Homeopatía para dummies

Homeopatía y niño

Uno de los resultados que vemos en la naturaleza con más frecuencia es que el efecto es proporcional a la causa. Una fórmula como F=ma nos dice que, cuanto mayor sea la fuerza, mayor será la aceleración. Es lo que se llama una relación lineal, en la que causa y efecto varían en la misma proporción: si la fuerza es trece veces mayor, la aceleración es trece veces mayor. Cuando no es así, tenemos los llamados efectos no lineales: duplicar la causa puede aumentar el efecto en más (o en menos) que el doble.

Lo que está aparentemente claro es que, a más garbanzos, más potaje. Así, prácticamente en cualquier película de ciencia ficción, tenemos científicos o ingenieros aumentando la potencia para conseguir fáseres más potentes, escudos más resistentes, comunicaciones a mayor distancia. Nunca oirán al capitán Kirk gritar “menos potencia, señor Scott” (bueno, salvo quizá para evitar ser detectados por los romulanos). Los empresarios de las películas quieren mayores beneficios, los ladrones quieren un botín más gordo, los políticos corruptos quieren más sobornos, 007 quiere más cochazos y más pibones, los jugadores de fútbol quieren más paga más cariño del público.

No siempre más es mejor, por supuesto. A todos nos gustaría pagar menos impuestos, tener menos compatriotas parados, sufrir menos en una enfermedad, ver menos canas en el espejo. Pero incluso en esos casos, la relación causa-efecto tiende a diluirse. Digamos que pago el 30% de mis ingresos en impuestos. Si me lo bajan a un 10%, me pondré muy contento; si vuelven a bajármelos al 2%, también pero menos; si paso del 2% al 1% no notaré gran diferencia. Vencer al cáncer es una gran hazaña, pero vencer un dolor de cabeza no es para tanto. Nuevamente, el efecto deseado está en relación directa con la causa.

Cuanto menor sea la causa, tanto mayor es el efecto. Una influencia muy pequeña conlleva un resultado muy grande. A una persona lógica, le resultaría algo raro, porque precisamente estamos acostumbrados a la regla de “a mayor causa, mayor efecto”. Imaginen que yo les digo que, con una aspirina, puedo curar el dolor de cabeza. Nada extraordinario hasta este punto. Pero ¿y si afirmo que con media aspirina soy capaz de curarle la diabetes? Mejor aún, parto la media aspirina en dos, y con los trozos puedo quitarle ese cáncer de pulmón que no le deja vivir. Y con el polvillo de aspirina que queda en el cuchillo puedo curar el sida. ¿Me creerían?

Espero que no. El problema es que hay una pseudodisciplina farmacológica que afirma cosas parecidas. Afirman que sus medicamentos tienen más potencia cuanto más diluidos están, algo que desafía a nuestra lógica. Más aún, sus productos están tan diluidos que son prácticamente ausentes. Sin embargo, tienen tanto éxito que facturan miles de millones de euros al año.

Imagino que ya sabrán de qué hablo, pero por si acaso, ahí va: recibe el nombre de homeopatía.

Para no hacerme pesado, seré breve (y para más explicación, Wikipedia). La homeopatía afirma que los síntomas de una sustancia tóxica pueden ser curados con un remedio preparado con esa misma sustancia tóxica, según el principio de “lo similar se cura con lo similar.” Eso es un principio cuestionable, por cuanto no ha sido demostrado científicamente, pero podríamos aceptarlo a beneficio de inventario. Seguro que a más de uno le suena un caso similar: el de las vacunas. A fin de cuentas, una vacuna consiste en la inoculación de la misma bacteria que queremos combatir, pero en cantidades más pequeñas. Tomar pequeñas cantidades de un veneno puede inmunizar contra una dosis mayor (aunque no es algo con lo que yo les recomiende experimentar).

