINGÚN PAÍS DEL MUNDO.

5) SOBRE LA REACCIÓN DE LAS AUTORIDADES COMPETENTES

Nadie parece reconocer que la ha cagado. El investigador principal, al responder a la revista, reconoce que hubo un error (se niega a llamarlo plagio), afirma que no hubo intención de apropiación de ideas, y reconoce la gravedad de los errores. En sus declaraciones a El País, lo achaca a “una política de acoso y derribo” por parte de terceros no identificados.

Una comisión de investigación, creada por la Universidad a instancias de uno de los Decanos (a insistencia, debiéramos decir) concluye, cuatro meses después de su creación, que no hubo plagio. Tan sólo hubo “reproducción de parte del texto de los dos artículos en en resumen introductorio o abstract.” Afirman asimismo que el resto del artículo es original y no plagiado (lo que, por otra parte, nadie negó en ningún momento). Pero no hubo “ánimo de plagiar nada,” tan sólo una “duplicidad en el abstract.” Nadie ha sido sancionado ni castigado sin postre.

[En este punto, me voy al Diccionario de la Real Academia, donde se afirma que plagiar es “Copiar en lo fundamental obras ajenas, dándolas como propias.” El abstract y el párrafo inicial, aun sin ser la parte principal del artículo, son bastante importantes. Que sean fundamentales o no es algo discutible; pero, a lo que yo veo, sí hubo copia de partes importantes de obras ajenas para hacerlas pasar por propias]

Es decir, la típica defensa cuando en España pillan a alguien con las manos en la masa: no ha sido culpa nuestra, no hubo intención de hacer nada malo, es todo una campaña orquestada por una mano negra. Nunca hay culpables, nunca hay responsables … a condición de que les perdonemos como hijos pródigos que vuelven al hogar. Parece que lo importante no es lo que hagas, sino el buen rollo que tengas cuando lo hagas. Si no hay intención de, o constancia de, pues no pasa nada, hombre, a tomarnos unos chatos, que aquí no ha pasado nada.

Sin embargo, en países más serios no se tragan esas tonterías. Allí, no interesa tanto quién está equivocado (who is wrong), sino qué se ha hecho mal (what is wrong). La revista lo único que ve es un artículo que lleva partes de otros, sin permiso ni cita, así que ha cortado por lo sano: ambos artículos de Vigo han sido retirados (aparecen en la revista, pero con un claro “withdrawn” en letras rojas que deja claro a todo el mundo lo que pasa), y los autores tiene prohibido publicar allí durante dos años.

Este caso es muy perjudicial para la ciencia española. El hecho de copypastear alegremente ya es de por sí una indicación de trabajo poco profesional, como poco. La ausencia de excusas satisfactorias lo empeora (si se tratase de un error honrado, no se habría retirado el artículo). Y el hecho de que todos los responsables miren hacia otro lado o se limiten a decir que todos nos equivocamos y que no castiguemos a esos pobres chicos envía un claro mensaje al mundo: ojo con lo que publican los españoles. A partir de ahora, todos los investigadores españoles estaremos bajo sospecha, y nos veremos obligados a trabajar aún más duro para publicar nuestros resultados. Y lo peor, para hacer que nuestros pares de otros países se los crean.

El respeto tarda mucho en conseguirse, y muy poco en perderse. La Universidad de Vigo lo ha despilfarrado. Pero tranquilos, que no había mala intención.

2011_07_01 Alien

“En el espacio, nadie puede oír tus gritos”, proclama el cartel de la película Alien, el 8º pasajero. Con esa promesa, esperamos que sea tan respetuosa con la Física como la mítica 2001, Odisea en el Espacio, una de las pocas en las que, realmente, los sonidos no se propagan por el espacio.

Ha pasado un minuto, y ya han roto la promesa. La astronave minera Nostromo se acerca con su tripulación de siete (mas un gato) y su cargamento de veinte millones de toneladas de mineral. Mientras pasa ante nuestros ojos, puede oírse el lejano y grave zumbido de los motores.

Tiempo después, en Aliens el Regreso, la teniente Ripley es salvada por una nave, y de nuevo podemos oír el lejano y grave zumbido de sus motores. Ni corta ni perezosa (aunque algo presionada, todo hay que decirlo), se embarca en la nave militar Sulaco, que al pasar nos saluda con el lejano y grave zumbido de sus motores.

No sé, comienzo a vislumbrar un patrón. Incluso en la propia 2001, el sonido de fondo en la Discovery es el de un lejano y grave zumbido. ¿Pero por qué tiene que ser grave? Vale que tengamos que oir los ruidos de las naves espaciales a través del vacío, en ocasiones con un “fuuush” como el de un caza atmosférico, pero ¿qué pasa con los sonidos agudos, que casi nunca los oímos? Y ni siquiera tenemos que embarcarnos rumbo a Júpiter. En una ciudad, en una fábrica, en un barco o tren, en medio de una tormenta con truenos retumbando, los sonidos lejanos que nos llega son, en su mayor parte, de tono grave. La maquinaria pesada es el Constantino Romero de los sonidos.

Eso, por supuesto, tiene que tener alguna explicación. Vamos a buscarla.

Los sonidos son ondas mecánicas. Un sonido puro, que nunca se apagase, vendría representado por una onda sinusoidal, con una duración teórica infinita. Un ejemplo podría ser una pulsación de la tecla de una guitarra, o de un piano, donde el sonido, si no es eterno, al menos dura algunos segundos.

Ahora supongamos que estamos en el mundo real. Se produce un sonido en alguna parte, y las ondas sonoras se esparcen por el espacio. Conforme viajan, se extienden por un volumen cada vez mayor, de forma que la intensidad va decreciendo. Si todas las ondas sonoras cayesen con la distancia de igual forma, la astronave lejana nos daría una cacofonía de sonidos: agudos, medios y graves.

La amplitud de una onda puede representarse en forma exponencial:

A=Ao * exp (-t/C)

donde C es una cantidad denominada constante de tiempo (en realidad, debería haber escrito la letra griega tau, pero no la tengo a mano, así que NO la confundáis con el período de la onda). Esa constante depende de la masa y de las propiedades disipativas del sistema que oscila. La constante de tiempo nos dice cuánto tarda la amplitud, y por tanto la intensidad de una onda (que depende del cuadrado de su amplitud), en disminuir hasta cierto grado. En un tiempo t=C, la amplitud de la onda ha disminuido en exp(-1) = 0,3679, es decir, ha caído al 37% de su valor inicial. Esto es, el valor de C nos dice cuánto tarda la onda en perder el 63% de su amplitud. A mayor C, más tiempo de atenuación; cuanto menor sea C, más rápidamente se desvanecerá.

Vamos a suponer, y ya es mucho suponer, que C no depende de la frecuencia de la onda. Eso significa que, si nos situamos cerca de la fuente del ruido, todas las onda sonoras decrecerían de la misma forma. Agudos, medios, graves, no habría gran diferencia. El sonido nos llegaría tal cual se generó, sin distorsión.

Pero ese, amigos, no suele ser el caso. Para el caso del sonido en el aire, la disipación de energía sí depende de la frecuencia: a mayor frecuencia, mayor disipación y por tanto menor constante de tiempo, lo que significa una atenuación más rápida. Por contra, a bajas frecuencias hay menor disipación de energía, mayor valor de C. Eso significa que una onda sonora de baja frecuencia atraviesa una distancia dada con menor amortiguamiento que una onda de alta frecuencia. El resultado es que, cuanto más nos alejamos de la fuente de sonido, mayor será la fracción de ondas de baja frecuencia (graves) que captaremos; la mayoría de las ondas de alta frecuencia (sonidos agudos) se han quedado por el camino.

En el caso de instrumentos de cuerda, como la guitarra o el piano, el lector quizá haya observado que hay cuerdas de distinta composición para los sonidos agudos y los graves. Hemos dicho que las ondas agudas suelen tener un valor menor de la constante de tiempo. Eso se debe a que la constante de tiempo C depende directamente con la masa del medio material que oscila (m), e inversamente con el grado de amortiguamiento (b), algo así como C = m/b. Si no queremos que los de la última fila echen de menos los agudos, hay que aumentar la constante de tiempo C para esos agudos, de forma que coincidan con los de los graves. Por eso, las cuerdas de los agudos se construyen con materiales más elásticos (menor valor de b).

El mecanismo de la pérdida de energía depende del medio, pero todo está basado en la interacción entre la onda y el medio sobre el que se mueve: aquélla cede energía a éste. La fricción interna del fluido (viscosidad) hace que el agua, o el aire, absorban algo de energía de la onda. En el caso del aire, la onda hace vibrar las moléculas de oxígeno y nitrógeno. En ambos casos, la interacción causa la conversión de energía mecánica en calor, y esa interacción es por lo general mayor a altas frecuencias.

