La película que te dejará colgado del precipicio

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Un Trabajo en Italia (1969) es una de mis películas favoritas. No solamente me entretiene cada vez que la veo sino que también me sirve para dar clase. Como quizá sepas, amigo lector, hace años que tengo un proyecto docente donde se utilizan fragmentos de cine para ilustrar y enseñar temas de Física General (y que fue la base de mi último libro Física de Hollywood). En esa película hay escenas que sirven para explicar conceptos como el movimiento parabólico, la fuerza centrípeta, la velocidad relativa y la densidad. Sin embargo, no fue hasta este curso cuando me di cuenta de que la mejor escena de todas se me escapa.

Nos vamos al final de la película, y ojo que vienen spoilers. Después de una trepidante sesión de carreras, los protagonistas por fin escapan de sus perseguidores con un botín de cuatro millones de dólares en oro. Felices como perdices, nuestros alegres ladrones recorren en autobús los últimos kilómetros que les separan de la frontera suiza. Por desgracia, la euforia no les deja ver que el trazado de la carretera está lleno de curvas, y en un momento dado el conductor del autobús pierde el control. Tras unos segundos de pánico el vehículo se detiene por fin, pero la situación es precaria: la parte posterior del autobús se encuentra suspendida en el aire, incluyendo la media tonelada de oro. Basta con un movimiento en falso para que todos caigan ladera abajo.

La situación es crítica. Tal vez los ladrones puedan salir por la puerta delantera, pero en ese caso perderían el botín, y no han trabajado tan duramente para nada. El jefe Charlie Croker (Michael Caine) intenta acercarse al oro, pero cuando lo intenta el autobús comienza a desequilibrarse. Así tenemos a los ladrones en un extremo, el oro en otro y el bus convertido en un gran balancín. Finalmente, y tras examinar la situación con cuidado, Croker se vuelve hacia los demás y dice “un momento chicos, se me acaba de ocurrir una gran idea.” Y en ese justo momento… termina la película.

En cine y televisión se conoce como cliffhanger (literalmente “que cuelga del precipicio) al artificio según el cual una película o capítulo queda inconcluso, con los protagonistas en difícil situación. Es un final abierto, en plan “¿escapará el héroe de la trampa que le espera? ¡No dejen de sintonizarnos la próxima semana a la misma hora!” No es de extrañar que la productora de la magnífica serie El Ministerio del Tiempo se llame Cliffhanger TV, porque los aficionados llevamos meses comiéndonos las uñas a la espera de la tercera temporada. Bien, pues Un Trabajo en Italia es un ejemplo perfecto de cliffhanger. Nunca hubo una secuela (sí un remake que no hace justicia al original), pero durante cuarenta años los cinéfilos se preguntaron si realmente había una forma de salvar la situación.

En octubre de 2008, poco antes de que la película cumpliese 40 años, la Real Sociedad de Química británica (RSC, Royal Society of Chemistry) recogió el guante. Puesto que también se cumplía el centenario de la tabla periódica, y con la excusa de que el oro es un elemento químico, lanzó un reto al público: ¿cómo podrían Croker y los suyos salvar el pellejo y el botín? La solución debía basarse en principios científicos y con las matemáticas bien hechas. Es decir, nada de inventarse lingotes de plomo o herramientas aparecidas de la nada, y prohibido el uso de helicópteros.

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Resolver este problema pasa por conseguir que el centro de masas, peligrosamente cercano al borde, se desplace hacia la parte delantera del vehículo. La solución ganadora, obra del informático John Godwin, tiene varias fases. En la primera fase la toman con los cristales del autobús: rompen los de la parte posterior, dejando que los fragmentos caigan por el precipicio, y a continuación rompen los cristales de la parte delantera teniendo cuidado de que los trozos caigan al interior; de ese modo el centro de masas avanza algo hacia tierra firme. Una vez hecho, descuelgan a uno de los ladrones para que desinfle los neumáticos de la parte delantera, lo que impedirá que el autobús siga rebotando cada vez que alguien se mueva.

