Bomba H

Cuando Hiroshima y Nagasaki quedaron arrasadas por las bombas atómicas, el mundo no le prestó mayor atención. Otras ciudades como Dresde o Tokio habían sufrido bombardeos igual de devastadores, y después de cinco años de feroz guerra fueron sólo una cadena más en el eslabón. En la posguerra, sin embargo, quedó claro que la nueva arma cambiaba el panorama futuro de la guerra. Ya no sería necesario enviar un millar de aviones para bombardear una ciudad o una región industrial, ya que con un solo avión bastaría; y con los nuevos cohetes intercontinentales en desarrollo, ni eso.

A pesar de los horrores que nos causa Hiroshima, un hecho a tener en cuenta es que, si bien esas armas podían borrar del mapa una ciudad de tamaño medio, ni siquiera esos engendros nucleares podían destruir del todo una gran ciudad como Nueva York o Moscú. El rendimiento de las bombas atómicas de uranio y plutonio era limitado, y aunque producirían graves daños al centro de una gran ciudad harían falta varias de ellas para destruir toda una región metropolitana o una cuenta industrial.

Llegó entonces la bomba de hidrógeno. Mucha gente la considera como una bomba atómica más gorda, pero es mucho más que eso. Significó un salto cualitativo de varios órdenes de magnitud. Una bomba de hidrógeno es a una bomba atómica lo que una bomba atómica es a una bomba convencional. La bomba Zar, detonada por la URSS, fue tan potente que siguen habiendo dudas sobre su rendimiento real, pero su potencia explosiva se cifra en varios miles de veces la de la bomba de Hiroshima.

Prácticamente no hay límite al poder destructor de una bomba de hidrógeno, y por eso en los años cincuenta y sesenta se desarrollaron bombas enormes, capaces de destruir la ciudad más grande. También podían destruir objetivos militares endurecidos como los silos de misiles enemigos a pesar de que la precisión de las armas nucleares era bastante pobre. Con una potencia semejante, ya no importaba que la bomba errase el blanco en cinco kilómetros.

Con el tiempo la tecnología mejoró y las bombas dejaron de crecer en potencia. Los motivos son sencillos de entender. El aumento en la precisión de los misiles y el uso de la tecnología de ojivas múltiples (MIRV) hicieron innecesario el uso de bombas grandes para batir los objetivos. En el caso de un bombardeo sobre una región extensa, digamos una concentración de cuarteles en un valle, es más eficaz enviar una bomba pequeña hacia cada cuartel que un único y gran pepino para barrerlo todo. O bien podríamos lanzar ojivas MIRV a la periferia de una ciudad para destruir los objetivos militares circundantes (aeropuertos, base navales, arsenales) sin atacar la cuidad en sí.

Pero incluso para el bombardeo sobre una ciudad es preferible usar varias bombas pequeñas que una grande, y el motivo es matemático: factor de escala. Cuando cambia el tamaño de un objeto, algunas propiedades varían de forma diferente a otras. El ejemplo típico es el de las patas de un animal. Si un científico loco aumentase diez veces el tamaño de una hormiga tendría un bicho con una volumen mil veces mayor pero sus patas tendrían una superficie de contacto sólo cien veces mayor, por lo que acabaría cayendo a tierra bajo su propio peso.

Supongamos en primera aproximación que el efecto de un arma nuclear es devastar un cierto volumen de espacio, de modo que ese volumen es aproximadamente proporcional a la potencia explosiva. Eso significa que el radio de destrucción es proporcional a la raíz cúbica de la potencia, y la superficie destruida es proporcional la potencia elevada a la potencia 2/3. Es decir, si la potencia se duplica el radio letal sólo se hace (2)^(2/3) = 1,26 veces mayor, y la superficie destruida aumenta en un factor (2)^(2/3)=1,6.

Supongamos que el Kremlin construye una bomba nuclear de un megatón, capaz de destruirlo todo en 10 kilómetros de radio. Eso nos daría un área de 314 kilómetros cuadrado. Ahora tomemos un arma de veinte megatones. El nuevo radio letal sería de 10 km * (20)^(1/3) = 27 kilómetros. La superficie destruida sería de 314*(20)^(2/3) = 2.314 kilómetros cuadrado.

Sin embargo, esa misma destrucción se lograría usando 2.314/314 = 7 (y pico) bombas de un megatón. Y ahí está el detalle. Siete bombas de un megatón producen el mismo efecto destructivo que una de veinte megatones, así que la realidad de los números se impone. Además de las diversas ventajas propiamente militares, resulta que las bombas nucleares de gran tamaño sólo son un desperdicio de material en lo que respecta a sus resultados si las comparamos con armas pequeñas.

Por eso la evolución de las armas nucleares ha sido la misma en todos los países que la poseen. Primero, la bomba atómica; luego, la de hidrógeno; después aumentamos la precisión de los misiles y los dotamos de ojivas múltiples; finalmente reducimos su potencia hasta el punto en que pueden destruir los objetivos asignados (como búnkeres y silos protegidos). En ocasiones, por ejemplo para fijar los límites de los arsenales en los tratados de limitación de armamento nuclear, se tenía en cuenta no tanto la potencia explosiva como el llamado “megatonaje equivalente,” igual a la potencia explosiva elevada a la potencia 2/3, que es una medida de los efectos destructores.

En la actualidad las ojivas norteamericanas W87 de sus misiles ICBM tienen una potencia de unos 500 kilotones, y las W88 de los submarinos Trident II son aún menores, inferiores a los 100 kilotones, en tanto que los rusos tienen ojivas de similar rendimiento (500-800 kilotones para sus ICBM, 50-100 para los SLBM). El arsenal nuclear mundial sigue siendo terrorífico, pero ha decaído mucho en término de ojivas activas y de potencia explosiva. Los factores de escala tienen su parte del mérito.

Cazafantasmas

Como ochentero de pro, Cazafantasnas me parece una de las películas más representativas del cine de los 80 en término de originalidad, banda sonora y personajes interesantes. La premisa es original: un grupo de científicos expertos en lo paranormal hacen un equipo para eliminar fantasmas. Al contrario que en otros films sobre fantasmas, en esta ocasión las armas no son encantamientos o pociones sino ciencia y tecnología. Los investigadores desarrollan herramientas para detectar a los fantasmas, los atacan con colisionadores a positrones y los almacenan en dispositivos mecánicos.

El reparto es de primera y nos pone el certifrikómetro al límite de la escala. Tenemos al doctor Peter Venkman, el caradura líder de equipo, interpretado por Bill Murray, a quien vimos en otras frikadas como Atrapado en el Tiempo (por cierto, propongo una somanta de collejas a quienquiera que se le ocurrió cambiar el título original de El Día de la Marmota) y que luego se interpretó a sí mismo en la desternillante Bienvenidos a Zombieland. El doctor Raymond Stantz, alegre y amistoso, viene de la mano del actor Dan Aykroyd, quien también apareció en Mi Novia es una Extraterrestre con la explosiva Kim Basinger. Egon Spengler, el cerebro de los cazafantasmas, es el típico científico medio chiflado al que da vida Harold Ramis (quien, por cierto, también dirigió Atrapado en el Tiempo).

Rick Moranis, que da vida a uno de los personajes secundarios, es de sobra conocido por películas como Cariño he Encogido a los Niños, Los Picapiedra y Spaceballs (que ya certifiké en su momento). Por su parte, parece que a William Atherton, el burócrata de la EPA, le cayó bien el papel de malote estúpido, ya que lo repitió en Escuela de Genios y en dos pelís de la serie Jungla de Cristal. ¿Y cómo podríamos olvidarnos de ella? Me refiero al contrapunto femenino Dana Barrett, interpretado por la enorme Sigourney Weaver, la reina del universo Alien… quien también protagonizó otra película: Héroes fuera de Órbita, otra película certifrikada.

Puede que lo que voy a decir a continuación te resulte sorprendente, lector, pero resulta que Cazafantasmas (y a partir de ahora me refiero al clásico de 1984) es en mi opinión una de las mejores películas para mostrar el funcionamiento de la ciencia. Es una de la que utilizo en mi proyecto Física de Película en clase, y con el tiempo he ido descubriendo cada vez más ejemplos sobre el método científico. No sólo me refiero a violaciones de las leyes de Newton o a electromagnetismo, sino a apartados relacionados con el método científico que no suelen mencionarse en las carreras de ciencias.