Eso significa que la propagación de ondas será más eficaz si son de baja frecuencia, esto es, sonidos graves. En Australia, los aborígenes usan para sus comunicaciones el Didgeridoo, una especie de trompa alpina que emite sonidos graves (en la película Cocodrilo Dundee, usaban una cuerda atada a una piedra, que al girar producía un zumbido grave). Las ballenas utilizan para sus comunicaciones sonidos de baja frecuencia, mientras las Armadas del mundo intentan aumentar el radio de acción de sus sonares usando frecuencias bajas (lo que ha producido más de un conflicto entre ambos, con resultados poco agradables para los cetáceos). Y los sismólogos captan las ondas de baja frecuencia producidas por los terremotos, incluso si se encuentran en el otro lado del mundo.

Hay también otro elemento, que no he considerado, y es que los sonidos graves interaccionan más débilmente con los objetos que se encuentren por el camino (eso sucede cuando la longitud de la onda es superior al tamaño de los obstáculos, y los sonidos más graves son los de longitud de onda más larga). Pero incluso sin ese efecto, las ondas sonoras graves llegan a mayores distancias que las agudas.

Lo que no quita que tantas y tantas películas de ciencia-ficción pequen gravemente en el mismo punto. En el vacío no se propaga el sonido. Si acaso, música de Strauss, y eso si no hay más remedio.

Correlación y causalidad Dilbert ESP

Esta segunda parte de la serie Casualidad y Causalidad (aquí está la primera parte) casi no sale. He tenido mucha movida magufa últimamente -y lo que me queda-, y además, cuando voy a buscar el borrador de este artículo en blogger.com, ¡ha desaparecido! Al parecer, estoy gafado. O a lo mejor se trata de la ley de Murphy: si algo puede salir mal, entonces saldrá mal. Sigamos, por tanto, y vamos a intentar romper tan implacable relación de causalidad.

Uno de los problemas a la hora de intentar establecer una relación causal es el “filtrado selectivo”: no tenemos en cuenta ciertos datos, bien porque no concuerden con nuestra teoría, bien porque, sencillamente, los creamos irrelevantes. Una irrelevancia de este tipo le costó a la NASA un transbordador y siete astronautas.

El 28 de enero de 1986, el transbordador Challenger despegó de Cabo Cañaveral. Dos minutos después, sus piezas dispersas caían al mar entre estelas de humo. Para averiguar las causas del accidente, se reunió una comisión que incluía nombres como Neil Armstrong, Charles “Chuck” Yeager … y el profesor Richard Feynman, un favorito de este blog. En una famosa aparición televisiva, Feynman apuntó a los problemas de elasticidad de un elemento llamado Anillo O, que unía las juntas de los motores de combustible sólido. Según se determinó después, la baja elasticidad del anillo O hizo que dejase escapar gases calientes, causando una enorme explosión. Feynman mostró cómo, tras meter un anillo de goma en agua helada, tardaba unos críticos segundos en recuperar la forma original. Recientemente, Amazings nos recordó la intervención de Feynman en el asunto (he aquí el artículo).

De inmediato surge la pregunta: ¿es que la NASA no estaba al tanto de este problema? Por supuesto que sí, e hicieron multitud de pruebas antes de que volase el primer pájaro. La conclusión de los fabricantes fue que había margen de seguridad. Aunque no todos compartían esta afirmación. Un memorándum interno del fabricante Morton Thiokol, escrito seis meses antes del accidente, afirma que “si no tomamos medidas inmediatas para dedicar un equipo a resolver el problema [de erosión en los anillos O] … corremos el riesgo de perder un vuelo junto con todas las instalaciones de lanzamiento

Richard Feynman fue más contundente con sus palabras: “[El proceso de toma de decisiones fue] una especie de ruleta rusa … [El transbordador] vuela [con erosión en los anillos O] y no pasa nada. Entonces se sugiere que el riesgo no es tan alto para el siguiente vuelo. Podemos relajar un poco los estándares porque nos hemos salido con la nuestra esta vez …

“Salirse con la suya” era algo que aparentemente se derivaba de la siguiente gráfica, en la que se muestra el número de incidentes ocurridos en vuelos de transbordador, como función de la temperatura de los anillos O en el momento del despegue:

[Fuente: Report of the Presidential Commission on the Space Shuttle Challenger Accident, Volumen 1, página 146, Figura 6. Adaptación de Arturo Quirantes]

En esta gráfica hay muy pocos puntos. El que está más a la izquierda muestra tres incidentes a una temperatura de unos 12ºC. Se trató del vuelo STS-51C que efectuó otro transbordador (el Discovery). Hay otro con dos incidentes, a 24ºC (vuelo STS-61A, Challenger). No parece haber una relación entre número de fallos y temperatura, y por eso se pensó que todo iría bien. Pero los expertos cometieron un error fatal. Preocupados por la temperatura cuando había incidentes, se olvidaron de los vuelos en los que no hubo incidentes. Si los añadimos a la gráfica, obtenemos esto:

[Fuente: Report of the Presidential Commission on the Space Shuttle Challenger Accident, Volumen 1, página 146, Figura 7. Adaptación de Arturo Quirantes]

Ahora el panorama cambia radicalmente. La nueva información de que disponemos nos indica que, por debajo de 19ºC, podemos tener problemas. Eso no nos asegura un vuelo feliz (hubo dos incidentes a 24ºC, recuerden). Pero la línea de puntos de cero incidentes nos da una receta bien clara: si bajas de los 19 grados, tendrás problemas. El propio informe de la Comisión del Challenger fue claro: “la consideración de toda la historia de temperatura de lanzamientos indica de que la probabilidad de fallo del anillo O aumenta hasta casi una certidumbre total si la temperatura de la junta es menor de 65ºF [18.3ºC]”

La temperatura de los anillos O del Challenger en el momento de su último despegue fue de dos grados centígrados bajo cero. Una vez hemos establecido que dos sucesos A y B están relacionados entre sí, podemos arriesgarnos y afirmar que A => B, es decir, que A es el agente causante y B es la consecuencia. En el ejemplo del Challenger, creo que está claro: la causa es la baja temperatura, y la consecuencia es la aparición de fallos. No es al revés. Sin embargo, en muchos otros casos no es tan evidente. Una de las cosas que más me hace chirriar los dientes es ver en un medio de comunicación una relación de causalidad cuyo orden es caprichoso. O dicho en otras palabras, ¿qué causa qué? Lo que nos lleva a la primera alternativa.

Alternativa 1: B es la causa y A es la consecuencia.

Pongamos un ejemplo. Digamos que el Partido Famoso (PF) ha obtenido mayoría absoluta en las comunidades más ricas de este país. Un titular de prensa podría decir algo así como “el Partido Famoso gobierna en las comunidades más ricas de España”, con lo que sus dirigentes pueden sacar pecho y presumir de apoyos poderosos e influyentes … y a su tesorero le vendrá muy bien pedir un crédito al banco de la esquina. Sin embargo, el dirigente del PF está que se sale, así que cambia el titular a “las comunidades más ricas de España son aquellas donde gobierna el Partido Famoso.” Con lo que envía el mensaje subliminal de que, en cuanto el PF llega a un gobierno, esa comunidad se vuelve rica y próspera. Como ven, basta con cambiar el orden de los factores para que la relación causa-efecto sugiera algo radicalmente distinto.

No se crean que esto se ve solamente en los casos de manipulación política. Incluso estudios serios caen a veces en esta trampa. Uno de los resultados que más me llamaron la atención en la última encuesta PISA (que examina de modo sistemático y a gran escala los resultados escolares de niños en muchos países) fue una relación entre la puntuación media obtenida por los alumnos en lectura y el número de libros que tenían en casa. Ambas cantidades tienden a crecer, o a decrecer, al unísono. El problema viene cuando hay que escoger una causa. En el Informe PISA podemos leer “la puntuación media obtenida por los alumnos en comprensión lectora se ve influida de modo notable por el número de libros en casa. Cuanto mayor es el número de libros que el alumnado tiene en casa, más alta es la puntuación media que obtiene.” Con eso, el informe ya ha concluido que, si tienes más libros en casa, entonces obtendrás mayor nota en lectura.

Pero no se dan motivos, ni el mecanismo en que esas variables se influyen la una a la otra. ¿Cómo se decide qué es lo que causa qué? ¿Por qué no puede ser al revés? Yo puedo imaginarme lo contrario, esto es, que los niños con mayor puntuación lectora son aquellos a los que más gusta la lectura. Cuanto más te gusta leer, más libros pedirás a tus padres (o incluso te los comprarás tú mismo), y en consecuencia, más libros tendrás en casa. La causa es ahora la consecuencia.