Ahora bien, la homeopatía tiene un detalle que haría palidecer a los amantes de la lógica, así que cierre sus puntiagudas orejas, señor Spock. En realidad, serían muchos detalles, pero voy a fijarme en dos de ellos. Primero: según la práctica homeopática, cuanto más diluido esté el principio activo, más eficaz resulta. Eso contradice lo que vemos en, por ejemplo, las vacunas. Una vacuna el doble de débil no inmuniza el doble. Y segundo (y es lo que me hace más gracia): el grado de dilución posible es, en principio, ilimitado. Podemos tomar una gota del principio activo, diluirlo tanto que al final no quede una sola molécula en la dilución, y a pesar de todo seguirá teniendo efecto.

Para entenderlo bien, vamos a hacer unos números. Lo primero es coger un principio activo. Escojamos, por ejemplo, el oscillococcinum. Como explican en Amazings, se trata de una bacteria descubierta en los años 20 por el médico militar francés Joseph Roy. Esta bacteria tiene tres particularidades muy interesantes: 1) Fue identificada por Roy como el mecanismo de diversas enfermedades como el reumatismo, la tuberculosis, las paperas y el cáncer; por dicho motivo…

2) Es considerado por muchos como un poderoso agente homeopático; a pesar del pequeño inconveniente que supone el que…

3) No existe. Nadie más que Joseph Roy fue capaz de verlo. En la actualidad, se sabe que el reumatismo no fue causado por bacterias, y las paperas las causa un virus demasiado pequeño para ser visible con los medios de los años 20.

A pesar de lo cual, es usado como principio homeopático y comercializado por empresas como Laboratorios Boiron (quédense con ese nombre). Por algún motivo que desconozco, alguien decidió que el oscillococcinum no solamente existe sino que puede ser extraído de los órganos internos del pato almizclado (o pato de Berbería).

Como he dicho antes, la homeopatía implica altos grados de dilución. Tan altos, en realidad, que se usa una escala logarítmica. Una disolución de 3 CK no es tres veces más diluida que una de 1 CK. En realidad, es un millón de veces más diluida. La idea es la siguiente. Primero tomamos una gota de un suero contienendo los órganos internos del pato, que supuestamente tiene una buena proporción de principio activo. No es el 100%, pero vamos a suponer que sí. Partimos, repito, de una gota. No sé cuánto es una gota, pero digamos que contiene un mililitro.

A continuación, echamos dicha gota en un recipiente y le añadimos agua pura. Como resultado, obtenemos una dilución de aproximadamente un 1% de oscillococcinum y un 99% de agua. Eso es una dilución “1 CK”, también llamada dilución “1 CH”

Después, podemos hacer dos cosas. La más rigurosa sería tomar un mililitro de la disolución 1 CH y añadirle 99 mililitros de agua, lo que nos daría un preparado “2 CH,” con un grado de dilución cien veces menor al 1 CH. Sin embargo, un tal Korsakov decidió hace tiempo que eso era muy cansino, así que se limitó a coger la dilución de 1 CH, tirarla por el sumidero y luego llenar el recipiente de agua, en la creencia de que los residuos de la mezcla anterior serían suficientes. Es decir, se trata de una dilución a ojo de buen cubero, que se denomina 2 CK. Cuánto se ha diluido respecto a la anterior, vaya usted a saber, pero podemos, usando el ojímetro, suponer que es análoga a la anterior: una centésima.

Supongamos, por mor de simplicidad, que ambos métodos son equivalentes. En el siguiente paso, tomamos un mililitro de la disolución 2 CH, le añadimos 99 ml de agua y obtenemos una dilución 3 CH. Y así sucesivamente.

Tenemos aquí un problema como el del juego del ajedrez, pero al revés. Según una vieja leyenda, un rey indio, agradecido al sabio que le enseñó el juego del ajedrez, le concedió un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta … sin darse cuenta de que la casilla 64 le costaría más trigo del que nunca ha sido cultivado en la Tierra.