Lo que voy a esbozar a continuación son algunos de los elementos que aumentan el frikivalor de esa película. Algunos los extraeré de mi último libro si no les importa. ¿Listos? Pues adelante, y no os importe cruzar los rayos.

Mediciones en ciencia. La ciencia es sobre todo cuantitativa, lo que implica poder realizar medidas de cantidades observables. En Cazafantasmas los investigadores hablan de velocidades de ionización y de valencias psicoquinéticas, realizan grabaciones con lentes ultravioleta, recogen muestras y se entusiasman cuando logran efectuar contacto físico con los entes ectoplásmicos (vamos, cuando un fantasma moquea al doctor Peter Venkman). Como resultado, los investigadores concluyen que podrían zurrarles (espiritualmente hablando), y a partir de ahí pasar a cazar fantasmas es sólo cuestión de tiempo.

Ojo con los charlatanes. En una de las primeras escenas, Venkman efectúa un experimento de clarividencia con dos estudiantes, quienes han de averiguar el dibujo de una carta oculta. Uno de los dos estudiantes, una chica rubia y guapa, saca una puntuación muy alta, lo que aparentemente sorprende al investigador. Por supuesto, esa sorpresa no es tal, y el espectador es testigo de cómo Venkman falsea el experimento para impresionar a la chica.

No es de extrañar que el decano les eche a patadas de la Universidad. Aunque en la película aparece como el típico burócrata corto de miras y de escasa imaginación, lo cierto es que está cumpliendo con su responsabilidad oficial: “creemos que el propósito de la Ciencia es el de servir a la Humanidad, y usted parece considerar la Ciencia como una forma de embaucar, de engañar.” En este caso los charlatanes acaban teniendo razón, pero por desgracia no suele ser el caso, y en el mundo real suelen ser gente que se beneficia de la ignorancia ajena en su propio beneficio. Quienes me hayan seguido en mi blog sabrán de mi repugna a usar la Universidad como coladero de charlatanes, así que ojalá hubiera más decanos como ese en nuestro sistema académico, capaces de tomar decisiones difíciles sin esconder la cabeza bajo el ala.

La navaja de Occam. Llegada la hora de establecer hipótesis, los cazafantasmas recurren al principio conocido como navaja de Occam, según el cual la explicación más verosímil suele ser la más sencilla. Un burócrata federal se niega a creer la teoría de los fantasmas, y en su lugar ofrece una explicación alternativa en base a gases neuroquímicos que provocan alucinaciones; es decir, para él los cazafantasmas no son más que un hatajo de timadores.

Se trata de una conjetura plausible, y a tenor de la cantidad de pseuocientíficos que proliferan en el mundo real suena como la explicación más plausible en un primer momento. Para su desgracia, la hipótesis de los fantasmas se mantiene. La evidencia observacional es, sencillamente, demasiado amplia para descartarla: los fantasmas proliferan por toda la ciudad, el jefe de bomberos es incapaz de explicarlos en base a humos y luces, la policía no encuentra pruebas de fraude y los testimonios expertos se acumulan. Y es que la navaja de Occam constituye un buen punto de partida, pero sólo eso, y como toda hipótesis ha de someterse al peso de las pruebas o ser descartada.

Los fantasmas nos ofrecen ejemplos adicionales de la navaja de Occam. Al comienzo del film suceden hechos extraños en la biblioteca pública de la ciudad. En el sótano se ha formado una pila de libros amontonados de forma perfecta. Uno de los cazafantasmas lo interpreta como suceso paranormal, pero el doctor Venkman saca a relucir la navaja (la de Occam) y sarcásticamente replica “tienes razón, ningún ser humano amontonaría los libros así.

Cuestiona todo. Cuando Dana Barrett (Sigourney Weaver) acude a los cazafantasmas se encuentra con un riguroso interrogatorio. Algo molesta, se queja “claro que digo la verdad, ¿quién demonios iba a inventar una historia como esa”, a lo que Venkman responde “algunos quieren llamar la atención, otros no son más que chalados que pasan por aquí y entran.” ¿No están hartos de oír testimonios milagrosos? Yo sí, la verdad. Es bueno recordar que, sea una curación o una observación de ovnis, los testigos son humanos y tienen muchos motivos para falsear la verdad: ignorancia, miedo, codicia, afán de notoriedad; no importa lo majo que parezca quien nos esté hablando, queremos poder verificarlo. Por mucho que los propios cazafantasmas salgan anunciándose por televisión diciendo “nosotros sí le vamos a creer,” no darán un paso sin verificarlo.

Busca referencias. Cuando los cazafantasmas se pusieron a trabajar en el caso Barrett, enseguida acudieron a fuentes bibliográficas, catálogos y demás. ¿Qué su piso parece que está encantado? Pues se van al registro público, consiguen los planos e investigan la vida y milagros del arquitecto del edificio.

Apóyate en analogías. La ciencia utiliza mucho las analogías para poder explicar sucesos complejos en base a comparaciones más simples y conocidos. El modelo del átomo planetario, en el que los electrones giran en torno a un núcleo atómico como los planetas en torno al Sol, es sencillo y fácil de entender; también es incorrecto (el modelo cuántico real es más complejo), pero a pesar de ello se sigue utilizando como primera aproximación. En la actualidad la hipótesis más utilizada en física teórica se denomina “teoría de cuerdas,” y su nombre ya resulta lo bastante descriptivo.

La analogía permite al doctor Spengler explicar al cazafantasmas recién llegado los acontecimientos sucedidos en Nueva York durante los últimos días, en los que la frecuencia de los avistamientos espectrales ha aumentado sin control. Forzado a cuantificar su afirmación de que se aproxima algo grande, Spengler usa una analogía:

Digamos que este bizcochito representa la cantidad normal de energía psicoquinética en el área de Nueva York. Según la muestra recogida esta mañana, el bizcochito sería de doce metros de largo y pesaría unos 250 kilos

– Ley de inercia. Pocas veces se presta la atención debida a la primera ley de Newton, esa que esencialmente nos dice lo que pasa cuando no pasa nada. Los chicos del mono gris se enzarzan en una lucha por atrapar su primer fantasma en un salón de un hotel. En un momento dado necesitan hacer sitio para colocar su trampa antifantasmas, y para ello necesitan apartar las mesas. El doctor Venkman se acerca a una de las mesas, primorosamente decoradas, la mira e interrumpe a sus compañeros para satisfacer un anhelo. “Siempre he querido hacer esto,” dice mientras retira el mantel de un tirón. ¿El resultado? “¡Las flores no se han caído!” Estrictamente hablando el experimento no ha sido totalmente exitoso ya que algunos vasos se han volcado; pero podemos ver claramente cómo el mantel ha dejado en pie algunos de los elementos puestos en la mesa.

Algo tiene el agua cuando la bendicen, y algo tiene Cazafantasmas para que siga siendo buena. Otra cosa es la secuela Cazafantasmas 2 (1989), que por desgracia quedó muy por debajo de la original. Para eso me quedo con la nueva Cazafantasmas (2016). A pesar de lo mucho que se le ha criticado creo que es una digna sucesora y que está bastante bien llevada; y eso lo dice alguien que, por lo general, suele renegar de secuelas, remakes y demás variantes del género “saquemos más pasta a esta idea.” Cierto que no está a la altura de la original, pero ya sabíamos de antemano que no lo estaría por un sencillo motivo: la original es insuperable. Y por eso le concedo la máxima calificación de frikismo, algo que sólo había hecho con Godzilla y Blade Runner.

Y ahora vuelve a verla, y como dije en el último Naukas Bilbao: no pasa nada si cruzáis los rayos, pero nunca dejéis que se os crucen los cables. Porque si eso sucede, ¿a quién vas a llamar?

Nota de calidad certifrikada: 10

Odile Fernández

Nuevamente los charlatanes entran en la UGR. Esta vez usan una puerta diferente.

Habitualmente las pseudociencias se cuelan en las instituciones universitarias mediante cátedras o cursos de todo tipo. Hemos visto intentos de entrar por la puerta principal, bien mediante cátedras (ver caso Boiron-UniZAR), bien por medio de cursos conjuntos co-organizados en centros de estudios o fundaciones universitarias (ej. Reiki-URJC). Yo ya he visto en mi Universidad una charla de antitransgénicos y he tenido un curso de verano con todo tipo de buenrrolloterapias. En ese último caso la Rectora estaba recién llegada en su puesto, y a pesar de algunas manifestaciones de apoyo a la homeopatía que hizo durante su campaña electoral, acordé concederle el beneficio de la duda.