Personalmente, creo que tener más libros en casa no sirve de nada si no te los quieres leer. Tener libros en casa es una condición necesaria, no suficiente, para tener buenas notas en lectura. Sin embargo, los encargados de llevar a cabo las políticas educativas toman estos informes y piensan algo así como “si los niños tienen más libros, entonces sacarán mejores notas en lectura; por lo tanto, compremos más libros a los niños” Dicho y hecho, gastan dinero del presupuesto para comprar más libros (o más ordenadores, pizarras digitales, una hora extra de lectura a la semana) … y luego descubren asombrados que el rendimiento escolar no aumenta. Hay muchos motivos, pero uno de ellos puede ser que la relación causa-efecto no ha sido bien entendida.

La inversión de la relación causa-efecto es asimismo un truco de publicidad muy usado. En este momento hay un anuncion que lo ejemplifica al pelo, pero como no quiero líos legales, voy a usar nombres ficticios. Llamemos Romualdinho a nuestro protagonista publicitario: joven, rico, deportista de élite, sale en televisión un día sí y otro también. Un día, lo vemos en un anuncio televisivo diciendo que, como no le gusta perder, tiene su dinero en el Banco Brando. Una voz en off nos dice: “si es usted como Romualdinho, contrate nuestro nuevo Depósito Interesante del Banco Brando.” A => B.

O, lo que es lo mismo, no B => no A: si usted no contrata el Depósito Interesante, entonces es que no es usted como Romualdinho. ¿Y quién no quisiera ser como él? No hacer caso de su “recomendación” implica darle la espalda a todo lo que él representa: éxito, fama, fortuna. Así que sus seguidores, los que “se identifican con él” caen en la trampa lógica, creyendo que usar su banco, su espuma de afeitar y su coche les acerca un poco más a sus valores.

¿Demasiado falaz para que los clientes piquen? No, a juzgar por los anuncios que vemos todos los días. Constantemente nos vemos asediados por famosos de todo tipo que pretenden hacernos creer en la bondad de ciertos productos y servicios poniendo su fama como garantía. Romualdinho tiene su dinero en el Banco Brando. Robert deNiro nos dice que “el carácter no se vende” en un anuncio de whisky. Bertín Osborne tiene claro con qué jamón no se la juega. Todos, de forma más o menos sutil, intentan convencernos de que, si usamos lo que ellos anuncian, entonces seremos un poco más como ellos. Siempre es el mismo esquema. Si quieres ser como yo, entonces compra lo que estos señores dicen.

Claro que incluso este truco solamente puede usarse con moderación, no vaya a ser que los pardillos acaben sospechando. Es aquí donde aparece en escena un truco más sutil y poderoso. Los publicistas desearían que, en este punto, usted dejase de leer. Pero como veo que no está usted por la labor, bien por usted. Se trata de una segunda alternativa a A => B, a saber:

Alternativa 2. C es la causa, y tanto A como B son las consecuencias.

En este esquema, A y B no están relacionados directamente, sino por vía de una tercera causa. Ahora vamos a fijarnos en el tenista Pepe Total, que anuncia un Tontoyota Quiri. Lo conduce por carretera con una sonrisa de felicidad, lo aparca frente a un restaurante de lujo, lleva a rubias esculturales de un lado para otro. La diferencia con el caso de Romualdinho estriba en la sutileza. En lugar de plantearnos una relación clara estilo “si quieres tener una vida como la de Pepe, entonces tienes que comprarte su coche,” el anuncio se limita a presentarnos dos proposiciones:

A: “Pepe Total tiene una vida envidiable: personalidad, dinero, fama, mujeres, etc.” B: “Pepe Total conduce un Quiri”

… y deja que el espectador saque sus conclusiones. Pero, en el fondo, olvidan el hecho C, que lo origina todo: “Pepe Total es el campeón del mundo de tenis.” Por eso tiene una vida envidiable (ningún problema con eso, se lo ha ganado), y por eso los fabricantes del Tontoyota Quiri lo quieren anunciando su producto. Sin la causa C, los hechos A y B no estarían relacionados en modo alguno. El anunciante ha logrado que el cliente identifique el producto (B) con las cualidades de un hombre respetado (A).

Esta lógica retorcida puede usarse de modo muy perverso. Un conductor misógino podría justificar su actitud hacia las mujeres: “yo no digo nada, PERO cuando las mujeres no conducían las pólizas de seguros eran mucho menos caras” Cuando no existía Internet, las llamadas telefónicas no eran tan caras; cuando las mujeres no votaban, no había guerras mundiales; y antes de que nos obligasen a usar DNI no había armas nucleares. Todo son falacias derivadas de que dos hechos cambien de forma similar por el mero cambio del tiempo.

Eso lo vemos por todos lados. Los políticos ven que cada vez hay más delincuencia, y que cada vez hay más inmigración. Resultado: los inmigrantes son unos delincuentes. La economía iba bien cuando los obreros tenían garantías laborales. Resultado: hay que “flexibilizar” el mercado laboral para volver a los brotes verdes. Hay en este un viejo chiste de científicos. Un biólogo grita a una araña “salta”, y ésta salta. Le quita una pata a la araña, vuelve a gritarle y vuelve a saltar. Así hasta que la araña se queda sin patas. El biólogo grita “salta” y la araña no se mueve. La conclusión del sabio es: si les quitas todas las patas, la araña se vuelve sorda.

Podríamos hacer todo tipo de relaciones tontas pero aparentemente lógicas. Mi favorita, que se hizo famosa hace algún tiempo, es una en la que se relaciona la temperatura media de los océanos con el número global de piratas:

De hacer caso literal a esta gráfica, parecería que los piratas tienen una sensibilidad a la temperatura mayor que la de los corales tropicales. No es que los vayamos a echar de menos, pero podría resultar interesante estudiar los mecanismos que llevan a hombre tan rudos y curtidos al borde de la extinción.

Claro que puede que hayamos equivocado los papeles. La desaparición de los piratas puede no ser la consecuencia del aumento de las temperaturas, ¡sino su causa! De algún modo, los piratas mantenían el equilibro térmico del planeta, y su captura está rompiendo dicho equilibrio. Si queremos luchar contra el calentamiento global, tendríamos que dejar de perseguirlos. ¡Ministra, hay que cancelar la Operación Atalanta! Me imagino a Jack Sparrow (perdón: al capitán Jack Sparrow), encerrado en su celda y perorando con sus captores a través de los barrotes: “no, yo no digo nada, pero cuando los piratas dominábamos los siete mares, no hacía este calor tan insoportable.” Menos mal que su tripulación siempre vuelve; aunque a estas alturas me pregunto si será para liberar a su amado capitán o para recuperar el equilibrio climático planetario.

Por supuesto, hay una causa subyacente a ambos fenómenos: el progreso tecnológico. Gracias a él podemos perseguir a los piratas con mayor eficiencia, y debido a él se están calentando los océanos. O podemos buscar las causas en factores socioeconómicos, demográficos o políticos, que cambian con el tiempo. O vaya usted a saber si hay siquiera relación entre A y B. Lo que nos lleva a la última relación posible entre ambos sucesos:

Alternativa 3: Ninguna de las anteriores

No siempre dos sucesos simultáneos están causados uno por el otro. Si hay alguna relación seria entre el número de piratas y la temperatura media de los océanos, es tan compleja y sutil que será muy difícil encontrarla.

Hace algún tiempo, algo me llamó la atención muy vivamente en un informe que leí sobre el tema (“Las diferencias entre países y regiones en las pruebas PISA” por Julio Carabaña, Catedrático de Sociología de la Universidad Cumplutense de Madrid). Por lo visto, el Congreso de EEUU encargó en los años 60 un informe para justificar la intervención del gobierno federal en las escuelas y complementar los fondos en las escuelas más pobres. Cuál no sería su sorpresa cuando el llamado Informe Coleman concluyó que la relación entre los recursos puestos en juego y la mejora en el aprendizaje resultante eran … cero.

Datos más recientes en España nos muestran asimismo un panorama extraño. Analizando los resultados de las diferentes comunidades, no parece haber una relación entre gasto por alumno y resultado académico. En España, se gasta en promedio unos 3.160 euros por alumno, y la puntuación medida por el informe PISA para los alumnos españoles es de 488 puntos. En La Rioja, se gastan casi lo mismo (3.170€ por alumno), y la puntuación de los alumnos riojanos es de 520; por su parte, Castilla y León obtiene la misma puntuación con un gasto de 3.540 euros por enano. El País Vasco se gasta casi 4.800 euros por niño, pero sólo obtienene una puntuación de 495; mucho mejor lo hacen los navarros, cuyos niños alcanzan 510 puntos gastando 4.240 euros por niño. Y los catalanes, a pesar de quedarse un poco detrás de ellos (491 puntos), lo hacen más eficientemente, ya que sólo invierten 2.840 euros por niño.

Estos datos pueden ser mal esgrimidos por personas interesadas en crear polémica interterritorial (seguro que han oído hablar de más de un caso en los telediarios), pero es algo que sucede lo mismo fuera de nuestras fronteras. Los resultados de los niños de Hungría, España y Alemania son casi idénticos, pero los alemanes gastan por alumno el doble que los húngaros y un 50% más que nosotros. Luxemburgo se gasta ocho veces más que Tailandia, para obtener los mismos resultados. Los estrellas en el informe PISA, los surcoreanos, se gastan algo menos por alumno que los griegos, pero obtienen un resultado casi un 20% superior. Y los Estados Unidos empatan en resultados con los checos … después de gastarse más del doble por alumno.