En este caso, es al revés. Supongamos que nuestra gotita original, con un mililitro de higadillos de pato recién deconstruidos, estuviese formada completamente por oscillococcinum. No tengo ni idea de cuántas bacterias podría contener, pero vayamos al extremo y supongamos que fuesen simples moléculas; mejor aún, átomos de hidrógeno (una burrada, pero da igual, no afecta al resultado final). Tendríamos del orden de 10^24 bacterias del principio homeopático.

Con esa gotita, al diluirla, obtendríamos una disolución 1 CH (o 1 CK, no hagamos distinciones), con lo que un mililitro de dicha disolución tendría ahora unas 10^22 bacterias en principio. Si volvemos a diluir, obtendremos una disolución 2 CH con 10^20 bacterias. Es decir, la disolución “n CH” tendría un promedio de 10^(24-2n) bacterias por mililitro.

O, dicho con ejemplos para entendernos: – En una disolución 12 CH, habría una molécula de principio activo por cada mililitro de agua

– Una disolución 17 CH sería equivalente a disolver una sola molécula en una piscina olímpica – 29 CH es equivalente a disolver una molécula en todos los océanos de la Tierra – Si todo el Universo estuviese compuesto de agua, salvo por una sola molécula de principio activo, ello sería equivalente a una dilución 40 CH. Como puede verse, más allá de una dilución 10 CH, prácticamente no queda más que agua en la preparación homeopática.

¿Pero recuerdan a esos Laboratorios Boiron que mencioné anteriormente? Comercializan un preparado homeopático con una dilución de oscillococcinum igual a … 200 CH. Encontrar una sola partícula de principio activo tras un grado de dilución tan extrema es tan frecuente como ganar todos los premios de lotería primitiva de un año. Pues van esos señores y lo venden.

Este efecto “dilución a estilo Chuck Norris” (esto es, a lo bestia extremo) es uno de los muchos motivos por los que la homeopatía está desacreditada como principio farmacológico. Sin embargo, parece que también ellos saben dividir, así que venden muy bien la moto. Tras cada paso de dilución agitan diez veces el líquido, en un proceso que muy astutamente llaman “potenciación.” Se supone que con ello se consigue transferir parte de la “esencia espiritual de la sustancia” al agua. Y es que los homeópatas consideran que el origen de un mal no es físico sino espiritual (aunque ahora lo llaman “energético” para que suene algo más científico).

Antes de que podamos siquiera considerar la seriedad de una hipótesis así, imagínense las consecuencias. Se supone que incluso una sola molécula que se haya paseado por el agua ha dejado su esencia espiritual, su impronta por así decirlo. Más aún, esa especie de “esencia espiritual” se potencia más cuanto más diluida esté el potaje. ¿Se imagina usted todo lo que ha entrado en contacto con el agua que va a beberse cuando tenga sed? De aplicar el principio de homeopatía, el plomo de las tuberías por las que pasó ese agua en un pueblecito lejano podría envenenarle. Eso si no se le adelanta el cloro de la planta potabilizadora. Claro que antes habrán acabado con usted los rayos cósmicos que golpearon la nube hace seis meses, o el mercurio al que estuvo expuesta cuando pasó por el Mediterráneo, o la lluvia ácida que absorbió en Italia … y de los residuos fecales, humanos y animales, mejor no hablemos.

En ausencia de una teoría causa-efecto comprobable científicamente, o de experimentos realizados en condiciones controladas, a la homeopatía solamente le queda una vía para poder ser aceptada: los estudios epidemiológicos. La comunidad científica escéptica ha realizado multitud de experimentos, y la conclusión ha sido siempre la misma: la homeopatía no sirve. En los pocos casos donde parece dar frutos los resultados no son reproducibles y hay otras causas más probables capaces de explicar el resultado, como el efecto placebo.

Sin ánimo de discutir los orígenes no físicos de algunas enfermedades (psicosomáticas, por ejemplo), el hecho es que la homeopatía parte de unas bases tan endebles que poco se diferencian de la alquimia o la adivinación mirando las entrañas de un pollo. Ignora el método científico, se basa en principios axiomáticos (una manera elegante de decir “esto es así porque lo digo yo, y no hay más que hablar”), cree en un “dinamismo vital” cuasirreligioso, y es considerada como pseudociencia en la mayor parte del mundo occidental.