Ahora volvemos a las andadas. El motivo es la impartición de una charla de Odile Fernández titulada “Mi vivencia ante el cáncer: alimentación y estilo de vida”, prevista para mañana jueves 23 de marzo en el Aula Magna de la antigua Facultad de Medicina.

No voy a extenderme en explicaciones, así que me limitaré a copypastear de una de mis anteriores entradas de blog:

“Odile Fernández [es] una médico que vive y trabaja en Granada. Fernández sobrevivió a un cáncer (de ovario tipo IV) en 2010. Dependiendo de dónde lea usted, ella afirma que su curación fue obra de la quimio y la alimentación, un milagro muy currado o influyó todo. El caso es que, tras beneficiarse de los procedimientos de la ciencia médica convencional, atribuye su salvación… a la alimentación. Al menos, esa es la idea que lleva años vendiendo. Literalmente vendiendo. No sólo aboga por una alimentación sana para reducir el riesgo de cáncer (lo que es lógico y razonable) sino que afirma que sus recetas anticáncer son útiles incluso cuando ya se ha contraído la dolencia: “Mi deseo es que [mis recetas] te ayuden si tienes cáncer o alguna otra enfermedad relacionada con la alimentación,” afirma ella misma en la web que publicita sus libros anticáncer.”

En efecto, su planteamiento básico es que la alimentación permite curarte un cáncer cuando ya lo has contraído. Si le interesa puede ampliar información en estas entradas de Scientia, Qué Mal puede Hacer, Lista de la Vergüenza, esmateria, Magonia, Hablando de Ciencia… y puede seguir usted googleando todo lo que quiera.

¿Quién le ha abierto la puerta a Odile Fernández en la UGR? Pues un Proyecto de Innovación Docente llamado PID Madrasa. Está compuesto por profesores de diversos departamentos universitarios (Historia de la Ciencia y Anatomía Patológica, Medicina, Antropología Social y otros) y pretende “instaurar una pedagogía innovadora con enfoque multidisciplinar para reflexionar sobre la construcción de saberes desde la diversidad de formas de pensamiento y de las expresiones cotidianas en torno a la salud y la enfermedad.” Se presentan con la idea de “explorar las narrativas contemporáneas sobre la salud y la enfermedad, adentrándonos en los espacios corales donde las voces y los discursos se encuentran, se encrespan o se complementan.”

Suena muy bonito, muy holístico y todo eso, y en principio no parece haber problema. Por eso me llamó la atención que alguien se escudase en un PID para traer a Odile Fernández a dar una charla, sobre todo cuando ella misma se presenta con palabras como estas:

El tratar el cáncer de manera holística combinando quimioterapia con alimentación y afrontando la enfermedad de una forma positiva obraron el milagro. El problema del cáncer de ovario es el alto riesgo de recidiva, así que aquí sigo, nutriendo mi mente y mi cuerpo para que el cáncer y yo nos hayamos despedido para siempre. Me siento feliz, plena de salud y he vuelto a ser madre.”

El PID Madrasa, por su parte, lo justifica como un “un coloquio compartido entre la comunidad universitaria y la ciudadanía en torno a la cuestión del autocuidado de base vivencial y el activismo ante la enfermedad

Como ya digo, me llevo muy bien con los de Innovación Docente y por eso, hace algunos días, les advertí del problema de dejar a alguien como Odile Fernández hablar en un aula universitaria, con el beneplácito implícito de la UGR; con copia para la Rectora y otros interesados. Me respondieron que no procedía la cancelación del curso, y se apoyaron en un curioso tecnicismo: como la presentación de la charla afirma que “se abordará el cáncer “de manera holística combinando quimioterapia con alimentación,” Innovación Docente considera que la alimentación no se establece como sustitutivo de los tratamientos médicos sino como algo que ayuda; así pues, el curso no se cancela.

Lo que estaría bien si fuese verdad, porque la propia Odile Fernández afirma que el cáncer se cura con una alimentación adecuada; el truco de “combinando” es el mismo que el de utiliza la llamada medicina integrativa (o complementaria), según el cual la medicina alternativa cura junto con la tradicional. De ese modo, si el paciente se cura lo hará gracias a la terapia alternativa, y si muere lo hará a pesar de la terapia alternativa.

Por su parte, el Rectorado ha echado balones fuera con argumentos semejantes. Según la respuesta que recoge el diario IDEAL, el PID Madrasa se aprobó siguiendo los procedimientos habituales, y tiene un informe favorable de la DEVA (Dirección de Evaluación y Acreditación de la Agencia Andaluza del Conocimiento), así que ellos no son nadie para prohibir la charla: “desde el momento en el que la actividad cuenta con el respaldo de un proyecto de innovación docente y de los departamentos firmantes, son éstos los responsables de sus contenidos

Para que la cosa quede clara: yo mismo he participado en siete PIDs, seis como coordinador. He sufrido las evaluaciones de la ANECA, y creo que puedo redactar un PID con los ojos cerrados. Y en efecto, se puede hacer un proyecto holístico, chachipiruli y todo eso, así que no dudo de que Madrasa esté debidamente autorizado. Eso no está bajo discusión. Lo que se debate es la conveniencia de que alguien como Odile Fernández entre en escena, imparta una de sus charlas de buen rollo y se haga publicidad gratuita para vender más libros. Es como si yo aprovechase mi último proyecto (en el que uso Twitter como herramienta docente) para enviar mensajes sobre el último vuelo Carrero Blanco. Seguro que la Universidad no le gustaría ni pizca. Pues esto es lo mismo.

Hace tan sólo una semanas, la UGR cambió su logotipo corporativo, incluido el “pollo” que nos representa. Lástima que no hayan cambiado otros hábitos como el de esconder la cabeza bajo el ala y eludir responsabilidades. Al final el Rectorado no interviene, Innovación Docente no interviene y nadie remotamente interesado en que la Universidad de Granada sea un centro de excelencia académica interviene. Sólo estamos unos pocos, trabajando en nuestro tiempo libre por hacer que la excelencia sea algo más que palabras en un papel. Vale.

Penny y Leonard 1

[The Big Bang Theory, episodio 8×22 “La graduación de la transmisión”]

…sabéis, he escrito todo un discurso sobre cómo el instituto te prepara y es un sitio maravilloso, pero yo lo odiaba. Puede que el instituto sea genial si tienes esta cara

Penny y Leonard 2

pero yo sentía como que no existía en ese instituto. Y ahora que lo pienso, me imagino que muchos sentís lo mismo, así que lo que resta de mi discurso va por los chicos invisibles.

Puede que no encajes, o puede que seas el niño más bajito del instituto, o el más pesado, o el más raro, puede que vayas a graduarte y nunca hayas besado a una chica. Por cierto, [yo] a los 19, y Geraldine Coco, dondequiera que estés ¡gracias!

Puede que no tengas amigos, pero ¿sabes qué? ¡No pasa nada! Mientras todos los chicos populares están por ahí haciendo… bueno, no se qué hacían, porque nunca me llevaban. Lo que digo es que, al dedicar tanto tiempo a estar solo montando ordenadores, o ensayando con el chelo, lo que haces es convertirte en alguien interesante. Y cuando la gente por fin se fije en ti se encontrarán con alguien más guay de lo que se creían.

Y para aquellos que sí habéis sido populares en el instituto: se acabó, lo siento.

Gracias, y enhorabuena.

Rayos cósmicos

En el último episodio de Cosmos (2014), Neil deGrasse Tyson nos contó cómo el físico austríaco Victor Hess buscó rayos cósmicos en un globo a comienzos del siglo XX. La idea era determinar si se debilitaban conforme aumentaba la distancia al suelo. Hess sospechaba que venía del exterior de la Tierra, y en efecto descubrió que a cinco kilómetros de altura los rayos cósmicos eran más intensos. No podía provenir del Sol porque la intensidad era la misma de día que de noche, y Hess incluso hizo un ascenso durante un eclipse solar. La fuente era mucho más lejana de lo que se pensaba.