El siguiente paso es algo que el propio Michael Caine sugirió en una entrevista allá por 2003: poner en marcha el motor. Al quemar el combustible la parte posterior del autobús, donde está el depósito, se aligera, y el autobús se estabilizará lo bastante para que uno de los ladrones (el más flaco, imagino) pueda salir por la puerta delantera, buscar piedras y cargarlas en el bus hasta que finalmente alguien pueda arrastrarse hacia la parte posterior y traer el oro hacia delante. Finalmente el oro y los ladrones acaban en tierra.

Los finalistas del concurso no se quedaron cortos en inventiva:

– Paul Davies también se decantó por la idea de estabilizar el autobús mediante piedras, pero no dice cómo se las apañarían para mantener el equilibrio mientras tanto. Tampoco saca el oro del autobús sino que lo deja en la parte delantera. Los ladrones salen del bus e intentan tirar del bus, pero todo lo que consiguen es que se despeñe. No hay oro.

– J. McAleese utilizó la química, y no la física, para resolver el problema. Recordó que los ladrones usaron bombonas de cloruro de hidrógeno y dióxido de nitrógeno para volar las puertas del furgón que transportaba el oro, y propuso volver a utilizarlos para fabricar ácidos clorhídrico y nítrico. Mezclando ambas sustancias con orina formarían agua regia, capaz de disolver el oro. Dicho y hecho, disuelven unos cuantos lingotes, el líquido escapa por la parte posterior y ésta pierde peso.

– Aidan Farrell sugirió abrir un agujero en el suelo, bajo la parte delantera del autobús, para acceder a la tubería que lleva la gasolina del depósito al motor. Cortamos esa tubería, dejamos que la gasolina empape el suelo, prendemos fuego y el asfalto de la carretera se derrite. Al enfriarse, el asfalto se pega a la parte inferior del autobús como si fuese un pegamento.

– Jonathan Semple, finalmente, notó que los ladrones no estaban en el extremo delantero del autobús, así que se limitó a sugerir que éstos se apiñasen mejor en esa parte, lo más lejos posible del oro. De ese modo el centro de gravedad se desplazaría hacia la parte delantera. A continuación, que uno de los ladrones se acerque con cuidado al oro y retire un par de lingotes, llevándolos hacia delante, sin piedras ni nada de eso.

Caine sugirió que la banda podría saltar del autobús, pero sólo para ser testigos de cómo el botín cae por el precipicio, en cuyo fondo esperan los perseguidores, y a partir de ahí quizá hacer la secuela. Por el contrario, las soluciones finalistas y la ganadora pasan por que también podrán recuperar el oro. ¿Y luego qué? Godwin sugiere esperar a que pase un vehículo y detenerlo. A partir de ahí, una de dos: o lo roban directamente, o se limitan a comprarlo a cambio de un par de lingotes. Próxima parada, la frontera suiza.

Pero aún hay algo que a mí no me cuadra del todo. Según la película, el oro robado tenía una masa de media tonelada. Eso no hubiera ocupado más que 25 litros, el volumen de un par de cubos de fregar, y en la película aparece un volumen de lingotes mucho mayor. Por otro lado, media tonelada de oro valdría unos 700.000 dólares a precios de 1968, y en varias ocasiones se mencionó que el valor del botín era de cuatro millones de dólares. De ser así estaríamos hablando de casi tres toneladas de oro, lo que significa que cada Mini tendría que haber cargado con novecientos kilogramos de oro, más de lo que pesaba un Mini de los años sesenta.

Hummm. Creo que la self-preservation society tendrá que aprender a hacer las cuentas. Y a volar las malditas puertas, claro.


20 Comentarios

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Offler

En realidad en la foto se le ve bastante cerca de los lingotes, y supongo que es sólo cuestión de conseguir llevar un lingote hasta donde los compinches para que después de uno en uno sea cada vez más fácil.