¿Quiere decir que no hay relación entre gasto por alumno y rendimiento académico? La lógica nos dice que debe haberla. Sin dinero no hay buena escuelas, profesores, aulas o libros. Ningún político en su sano juicio puede mirar los datos anteriores y decidir que lo mejor para aumentar el rendimiento escolar es reducir los presupuestos para educación.

Está claro que no existe una explicación sencilla a esta relación gasto-resultados. Diferencias culturales, nivel de vida de las familias, la ley de los rendimientos decrecientes … nada que se pueda arreglar fácilmente con una explicación sencilla. Así que la próxima vez que oigan algo del tipo “se van a dar ordenadores a los alumnos para que mejoren su rendimiento académico” recuerden que, si hay una relación de ese tipo, es tenue y está oculta bajo un millar de otras causas y relaciones, a cual más compleja.

Todo eso suponiendo que exista esa relación. Desde antes de la Edad de Piedra, el ser humano está acostumbrado, casi obsesionado, con buscar causas a los fenómenos que vemos a nuestro alrededor. Es un mecanismo evolutivo lógico. Si estoy en medio de la sabana y noto que los matorrales se mueven, busco enseguida una causa en mi mente. Del resultado puede depender mi propia vida, especialmente si la causa es un tigre al acecho. Pero si calibras mal la causa, puede ser peor el remedio que la enfermedad. “Los sagitario son gente de fiar” puede parecer una creencia inocua … hasta que descubres que el sagitario en quien depositaste tu confianza y tus ahorros se ha fugado al extranjero con tu dinero.

Establecer buenas relaciones causales es una buena inversión en la propia supervivencia. Haga la prueba. En la próxima pausa publicitaria, o en el telediario, fíjese y verá cuántas relaciones causales ficticias encuentra. O limítese a creerme y confiar en mí, cosa que no le recomiendo. A fin de cuentas, todos saben lo falsos que podemos llegar a ser los libra.

BOE y espía

Los lectores y/o espectadores del libro/film 1984 recordarán cómo el protagonista trabajaba alterando las noticias del pasado. Si Oceania pasa de ser aliado de Asia Oriental a ser su mortal enemigo, un ejército de burócratas volvían a re-escribir revistas y periódicos, hasta que las hemerotecas reflejaba fielmente lo que el gobierno ha dicho.

En la actualidad, Internet se presta a una re-escritura de la historia. Comienza por la historia en minúscula, en la forma de personas que quieren ejercer su “derecho al olvido.” No comparto plenamente la inalienabilidad de ese pretendido derecho, pero entiendo perfectamente que haya gente que desee reescribir su pasado. Quizá esa borrachera que te llevó a la portada de tu diario local hace diez años no es ahora lo que desees que tu jefe encuentre cuando introduzca tu nombre en un buscador. Por no hablar de todos los usuarios de redes sociales, que en un momento dado desean bajarse de la burra, cancelar sus cuentas y hacer borrón y cuenta (nunca mejor dicho) nueva.

Sin embargo, donde nunca pensé que eso sería posible, ni siquiera imaginable, es en el reservorio legal por excelencia: el Boletín Oficial del Estado. Cualquier cosa que va al BOE va a misa. Pero ahora el BOE es electrónico. ¿Hasta qué punto estamos en condiciones de reescribir la Historia?

No estoy acusando a nadie de manipular directamente el BOE, aunque es algo que queda como amenaza futura. Sin embargo, sí pueden atacarse las búsquedas de información que usan el BOE. Verán ustedes, uno de los elementos que suelen tener los sitios web es un archivo llamado robots.txt. En dicho archivo se “instruye” a los buscadores sobre cómo deben comportarse. De ese modo, por ejemplo, mi Universidad puede permitir a Google que indexe sus páginas, pero dejando fuera la información sobre, digamos, el directorio telefónico. Eso tiene muchas ventajas, como la de evitar que los sistemas “araña” revisen una web de arriba abajo en busca de información que luego puedan utilizar como spam. Y es un método usado en muchas, muchas webs. Busque su periódico digital favorito, añada /robots.txt a su dirección web, y vea a quiénes les veta acceso a qué páginas (aparecen tras el término Disallow). Es divertido.

Bien, pues resulta que el BOE tiene uno de tales archivos, que usted mismo puede encontrar en http://boe.es/robots.txt. En él, la web www.boe.es impide la búsqueda de determinadas resoluciones. Eso significa que, si usted busca en google información sobre dichas resoluciones, o sobre su contenido (nombres de particulares o empresas, por ejemplo), no aparecerán. Esto sucede también en el propio buscador del BOE. Es importante recalcar que la información sí está en el BOE digital. No se elimina el contenido, y si usted sabe el día y página, puede ir a tiro fijo; solamente se impide su búsqueda.

Se supone que el motivo es la Agencia Española de Protección de Datos. Cada vez que alguien se les queja, y la AEPD considera que tiene razón, ahí va una entrada más al archivo robots.txt Sin embargo, parece que a los interesados les han hecho un flaco favor. Y es que, en ese archivo, aparece información sobre los elementos del BOE que han sido filtrados, e incluso te ponen la dirección exacta de cada archivo pdf. Así que, tras un buen rato revisándolo, he podido clasificar los elementos filtrados en varias secciones. Me gustaría compartirlas con vosotros, junto con mi opinión personal.

Antes de entrar en harina. El archivo robots.txt cuenta con unas 150 entradas. Salvo dos excepciones (una en 1975 y otra en 1993), todas están comprendidas entre los años 1995 y 2009. Para cada entrada “filtrada selectivamente”, no solamente se bloquea la búsqueda al elemento filtrado, sino también a todos los que comiencen y acaben en esa misma página. Es decir, si en la página 1550 aparece una resolución a filtrar, y luego un decreto se extiende entre la página 1550 y la 1602, dicho decreto también será “fantasma” en un buscador. O como me ha dicho un pajarito, “si el 29 de diciembre (dia que suelen publicarse los presupuestos generales del estado) alguien se queja de una disposicion de ese tipo, hay que excluir el sumario completo, y entonces, los presupuestos de ese año (verdaderamente mucho mas interesantes que las disposiciones de que estamos hablando) ya no son buscables en Google.

En una ocasión pude consultar en EEUU un documento de la CIA sobre España. Algunas páginas estaban censuradas (aparecían en blanco), pero podía determinarse su temática mirando, simplemente, el índice. Este fleco ha sido cubierto aquí. Tampoco encontrarás en Google ni el índice ni el sumario correspondiente al día en cuestión, si haces una búsqueda. Y, repito, tampoco aparecerá si el buscador que se usa es el propio del BOE (que, según me han dicho, han hecho ellos mismos, los muy machotes).

Y ahora, veamos las principales secciones en las que podemos englobar tanta información oculta

1) Sección Indultos. Hay personas que consideran que el haber sido condenado por un delito grave no es razón para aparecer en el BOE, así que cuando les indultan se buscan un abogado para borrar las huellas. A fin de cuentas, si apareces como indultado es porque algo malo habrás hecho antes. He encontrado un total de 47 indultos filtrados en el período 1993-2009, y uno fechado en agosto de 1975, es decir, en época de Franco. No les voy a dar la lista, no vayan a lanzarme a mí los abogados, pero ya saben cómo encontrarlos.

2) Sección Defensa. Algunos de los elementos filtrados incluyen listas de personas (nombre, apellidos, DNI) admitidas, y a veces también excluidas, a la Academia Básica de Suboficiales del Ejército y a centros de formación de la Escala de Oficiales. Curiosamente, también incluye listas de admitidos a plazas de Ordenanza en el Ministerio de Defensa. Lo extraño es que solamente aparece información sobre unos pocos años; y nada sobre los demás cuerpos militares o de inteligencia (ni Oficiales Superiores, ni el CESID o el CNI) [Y sí, ya sé que el CNI no depende de Defensa]. Es decir, la información bloqueada es fragmentada, no hay continuidad.

Entiendo que pueda parecer necesario, por motivos de seguridad. Pero aun así, los procesos de selección de personal del Estado deberían ser abiertos y públicos. Por otro lado, hacer una búsqueda es más cómodo, pero francamente, si yo fuera un terrorista, encontraría cien formas de averiguar en qué BOE se publican. Por ejemplo, mirando robots.txt

Lo que ya no me parece de recibo es que se incluyan algunas resoluciones de Defensa sobre expedientes de lo que ellos denominan eufemísticamente “pagos indebidos.” Y no crean que van a encontrar corruptelas millonarias, sino casos de militares que dejaron las Fuerzas Armadas en junio y les pagaron nómina hasta septimbre. Pecata minuta. Aun así, no está bien que alguien se escude tras la protección de datos para esconder sus vergüenzas, sean del calibre que sean.