Ahora sabemos algo más. Para empezar, los rayos cósmicos no son rayos, en el sentido de que no son energía como las ondas electromagnéticas. En realidad, son partículas, fundamentalmente núcleos de hidrógeno y helio, así como electrones, positrones y otros bichos. También creemos que los rayos cósmicos se generan en las supernovas, si bien hay otras posibles fuentes como ciertos núcleos galácticos activos e incluso algunas llamaradas solares. Y poco más sabemos.

Hay diversos problemas observacionales que impiden obtener más información sobre las fuentes de los rayos cósmicos. En primer lugar, cuando atraviesan la atmósfera terrestre crean un montón de partículas que se esparcen en múltiples direcciones, así que debemos ir al espacio para obtener información más fiable. En segundo lugar, es necesario diseñar un instrumento especial de detección, ya que no se trata de ondas electromagnéticas y los observatorios orbitales habituales no sirven. En tercer lugar, los rayos cósmicos tienen una energía enorme, lo que obliga a ponerse las pilas a la hora de fabricar un detector.

Para solventar esos problemillas la NASA lanzó en junio de 2008 el observatorio Fermi. Orbitando a unos 500 kilómetros de altitud, dispone de diversos instrumentos para captar rayos gamma de alta energía, y el llamado LAT (Large Area Telescope) puede asimismo procesar los electrones y positrones procedentes de rayos cósmicos.

En 2010 se publicaron los primeros resultados, y la conclusión era que el origen de los rayos cósmicos era… desconocido. En realidad no resultaba sorprendente, ya que los rayos cósmicos son partículas cargadas eléctricamente y los campos magnéticos que pululan por la Galaxia cambian su trayectoria. Después de recorrer miles de años-luz (bueno, en realidad una cantidad desconocida de años-luz), un rayo cósmico puede tomar prácticamente cualquier dirección. Eso significa que, al detectarlos, podrían venir de cualquier lugar.

Se esperaba que ese “cualquier lugar” no fuese literal y que al menos hubiese algo de anisotropía en el cielo, esto es, que algunas regiones fuesen más brillantes que otras. Quizá una supernova cercana esté lanzando grandes cantidades de rayos cósmicos, y en tal caso la zona del cielo donde está ubicada se vería más brillante. Algo podríamos sacar, como cuando oyes un trueno y no puedes determinar su origen pero al menos sabes por dónde suena.

Los resultados de 2010 son inconcluyentes, indicando que si hay alguna diferencia entre una región y otra en la dirección aparente de los rayos cósmicos, sería del orden de un uno por ciento o menos. Por supuesto, esto no queda así. El equipo LAT/Fermi se ha pasado los últimos siete años recogiendo más información, y recientemente han publicado sus nuevos resultados. Después de tanto tiempo recogiendo rayos cósmicos era de esperar obtener algún resultado. Bueno, pues lo que es obtener, lo han obtenido. El resultado es: cero. Seguimos sin saber de dónde vienen.

Dicen que es más fácil publicar un “paper” con resultado positivo que negativo, y no conozco a muchos colegas que se contenten con afirmar que no han visto nada y punto. Tampoco los medios de comunicación parecen haberse apercibido de la importancia de informar sobre un resultado negativo, y una búsqueda en Google muestra el mismo texto por todos lados, correspondiente a un artículo de Ars Technica.

A pesar de todo, un resultado negativo sigue siendo valioso, y cuando no hay pues no hay. Y es que la ciencia no es como en las películas. El gran descubrimiento no aparece en dos días ni lo realiza un científico en la soledad de su laboratorio. Al contrario, el reciente artículo de 2017 contiene casi un centenar de firmas. Tres de ellos son españoles: Andrea Caliandro, Daniela Hadasch y Diego Torres, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC).

Es posible que futuras mediciones puedan aclarar esta cuestión, igual que hubo que esperar a COBE, Planck y WMAP para detectar fluctuaciones en la radiación cósmica de microondas. Mientras tanto, habrá que seguir tarareando la vieja canción de U2:

I have climbed the highest mountains…

but I still haven´t found / what I´m looking for

but I still haven´t found / what I´m looking for

Tijn

Este año me había propuesto ser más saganiano. Me ha durado poco.

Con “saganiano” me refiero a que deseo seguir siendo beligerante en las cosas que creo sin dejarme llevar por consideraciones personales, prejuicios o ataques ad hominem. En eso quiero seguir el estilo de Carl Sagan, quien durante su vida luchó sin parar por defender y popularizar sus ideas, pero siempre atacando al pecado y no al pecador. ¿Vieron en Cosmos cómo ridiculizaba la idea de las abducciones alienígenas o los horóscopos? Daba datos, argumentaba, opinaba, pero ni por un momento se paraba a tirarle los trastos a la cabeza a nadie, por mucho que lo mereciese.

Esa meta es la que deseo para mí. No sé si lo conseguiré, porque a veces resulta muy difícil no caer en la trampa del cerebro reptiliano. Hoy me he visto contra las cuerdas por una noticia que me trae de los nervios. Un señor llamado George Dvorsky acaba de publicar en Gizmodo un artículo donde denigra la elección de la Unión Astronómica Internacional para designar algunos planetas extrasolares. Al igual que hace un par de años, cuando Cervantes dio su nombre a una estrella, la UAI ha hecho un concurso y se han escogido algunos nombres por votación popular para bautizar algunos de los llamados planetas enanos en nuestro sistema solar (cuerpos demasiado grandes para ser considerados asteroides pero que no llegan a planeta).

El problema ha sido que Dvorsky no está nada de acuerdo con la elección, y fruto de ello fue el post titulado “Estos pobres planetas son el motivo por el que no debería permitirse a Internet bautizar planetas.” Vale que Starry Bunnies no es precisamente el planeta que al capitán Kirk le gustaría visitar en el futuro (y el hecho es que no fue escogido), pero Dvorsky dispara con bala contra nombres como Thunder Bay o –y esto es lo que nos duele- Miguel Hernández. Sí, amigo lector, Miguel Hernández es el nombre asignado al astro que antes sólo era conocido como (6138) 1991 JH1.

Es evidente que Dvorsky no se ha preocupado en averiguar qué o quién es Miguel Hernández para merecer el honor de un planetoide (FYI). Tampoco parece saber qué es un Brevardastro, un Jubelmatt o un Javiergorosabel. Para que conste, Javier Gorosabel fue un astrofísico español fallecido en 2015 y fue propuesto por el Planetario de Pamplona.

Algunos de los nombres, como los dos españoles, se refieren a personalidades famosas, en tanto que otros homenajean localidades o entidades. Por si usted desea saber el origen de dichos nombres, aquí van los significados oficiales (que Dvorsky enlazó en su post y olvidó mencionar).

Brevardastro: Brevard es un condado de Florida que incluye el Centro Espacial Kennedy. Nombre sugerido por la Sociedad Astronómica de Brevard (Brevard-Astro).

Mayuboshi: Mayu=ceja, boshi=estrella. Basado en un poema japonés.

Singto: En honor de Singto Pukahuta, astrónomo y educador tailandés fallecido en 2007.

Hubelmatt: Nombre de una escuela donde se ubica un observatorio usado por la Sociedad Astronómica de Lucerna, Suiza.

Royaldutchastro: Referencia a la Real (Royal) Asociación Holandesa (Dutch) de Meteorología y Astronomía (Astro).

Kamagari: Observatorio astronómico de la prefectura de Hiroshima (Japón)

Miguelhernández (cito literalmente): Miguel Hernández (1910–1942) fue un poeta que luchó por la paz y la República durante la Guerra Civil Española. Fue encarcelado en diversos campos fascistas de prisioneros hasta su muerte durante lo más álgido de la represión. Su nombre cayó en el olvido hasta el colapso de la dictadura franquista, cuando sus obras y poemas fueron redescubiertos.

Tantawi: Astrónomo egipcio del siglo XIX

Andréseloy: Astrónomo y divulgador científico mejicano

Fécamp: Pueblo de Normandía (Francia) con una abadía histórica

Kagura: Baile teatral sintoísta tradicional de Japón

Javiergorosabel (cito literalmente): Astrónomo español y divulgador nacido en Euskadi.