Lo que no quita para que la homeopatía siga vivita y coleando. Los seres humanos encontramos muchas razones para apostar por un remedio que nada remedia: a un amigo le sirvió, no me va a sentar mal, si tanta gente cree en ella algo tendrá, es un remedio ancestral. Las industrias del ramo, que evidentemente no le hacen ascos a clientes con billetes en la mano, venden mientras alguien quiera comprar. Y algunos gobiernos, temerosos de pisar callos de votante y sin ganas de meterse en líos, deja hacer y mira hacia otro lado, sin más preocupación que cobrar impuestos. Ayuda el hecho de que lo que venden como productos homeopáticos no tienen la consideración de medicamentos, así que resulta mucho más fácil sacarlos al mercado.

Hace unos meses asistimos a un, a mi parecer, vergonzoso espectáculo: la industria homeopática ha comprado el respeto académico a base de billetes. El año pasado Laboratorios Boiron (¿los recuerdan?), uno de los mayores vendedores mundiales de productos homeopáticos, firmó un acuerdo con la Universidad de Zaragoza, fruto del cual se creó allí una cátedra sobre homeopatía. La nota de prensa de la UniZar incluye perlas como “la homeopatía es un método terapéutico cada vez más conocido y utilizado por los profesionales del mundo sanitario gracias al perfil de seguridad y eficacia de los medicamentos homeopáticos.” Si no tuviese miedo a represalias legales, diría que una prestigiosa universidad ha vendido su ética y su integridad a cambio de un puñado de euros y la posibilidad de quedar como modernos, referentes, vanguardistas y esos palabros de moda; así que no voy a decirlo, y usted no ha leído esta frase. Prefiero contrarrestar sus argumentos con el clásico aforismo que viene al caso: coma mierda, un billón de moscas no pueden estar equivocadas.

Quizá envalentonados por sus éxitos, ahora los chicos Boiron se dedican a atacar a quienes cuestionan su modelo de negocio. Como les dije anteriormente, una disolución 200 CH es tan sumamente diluida que la probabilidad de encontrar una sola molécula de principio activo es infinitesimal. Un bloguero italiano llamado subzero tuvo la audacia de afirmar exactamente eso, criticando que el oscillococcinum que usan y venden es tan eficaz para la salud como un bacalao seco para apagar la sed. Pronto recibió la carta amenazadora de Boiron, estilo “o te callas o te callamos,” en la que le ordenan que elimine sus mensajes sobre el asunto, deje de hablar del tema y se haga vegetariano (bueno, quizá eso último no). Si les interesa leer el contenido de la carta, aquí tienen el original en italiano y una traducción al inglés. Por el momento, blogzero se niega a plegarse, y el famoso efecto Streisand está aireando los trapos sucios de la homeopatía con gran eficacia.

Pero, me temo, eso no será el fin de la homeopatía. Desde diciembre de 2009, la homeopatía esta aprobada por la Organización Médica Colegial de España como “acto médico,” supuestamente para regular su práctica y restringirla a personal médico cualificado; como si fuese tan difícil diluir una gota doscientas veces. Por qué no se limitaron a denunciar la práctica de la homeopatía como procedimiento inútil y engañoso puede deberse a un intento por no perder clientela, sea del tipo que sea. No en vano, la OMC tiene todo un departamento dedicado a estas pseudoprácticas: el Área para las Relaciones con las Terapias Médicas no Convencionales. Este verano, la Ministra de Sanidad anunció la próxima presentación de una ley para regular (que no prohibir) esas llamadas “terapias médicas no convencionales.”

Así las cosas, si el Gobierno consiente, las empresas se lucran y los usuarios anteriormente conocidos como pacientes están felices, ¿por qué deberíamos perder nuestro tiempo con el tema? Se me ocurre sobre la marcha un par de motivos:

– Inocuo o no, inocente o no, un timo es un timo. Lo llamen como lo llamen, vender agua con supuestas propiedades curativas no probadas científicamente es un timo. Aprovecharse de la buena fe de las personas para venderles placebo a precio de oro es un timo. Y a los timadores hay que denunciarlos públicamente.