A mi se me ocurre que (lo de romper los cristales del fondo antes estaría bien), que él regrese con los demás, y se despelote la persona que pese menos, para acercarse hasta donde está Caine en la foto con unos pantalones, y agarrar las dos perneras para intenta pillar en medio un lingote y llevarlo hacia si. O bien desgarrar algunas camisas para hacer una especie de cuerda con lazo con el que “cazar” un lingote.

Conforme el lingote esté más hacia ellos, la balanza estará más a su favor, y podrán volver a repetir. Cuando lleve 70 u 80 kilos (que acumularán lo más cerca de la pared donde están ellos) seguramente ya podrá ir andando y llevárselos en mano.

Aún será más fácil si logra alcanzar el palo de la bandera y hacen el lazo en la punta con la misma tela de la bandera,

Javier PazJavier Paz

Muy interesante el artículo, como siempre.

Aunque le veo un fallo a la solución de Aidan Farrell. Los vehículos pesados como los autobuses utilizan motores diesel. Y a diferencia de la gasolina, el gasoil no es inflamable a baja presión, así que no podrían hacerlo arder en el suelo.

CristianCristian

Estamos hablando de una película de 1969, diría que hasta después de la crisis del petróleo en los 70 no empezaron a popularizarse los vehículos diesel, incluso para camiones es muy posible que en ese año se usaran aún bastantes motores de gasolina.

Javier PazJavier Paz

Los vehículos pesados utilizan diesel no sólo para reducir costes.

Primeramente, el consumo no sólo afecta al dinero que cuesta el combustible. Un autobús o camión de gasolina, para tener una autonomía decente, necesitaría un depósito inmenso, de fácilmente 1000 ó 2000 litros. Ya que al aumentar la cilindrada, un motor de gasolina aumenta consumo mucho más rápido que uno diesel.

Segundo, antes de la crisis del petróleo, aunque la gente de a pie no le importara gastarse 10 ó 15 centavos por litro (los precios me los he inventado), si eres un profesional que hace cientos de kilómetros cada día, esa pequeña diferencia puede hacerse bastante grande. Más sabiendo que el consumo de un motor diesel “escala” mucho mejor que el de un gasolina.

Y tercero, los motores diesel, además de menor consumo, dan más torque. Y si el vehículo pesa un par de decenas de toneladas, puede ser la diferencia entre poder meterte a una carretera de montaña o no.

No te lo podría asegurar al 100%, pero aún con precios de combustible tirados por los suelos, le veo poco sentido a un vehículo pesado de gasolina.

josemijosemi

Te aseguro que el gasoil arde, no tan facilmente como la gasolina pero con paciencia y una llama mas potente que una cerilla acaba ardiendo.

Por otro lado, los primeros camiones y autobuses en todo el mundo usaban motores de gasolina. En europa despues de la guerra nos empezamos a pasar al diesel, pero en estados unidos y paises asiaticos han usado enormes motores de gasolina incluso en los camiones pesados . Ahora se siguen usando mucho en los ligeros, pero adaptados a gas.

En los 60 no me extrañaria que este autobus fuera de gasolina, si es un modelo americano. Tened en cuenta que los diesel de entonces no eran ni por asomo tan potentes como los de ahora, recuerdo el catalogo Pegaso de los 80 y aunqeu habia un camion estrella turbo de 350 cv, la mayor parte de camiones medios eran atmosfericos y no llegaban a los 200. Supongo que en los 600 pocos camiones diesel podrian tener 150 cv.

JofaserimonJofaserimon

Lo siento, no me creo que eligiesen esa respuesta como la más adecuada, puede que yo esté equivocado, pero:

“rompen los de la parte posterior, dejando que los fragmentos caigan por el precipicio”
¿Cómo los rompen, y sobre todo, con qué los rompen? Si no pueden acercarse a la parte posterior para romperlos, tienen que hacerlo con algo contundente (y casi siempre pesado), por lo que la masa perdida por los cristales de la parte posterior también se pierde por el objeto que ya tendrían antes de ser lanzado en la parte anterior. Y si se pueden acercar, ¿para qué los rompen? Mucho más sencillo y sin acercarse tanto a los cristales más alejados sería pillar un solo de los lingotes, y acercarlo a la parte anterior, posteriormente otro, y luego otro……..