Bernardbowen: Australiano. Fundador del Centro Internacional de Investigación en Radio Astronomía

Franzthaler: Escritor italiano, superviviente de Dachau y Hersbruck

Medhia: Región marroquí rica en recursos naturales y especies de pájaros. Significa “regalo”

Kodai: Por Kodai Fukushima, fundador del club estudiantil Libertyer.

Thunder Bay: Por la ciudad homónima junto al Lago Superior, en Canadá

Además de ello, la misma circular de la UAI bautiza varios planetas enanos en honor a personas tan diversas como un historiador, un médico, un pianista de jazz, el escritor Robert Louis Stevenson, un campeón olímpico y un astrónomo; sin olvidar al planetoide Tijn, bautizado por el niño holandés Tijn Kolsteren (el chico de la foto de portada), quien a la edad de seis años, y tras haberle sido diagnosticado un tumor cerebral, recaudó más de dos millones de euros para la Cruz Roja en 2016.

Lamento que el señor Dvorsky no considere estos nombres lo bastante dignos para bautizar objetos de nuestro Sistema Solar, pero el caso es que los dioses griegos no dan para más. Por mi parte sólo puedo decir que si un bisnieto mío acaba pisando la superficie de Miguelhernandez no podría sentirme más orgulloso.

Y ahora, permítanme que les deje para ver un episodio de Cosmos. Necesito recuperar la armonía.

Sheldon y Ami

Hoy damos visibilidad al Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Es posible que creas que no lo necesitan, pero yo no opino así. La sociedad en la que vivimos ejerce una enorme presión sobre las mujeres para que no se dediquen a nada interesante, y amparados en la igualdad ante la ley nos vamos creyendo que realmente todos tenemos las mismas oportunidades. No es así, y hace poco escribí un post (Las matemáticas no son para mujeres) cuyos comentarios dan fe de la polémica que rodea este tema.

Alguien dijo incluso que “cuando una mujer ha hecho un descubrimiento relevante se le ha dado el Nobel,” y citan dos casos, los de Marie Curie y Maria Goeppert-Mayer. Lo cierto es que, según ese estándar, las mujeres son unas absolutas inútiles, ya que a lo largo de la historia un total de 47 mujeres han sido premiadas con el Nobel frente a 833 hombres. Curie y Goeppert-Mayer son las dos únicas mujeres que ganaron un premio Nobel de Física (en 1903 y 1963, respectivamente), y encima han pasado a su historia con sus apellidos de casada.

Me resulta particularmente preocupante el uso y abuso de Marie Curie (vale, Sklodowska) como ejemplo de que las mujeres pueden ser científicas. En primer lugar, no hay más que leer su biografía para descubrir las penalidades que sufrió en todos los ámbitos, entre el rechazo de rechazo de la comunidad masculina y soportando durísimas condiciones de trabajo. Si ese es el ejemplo que queremos que sigan las futuras científicas, no nos sorprenda que luego que prefieran ser princesas o diseñadoras de moda; que una cosa es dar ejemplo de superación y otra transmitir el mensaje de que, como quieras ser científica, chica, lo llevarás realmente crudo.

En segundo lugar, hay que tener cuidado con poner a una gran figura como ejemplo a seguir. Sí, todos los físicos sueñan con ser el nuevo Albert Einstein, igual que los actores sueñan con ser el nuevo Cary Grant o los periodistas con ser el nuevo Émile Zola, pero ¿acaso es bueno poner el listón tan alto? Siempre que alguien me escribe para pedirme consejo (por lo general, un adolescente a las puertas de la Universidad), me añade de dice casi invariable que “no soy un genio pero me gusta estudiar” o que “no sé si estaré a la altura.” El Síndrome del Impostor asusta mucho, y hay que tener cuidado con cómo motivamos.

En relación al ejemplo de Marie Curie me preocupa que, de tanto centrarnos en él, parece que sea un caso único e irrepetible. Sí, descubrió dos elementos químicos y un tercero lleva su nombre, ganó dos premios Nobel y es una leyenda, pero ¿qué probabilidades hay de que suceda de nuevo? Decir a las jóvenes que pueden ser científicas porque ahí está el ejemplo de Marie Curie me suena igual que decirle a la gente que la lotería les hará millonarios. Sí, es posible, pero también puede que no, y en tal caso es bueno que tengas un plan B.

De igual modo, chica, puede que seas la futura Marie Curie, pero muy probablemente va a ser que no. ¿Y sabes qué? Que no pasa nada. El mundo necesita físicas, biólogas, matemáticas, ingenieras, médicas. Algunas serán extraordinarias, otras serán buenas y otras normales y corrientes, pero entre todas contribuiréis a mantener la sociedad en movimiento. Sólo necesitáis saber dos cosas: una, que puedes ser científica como tu compañero masculino; dos, que si quieres serlo, no hay nada más hermoso (bueno, puede que sí, pero yo soy científico y en eso no soy nada objetivo).

Sigue tu camino y deja tranquila a Marie Curie. Ella fue ella, tú eres tú. Eso lo importante.

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Mujer matemática

Hace unos días se estrenó la película Figuras Ocultas, en la que se contaba la aportación de las mujeres al programa espacial norteamericano. Resulta triste que en los años 60 las mujeres se considerasen tan poco importantes que su colaboración en el programa espacial fuese ninguneado. Más triste resulta lo poco que hemos progresado en algunos aspectos.

Cierto, ahora nos preocupa más el papel de la mujer en los campos de la ciencia y tecnología, nos posicionamos, desarrollamos iniciativas, examinamos el problema, proponemos soluciones, cuotas, acciones de discriminación positiva. Eso y nada es lo mismo, al menos hasta que nos metamos en la cabeza que la mujer no es algo raro, algo especial, algo que cuidamos con cariño no vaya a ser que se rompa. Ser mujer debería ser tan irrelevante como ser zurdo o andaluz, pero el hecho es que la condición de hombre es la situación por defecto (que dicen los informáticos) en nuestra sociedad.

Hoy me he encontrado con un ejemplo de ello. Marta Macho-Stadler, matemática en la Universidad de País Vasco, ha comentado el asunto en Tribuna Feminista, y yo me he enterado gracias a un tuit de la matemática Clara Grima (Gracias a las dos). Resulta que la editorial RBA acaba de lanzar una nueva colección llamada Genios de las matemáticas. Los puritas del lenguaje políticamente correcto seguro que querrían rebautizarla como “genios y genias de las matemáticas” pero pueden ahorrarse el femenino plural porque solamente hay una mujer en el lote. Una colección anunciada bajo el lema de que “las matemáticas han marcado el paso del progreso humano” solamente tiene a una mujer (Emily Noether) entre sus sesenta títulos.

Entiendo que la mayoría de matemáticos conocidos a través de la Historia han sido tradicionalmente hombres, pero aun así la elección de la editorial me desconcierta. ¿De verdad piensan que Ada Lovelace o Sophie German no están a la altura de Brouwer o Fibonacci? ¿Apolonio es más relevante que Hipatia? ¿Y qué sentido tiene incluir nombres como Maxwell o Huygens, que a despecho de sus contribuciones matemáticas han entrado en la Historia como eminentes físicos?

Cuando leí el artículo de la profesora Macho se me quedó un cierto regusto de “esto lo he visto yo antes.” Ya lo he recordado y os lo voy a contar. Hace un tiempo, RBA me contrató para escribir un libro dentro de su colección Un Paseo por el Cosmos. Al final fueron dos libros (Espacio-tiempo Cuántico y Exoplanetas). Mientras estaba yo en faena, alguien de la editorial me solicitó ideas para hacer otras colecciones. Tuve cuatro ideas, y la número tres es la que llamé “Mujeres en la Ciencia.” Lo justifiqué de la siguiente forma:

La mujer ha realizado contribuciones relevantes a todos los niveles pero se las ha ocultado o minimizado a lo largo de la Historia. La ciencia no es una excepción. Muchas mujeres han contribuido al conocimiento científico, y pocas de ellas han alcanzado el grado de notoriedad otorgado a sus colegas masculinos. Un estudio de sus vidas y obras permite no sólo hacerles justicia sino también explicar y describir campos enteros del saber, sean matemáticas, biología o física

Por si acaso alguien pensaba que no habría tantas mujeres científicas en campos variados de la ciencia, incluí una veintena de ejemplos representativos: Marie Curie (Radiactividad), Lise Meitner (Fisión nuclear), Vera Rubin (Astrofísica – Galaxias y materia oscura), Henrietta Swan Leavitt (Astrofísica – expansión del Universo), Jocelyn Bell Burner (Astrofísica – púlsares), Chien-Shiung Wu (Física nuclear), Maria Goeppert-Mayer (Física nuclear), Rosalind Franklin (Estructura del ADN), Jane Goodall (Primatología), Dian Fossey (Primatología y antropología), Hipatia (Matemáticas), Marie-Sophie Germain (Teoría de Números), Ada Lovelace (Computación), Grace Murray Hopper (Computación), Emmy Noether (Matemáticas), Florence Nightingale (Enfermería), Mary Leakey (Antropología), Rita-Levi Montalcini (Neurobiología), Margaret Mead (Antropología), Barbara McClintock (Genética), Lisa Randall (Cosmología)… y estos son los primeros nombres que se me pasaron por la cabeza.

