La casualidad de nacer y morir el mismo día

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Ingrid Bergman, Shakespeare, Luis XIV de Francia, Gary Cooper. ¿Qué tuvieron en común? Los cuatro fallecieron el día de su cumpleaños.

Puede que morir el mismo día en que uno nació pueda parecer extraño, pero no lo es. A fin de cuentas, moriremos en uno de los 365 días del año (permítanme dejar de lado el 29 de febrero para simplificar). Estadísticamente hablando, la probabilidad de que ese día sea el mismo que el del nacimiento es de uno entre 365, aproximadamente el 0,27%. Eso significa que eso les pasará a unas 130.000 personas tan sólo en España. No es tan raro.

Estrictamente hablando, no es realmente cierto que una persona muera el día de su cumpleaños con una probabilidad de uno entre 365. En ocasiones una persona se aferra a la vida, aguantando como puede hasta que suceda algo como el nacimiento de su nieto o su propio cumpleaños. Un estudio de 2012 en la revista Annals of Epimediology sobre 2,3 millones de personas fallecidas en Suiza en el intervalo 1969-2008 muestra que la probabilidad de fallecer el día del propio nacimiento es un 14% más alta que en cualquier otro día. En algunos casos las causas de la muerte pueden contribuir a ese pico (por ejemplo, en el caso de suicidios) pero también se vio en muertes por cáncer. De algún modo, los moribundos se aferran a la vida y al llegar al cumpleaños se dejan llevar por la muerte, pero si los datos suizos son extrapolables al resto del mundo, no es un efecto muy elevado en términos estadísticos.

Hay muchas coincidencias extrañas sobre fechas de nacimiento y muerte. Por ejemplo, el 23 de abril se celebra el día del libro para conmemorar la muerte de Cervantes y Shakespeare. ¿No es raro que los mayores exponentes de la literatura en español e inglés falleciesen el mismo día del mismo año? Es un titular digno de una reportaje de Cuarto Milenio. Ahora bien, si tenemos en cuenta que Cervantes falleció el 22 y no el 23, la cosa es algo menos extraña. Y si recordamos que en aquellos tiempos Inglaterra seguía en el calendario juliano mientras España había adoptado el gregoriano, resulta que ambos genios de la literatura fallecieron con once días de diferencia y la increíble coincidencia se desvanece.

Podemos seguir ikerjimeneando con el asombroso caso de Edwin y Edwar Bryant, dos gemelos de Chicago que nacieron y murieron el mismo día. ¿Asombrosa coincidencia? En Estados Unidos, el porcentaje de gemelos es del 3,2%, así que la probabilidad de que ambos fallezcan es bastante baja. Habría que multiplicar la probabilidad de ser gemelos (3,2%) con la probabilidad de que uno muriese el día de su cumpleaños (0,27%) y por la probabilidad de que también falleciese el otro (0,27%). Es una probabilidad de uno entre cuatro millones, lo bastante baja para que sea noticia aunque no tanto que no vaya a suceder en nuestra vida.

Pero por raro que nos resulte, incluso casualidades poco probables acaban sucediendo. Todos conocemos la película Salvar al Soldado Ryan, donde una madre ha de recibir la noticia de que tres de sus cuatro hijos habían muerto en combate durante la Segunda Guerra Mundial con pocos días de diferencia. La película está basada en la historia de los cuatro Hermanos Niland, de los que tres fallecieron durante la guerra; bueno, en realidad fueron dos (el tercero estaba en un campo de prisioneros japonés). Algo similar sucedió con los hermanos Bixby durante la Guerra Civil Americana. En ocasiones los sucesos de baja probabilidad aparecen como raros y se busca una explicación sobrenatural; en otros, nos limitamos a ignorarlos.

Un ejemplo de lo segundo es cuando jugamos a la primitiva. La probabilidad de sacar el premio gordo es de uno entre catorce millones, una cantidad muy baja, pero ¿dejamos de jugar por eso? No. Millones de personas rellenan el boleto con su número de la suerte, firmemente convencidas de que van a ser ellos, y no los demás, los agraciados con la suerte. Pero si hay algo que no podemos asimilar, como una muerte en la familia o una enfermedad grave, nos desesperamos y gritamos “¿por qué me ha tenido que tocar a mí?”

Es en ese momento cuando somos más vulnerables a los aprovechados que nos ponen en bandeja una falsa explicación. No es culpa tuya, dicen. El cáncer de tu hermano lo ha causado la wifi del colegio. El autismo de tu hijo ha sido producido por las vacunas. Tu aneurisma se debió al estilo de vida sedentaria y obesa a que nos obliga la sociedad. El accidente de coche nunca es culpa tuya, siempre han chocado los otros contigo. ¿Le suena familiar, amigo lector? Toda desgracia ha de tener una causa clara, un culpable a quien señalar con el dedo. Todo antes de reconocer que las probabilidades no hacen distinciones y que, sencillamente, shit happens.

Hace poco vimos un ejemplo de baja probabilidad, de esos que nos hace pensar en conexiones cósmicas. El 11 de octubre de 2016 el inglés Jimmy Newell falleció tras cumplir 103 años. A lo notorio de su larga edad se unió el hecho de que, según su hijo, falleció exactamente al cumplir exactamente 103 años, segundo por segundo. Según Jimmy contó a sus familiares en numerosas ocasiones, él llegó al mundo mientras repicaban las campanas del ayuntamiento de Leeds, justo al mediodía. La prensa de todo el mundo se hizo eco de tamaña coincidencia, entre ellas la española (El Mundo, La Información, La Vanguardia, por poner tres ejemplos).