“y a continuación rompen los cristales de la parte delantera teniendo cuidado de que los trozos caigan al interior” A no ser que los rompan para llevarlos todos a la parte más delantera del vehículo, veo innecesario este paso, puede que algún cristal se caiga fuera por el simple hecho de romperlo (y por poca masa que caiga fuera del autobús, siempre es masa que se pierde para mantener el equilibrio). Por otra parte, y como corolario, si se rompen los de la parte posterior y se respetan los de la parte anterior, y suponiendo que el viento venga desde la parte posterior, este ayudaría a mantener el autobús en equilibrio, como si fuese un paracaidas bastante tosco.

“poner en marcha el motor” Ni de broma permitiría algo así. Casi siempre ese tipo de motores son diesel (ahora ya los hay a gas, más suaves), lo que conlleva que en el momento de arrancarlo, por más que las ventajas posteriores de gastar el combustible sean enormes, el simple movimiento “a lo bestia” del motor puede que desplace el punto de equilibrio justo hacia atrás, y adios a todo el oro, las personas y demás bichos.

“Paul Davies también se decantó por la idea de estabilizar el autobús mediante piedras” Ya, ¿y de donde sacan las piedras?

“Aidan Farrell sugirió abrir un agujero en el suelo, bajo la parte delantera del autobús, para acceder a la tubería que lleva la gasolina del depósito al motor. Cortamos esa tubería, dejamos que la gasolina empape el suelo, prendemos fuego y el asfalto de la carretera se derrite.” Primero, ¿quien nos dice que al prenderle fuego no acaba ardiendo todo el autobús sabiendo que estará ya impregnado de los vapores de la gasolina? Segundo, como toda esa gasolina provenga del motor, y si este es delantero, menos peso en esa parte del autobús, con lo que el centro de masas se desplaza hacia la parte posterior, y a volar xD

Mi idea sobre una posible solución es muy parecida a la ya expuesta:
“Jonathan Semple, finalmente, notó que los ladrones no estaban en el extremo delantero del autobús, así que se limitó a sugerir que éstos se apiñasen mejor en esa parte, lo más lejos posible del oro. De ese modo el centro de gravedad se desplazaría hacia la parte delantera. A continuación, que uno de los ladrones se acerque con cuidado al oro y retire un par de lingotes, llevándolos hacia delante, sin piedras ni nada de eso” Con simplemente acercar un lingote, se demuestra que la tarea se puede realizar, y encima es un peso que desaparece de la parte posterior y se añade a la parte anterior.

Y si no se puede hacer así desde un principio, propongo que todo el mundo se apiñase lo más adelante posible, y que uno de ellos a través de la puerta delantera, pero nunca saliendo del vehículo sino agachándose hasta tocar el suelo, cogiese con las manos piedrecillas, gravilla, arena, lo que fuese, con tal de ir añadiendo peso poco a poco a la parte anterior, para que el centro de masas se fuese desplazando poco a poco hacia esa parte. ¿Pero tendrían paciencia y tiempo hasta conseguirlo?

JofaserimonJofaserimon

Y ahora que caigo pensando en este punto:

““y a continuación rompen los cristales de la parte delantera teniendo cuidado de que los trozos caigan al interior””

¿Cómo son capaces de romperlos si ellos están en el interior? Porque si rompes un cristal desde dentro, los pedazos caerán fuera.

CristianCristian

No es difícil, hay que medir la fuerza con cuidado de los primeros golpes para que el cristal se agriete pero no se rompa del todo ni salgan despedidos fragmentos hacia afuera, luego abrir un pequeño agujero, sacar algún objeto tal como un palo o barra de metal por el agujero e ir haciendo palanca, rompiendo el resto de cristal con la palanca para que los fragmentos vayan cayendo hacia adentro. Cuando el agujero ya es lo bastante grande ya se puede golpear más fácilmente de afuera hacia adentro. Además el camión está algo inclinado hacia atrás, esto ayuda al proceso. Veo más complicado, casi imposible, romper los cristales de atrás sin acercarse ni poner en peligro el precario equilibrio.

