Igualdad en la igualdad

Igualdad 50-50

Durante estas semanas he asistido a un curso sobre Formación en Igualdad para profesores de mi Universidad. Antes de que me preguntéis: no, no me ha obligado nadie y no ha tenido que ver con el #LunesTetas o cn sus secuelas (o quizá tengo muy sensible mi lado femenino, yo que sé). El caso es que tenemos que realizar un trabajo final de curso, consistente en “un proyecto docente o de investigación con persepectiva de género.” Acabo de escribir y enviar el mío. A ver qué os parece.

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IGUALDAD EN LA IGUALDAD

Estudio en las Unidades de Igualdad de las Universidades Españolas

Las Universidades Españolas han reconocido la necesidad de incorporar Unidades de Igualdad con objetivos similares y de todos bien conocidos. En el caso particular de la Universidad de Granada, que tomaremos aquí como ejemplo, sus objetivos declarados son promover el respeto y la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres en el seno de la institución, para lo cual se establecen una serie de funciones y mecanismos.

La Igualdad, entendida como paridad numérica, se aplica de forma ya rutinaria en situaciones como tribunales y comisiones, sean para tesis doctorales o plazas de profesor. En el presente trabajo se pretende responder a la siguiente pregunta: ¿cumplen las Unidades de Igualdad Universitarias los compromisos de igualdad paritaria entre hombres y mujeres?

Para responder a dicha pregunta, se ha recabado información sobre todas las Unidades de Igualdad de las Universidades Españolas. Han resultado especialmente útiles la web de la Red de Unidades de Igualdad de Género para la Excelencia (Universidad de Lérida) y la sección de Unidades de Igualdad de Universidades Españolas (Universidad de Murcia).

Se consideró un total de 46 Universidades españolas que cuentan con Unidades o Comisiones de Igualdad. Catorce de ellas no incluían en sus webs información sobre el organigrama de sus Unidades de Igualdad por diversos motivos. La Universidad de Barcelona carece de Unidad a nivel universitario, si bien cuenta con 19 responsables a nivel de facultad (16 mujeres y 3 hombres).

Con las restantes 32 (Incluida la Universidad de Barcelona) se ha efectuado el siguiente estudio. No pretende ser un análisis exhaustivo, sino tan sólo un breve primer sondeo que permita tomar el pulso a la situación en las Unidades de Igualdad, y que se espera conduzca a estudios en profundidad al respecto.

COMPOSICIÓN NUMÉRICA

No hay un número establecido de integrantes de una Unidad de Igualdad “promedio,” y los datos de esta sección sirven solamente a efectos de conocer el tamaño medio.

Igualdad gráfica 1

Como puede verse, la mitad de las Unidades de Igualdad disponen de 5 o menos integrantes. Destacan las Universidades Rovira y Virgili (30), la de Alicante (20) y la de Barcelona (19). La Universidad de Granada se encuentra en un lugar casi intermedio (4).

Ha de tenerse en cuenta que estos son los datos publicados en las respectivas páginas webs. Es posible que exista personal de apoyo adicional (administrativos, becarios, personal común a varios servicios) que no aparezcan aquí reflejados.

CABEZA VISIBLE

¿Se reproduce aquí la predominancia masculina habitual en los órganos de gobierno universitario?

HOMBRES MUJERES NP
6 % 88% 6 %

Existe ciertamente predominancia, pero en este caso está invertida. Casi nueve de cada diez Unidades de Igualdad están dirigidas por mujeres. Solamente en dos casos el responsable principal es un hombre (Universidades de Oviedo y Politécnica de Valencia). La Universidad de Barcelona, como se dijo anteriormente, no tiene responsable único a nivel universitario, y en cuanto a la Universidad de Vigo tal dato no consta.

COMPOSICIÓN RELATIVA POR GÉNEROS

Un estudio sobre la composición de las Unidades de Igualdad con consideración de género indica el siguiente resultado.

Igualdad gráfica 2 En prácticamente la mitad de las Universidades analizadas, el porcentaje de composición de mujeres alcanza el 100% , y en todos los casos menos uno iguala o pasa del 50% La excepción es la Universidad de Lérida, donde los siete integrantes son hombres. El predominio medio global de mujeres frente a hombres es del 79%

CASO PARTICULAR DE ESTUDIO: UNIVERSIDAD DE GRANADA

Como caso de estudio particular, y puesto que el presente trabajo se efectúa en la Universidad de Granada, se reseñará el caso de la Unidad de Igualdad de ésta.