3) Sección Guardia Civil e Interior. Consideraciones similares a la anterior. No parece que tengamos derecho a saber, mediante una búsqueda rápida, quién se presenta a plazas de Guardia Civil, o incluso a su Academia. De nuevo, se esconden trapillos internos: dos recursos de miembros de la Benemérita sobre su separación del cuerpo, en un caso, en el propio Tribunal Constitucional (y antes de que me lo preguntéis: no, no se trata del famoso Antonio David).

En los filtrados se han incluido incluso los resultados de concursos para plazas de Ordenanza en el Ministerio de Interior (imagino que será la cobertura perfecta para agentes infiltrados o espías del CNI, porque si no, no lo entiendo), así como los resultados para Vigilantes de Seguridad. No entendí este bloqueo de información sobre algo que, a fin de cuentas, es un vigilante privado en misiones privadas … hasta que vi el epígrafe de “sección escoltas” Ahí sí se entienden los motivos de seguridad. Y digo entender, no estar de acuerdo con.

4) Sección Justicia. Aquí hay de todo, y no esperéis casos sonados ni personalidades famosas:

– Relaciones de aspirantes al Cuerpo de Agentes de la Administración de Justicia, y al de Agentes de la Hacienda Pública

– Sentencias de la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, relativas a personas que obviamente no desean aparecer en la foto. Me pregunto si habrán obligado a los de Aranzadi a expurgar también sus archivos.

– Insolvencia y liquidaciones. Por lo visto, se puede ir a la quiebra, pero mejor que nadie se entere.

– Expedientes sancionadores: Ley de Telecomunicaciones, Marina Mercante, Agencia Española de Protección de Datos, sanciones no tributarias en Cádiz

– Sanción muy grave a cierto empresario poderoso que compró ciertas acciones de cierta empresa aprovechándose de información privilegiada. Si quieren una pista, la empresa tiene un nombre algo musical y afirma tener un gran servicio técnico. Y hasta ahí puedo leer.

– Resoluciones de Tribunal Económico Administrativo, y notificaciones, a cierta empresa con nombre extranjero que a mí me suena a (¡¡presunto!!) chiringuito financiero.

Nuevamente, información inconexa y fragmentada (sólo se bloquea una relación de aspirantes a Agentes de la Hacienda Pública, lo que sólo se entiende si hubiese habido una sola convocatoria desde 1975; lo que dudo que sea el caso).

Y ahora, la parte de cajón de sastre que me parece más divertida.

5) La profesora. Hay una profesora universitaria (llamémosla Carmen) que aparece hasta en cinco ocasiones: nombramientos oficiales, modificaciones de número de registro personal, incluso su participación en una comisión de una plaza. Picado por la curiosidad, la llamé por teléfono. Ella, muy amable, me comentó que era la primera noticia que tenía, que nunca había hecho ninguna acción de protección de datos, y que lo investigaría. ¿Acaso es una víctima colateral? ¿Un error de la Agencia de Protección de Datos? ¿Trabaja en un algoritmo para reventar sistemas criptográficos? ¿No me ha contado la verdad? Creo tener la verdad sobre el caso, pero mejor no os la cuento.

6) Ayudas al estudio. En varias ocasiones, se filtraron resoluciones sobre ayudas y becas al estudio del Ministerio de Educación. Algunas veces, se trata de revocación de dichas becas y re-asignación a otras personas; otras, la lista de extranjeros que consiguieron becas de estudio en España. En al menos tres casos, son beneficiarios de ayudas para cursos de lengua inglesa y francesa en el extranjero. Y en un caso que borda lo kafkiano, ¡incluso la lista de premiados en las Olimpiadas de Matemáticas, Física y Química de 2001! ¿Puede algún alma caritativa explicarme qué necesidad de secreto hay aquí? Yo creía que conseguir un premio en Matemáticas era algo esencialmente bueno y digno de encomio.

7) Ambulancias top secret. En tres ocasiones, tres, aparece en el archivo de filtros la lista de admitidos a oposiciones para plaza de Conductores en las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social. Si no lo entiendo mal, estos son ¡los chóferes de las ambulancias! Ya me sabía el chiste de que los cirujanos llevan máscara para que no puedas identificarlos, ¿pero el conductor de la ambulancia? Sorprendido me hallo.

8) El gasoducto. Sí, se incluye una lista de posibles expropiados en un tendido de un gasoducto. Y no, no creo que el futuro “Gasoducto de transporte secundario Albolote – Pinos Puente” sea de interés estratégico vital. Lo tengo a pocos kilómetros, así que algo se notaría. Pero de momento, ni movimiento de tropas, ni hombres de negro, ni nada de nada.

¿Y qué dicen en el BOE? En un par de artículos en El País y ABC (lo siento, no tengo a mano los enlaces), se afirma que se trata de la Ley de Protección de Datos, en concreto, el derecho de cancelación de tus datos personales. Por ejemplo, en este artículo de Público cuentan la historia de una familia implicada en un delito. Fueron embargados, y años después indultados; y tras una demanda, consiguieron borrar su nombre. O no, porque el cronista de Público ha dado tantos datos que cualquiera podrá encontrar todos los detalles del caso en pocos minutos. Hay quien habla por ahí de conspiranoia. Pero, después de ver los nombres de las personas afectadas (que no me suenan ni por asomo), coincido con los que dicen que es protección de datos y poco más.

Fuentes del propio BOE me aclaran lo siguiente:

– De conspiranoia, nada. Todo viene de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Mi análisis del archivo robots.txt y sus enlaces me hacen estar de acuerdo con ellos.

– El método usado es burdo, ineficaz y rozando la tontería, pero es el que les han impuesto al BOE por parte de la AEPD. El mecanismo suele ser el que sigue. Primero, el particular se queja a Google, quienes le dicen que no pueden hacer nada y que hablen con el BOE. Los del BOE se resisten y los mandan a la AEPD, y son éstos quienes (si se estima conveniente, imagino) ordenan al BOE que añadan una línea al robots.txt. A pesar de no considerar el BOE esta solucion como la más adecuada, ha prevalecido el criterio de la AGPD.

– Usar el método descrito, poniendo una lista de archivos a filtrar ante los buscadores, es en mi opinión tan efectivo como poner un letrero en la caja de las galletas que diga “niños, no se toca, es una caja secreta.” Sin embargo, la AEPD considera que este método es el adecuado para dar respuesta a las reclamaciones de los ciudadanos, y es lo que hay. El método es, usando la expresión de mis fuentes, algo chapucero. No puedo estar más de acuerdo.

Y en eso estamos. El Boletín Oficial del Estado se ve obligado a cumplimentar peticiones que, bajo el paraguas de protección de datos, impide el acceso fácil y libre a cierta información. Conforme pasen los días se plantearán muchas y muy graves preguntas. Como por ejemplo, ¿hasta qué punto la defensa de la privacidad de una persona ha de estar por encima del interés general? Porque, no lo olvidemos, los elementos que se están filtrando son datos públicos, y en algunas ocasiones son publicados en el BOE por mandato judicial. Si la protección de datos impide que sepamos que el señor X ha sido castigado por malversación, robo o estafa, ¿cómo podemos impedir que vuelva a engañar a otros incautos?

Y si pueden bloquear la lista de promociones enteras de guardias civiles, ¿qué garantías tenemos los ciudadanos? Ahora los policías que contralan las manifestaciones están tomando la mala costumbre de ocultar su identidad. Yo mismo, en el 19J de Granada, no vi ni a un solo policía, nacional o local, con su placa, nombre o número encima. Todo lo más, un emblema cosido.

Hasta ahora, Orwell ha dado en el clavo con todo lo demás. ¿De verdad creéis que el Ministerio de la Verdad está tan lejos?

luna azul

Hace pocos días, tuvimos la oportunidad de disfrutar de un eclipse de luna. Durante un par de horas, la sombra de la Tierra envuelve a su satélite en su totalidad. En la fase de totalidad, la luna es escasamente visible. Esperando una luna negra, o cuando menos gris oscuro, quizá a más de uno le sorprendiese la tonalidad marrón-rojiza que presentaba nuestro satélite.

Eso se debe a la presencia de partículas en suspensión atmosférica. Cuando la Luna o el Sol se encuentran muy bajos en el horizonte, suelen presentar una coloración rojiza. En esos momentos, sus rayos atraviesan una cantidad mayor de partículas de diverso tipo: humo de incendios, polvo de cuencas desérticas, sales marinas del océano. Dependiendo del gusto de cada uno, puede resultar una visión muy poética … o no. Una vez, mi esposa me preguntó por el origen de esa hermosa capa de color marrón que se veía en el horizonte. Tuve la torpeza de responderle la verdad. No ha vuelto a preguntarme más sobre Física.