J.DiazJ.Diaz

Es una de esas peliculas que no he encontrado y que es basica en mi filmografia. Solamente encuentro el pesimo refrito.

Ahora no recuerdo muy bien, pero. ¿no tenian armas? Romper los cristales hacia fura seria facil con un par de rafagas de metralleta, romper los delateros hacia dentro es mas dificil, si. Pero rompiendo el de más adelante y sacando el cuerpo por esa ventanilla, se podria disparar hacia dentro, aunque los cristales volarian por doquier y quizas alguno acabaria herido.

En todo caso, a mi lo que mas me llamo siempre la atecion fue lo que comenta el profesor al final; el oro que no es oro.
Hay dos gazapos muy habituales en el cine. Uno: el oro siempre es muy ligero. Suelen manejar enormes lingotes como si fueran de plastico. Cuando muestran cantidades de este metal, siempre son enormes pales con cientos de lingotes… ¿como es que no se aplasta el pale bajo ese peso? Por experiencia se que los mas recios pales se hunden si apilas demasiado papel, y es papel, no oro. (¿O si?)
Y la segunda: Esas enormes maletas, bolsas y mochilas que se suponen llenas de vete a saber que, y que mueven o levantan sin ningun esfuerzo.
Vale que media tonelada(?) de oro se carga el presupuesto y no es cosa de ponerlo de verdad — aunque un poco de plomo, por ejemplo… —, pero coña, poned unos ladrillos dentro de la maleta para que pese, ¿o no?
Una cosa es el atrezo y otra que no se lo crea el mas tonto.

Volviendo al reto. Hablo de memoria porque hace mas de una decada que no veo la peli, pero se supone el problema no es que se caigan, el problema es que al inclinarse mas el autobus cuando Caine se acerca, el pale se desliza hacia las puertas abiertas del fondo —¡como si un pale con x toneladas de oro no tuviera friccion! —, el riesgo no es caerse todos, sino perder el oro. Que ademas esta suelto y ahi esta la solucion, creo yo.
Si no recuerdo mal, no estan completamente al principio del autobus. Así que obviamente y contando con las armas, romper el parabrisas y colgarse por fuera, como se hace en las regatas puede que estabilizar lo sufiicente el autobus, sin datos precisos no se puede saber. Pero suponiendolo. Si es suficiente para equilibrarlo, puede que pudieran trasladar uno a uno los lingotes. A medida que trasladaran el oro, la estabilidad aumentaria.

Ahora bien, hay un detalle que me dice que jamas se salen con la suya porque los malos no ganan en las peliculas. En el mundo real es otra cosa como todos sabemos, hay esta trumpetista.

Alguien se ha dado cuenta que cualquier solucion llevaria tiempo y que en ese tiempo apareceria gente y que esa gente, como es logico, aunque no habitual, con toda buena voluntad, llamarian a la policia y a los bomberos.
Lo mas probable es que mucho antes de poder salvar el oro y escapar, les atraparan a todos como currutacas.
Por poco trafico que hubiera en esa carretera.

Una putada, la prioxima vez deberian robar diamantes, son mas sencillos de ocultar.

FernandoFernando

Sobre la gente que aparezca. Llamarían a los bomberos cuando encontrasen un teléfono, es decir, tras encontrar la próxima gasolinera u hotel o pueblo. Eso llevaría bastante tiempo en esa carretera. No había móviles en esa época.

PelauPelau

Si esto va de soluciones ACME, me decanto por la variante Hitchcock: esparcir un puñado de alpiste sobre la parte delantera del techo del autobús. El peso de UNOS CUANTOS pájaros haría el truco, ¿o no? Habría que preguntarle al Coyote.