La Unidad de Igualdad entre Mujeres y Hombres (http://unidadigualdad.ugr.es/) tiene como sus principales funciones:

  • Realizar estudios y diagnósticos de las desigualdades entre mujeres y hombres en los tres sectores de la UGR: profesorado, personal de administración y servicios y estudiantes.
  • Elaborar distintas propuestas de planes de actuación que se concretarán en un Plan de Igualdad.
  • Divulgar y promocionar estudios e investigaciones de género.
  • Acometer campañas de sensibilización.
  • Velar para que se cumplan las leyes y normas emanadas de políticas de igualdad, correctoras del desequilibrio entre mujeres y hombres.

El organigrama de la Unidad se compone de:

– Directora (Catedrática de Universidad)

– Subdirectora 1 (Personal de Administración y Servicios)

– Subdirectora 2 (no consta su filiación)

– Becario

La presencia femenina es del 75% frente a la masculina del 25% En preciso hacer notar que estos datos contienen un fuerte elemento de volatilidad, ya que de haber un hombre menos o más los datos variarían fuertemente, hecho derivado del escaso número de los integrantes de la Unidad. Hecha esta puntualización, sigue resultando poco igualitaria la dirección, que incluye un 100% de mujeres, y donde el hecho de tener tres personas en dirección/subdirección y un solo becario como personal de apoyo indica una aparente descompensación en el equipo directivo.

En atención a dichos datos, ni la dirección de la Unidad ni la propia Unidad en sí muestran paridad; sí parece existir variedad en la procedencia orgánica de sus integrantes (un miembro del profesorado, uno del PAS, uno del sector becarios, y una cuarta persona cuya filiación no se ha encontrado).

Para finalizar, examinemos la situación del personal participante en el Curso Formación en Igualdad para el Profesorado de la UGR, 3ª Edición, del que este estudio forma parte. La relación de personas admitidas muestra un total de 24 personas, que se reparten como sigue: 8 hombres y 16 mujeres. La situación, por tanto, no está cerca de la igualdad (33% – 66%), pero el hecho de contar con un tercio de alumnos hombres es un indicativo de que el mensaje relacionado con los problemas de igualdad de género va calando entre el profesorado masculino. Los datos para la 2ª edición fueron algo más igualitarios (prácticamente 50-50%), pero resulta arriesgado extraer conclusiones al respecto.

Contrasta fuertemente la igualdad de alumnado con la del profesorado. La 3ª edición del curso contó con la participación de 10 profesoras y un sólo profesor masculino (se trataba de un alumno de cursos anteriores, que figuró en la categoría de “profesorado invitado para presentación de experiencias de ediciones anteriores.” La 2º edición tuvo un total de 10 profesoras, ningún profesor masculino.

Este punto resulta especialmente llamativo en un curso sobre igualdad de género. Sin ánimo de cuestionar la profesionalidad y capacidad del profesorado del Curso de Igualdad (cosa que no sugerimos en ningún caso), sería deseable aumentar el porcentaje de profesores masculinos en aras a cumplir los objetivos de paridad de género. No cabe imaginar que no exista profesorado masculino necesario con la suficiente preparación, de igual modo a como no existe en el caso femenino, y es preciso romper tales barreras.

CONCLUSIÓN

Este somero análisis de la situación de género en las Unidades de Igualdad de las Universidades españolas muestra un fuerte sesgo de género incompatible con las necesidades de una sociedad moderna. Es evidente que queda mucho trabajo por hacer en la dirección de la plena igualdad de género. Con todo, no debe caber espacio para el pesimismo, y es de esperar que el presente trabajo contribuya hacia la mejora de las relaciones de paridad en el seno de la Universidad española.