Cuando la Tierra se ha visto sacudida por erupciones volcánicas, el efecto de luna o sol rojos es perceptible incluso cuando éstos se encuentran lejos del horizonte. Últimamente no salimos de sustos, y cuando un volcán se duerme en Islandia, otro se despierta en Sudamérica. Las partículas grandes se depositan rápidamente en el suelo, pero las más pequeñas, inferiores en tamaño a una micra, llegan hasta las capas altas de la atmósfera, donde pueden permanecer meses o incluso años. Si son lo bastante pequeñas, entra en acción la llamada dispersión de Rayleigh, cuyo resultado es una mayor difusión de la luz en longitudes de onda cortas a favor de las de onda larga. Dicho en román paladino: la luz azul se dispersa en otras direcciones, y la que alcanza nuestros ojos tiene una mayor proporción de luz roja. Por eso vemos atardeceres rojos y cielos azules.

Sin embargo, en ocasiones la situación es justo la opuesta: la luz roja se hace a un lado, haciendo que sol y luna adquieran un hermoso color azul.

Una de las primeras referencias sobre este fenómeno proviene del historiador romano Plutarco. El año 44 antes de Cristo, una erupción del volcán Etna cubrió el cielo de Roma con tonalidades rojas. Al cabo de cierto tiempo, el polvo de la atmósfera se sedimentó y pudo verse claramente un sol azul. En diversas ocasiones se observaron asimismo soles azulados, debidos a erupciones volcánicas. El acontecimiento más espectacular, ampliamente documentado, tuvo lugar en 1883, con motivo de la erupción del volcán Krakatoa. Las crónicas de la época nos dicen que el sol se veía de color azul.

Más extraño aún fue el suceso del Cotopaxi en 1880: la erupción de ese volcán permitió ver brevemente un impresionante sol verde. Digno de la mejor película de ciencia-ficción.

En época más reciente, una serie de grandes incendios forestales en Alberta (Canadá) en septiembre de 1950 originó un sol azul, claramente visible no solamente en Norteamérica, sino en Irlanda e Inglaterra, donde las partículas de humo llegaron unos días después.

Y el 19 de abril de 1991, un grupo de científicos a bordo de un avión de observación de la NASA tuvieron la fortuna de observar y fotografiar un sol azul sobre Nuevo México (EEUU)

Sol azul a través de una capa de aerosol, visto desde un avión DC-8 de la NASA (Fuente: “Observation of a blue sun over New Mexico, U.S.A., on 19 april 1991″ Atmospheric Environment v.28. nº4, 621-630, 1994)

La luna azul es un fenómeno extraordinario. Para que suceda, ha de darse un conjunto de condiciones muy específicas. Las partículas responsables, presentes en la atmósfera en cantidad suficiente, han de ser casi monodispersas, es decir, deben tener todas un tamaño similar, y que éste oscile entre 0.5 y 1 micras de radio. También han de ser partículas poco absorbentes. Como lo habitual es que los aerosoles atmosféricos tengan un rango de tamaños muy amplio, estas circunstancias no suelen darse. Pero cuando sucede, es un espectáculo digno de verse. O eso dicen.

Asociar una luna azul a fenómenos infrecuentes es algo muy arraigado en la tradición anglosajona. Hay en Estados Unidos un dicho al respecto: cuando algo pasa “de higos a brevas”, allí dicen que pasa una vez cada luna azul (“once in a blue moon”). Hace algunos años leí un divertido cuento corto de ciencia-ficción llamado Luna Azulada, donde su autora Connie Willis narraba las desventuras de varios personajes cuyas vidas cambiaban por la aparición de una luna azul.

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de la balada Blue Moon (Luna Azul), escrita en 1934, que nos narra las penas de un hombre desventurado en amores, triste y melancólico. Todo un ejemplo del mejor blues:

Blue Moon / you saw me standing alone /without a dream in my heart /without a love of my own…

Referencias:

H.C. van de Hulst, “Light Scattering by Small Particles”. Dover Publications Inc. Nyeva York 1957

H. Horvath, G. Metzig, O. Preining y R. F. Pueschel,”Observation of a blue sun over New Mexico, U.S.A., on 19 april 1991″ Atmospheric Environment V.28. nº4, 621-630, 1994

William M Porch, “Blue moons and large fires” Applied Optics, V.28, nº10, p.1778-1784, 1989

William M.Porch, David S. Ensor, Robert J. Charlson, Jost Heintzenberg ,”Blue moon: is this a property of background aerosol?”. Applied Optics V.12 nº1, pp. 34-36, 1973

Revista Amazings

Como quizá sepáis, además de gamberrear en este blog hago doblete en Amazings, una web sobre temas de ciencia y divulgación. A lo tonto, nos hemos juntado un buen conjunto de piezas, escribiendo de todo y disfrutando con ello.

Ahora llega Amazings, la revista. Damos el salto de la web al papel, justo lo contrario de lo que hace todo el mundo. Y, para seguir nadando contracorriente, nos autoeditamos a estilo crowfunding, igual que la peli del cosmonauta.

La revista tendrá un coste de 9 euros. Parece mucho para una revista. Pero pensad en lo que obtenéis:

– Una revista con cien páginas, cien, rellenas por las mejores plumas del condado

Ni un sólo anuncio publicitario. Buena ciencia de la primera página a la última.

Gastos de envío incluidos. Te la llevan calentita a tu casa.

– Con descuento si te suscribes al pack de 10 ejemplares (sale a 8 euros por cada)

– Si vives fuera de territorio español, no te preocupes, te llegará estés donde estés (salvo en la Estación Espacial Internacional, de momento). Algo más cara, eso sí, pero seguro que no te sorprendo con ello.

Podéis ver la lista de firmantes del primer número, y suscribiros, en este enlace. Yo no salgo, pero si soy bueno me sacan en el segundo número.

Como la edición es tipo crowfunding, hace falta un número mínimo de apoyos, por lo menos 16.000 euros en suscripciones. ¿Difícil? Bueno, digámoslo así: en el momento de escribir estas líneas, ya ha obtenido el 7% de esa cantidad ¡y no han pasado tres horas!

Pues eso, que no se me dan bien las sutilezas, así que ¡a comprar la revista ya!

coche de profe friki

Hace un par de días, alguien que conozco preguntó a un grupo de amigos si conocíamos a algún profesor que hiciera enunciados de preguntas “frikis” en sus exámenes. En esto, un pajarito se acordó de una anécdota que conté una vez frente a unas cervecitas. En efecto, este que escribe está algo poseído por el lado friki de la fuerza. A veces, animo un poquillo las preguntas de mis exámenes para darles vidilla, y que los alumnos no se asusten demasiado.

Por ejemplo, el año pasado, cuando España aún no estaba clasificada ni en semifinales del Mundial de fútbol de Sudáfrica, escribí un examen con una pregunta sobre tiro parabólico que comenzaba: “Tras ganar el Mundial, Villa viaja a Dubai para filmar un anuncio en el Burj Dubai, el edificio más alto del mundo…” La buena fortuna hizo que mi problema fuese premonitorio, y entre eso y el pulpito Paul, copa del mundo a la saca.

Bien, pues resulta que en el curso 2009/10, en plena vena de “Física de Película”, me puse a preparar el primer parcial para mis alumnos de la asignatura Física (Licenciatura en Química, Universidad de Granada), y se me ocurrió hacer una pregunta de examen sobre Mecánica. Y no se me ocurrió nada mejor que esto:

Se encuentra usted en mitad de un lago helado, cuya superficie tiene un coeficiente de rozamiento cero. Dispone de una bolsa con los siguientes objetos: una bolsa de arena para gatos, una Coca-Cola de litro y medio, un muelle, un edredón, seis latas de atún, una caña de pescar, un pavo congelado y un iPhone con cobertura. ¿Cómo se las ingeniaría para llegar a la orilla del lago? A más respuestas, mayor calificación.

Evidentemente, quería que me hablasen de la conservación del momento lineal, la fuerza de acción y la de reacción, y todo eso. Pero deliberadamente les dejé que pusieran la imaginación a trabajar, y algunos le metieron el turbo y hasta el óxido nitroso.