Bromas aparte, el asunto es que este “problema” tiene una cantidad indeterminada de variables desconocidas (por ejemplo, no sabemos si el ingenioso Croker tiene alpiste en sus bolsillos) más unas cuantas incongruentes (por ejemplo, esa tamaña pila de lingotes en la realidad pesaría muchísimo más).

Como sea, hay un factor fundamental: el “problema” está inserto en un medio vivo, dinámico. El autobús NO es un sistema aislado, puede interactuar con el exterior.

En la solución ganadora el autobús intercambia masas con el medio: los cristales traseros y el combustible SALEN, las piedras ENTRAN.

Pero a ver… si el autobús PUEDE recibir ayuda del EXTERIOR… y ese exterior NO es el desierto de Gobi sino una CARRETERA italiana… pues entonces no es necesario estrujarse tanto los sesos.

A cambio de un lingotillo de oro, cualquier automovilista que pase por ahí estaría más que dispuesto a proporcionar auxilio, por ejemplo, tracción mecanizada para estabilizar el autobús. Listo. ¿Dónde está mi premio?

Lo digo en serio. La clave de la solución ganadora es ASUMIR que hay 36 galones de combustible en el tanque. Genial. ¿Gasoil? ¿Gasolina? ¿Kilometraje del autobús desde la última vez que llenó el tanque?

Yo asumo algo más simple: que una carretera ES UNA CARRETERA, vale decir, que por allí pasará al menos 1 automovilista solidario antes de 30 minutos, el tiempo límite especificado en las reglas.

¿Qué más? Serio rigor científico (OK). Menos de 150 palabras (OK). Explicar todo lo asumido (OK). Sin helicópteros (OK). Y si es válido asumir que en la línea horizontal del dibujo esquemático HAY PIEDRAS, entonces con más razón es válido asumir que la carretera también está incluida en dicha línea horizontal a muy pocos metros del autobús (OK).

Así pues, ¿dónde está mi premio… o acaso las soluciones ACME son favoritas? ¡Haberlo dicho en las reglas, señores!

A ver si alguien se atreve a solucionar este problema en su formulación más pura, inserto en un medio abstracto absolutamente estéril, tal como queda planteado al final de este vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=fxwAJL3z2T8

Y por cierto, la solución a ESE problema (junto con la respuesta a otros misterios que silenciaré para no incurrir en spoilers) es revelada JUSTO al final de otra película estilo cliffhanger: 400 Days.

Los personajes se quedan de piedra. El espectador también. El televisor, en cambio, TIEMBLA… presintiendo la inminente patada.

Saludos.

Concha PérezConcha Pérez

¿Y los cristables rotos dentro de la parte delantera del camión no pesan lo mismo que en las ventanas?

PelauPelau

Sí, pesan lo mismo. PERO su distribución es diferente. A los fragmentos de cristal podemos concentrarlos donde más nos convenga. Mismo peso, distinto punto de aplicación. Y eso es crítico en este caso.

El autobús es un balancín cuyo eje es el borde del acantilado. La intención es desequilibrar el balancín a favor del extremo delantero.

El efecto de un mismo peso es mayor cuanto más lejos del eje está su punto de aplicación. Por eso los pasajeros del autobús están apiñados lo más cerca posible del extremo delantero.

Con los cristales hay que hacer otro tanto. El peso de las ventanas laterales distribuido a lo largo del autobús NO nos sirve. Los parabrisas frontales son los únicos cristales del autobús que YA están en la posición óptima para nuestro propósito.

Saludos.

J.DiazJ.Diaz

De pequeño, antes incluso de hacerse esta pelicula, a mi no me llevaban por las carretras preaplinas italianas, que, por cierto, en esa epoca eran las vias basicas de comunicacion.
Me llavaban por el Pirineo o por las sierras de teruel.
Al lado de esas carreteras, la pista transalpina era una autopista.
Y el viejo dos caballos pichaba cada dos por tres a causa de los “socabrones” de la carretera, que mas que agujeros, eran precipicios.
Aún en esa epoca, no podias estar media hora parado en la cuneta arregalndo el coche sin que aparecieran gente, la mayoria se paraban a preguntar.