La idea fue considerada y posteriormente rechazada. El motivo que me dijeron fue que ya habían hecho una colección similar titulada Grandes Ideas de la Ciencia, que mi idea era una spin-off y que tendría un público potencial menor.

Un público potencial menor.

No consigo imaginarme por qué RBA no desea dar más protagonismo a las mujeres en su colección. Lo único que se me ocurre es que piensan que su público target son hombres que se aburrirán y huirán de la colección si aparece algo femenino entre las páginas de un libro. Si es así, cometen un error y desaprovechan una gran oportunidad. Y por supuesto dan un mal ejemplo a la sociedad, sobre todo a las futuras científicas que ahora están siendo bombardeadas con multitud de variantes del tema original “esto no es para vosotros, sois chicas, dedicaos a otra cosa.” Eso no mola.

Trump 2016 science the shit out

Que Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos por la gracia de los colegios electorales, iba a entrar como un elefante en una cacharrería no pilla de sorpresa a nadie, y menos en el campo científico. Ya como presidente electo su equipo intentó obligar a la agencia oceanográfica norteamericana (NOAA) a hacerle una lista de los científicos que participaron en conferencias sobre el cambio climático. Finalmente no consiguió su objetivo, pero los asustó tanto que ahora mismo están copiando datos como locos y enviándolos a Canadá y Europa por si a Trump le da por ordenar que los borren.

¿Exageración? La agencia de protección ambiental (EPA) ya ha recibido orden de borrar su página web sobre cambio climático. Si el presi se sale con la suya, los trabajadores de esa agencia tendrán que pasar dos filtros antes de publicar nada: el habitual de la revisión a pares (peer review), y una segunda revisión “política” para asegurarse de que no dicen verdades inconvenientes. La NASA, probablemente la agencia federal más conocida y querida por todos, lleva más tiempo en esa guerra y también sabe que pintan bastos en los próximos años.

Así las cosas, ¿quién osará enfrentarse al nuevo amo? Hay marchas y manifestaciones, pero no parece que los científicos, gente razonable y poco dada a protestar, tomen la iniciativa. Pues parece que lo están haciendo, y están plantando batalla donde Trump se siente más a sus anchas: en Twitter.

Oí los primeros tiros esta misma mañana, mientras iba de camino al trabajo, pero no supe del resto de la historia hasta ahora. Al parecer, el Servicio Nacional de Parques tuiteó imágenes en las que se comparaban la asistencia al juramento de Trump con la de Obama en 2009. La comparación (en la que Obama ganaba por goleada) no gustó a alguien, y todas las agencias del Departamento del Interior (responsables de los parques naturales y reservas del país) recibieron la orden de dejar de usar Twitter.

Eso no disuadió a un empleado del Parque Nacional de Badlands, en Dakota del Sur, que comenzó a tuitear mensajes sobre el cambio climático y las concentraciones de CO2 en la atmósfera. Las autoridades de parque afirmaron retiraron los mensajes, así que el empleado pasó a modo rebelde y abrió la cuenta alternativa @AltBadlandsNPS. El propósito era, en principio, compartir datos y hechos científicos incómodos.

Su ejemplo ha sido rápidamente seguido por otros. El Servicio Nacional de Parques tiene cuenta alternativa parques @AltUSNatParkSer; bueno, en realidad no la “tiene” porque acaban de entregar la cuenta a un grupo de activistas no pertenecientes al Servicio. Como la anterior, está dedicada a la exposición de noticias e información sobre temas ambientales. La agencia de protección ambiental (EPA) tiene una cuenta paralela @altUSEPA. Y la NASA tiene no una sino dos cuentas rebeldes: @Alt_NASA y @RogueNASA.

Todas son cuentas “de resistencia” y, naturalmente, no son oficiales ni están respaldadas por las entidades correspondientes, pero representan un esfuerzo serio para mantener el trabajo de divulgación y comunicación públicas que las agencias federales ahora no pueden realizar libremente. Si logran éxito en su tarea de comunicación, será un interesante ejemplo para todos. Esta labor de “puenteo” de los canales oficiales está acumulando mucha atención. @altUSEPA, tiene más de cien mil seguidores, @RogueNASA supera los 366.000 seguidores, y por el momento, los más folloneros parecen ser los de @AltUSNatParkSer: 1.050.000 seguidores. Todo con un puñado de tuits (menos de 50 en algunos casos) y en un solo día. Puede usted consultar una lista de cuentas rebeldes aquí.

Está claro que acechan tiempos difíciles (no sólo para la ciencia), y los tiempos de los presidentes norteamericanos molones han pasado. Entramos en una nueva era oscura. No es la primera que veo y tampoco será la última, pero en todas ellas la receta es siempre la misma: resistir. Esto no ha hecho más que empezar.

Mónica Lalanda

PRÓLOGO (Granada, 20 enero 2017)

Escribo estas líneas mientras mi esposa sigue durmiendo. Se levantó de la cama esta mañana llorando de dolor, y ya sabéis lo que es eso: ir a Urgencias, esperar turno, hablar con el médico, esperar los resultados de los análisis, segundo médico, revisión, espera. Finalmente todo fue bien, y gracias a que tenemos un sistema público de salud de Champions (a despecho de todos los problemas de precariedad laboral escasez de recursos, de todos los problemas que hay en Granada con la abominable “fusión” de hospitales que ahora estamos intentando detener, de todos los tópicos sobre colas, masificación y “colapsos”) ahora la tengo de nuevo en casa. Respiramos aliviados.

El suceso ha coincidido en el tiempo con otros dos acontecimientos relacionados. El primero es de alcance mundial: Donald Trump, el hombre que ganó unas elecciones prometiendo desmantelar el sistema de cobertura sanitaria conocido como Obamacare, está jurando su cargo. Otra es más cercana: una médico de urgencias está siendo expedientada por denunciar públicamente sus condiciones de trabajo. Lo primero es más gordo pero nos pilla más lejos; en cuanto a lo segundo, me preocupa mucho más porque, aunque el caso sucedió en Segovia, es representativo de la situación en los servicios de urgencias de toda España.

Resulta que Mónica Lalanda (la médico de urgencias expedientada) es ilustradora, y en el pasado Naukas Bilbao nos hizo unos dibujos estupendos sobre la actuación de los ponentes (los tenéis aquí), por lo que a los naukers esto nos toca como algo personal. Aunque tengo parientes con experiencia directa en servicios de urgencias (tanto en un lado de la mesa como en el otro), creo que lo mejor será hacerle a un lado y dejar que la propia Mónica nos presente su caso tal y como ella misma lo ha relatado en su blog MédicoaCuadros. Nadie mejor que ella para explicárnoslo, y además quedará constancia aquí por si en algún momento el largo brazo del efecto Streisand hiciera su aparición en el futuro.

Este es el desarrollo de la tragicomedia de Mónica, en tres actos. Si queréis comentarlos, os sugiero que lo hagáis en sus posts. Mostradle vuestro apoyo, mostradle que no está sola.

ACTO PRIMERO: “Querida explotación laboral, te dejo, no cuentes ya conmigo” (3 agosto 2016)

Estoy en la calle.

He renunciado a mi contrato de guardias.

He renunciado a la explotación laboral sangrante y despiadada.

He renunciado a la esclavitud de un sistema sanitario absurdo que trata a sus profesionales como basura.

He renunciado al pisoteo de un jefe que, como tantos otros en la medicina española, maneja su servicio como si fuera su cortijo. Un jefe que no lidera, tiraniza.