Estas son algunas de las respuestas más originales que me dieron mis alumnos:

– Llamo al 112 para que me rescate. Un helicóptero me saca con una escalera – Pongo el edredón en el hielo, me subo encima (o me pongo debajo de mí, es lo mismo) y empiezo a lanzar cosas en la dirección contraria a la que quiero ir (lógicamente la orilla más cercana). Todo objeto que aplique una fuerza sobre otro, a su vez éste le aplica una fuerza igual pero de sentido contrario

– Derramo poco a poco la Coca-Cola para que se congele, justo encima derramo más para que siga congelándose; el objetivo es “crear” una pared o columna en la que me pueda empujar sin rozamiento, de un solo empujón ejerceré una fuerza que me dé velocidad, que será constante al no haber rozamiento

– Derramo la Coca-Cola y pongo el pie encima antes de que se congele, esto me dejará sujeto al hielo, si imprimo mucha fuerza hacia atrás (sin llegar a romperlo en la aceleración) y luego tiro fuerte para romper el hielo, con la fuerza restante llegaré a la orilla. [juega con el rozamiento dinámico y el estático]

– Echo arena para gatos en la Coca-Cola y la derramo en el hielo, al congelarse obtendría una superficie que gracias a la arena es una superficie antideslizante, cojo carrerilla en ésta y me deslizo por la superficie de rozamiento cero, pues como dice la primera ley un cuerpo no sometido a fuerzas externas se mantiene en reposo o movimiento rectilíneo uniforme

– Cojo el pavo congelado, lo coloco en el hielo y le echo Coca-Cola para que al congelarse quede bien fijo al suelo. Luego me empujo en él, y como no hay rozamiento con el suelo, por la primera ley llegaré a la orilla

– Hago que uno de los extremos del muelle se quede pegado al suelo de la misma manera, con Coca-Cola en el hielo, estiro el muelle en una dirección (siempre sujetándolo) y yo me moveré en la contraria, lo estiro hacia mí y yo iré hacia el punto en el que lo pegué, si lo hago varias veces como en un columpio, y al tener suficiente velocidad justo encima del punto de sujeción, lo suelto, por el principio mencionado yo llegaré a la costa

– Con Coca-Cola pego los dos extremos del muelle cual portería en el hielo, pongo el edredón en el suelo y me tumbo encima para no pasar frío, cojo el pollo y lo lanzo contra el centro del muelle, como todo objeto que ejerce una fuerza sobre otro éste le aplica una fuerza igual pero de sentido contrario, yo me dirigiré hacia la orilla, cuando llegue el pavo que ha rebotado en el muelle, yo estaré preparando una hoguera para fines sospechosos

– Con la caña de pescar, un poco de arte y paciencia en los intentos, enredo el sedal en alguna rama y, con cuidado, voy recogiendo el sedal, sólo que en vez de venir este a mí, yo voy a él, y como las ramas están en los árboles de la costa, yo llego a la costa

– Con el iPhone llamo a alguno de mi grupo de expedición/excursión, y le digo que venga al lago y que tome carrerilla y se deslice por la superficie hacia mí, y que me coja, para salir los dos; como nos cogeremos, el choque se puede considerar completamente deformable [inelástico], y gracias a la física, llegaremos al otro lado del que partió el compañero

– Cojo una lata de atún, me aseguro de que se quede bien sujeta al hilo de la caña y agarro el atún, lo lanzo a la orilla y con la caña en mano espero a que llegue algún animal que atraído por e olor coja la lata y se la lleve, tirando de mí por el hilo que sujeta la caña a la lata

– Usaría el pavo congelado como trineo

– Se podría crear una superficie con rozamiento, en la que sí es posible desplazarse, echando arena y caminando sobre ella hasta la orilla

– Podría agitar con fuerza la botella de Coca-Cola y abrirla de repente en horizontal. El líquido saliendo bruscamente empujaría la botella, y con ella a la persona, que se desplazaría en sentido contrario al de salida del líquido

– Como no hay rozamiento, se conserva el momento lineal. Así, al lanzar la persona los objetos en sentido opuesto a la orilla, aumenta la velocidad de ese objeto, y por tanto la de la persona también ha de aumentar, pero en sentido opuesto (hacia la orilla)

– Podría desplazarme sobre el edredón, soplando en dirección contraria a la que quiero ir

– Llamaría a mi primo a que viniera a la orilla del río en el que estoy y me lance una cuerda a la que agarrarme y que tire, al no haber rozamiento una mínima fuerza me hará desplazarme y al llegar a la orilla mi velocidad disminuye puesto que ahí sí hay rozamiento

– Si en la orilla hay algo a lo que agarrarme, usaríamos la caña de pescar para agarrarse a él y sólo tendríamos que tirar (subidos en el colchón)

– Se podrían usar las latas a modo de patines, atándonoslas con hilo de pescar. Y como en el lago no hay rozamiento sólo habría que empujar el colchón en dirección contraria a la orilla

– Chocarme contra el muelle con la bolsa de arena en las manos y soltarlo después del choque

– Con las seis latas de atún haría unos patines, los utilizaría como cuchillas más bien, y para que tengan un poco de peso o equilibrarlas las llenaría con la arena para gatos, y con el muelle agarraría bien fuerte las cuchillas a mis zapatos. El edredón lo utilizaría como abrigo durante el trayecto. La caña de pescar también la utilizaría para impulsarme, y en cuanto al pavo y la Coca-Cola, las guardaría de momento como reserva

– Vaciaría dos latas de atún, clavaría los bordes metálicos en el suelo de hielo y con ese punto de apoyo me impulsaría

¿Y a usted, lector? ¿Se le ocurre alguna?

Homeopatía lista

Siguiendo la reciente moda de engañar (presuntamente) a la gente con (presuntos) procedimientos médicos y luego (presuntamente) amenazar al que les saca los colores, hoy tenemos el muy revelador caso de blogdefarmacia.com

En enero de este año, el blog Criando cuervos publicó un artículo sobre las enfermedades infecciosas y la homeopatía. Concretamente, se centró en una web llamada Blog de Farmacia, a los que reprochaba su, digamos, ligereza. En este artículo, Blog de Farmacia comienza afirmando que:

Aunque la eficacia de los remedios homeopáticos como profilácticos en varias enfermedades no ha sido probada en muchos de ellos por estudios controlados ni datos estadísticos, los homeópatas han usado estos remedios a través de 200 años para prevenir dichas patologías de manera satisfactoria. Por tanto su eficacia puede ser aceptada sobre la base de su experiencia.

Es decir, no se ha demostrado que sirve, pero yo digo que sirve. A continuación, el anónimo autor (el artículo no está firmado) da una lista de enfermedades que se pueden curar mediante homeopatía, entre las que se cuentan, pásmense, señores: el ántrax, la varicela, el cólera, la difteria, la malaria, el sarampión, la polio, el tifus, la meningitis ¡y hasta la viruela! No, no es un chiste por mi parte (no soy tan buen humorista).

Criando Cuervos no se quedó callado, y afirmó en este artículo, entre otras cosas, lo siguiente:

“Blog de Farmacia no es un blog en el que se presta ayuda o información por un farmacéutico. No hay en ninguna parte el número de colegiado de ningún farmacéutico titulado. No aparece el nombre de quien lo gestiona ni en dicha web ni en su pagina de Facebook. Tan solo recurriendo a la información de whois del dominio aparece registrado a nombre de un tal “Luis Rios Alvarez” asociada a una dirección física del proveedor de hosting “OVH” en Francia y una dirección de correo notablemente falsa. Muy posiblemente un servicio chapucero del hosting para ocultar los datos del verdadero titular. La única intención de “Blog de Farmacia” es publicitar mediante artículos de dudosa calidad científica los productos que se venden en las farmacias pero que no son medicamentos. Con una ética cuando menos dudosa y por supuesto a la vista de este absurdo artículo sobre utilidades homeopáticas para tratar enfermedades como la tuberculosis, se puede asegurar sin miedo que esto es una engañifa.”

La reacción de Blog de Farmacia ha sido amenazar a Criando Cuervos con una denuncia por revelación de secretos y difamación si no retiran el post. A esto, solamente tengo que decir dos palabras: Efecto Streisand.. Y, puestos a ser útil, voy a aprovechar que hoy es mi cumpleaños y me voy a dar un gustazo. Señores, señoras: bienvenidos al apasionante mundo de Blog de Farmacia ¿QUÉ ES blogdefarmacia.com? Si uno tecleawww.blogdefarmacia.com en su navegador, o entra en su twitter, se encuentra con algo que parece profesional. Imágenes de personas en bata blanca, con estetoscopios al cuello y cara de estar muy preocupados por la salud de uno. En la web principal, se pueden ver artículos sobre meditación, propiedades naturales de ciertas flores, risoterapia, homeopatía, ya se hacen ustedes una idea. Incluye una cuenta de twitter, página de facebook y una larga lista de enlaces, algunos anuncios comerciales, otros con referencias a webs de intercambio de enlaces (un viejo truco para hinchar artificiamente las estadísticas). Una buena parte de sus artículos se dedican a temas homeopáticos. Curiosamente, apenas incluye enlaces a temas de medicina, farmacia u homeopatía. Hasta aquí, todo parece correcto. ¿QUIÉN ES blogdefarmacia.com? Llama la atención que en ninguna parte de blogdefarmacia.com aparezca información alguna sobre quiénes son, dónde están o a qué se dedican. Sin embargo, podemos buscar esa información. Uno de los puntos con los que blogdefarmacia.com pretende denunciar a Criando Cuervos es por “revelación de secretos”, que en el Artículo 197.2 del Código Penal, castiga con hasta cuatro años de cárcel a quien