Ya se que hoy en dia pasamos de todo. Pero entonces, COMO NO HABIA TELEFONOS la solidaridad de la gente era mayor.
Yo he tenido en cuenta esto. Fernando. Y estoy seguro que aunque no fuera una carretera principal. Pasari poco tiempo antes de llenarse de gente y desde luego, aparecer las autoridades de algun pueblo cercano.
No se italia, pero en aquella epoca habia picolos en casi todos los pueblos. Italia no es el Gobi.

La mayoria de las soluciones pasan por un supuesto poco porbable y es que pueden moverse libremente, segun recuerdo al escena, si se mueven, se cae el oro.
¿Como pueden repartir los cristales rotos a su gusto si lo primero es asentar el autobus para que por lo menos uno se pueda mover?
Lo mismo pasa con las piedras, si uno sale del autobus a buscarlas, ¡pum!
O si se dedican a hacer malabarismos par aromper cristales, arrancarlos de su marco — por cierto, en esa epoca los cristales no eran templados, se rompian en mil trocitos y punto, nada de hacer agujeros y arrancarlos enteros como ahora.
De crio, estallo una ventanilla del autobus escolar(?) y estuvo mi madre quitandome cristalitos de la ropa hasta el año siguiente.

La unica posible solucion sin herramientas magicas, ayuda externa, — voy a dudar que los paisanos avariciosos ayudaran de forma sensata en vez de intentar alcanzar el oro por las bravas y precipitar el asunto —, o acrobaticos esfuerzos, es cambiar la distribucion de fuerzas y masas, alejandose todos lo mas posible del punto de apoyo, si eso basta para que el mas liviano empeice a trasladar lingotes antes de la llegada de los señoes polisias ya no lo se.
Que llamen a los cazadores de mitos y hagan la prueba.

Saludos.

P.D.: Los unicos cristales que si podrian arrancarse, con gran esfuerzo y no se si tanto meneo no derribaria la cosa, son los parabrisas, entonces si eran laminados.

PelauPelau

OK, pero si nos atenemos a las soluciones finalistas y en particular a la ganadora, romper o desmontar los parabrisas frontales “no tendría sentido”, pues son con diferencia los cristales más grandes y PESADOS del autobús, y ese peso YA está en el punto de aplicación “óptimo” (el mismísimo extremo delantero del autobús).

Pero por eso mismo me parecen “soluciones ACME”, pues me recuerdan a los ingeniosos planes del Coyote para atrapar al Correcaminos, condenados al fracaso pues siempre pasan por alto el factor más obvio.

Lo primero que yo pensé fue justamente romper los parabrisas frontales, teniendo cuidado de que los fragmentos caigan dentro del autobús para no perder su peso, y asumiendo que el meneo del forcejeo no precipitará el desbarranque (suposiciones, todo son suposiciones).

¿Para qué romper los parabrisas? Pues para efectuar una “maniobra fuera de borda” estilo carrera de yates veleros o de motos sidecar, a fin de desplazar el centro de gravedad lo más posible, aplicando peso en un punto MÁS ALLÁ del extremo físico del balancín.

¿Cómo? Pues fácil. En vez de quedarse cómodamente apiñados DENTRO del autobús, unos cuantos pasajeros podrían quedar colgados FUERA, de pie sobre el parachoques delantero, las manos sujetas al marco (ahora hueco) de los parabrisas, los brazos extendidos para proyectar el peso corporal lo más lejos posible del eje del balancín.

Pero en fin, no deja de ser una “solución ACME”. Las soluciones externas, que asumen auxilio proveniente de la carretera, me parecen más plausibles.

Un eventual paisano montando un borrico podría bastar (por ejemplo, atando el borrico al parachoques delantero del autobús) para mantener el autobús en equilibrio y permitir el traslado de los lingotes uno por uno hacia la parte delantera donde oficiarían como ancla definitiva.