15 Comentarios

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AntonioAntonio

Esto de los grupos paritarios es cualquier cosa menos igualitario. La igualdad que importa es la igualdad de oportunidades. En un cargo universitario (y cualquier otro cargo público) deberían primar, como hasta ahora, los principios de igualdad, mérito y capacidad. Con el paritarismo se acaba con todo eso y se promociona a una persona por delante de otra por lo que tenga entre las piernas. Aparte de ser discriminatorio para los candidatos al puesto, es injusto para las personas a las que se dedica el trabajo del candidato (alumnos, doctorandos que presentan una tesis, etc.), ya que se prima el sexo del trabajador por encima de su profesionalidad o capacidad.

Antonio Samsa (@asmystes)

Profesor Arturo Quirantes, sólo puedo decir una cosa: Bazinga!
Ahora, eso sí, Matrícula de Honor no te van a poner.
Espero que nos comentes –en Twitter o en el blog– qué nota te pusieron y si hicieron algún comentario al trabajo.
Ahora me gustaría hacer una pequeña observación e nforma de pregunta: ¿la segunda gráfica podría sugerir que al aumentar el número de miembros, este tiende a la paridad? ¿Es relevante considerar el salto en escalón a partir de 15?
Un saludo y enhorabuena por el trabajo. a mí me ha gustado.

LauraLaura

Que conste que opino desde el mas profundo desconocimiento de los organismos universitarios, y por ende, de cual es la postura de la Unidad de Igualdad.
A título personal, la promoción y/u obligatoriedad de los principios de paridad me parece una herramienta, no un objetivo.
Estoy de acuerdo con la primera idea del comentario de Antonio, paridad no es igualdad, pero totalmente en desacuerdo con la segunda parte, porque la igualdad de oportunidades en la universidad no existe ni ha existido, todavia.
Si las mujeres tienen que entrar en la vida pública y profesional por paridad que asi sea, mientras no se valore con independencia del sexo (u otros criterios) yo apoyo la herramienta de la paridad.

AntonioAntonio

Estás mezclando cosas. Una cosa es el objetivo de que haya más mujeres en la universidad (que es lo que buscan estas normativas de paridad) y otra el objetivo de que las mujeres y los hombres tengan las mismas oportunidades de acceder a puestos de la universidad (que es lo que buscan los principios de igualdad, mérito y capacidad). No tiene nada que ver una cosa con la otra. Son dos objetivos distintos con sus métodos distintos para obtenerlos. A mí, tanto el primer método como su objetivo me parecen discriminatorios e injustos, y aún no he leído a nadie que me demuestre lo contrario.

LauraLaura

No confundo nada y no hay dos objetivos distintos en la idea de igualdad.
Tenemos un problema que es la falta de igualdad de oportunidades reales para todos los integrantes de la sociedad.
La solución que nos damos es aplicar diferentes normas y recomendaciones, entre ellas la paridad. Estoy de acuerdo contigo en que es injusta, como toda discriminación positiva y que produce rechazo por parte de quienes sienten que se les esta privando de oportunidades. Para mi el objetivo es que estas situaciones no se tengan que dar, mediante una transformación social, pero mientras tanto ¿que opciones hay? Si mañana elimináramos las políticas de paridad,¿ que propones?
Es interesante compartir propuestas por todos los canales a nuestro alcance.

AntonioAntonio

Eso es rotundamente falso. Para nada hay un problema de desigualdad de oportunidades a cargos universitarios, salvo los problemas que introducen estas normativas de paridad.

Dime una sola normativa de una sola oposición o concurso universitario, u otro tipo de acceso a un puesto universitario, que no fije cuotas paritarias y que discrimine por sexo.

Sigues confundiendo conceptos.

AnaAna

Pero vamos a ver, alma de cántaro, estás de verdad insinuando que (la mitad de) las comisiones de igualdad deben estar encabezadas por hombres? PORQUE ESO HA FUNCIONADO MUY BIEN HASTA LA FECHA, VERDAD? Yo te pondría un cero, no por el trabajo, que te has esforzado, sino porque no te has enterado de nada en el curso. Tus premisas son absurdas.

Arturo Quirantes

A ver, Ana, si se trata de Unidad de Igualdad sí que debería haber una paridad (si las comisiones de igualdad lideradas por hombres no han funcionado, quiero datos). Si por el contrario se trata de Unidades de Mujeres, sí lo veo lógico- O una cosa o la otra

LauraLaura

De acuerdo con Ana, las premisas y conclusiones del trabajo son sesgadas (que no absurdas).
La Unidad de Igualdad no es la Unidad de Paridad, no veo entre sus principales objetivos la paridad, de hecho no aparece la palabra en los puntos que señalas.
Según entiendo tus premisas, la paridad se debería aplicar obligatoriamente en todos los aspectos de la universidad, cosa compleja pero alcanzable con voluntad.