“para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento … sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero”

Específicamente, blogdefarmacia estima que hacer una búsqueda WHOIS es revelación de secretos. Para los no iniciados, whois es un servicio de Internet que muestra los datos de la persona o empresa que ha registrado un dominio de Internet. Una búsqueda WHOIS de blogdefarmacia.com es algo tan sencillo, público y legal como hacer clic en http://www.whois.net/whois/blogdefarmacia.com. Criando Cuervos lo hico, y el resultado es el siguiente:

Domain name: blogdefarmacia.com
Registrant:
  Rios Alvarez Luis
  blogdefarmacia.com, office #2410755
  c/o OwO, BP80157
  59053, Roubaix Cedex 1
  FR
  +33.899701761+33.899701761
  9da5p01zntacuwyitgvs@y.o-w-o.info
Administrative Contact:
  Rios Alvarez Luis
  blogdefarmacia.com, office #2410755
  c/o OwO, BP80157
  59053, Roubaix Cedex 1
  FR
  +33.899701761+33.899701761
  wg2n7r91xkhp4y4ndeee@j.o-w-o.info
Technical Contact:
  Rios Alvarez Luis
  blogdefarmacia.com, office #2410755
  c/o OwO, BP80157
  59053, Roubaix Cedex 1
  FR
  +33.899701761+33.899701761
  wg2n7r91xkhp4y4

Considerando que las búsquedas en WHOIS son libres y no precisan autorización (están prohibidos los usos de spam, lo que no es el caso aquí), y que no son datos personales ni familiares, no parece que el Código Penal se aplique así. De modo que sigamos adelante.

Como pueden ver, un tal Luis Ríos Álvarez es el responsable de la web. Dos cosas deben hacernos sospechar de que aquí falla algo. Lo primero, que los datos sobre teléfono y email de contactos están claramente falseados. Eso puede achacarse a un exceso de celo a la hora de preservar su intimidad frente a spammers, concedido. Pero el segundo elemento de sospecha es que ninguno de esos datos aparece en su blog. Y eso es manifiestamente ilegal. La LSSI, en su artículo 10, especifica claramente que todos los proveedores de servicios deben incluir su nombre o denominación social; residencia o domicilio, dirección de correo electrónico, y otros datos para poder contactar con el proveedor. Además, si es el caso, hay que incluir otros datos como inscripción en el Registro Mercantil, datos de su actividad profesional (como título académico, datos de su Colegio Profesional, normas profesionales, NIF, etc). Es posible que el creador de blogdefarmacia.com crea estar al margen de ello. Técnicamente, no venden nada de forma explícita, limitándose (en su caso) a hacer que la gente mire en la dirección que a él le interesa. Vale. Pero sí incluyen publicidad y enlaces en su web. Eso les convierte en “servicio de la sociedad de la información” (ya que, aunque proporcionan información y artículos gratuitamente, constituyen una actividad económica). Por supuesto, si resulta que obtiene beneficios de la venta de productos (no ya de su publicidad), tendríamos un serio … ejem … digamos conflicto de intereses. Y no sirve de excusa el hecho de que el dominio blogdefarmacia.com esté registrado en Francia, como parecen indicarnos los datos de WHOIS.

¿CUÁLES SON LOS AMIGOS DE blogdefarmacia.com? Nada mejor que un googleado rápido para obtener más información. Por supuesto, puede que haya más de una persona con el nombre del titular de blogdefarmacia.com. Pero resulta significativo que el primer resultado al introducir “Luis Ríos Álvarez” en Google sea www.farmacia-internacional.net, la web de una farmacia ubicada en Barcelona (c/Consll de Cent 312, esquina Paseo de Gracia, 08007 Barcelona). WHOIS no nos da más información aquí. Si se pasan por su sección de enlaces, volverán a encontrarse con mil y un links no relacionados en absoluto con medicina o farmacia, sino diseñados para obtener un máximo de hits. Ese procedimiento no es ilegal, pero sí poco serio para una web de una farmacia. Lo que sí parece (presuntamente) ilegal es que carece de muchos de los datos exigidos por la LSSI: ni inscripción en el Registro Mercantil, ni régimen de autorización administrativa previa, ni datos del colegio profesional, ni título académico, número de colegiado, normas profesionales, NIF, códigos de conducta, nada. Francamente, si yo fuese el consejero legal de esa farmacia, dormiría mal. Podríamos pensar que ese Luis Ríos Álvarez no es el de blogdefarmacia.com. De hecho, su nombre no aparece en ningún lugar de farmacia-intarnacional.net. Pero resulta curioso que la búsqueda en Google nos trae otra web sobre farmacia: www.caudalie-farmacia.com/ En esta web aparece el mismo logotipo que en la anterior, además de referirse a la misma farmacia. Como curiosidad, en su parte inferior, junto al copyright, aparece un “Designed by Farmacia” con un enlace apuntando a sí mismo … exactamente igual que en la web blogdefarmacia.com (allí aparece “Powered by Farmacia”). Sigamos jugando con Google. En la web saludenred.com aparece referenciada la página blogdefarmacia.com, donde aparece Luis Ríos Álvarez como autor. Su blog queda descrito como “blog escrito por farmaceútico experto en atención farmacéutica. Artículos sobre salud, productos naturales y dietética.”

Otro más: en los foros de emagister, biomanantial y gratisblog se desarrollaron debates sobre la graviola, una planta con supuestas propiedades medicinales. El 25 de julio de 2010, Luis Ríos Álvarez entra en los tres foros (y unos días más tarde, en otros) para indicar una web que contiene más información sobre la graviola: www.graviola.es. ¿Adivinan quién había registrado el dominio www.graviola.es dos meses antes? Un tal Luis Ríos Álvarez (lrios@farmacia-internacional.net como contacto administrativo, luisr1000@yahoo.es como contacto técnico). En www.graviola.es se incluyen enlaces a blogdefarmacia.com y a hierbamedicinal.es. ¿De quién es hierbamedicinal.es? De un tal Luis Ríos Álvarez, y además está hecha con la misma plantilla que graviola.es (vale, le ha cambiado el color). Miro los enlaces de hiebamedicinal.es … vean lo que me encuentro:

www.sacaleches.net Incluye algunos artículos de blogdefarmacia.com, entre los que se encuentran perlas como La acupuntora te puede ayudar en el embarazo, utilizar el sacaleches en el trabajo o cómo elegir un humidificador para nuestro bebé. No se molesten en buscar la menor información sobre la web o su autor, no hay mi tanto así. Eso sí, encontrarán muchos artículos sobre las extraordinarias ventajas de una marca concreta de sacaleches (precio incluído), cuyo nombre no les voy a decir porque no me da la gana hacerles publicidad gratuita. – www.irribadorbucal.com. Propietario: Luis Álvarez Ríos (con e-mail y teléfono falsos en WHOIS, como parece ser su costumbre). Consejos sobre salud bucal, cómo prevenir la caries … y dos secciones sobre irrigadores bucales. No los vende explícitamente, pero da todo tipo de detalles sobre ellos.

No les voy a decir más sobre el señor Ríos. Aunque bastan diez minutos en Google para conocer su dirección, su vida y sus aficiones, no voy a hacer revelación de datos personales. Ni falta que hace para lo que nos ocupa. Creo que ha quedado bien claro a estas alturas que existe un farmacéutico en Barcelona, tentantivamente identificado como Luis Ríos Álvarez, que tiene al menos cuatro dominios relativos a la difusión, publicidad y venta de productos medicinales, farmacéuticos y/o homeopáticos (www.hierbamedicinal.es, graviola.es, sacaleches.net, irrigadorbucal.es), y que además parece dirigir la web blogdefarmacia.com, con un contenido homeopático muy discutible y sin apenas cumplir ningún artículo de la LSSI. Hasta aquí mis opioniones. En cuanto a lo que queráis hacer con mis palabras y mi post, ahí van mis advertencias: No aceptaré responsabilidad alguna por los comentarios de los visitantes; así que no se molesten en publicar comentarios injuriosos o ilegales con la única finalidad de precipitar o facilitar una demanda por injurias y calumnias, porque no les va a servir. De hecho, me reservo la facultad de utilizar los datos de vuestros mensajes en la forma que mejor estime conveniente. Si me apoyáis, por favor, guardad las formas. Incluir injurias o insultos solamente me perjudicará. Si acaso, os sugiero expresiones del tipo “cáspita” o “presunto malandro,”

No aceptaré ninguna notificación por este conducto. Ya saben, hay mucha gentuza que se hace pasar por quien no es. Reclamaciones por escrito, firmadas, selladas … y con todas sus consecuencias. Y si alguien quiere asustarme, que se lo piense bien. Tengo abogados en mi familia, y me las he visto en tribunales con gente más dura que usted. Gracias a todos por vuestra atención. Podéis reproducir libremente este artículo, citando autor y procedencia