Y si el paisano no quiere cooperar… o si se muestra demasiado avaricioso… pues… los ladrones van armados ¿no?

Ahora bien, el oro puede que sea rescatable, el autobús lo dudo mucho. Entonces, ¿de qué sirve todo esto? ¿Cómo van a escapar CON el oro? No me dirán que lo van a esconder por ahí, la policía no es tonta.

Los ladrones necesitan OTRO transporte… lo cual nos lleva de nuevo a “lo que la carretera pueda proveer”. Es la única “solución”.

Saludos.

J.DiazJ.Diaz

Se que soy muy pesado, nano, pero…
Lo de romper el parabrisas, que por cierto era lo unico laminado en esa epoc ay por tanot s epodia quebrar y romper sin que se cayera, y asomarse para hacer “palanca” ya lo propuse yo en el primer comentario.

No es por nada, pero, bueno, si es buena idea ya se me ocurrio a mi.

Saludos.

P.D.: Y lo de las armas para avasallar/romper cristales, tambien lo dije, lo que pasa es que son una peli inglesa — creo recordar — y lo de salir a tiros en plan callejon infernal de clin isvud, pos no, no es de recibo, creo.

PelauPelau

Hombre… “ya lo propuse yo”… “ya se me ocurrió a mí”… ¿Era necesario? ¿No habremos llegado un pelín tarde para el “concurso”?

Si aquí hay alguien que YA LO DIJO, lo dijo primero, y lo dijo TODO, fue Jofaserimon: “Lo siento, no me creo que eligiesen esa respuesta como la más adecuada”…

Vamos, que el jurado del “concurso” tendría que haberlo declarado desierto. Pero no… porque el “concurso” no fue más que una muestra de “humor británico”.

Y nosotros aquí bien que nos entretuvimos con el “chiste”. Yo al menos.

Saludos.

P.D.: Beep Beep! That’s all Folks! :)

PelauPelau

Lo hice, lo hice. Siempre lo hago. Así es como desde un principio no se me escapó el tonillo irónico subyacente en la mayoría de los comentarios.

Aquí cada cual se ha entretenido sanamente proponiendo “soluciones” que, en esencia, no son más que varapalos a la “solución” ganadora y las finalistas.

Entonces… si esta “brainstorm” de comentarios no es más que una CRÍTICA al “buen criterio” del jurado… si NO es un concurso de genialidad ni una competencia de egos… ¿a quién corno le importa quién propuso qué antes o después?

Haya paz. Saludos.

Alb.Alb.

Yo creo que la gran idea idea de Croker es muy mas sencilla. Viendo como es su personaje, no creo que su gran idea sea romper cristales, coger piedras, fundir el asfalto o esas cosas.
Al igual que el robo, la clave esta en coger el oro y huir rapidamente. Ante de que se de tiempo a reaccionar.

Sin decir uno sola palabra mas.Croker corre todo lo que puede hacia el oro, agarra un par de ligotes y regresa corriendo al fondo del autobus, mientras sus compañeros gritan presos del panico.

Para sorpresa de todos, menos de Croker, siguen vivos.El autobus no se ha caido. Obviamente al acercarse al oro el autobus comenzo a inclinarse, pero no le dio tiempo a inclinarse lo suficiente como para caerse ya que Croker regreso con el oro al fondo del autobus reequilibrandolo.

Todas las demas soluciones se basaban solo en la situacion de equilibrio, no en la dinamica del sistema fuera del equilibrio. El autobus con su oro y sus ocupantes, tiene un enorme momento de inercia. El desplazamiento de Croker desequilibra el sistema y provoca una aceleracion angular. Pero esta es relativamente pequeña, lo que le da tiempo a Croker para llegar al oro y regresar antes de que el autobus alcance un alguno de inclinacion critico.
Un buen problema para alumnos de fisica seria calcular ese tiempo.

Asi poco a poco, cogiendo un par de lingotes en cada viaje se puede llevarlos todos al otro extremo del autobus.

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