Claramente es interesante que los hombres participen en los procesos de empoderamiento femenino trabajando como iguales en todos los aspectos. La promoción entre varones en las esferas socialmente aceptadas como femeninas es fundamental para conseguir una igualdad realista y efectiva. Por lo que no me parece mal que incidas en este tema, ojala mas hombres como tu se interesaran en este tipo de cursos y en desarrollar una actividad profesional en materia de igualdad.

Otra cosa es el revanchismo que se traduce (o yo lo entiendo así) de las reacciones a las políticas que intentan paliar una desigualdad evidente a todas luces.
La paridad no es perfecta, ni mucho menos, y al poder ser percibida como “injusta” es fácilmente atacable con argumentos mas o menos coherentes, que se pueden encontrar en otros campos también, como por ejemplo las ayudas a inmigrantes que por pequeñas que sean siempre encontraran detractores.

AntonioAntonio

“si se trata de Unidad de Igualdad sí que debería haber una paridad”

Todo lo contrario, la paridad va en contra de la igualdad de oportunidades. En el momento en que introduces cuotas por sexos estás rompiendo la igualdad de oportunidades. Si normalmente en un tipo de puesto suele hacer diferente número de personas de cada sexo, al exigir una cuota automáticamente estás poniéndoselo más difícil a los candidato de un sexo y más fácil a los del otro.

Pongamos por ejemplo enfermería. Por simplificar, pongamos que cada año entran 1.000 enfermeros nuevos en el sistema público de salud, de los cuales unos 800 suelen ser mujeres y unos 200 hombres. Si el año que viene haces una ley para obligar a la paridad, entonces los 1.000 del año que viene deberán ser 500 hombres y 500 mujeres, con lo que una mujer lo tendrá casi el doble de difícil que antes (8/5 más difícil) y un hombre lo tendrá más del doble de fácil (5/2 más fácil). Así lo que consigues es impedir a 300 mujeres bien preparadas acceder a una plaza y las sustituyes por 300 hombres menos preparados/capaces. Con lo cual, por una parte discriminas por sexo a los candidatos y por otra perjudicas a los enfermos, que de media tendrán enfermeros más mediocres.

Doctor en derecho de generoDoctor en derecho de genero

Tu no te has enterado de nada. Desde la perspectiva de genero no es desde la perspectiva feminista.
La ideologia fuera de la universidad y las escuelas.

Aquiles MeolloAquiles Meollo

Pero hija mía, hay que predicar con el ejemplo. Como pretendes fomentar la igualdad desde la desigualdad?

Asimismo, la ley VioGen funciona en una sola dirección: solo la mujer puede denunciar al hombre. NUNCA es al revés.

Eso también es igualdad?

LauraLaura

Es verdad, ¿qué pasa con esos hombres? Y con los hombres que deciden actuar en campos socialmente reservados a las mujeres, que quieren ser padres cuidadores, que se sacrifican para cuidar a familiares dependientes, que se sienten atraídos sexualmente hacia los hombres, que trabajan en los llamados “trabajos no productivos” como la limpieza, ¿con esos hombres qué pasa?

Y es que nos empeñamos en el “ellos contra ellas” sin valorar que todos salimos perjudicados, y esto es algo que muchas personas no quieren reconocer. Y en esta desigualdad hay una diferencia significativa, que las mujeres somos mujeres en todos los aspectos de nuestra vida y las formas en la que nos afecta el machismo son variadas y constantes en el tiempo.

JavierJavier

Arturo, bien por el blog. Y supongo que debo decir lo mismo por dedicar tu tiempo a estas materias, en las que parece que la U de Granada ha dedicado tanto esfuerzo. Incluso, como sabes ha editado una Guia de lenguaje no sexista. Hace unos años estas guias de estilo merecieron la atención de la RAE. El estudio de Bosque Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer es la prueba. http://www.rae.es/sites/default/file...uistico.pdf

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