¿Es algo tan raro? Hagamos números. La probabilidad de que alguien muera el mismo día y hora de su cumpleaños, al segundo, sería igual a uno dividido entre el número de segundos de un año. A 86.400 segundos por día y 365 días por año, esa probabilidad es de una entre 31.500.000 (redondeando un poco). Incluso acertar el gordo de la primitiva es más probable, así que sí, realmente es algo raro. Según estadísticas oficiales, en 2013 fallecieron 390.419 personas en España, así que cabría esperar un Jimmy Newell cada ochenta años. Vale, sí que es algo raro.

¿O no lo es? El caso Newell (que el Daily Mail califica de milagroso) aparece en los diarios de la prensa de habla inglesa con el mismo texto, palabra por palabra, lo que hace pensar que todos se copiaron de una sola fuente. Eso no es malo, pero hace que todas esas informaciones en realidad sean una sola, de forma que no tenemos más información. Me gustaría saber, por ejemplo, cómo supo Jimmy Newell que había nacido exactamente a mediodía. Puede que se lo contasen sus padres, lo que significa que no podemos verificarlo de forma independiente. Digamos que sea verdad. Aun así, lo que dice la noticia es que nació “con el sonido de las campanas del ayuntamiento a mediodía.” ¿Han tomado ustedes las uvas alguna vez? Entonces sabrán que las campanas suenan durante casi un minuto, lo que hace difícil saber exactamente cuándo es mediodía; eso suponiendo que el ayuntamiento de Leeds tuviese su reloj en hora con una precisión de un segundo en el año 1913.

También es dudoso que muriese justo al mediodía. Según la declaración de su hijo, éste le tomaba la mano a su padre mientras hablaba por teléfono con su propio hijo. En el momento de su muerte, el hijo y el nieto miraron los relojes y eran “noon to the minute,” mediodía ajustado al minuto. Incluso si fuese al segundo, ¿tenemos la certeza de que sus relojes estaban en hora con una precisión de un segundo? Mi reloj de muñeca no. Lo puse en hora, pero no me fijé en el segundero. Además de ello, no creo que el hijo pudiese notar el instante exacto de la muerte del padre y mirar el reloj, todo en un segundo.

Le pido disculpas si sueno un poco aguafiestas, pero en ciencia hay que tener siempre en cuenta la precisión de las medidas, la sensibilidad de los instrumentos, la sincronización de los relojes y todo eso. Digamos, por ir a lo seguro, que Nevell nació y murió el mismo día, a la misma hora con un error de un minuto arriba o abajo. De ser ese el caso, la probabilidad de que eso sucediese sería igual a uno entre medio millón aproximadamente; para ser exactos uno entre 525.600, que es el número de minutos en un año. Puede que le parezca poco probable, y sí, es posible que nos pasemos la vida sin conocer alguien a quien le pase, pero sigue siendo casi 27 veces más probable que acertar el gordo de la primitiva. No se dejen impresionar.

Por cierto, tenemos un pequeño efecto Shakespeare aquí, y no creo que mucha gente lo haya notado. La (casi) coincidencia en las muertes de Shakespeare y Cervantes se deben al uso de dos calendarios distintos, como he dicho antes. Bien, pues resulta que el 11 de octubre de 2016 regía en Inglaterra el horario de verano, cosa que no existía en 1913. Eso significa que el señor Jimmy Newell falleció (minuto arriba, minuto abajo) a la avanzada edad de ciento tres años… y una hora.

7 Comentarios

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Moisés García Arencibia

Hola Arturo,

muy bueno el post, pero me surge una duda sobre la probabilidad de que dos gemelos fallezcan el mismo día. Por lo que me parece a mí, la probabilidad de 1 entre 4 millones sería para el caso de que dos personas que mueran el mismo día sean gemelos. Pero si ya sabemos que son gemelos, ¿no sería la probabilidad de que murieran el mismo día simplemente 1 entre aproximadamente 140000? Tengo un poco oxidado esto de la probabilidad condicionada.

Saludos y gracias.

J.DiazJ.Diaz

Magnifico ejemplo de como se arruinan los “milagros” con apenas dedicar un par de minutos a pensar.

Pero, como le dije a una persona hace unos dias, cuando le comentaba posibles soluciones a un problema y me contesto que eso suponia darle muchas vueltas.
Le dije; ya, claro, es que pensar duele mucho, es algo muy cansado y muy dificil, mejor dejarlo y esperar una solucion dle cielo, si.

Aunque… La verdad… Debe ser muy agradable poder vivir siendo tonto, sin pensar, sin plantearse las cosas, creyendoselo todo y disfrutando con una camiseta imperio de tres agujeros y dos manchas, del partido de furbol gritando a pleno pulmon.
Sí, creo que debe ser agradable no pensar y creerselo todo.

¿Alguien sabe de alguna pastilla que te deje el cerebro de pasta de vainilla?

DarylDaryl

Respuesta trivial:
-Visionado diario del Salvame
-Escuchar comentarios deportivos, ejem, “furboberos” de JJ Santos.

En dos meses el cerebro se queda al mismo nivel del de un lobotomizado pero sin las cicatrices en las sienes.

JuanLuJuanLu

“la probabilidad de que ambos fallezcan es bastante baja”

La probabilidad de que ambos fallezcan es del 100%!!! 😉

EstampidaEstampida

Y luego la gente me mira entre sorprendida y asustada cuando les digo que nunca juego a la lotería, que prefiero gastar el dinero en algo con mas probabilidades

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