He renunciado a trabajar en un sistema con médicos de primera que viven a costa de médicos de segunda.

He renunciado a turnos de 24h sin derecho a descanso durante el turno, que ponen en peligro mi salud y sobre todo, la seguridad de mis pacientes.

He renunciado a la inseguridad laboral.

He renunciado a trabajar con excelentes profesionales que, como tantos y tantos miles en el SNS, han ido olvidando lo que fue su orgullo profesional y lo que fue su dignidad laboral y ahora simplemente bajan las orejas con miedo.

He renunciado a un contrato que durante este verano incluye semanas de más de 60 horas, y que no me permite descansar durante los tres meses de máxima afluencia “porque este año no me toca”.

He renunciado al único tipo de contrato que, en la sanidad española, me permite tener tiempo para hacer medicina no asistencial. Eres 100% asistencial o no eres nada.

He renunciado a darme contra la pared porque “aquí siempre se ha hecho así”.

He renunciado a sentirme siempre “diferente”, un bicho raro que tiene la osadía de escribir o dibujar lo que piensa o de protestar contra lo injusto.

He renunciado al maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad a la que nos somete a sus trabajadores el SNS.

Quise ser MÉDICO desde que me alcanza la memoria, hace 25 que me gradué; pasé 5 de formación en Inglaterra, 12 de adjunto en Urgencias en Inglaterra y 8 de adjunto de Urgencias en España. Soy MÉDICO de pies a cabeza pero no puedo más…..

He renunciado a mi contrato de guardias.

Estoy en la calle.

*Por encima de mi dignidad solo está el bienestar de mis hijos. Tengo la suerte de tener un marido generoso y con una situación laboral más segura.

Ahora llega el momento de reinventarme……..

PS: ESTE POST HA RECIBIDO MAS DE 80.000 VISITAS EN LA PRIMERA SEMANA DE ESTAR COLGADO. CLARAMENTE NO ES SOLO “MI PROBLEMA”. ¿HASTA CUANDO?

ACTO SEGUNDO: “Batas blancas, Pinochos y Pepitos Grillo” (29 agosto 2016)

La precariedad denunciada por la doctora Mónica Lalanda en su blog “no es cierta” (El Adelantado de Segovia. Sábado 27 de Agosto 2016. Artículo tras rueda de prensa de los responsables con los medios)

http://www.eladelantado.com/noticia/local/237481/sacyl_asegura_que_las_urgencias_graves_se_resuelven_en_tres_horas_en_el_hospital_general

Aquí va mi respuesta, con mi inmenso agradecimiento a los profesionales de El Adelantado por darme la oportunidad y el espacio necesario para responder hoy lunes 29 de Agosto 2016:

http://www.eladelantado.com/opinionAmplia/14670/colaboracion

Sobre las Urgencias del Hospital

Tras haber renunciado a mi contrato laboral y entregado una larga queja a la gerencia del hospital y a la gerencia de área (19 de junio), la primera respuesta oficial que recibo llega, para mi sorpresa, en forma de una mención con mi nombre y apellido en una rueda de prensa. Esto es ya una pequeña muestra del poco respeto con el que se trata a los trabajadores del hospital y el seguimiento nulo que se realiza de los procesos administrativos.

Dice el señor gerente que no es cierta la precariedad laboral que yo denuncio en mi blog “MedicoaCuadros” y que escribí precisamente ante la impotencia de su silencio. Pongo a disposición pública mi contrato, que es un “contrato de guardias” que se utiliza para rellenar huecos de los turnos de 18 o 24h que otros médicos no pueden hacer (por enfermedad o edad). Los contratos de guardia son fruto de mala organización o mala previsión y deberían ser puntuales. Los contratos de guardia son precarios por naturaleza y por definición.

Por cierto, el sistema de guardias sigue imperando en España cuando en el resto del mundo desarrollado desapareció hace años en especialidades de alta demanda como la Urgencia por considerarse de alto riesgo para pacientes y para médicos. Y no es un problema de médicos codiciosos que quieren engordar sus cuentas de banco sino de profesionales que necesitan hacer esas guardias para poder completar un sueldo base que es de algo más de 1000€ . De esta manera cuando un paciente acude a urgencias en mitad de la noche, es importante que sepa que quien le atiende es un trabajador, víctima del agotamiento más absoluto porque desafortunadamente ni la bata, la responsabilidad que conlleva, ni los 12 años de formación nos hace sobrehumanos.

En el servicio de urgencias de Segovia hay precariedad laboral importante. De los 23 médicos que trabajan en él, solo siete tienen una situación estable y con plaza en propiedad, el resto pueden irse a la calle en cualquier momento y lo saben. Otro dato interesante es que desde el año 2009 no se ha ofertado nada más que contratos de guardias.

Como bien dice el señor gerente, la situación es similar a otros centros, el estudio demográfico de médicos del 2015 demuestra que el 60% de médicos no tienen plaza en propiedad y que de los menores de 40 solo el 8% la tiene. Entre los facultativos sin plaza, hay un 42% de contratos precarios y el 60% somos mujeres. El Presidente de los médicos, el Dr Rodriguez Sendín, ha descrito al sistema Nacional de Salud como “la mayor empresa de trabajo temporal en España”. No estoy sola y de ahí el impacto de mi blog que ha recibido en unos días más de 100.000 visitas y se ha reflejado en varios medios nacionales de comunicación. La situación laboral de miles de médicos en España es indigna, abusiva e irregular, temporal y de mala calidad. El gobierno dedica a sanidad un 15% menos que hace siete años y una enorme proporción de estos recortes la llevamos a la espalda los trabajadores del sistema. Quienes podrían haber hecho cara a esta situación de explotación laboral de los trabajadores sanitarios, son los gerentes, directores y jefes de servicio que han elegido mantener sus sillones y hacerse cómplices de los atropellos laborales que sufrimos los trabajadores de la salud. Lo mío, o lo de mis compañeros es solo un pequeño ejemplo de una situación general.

Esto es una bomba de relojería. Este verano, si uno lee la prensa, salta la noticia de que faltan médicos en todas las CCAA. No es de extrañar. Entre 2011 y el 2013 han emigrado 7000 médicos, pero lo que es más alarmante, en los últimos cinco 15.000 médicos han pedido el certificado de idoneidad para emigrar. Un aumento del 22% en 2016 en la emigración médica y las jubilaciones masivas que se esperan en los próximos cinco años colocan al SNS al borde del abismo.

Y ahora rompo una lanza por mis colegas del servicio de urgencias. La presión asistencial ha aumentado tremendamente y no solo por una media de 150 pacientes más a la semana que hace cinco años (diferencia importante en un servicio pequeño), sino por una Atención Primaria cada vez con menos recursos, una población cada vez más envejecida, con ocho médicos residentes de familia menos empezando cada año (y cuyo abnegado trabajo es imprescindible en el servicio de urgencias), con Médicos Residentes de otras especialidades a los cuales se permite hacer solo cuatro guardias en vez de cinco (para detrimento de su formación y del servicio que ofrecen a los segovianos), un nuevo sistema informático tedioso que no contiene la memoria de los datos insertados en los últimos años, un servicio de Radiología urgente mermado por mala previsión de la gerencia y un largo etcetera. Hay un dato significativo, el hospital cuenta con siete habitaciones de tres camas cada una para las guardias de los médicos residentes, es decir se diseñó en 2007 para albergar simultáneamente a 21 médicos residentes de guardia, a día de hoy hay guardias con uno o ningún residente en todo el hospital. Pues bien, en estas condiciones, tiene mucha razón el gerente que se ofrece un servicio de calidad pero no es por una buena organización ni por una buena dotación, ni siquiera por un liderazgo, que es inexistente. El servicio de urgencias da un servicio de calidad porque mis compañeros a nivel individual se dejan la piel cada guardia en que así sea, que no descansan, que luchan contra muchos elementos, a veces se quedan sin comida o sin cena y en muchos turnos no pueden echarse a la cama ni una hora (en un período de 24 horas). ¿Se imagina alguien a otros profesionales con responsabilidad en la vida de otros trabajando en estas condiciones? Pilotos, camioneros, conductores de autobús…etc

Todos los profesionales sanitarios sufrimos una enfermedad de la que el sistema se lucra, se llama vocación; yo misma la padezco hace 25 años. Pero todo tiene un límite, una sociedad cada vez mas demandante de servicios sanitarios, más médico-dependiente y unos profesionales cada vez más presionados, con cuerdas que nos estiran sin tregua hacen que al final las situaciones estallen. Que hayan coincidido en el tiempo mi renuncia con la denuncia de mi compañero de enfermería Juan Antonio Hidalgo sobre la situación, no es casualidad. Ya saben aquello de cuando el río suena…. Pero promover un artículo a dos caras en el periódico con frases hechas, bonitas gráficas y patéticas estadísticas no esconden nada, excepto el miedo de sus responsables. Si no dejan de poner excusas y hacen algo al respecto, esto estallará del todo. Pero mientras,…qué bonita está la cafetería recién pintada ¿verdad?

Mónica Lalanda

Médico de Urgencias

ACTO TERCERO: “Mi expediente disciplinario” (20 enero 2017)

El Colegio de Médicos de Segovia me acaba de abrir un expediente disciplinario que me puede suponer la inhabilitación profesional, por un tiempo de hasta un año.

Veréis, hace 25 años que soy médico; de esos he pasado 16 en Inglaterra, formándome y trabajando como médico de urgencias. Volví con mi familia a España para que mis hijos crecieran aquí y los últimos ocho años he tenido un contrato de guardias en el Servicio de Urgencias del hospital General de Segovia.

Paralelamente a mi trabajo asistencial, me dedico a la comunicación médica. Entre el 2009 y el 2011 escribí para El Mundo con un blog llamado Profesión Sanitaria y al cerrar este por la crisis, abrí mi propio blog llamado Medicoacuadros. Hago entradas de manera regular sobre temas profesionales y sanitarios. Me interesa particularmente la ética médica y soy también miembro de la comisión deontológica del colegio de médicos de Segovia.

Durante estos ocho años que he trabajado en urgencias, la situación se ha ido haciendo cada vez más penosa, con una Atención Primaria cada vez con menos recursos en el contexto de una población muy envejecida, un hospital con menos número de médicos residentes cada año y haciendo cada uno menos guardias, un sistema informático tedioso, un servicio de apoyo de radiología bueno pero mermado, y una plantilla con 23 adjuntos de los cuales solo nueve tienen situación estable. La penosidad en las urgencias ha ido en aumento hasta hacerse insostenible en lo profesional. Y a pesar de todo, el servicio que se ofrece a los pacientes es de calidad pero solo a costa del trabajo admirable de los miembros del mismo que se dejan la piel cada día. En verano, yo dije basta y abandoné mi contrato a la vista de la situación límite en la que me situarían tres meses de trabajo intenso sin descanso y con gran riesgo para mis pacientes. Puse quejas en la gerencia ya en abril y al marcharme en junio en la gerencia del hospital, la dirección médica y la gerencia de área pero a día de hoy no he recibido respuesta.

El 3 de agosto decidí hacer una abstracción de mi propia experiencia y escribí en mi blog una denuncia sobre el SNS con la intención de exponer ante la opinión pública la situación de precariedad en que viven una innumerable cantidad de médicos. Lo titulé. Querida explotación laboral: te dejo, no cuentes ya conmigo Una entrada que quiso reflejar una situación que es común en nuestro sistema sanitario y que tiene su reflejo en miles de médicos en toda España, con una situación indigna, abusiva e irregular, temporal y de mala calidad. Una entrada que busca hacer de bandera a la dignidad de unos profesionales que sufrimos en silencio esta vulneración de derechos estatutarios porque tenemos familias a las que seguir alimentando. Una situación laboral que con frecuencia es tolerada por los responsables directivos. El objetivo de mi entrada fue generar un debate en aras de converger en sinergias que mejoraran la situación de los médicos y demás profesionales sanitarios (igualmente maltratados) y por extensión una mejor atención de pacientes y usuarios del SNS.

El hecho de que yo abandonara mi contrato de guardias en mi hospital, no le hubiera interesado a absolutamente nadie si no fuera un fiel reflejo de una situación generalizada. La respuesta no se hizo esperar y el blog se hizo viral, se copió a muchos otros blogs, recibió 10.000 reacciones en Twitter, apareció en prensa médica y en prensa general .Y para mí lo más importante: la Organización Médica Colegial, única institución que engloba a todos los médicos de España y cuya misión es proteger el profesionalismo y el Código Deontológico, se hizo eco de mi escrito. Su revista Médicos y Pacientes dio difusión a la entrada, así como en su cuenta corporativa de twitter y lo mismo hicieron los miembros de la comisión permanente que están en twitter que apoyaron y difundieron mi mensaje públicamente.

El 22 de agosto el jefe de servicio de urgencias del hospital general de Segovia y otros 12 compañeros (de un total de 23 adjuntos) me denunciaron al colegio de médicos por sentirse despreciados y humillados por la entrada al blog. El colegio me abrió un expediente informativo en septiembre y se pidió a la comisión deontológica que evaluase mis opiniones en el blog.

El 29 de Agosto y antes de conocer su denuncia, publiqué una Carta al Adelantado de Segovia tras denunciar un compañero enfermero que la situación en las urgencias durante Agosto era caótica y tras aparecer una mención a mi nombre en el mismo.Esa carta sí hace ya referencia a mis compañeros del servicio de urgencias de Segovia , y los describo como lo que son, excelentes profesionales, fantásticos médicos, abnegados, generosos y dedicados. La entrada inicial al blog nunca trató de ellos y me duele haberles ofendido, siento mucho si les ha podido causar malestar. Pero es precisamente porque nunca trató sobre ellos, ni nunca fueron mencionados, ni aparece insulto ninguno, por lo que la entrada continúa intacta en el blog a pesar de su reacción y por lo que mi conciencia permanece tranquila. Yo respondo de lo que escribo no de cómo se lea.

Lo que quiero hoy comunicar con esta entrada al blog es que la tarde de Reyes el colegio de médicos de Segovia me notificó a través de un documento legal de cinco hojas, que ha acordado incoar Expediente Disciplinario contra mí pues consideran que mi conducta puede ser objeto de una falta grave por haberse trasgredido los artículos 37 y 38 del Código de Ética y Deontología médicapor las acusaciones vertidas contra el servicio de urgencias y sus miembros, focalizadas en el Dr xxxxxx (jefe de servicio) pero no de forma exclusiva, y con la consiguiente alarma social que ha podido crear sobre el funcionamiento del servicio de urgencias de segovia, sin fundamento, a tenor de sus publicaciones en prensa y redes sociales, teniendo en cuenta el poder de las mismas y el peso de la Dra Lalanda en los medios”

“La sanción que pudiera corresponder: conforme a lo dispuesto en el artículo 72.3 de los Estatutos colegiales, la comisión de una falta grave es sancionable con la suspensión del ejercicio profesional durante un año”

El procedimiento ya ha empezado habiéndose nombrado un Instructor y un Secretario que me tomarán declaración en los próximos días pudiendo yo ir acompañada de un defensor y un letrado. Yo ya he comunicado al instructor del expediente disciplinario mi voluntad de contar con un defensor (una compañera médica) y en colaboración con un equipo de abogados se está organizando mi defensa.

Desde Médico a Cuadros y como siempre, seguiré abanderando la mejora del sistema sanitario, la seguridad y dignidad de los pacientes y la dignidad profesional de los médicos; y por supuesto, dado el momento procedimental corporativo-deontológico en el que me encuentro, siempre con el máximo respeto a la legalidad colegial, al Instructor y al Secretario de mi expediente disciplinario

Seguiré denunciando situaciones inadmisibles y defendiendo sin corporativismos, el pundonor de mis compañeros médicos (de todos, los que están cerca y los que están lejos, los que pueden quejarse y los que no, los más valientes o los que sean víctimas de violencia simbólica). Por lo tanto, dada la trascendencia y gravedad de la situación, que entiendo va mucho más allá del problema que me ha generado a mí a nivel personal, os invito a reflexionar con calma y a comentar en los ámbitos que os parezcan más adecuados o como respuestas a esta entrada en el propio blog.

Gracias

“El final de nuestra vida comienza cuando permanecemos callados ante cosas que de verdad importan” Martin Luther King

EPÍLOGO

Mi esposa acaba de levantarse de la cama. Gracias, amigos de Urgencias. Y gracias, Mónica, por tu ejemplo.