– Es peligroso. Sí, lo han leído bien. Puede que ustedes piensen que beber agua, por cara que sea, no daña la salud de nadie. Pero consideren que las personas que toman remedios homeopáticos lo hacen para curarse de algo. Eso significa que los remedios médicos y farmacológicos tradicionales han sido dejados de lado. Un remedio homeopático es indudablemente mucho más benigno (en cuanto a efectos secundarios) que la quimioterapia, por dar un ejemplo. Pero es inútil. Cada tratamiento homeopático tiene detrás un tratamiento médico que no se está siguiendo.

– Es un golpe bajo a los vulnerables pacientes. Los remedios homeopáticos, junto con los adivinos, echadores de carta y demás charlatanes de La Sexta, juegan con las esperanzas de quien está enfermo. Constituyen un clavo ardiendo, al que se agarrarán personas enfermas con el ánimo quebrantado que piensan que la medicina tradicional no puede curar sus males (y, por desgracia, muchas enfermedades siguen sin poder curarse). Con el agravante de que el clavo nos lo venden a peso de oro.

– Es una engañifa camuflada de remedio serio. Nos hablan de bacterias con nombres latinos impresionantes, procesos holísticos, diluciones y potenciaciones, nos presentan preparados con etiquetas serias. Con todo eso intentan revestirse de una respetabilidad que no tienen por sí solos. Así que ya sabe: deje la homeopatía para los dummies. Acuda a su médico o farmacéutico, que ellos al menos tienen estudios.


27 Comentarios

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GalenoGaleno

Totalmente de acuerdo. A los charlatanes se les puede oler desde lejos, pero son precisamente estas pseudociencias las que atrapan a los desesperados, y más cuando las “autoridades científicas” consienten en darles su aval.

Ni siquiera la medicina “oficial” está libre de situaciones pseudocientíficas: ahi está ese nebuloso diagnóstico de “fibromialgia”, por ejemplo, o el caso recientemente televisado de una mujer a la que enferman todo tipo de radiaciones y que vive en una casa forrada de aluminio (con una televisión en el salón, por cierto), y que lleva un traje de hilos de plata con capucha… y todo ello avalado por un médico de un prestigioso hospital ¡y hasta por un juez que reconoce su enfermedad!

Dos mínimas puntualizaciones: 1 ml son, aproximadamente, 20 gotas de agua o suero. Y el mecanismo de las vacunas no se basa en la concentración, sino en la capacidad de inducir en el organismo una respuesta del sistema inmune. Para ello es precisa, por supuesto una cantidad mínima , pero ésta no es la clave: de hecho, hay vacunas de gérmenes vivos (atenuados), muertos, o de pedacitos significativos, ya que no vale cualquier parte del bicho. Ese es, de hecho, uno de los problemas para encontrar una vacuna eficaz contra el SIDA, además de la incordiosísisma capacidad del virus para mutar.

Una vez más, muchas gracias por estos momentos de deleite, Profesor.

AnonymousAnonymous

Estimado Arturo,
Encontré su blog por casualidad, buscando material para mis alumnos (en septiembre debuto como profesora de física en bachillerato) así que hace poco que le leo, pero estoy encantadísima con ello.

No puedo estar más de acuerdo con ésta nueva entrada. Tengo 25 años y soy hija de padres homeopáticos. Suena bien ¿eh? Empecé a tomar homeopatía a los pocos meses de vida y tras muchos años de lucha la dejé a los 18, mandando al carajo al homeópata (que, por cierto, también licenciado en medicina) y a mis padres, que se lo tomaron como una rebeldía más de adolescente cabreada. Dejé atrás una etapa horrible de dolores de barriga (ahora son H.Pylori + gastritis crónica + colon irritable), dos tumores de ovario (operación sin demasiadas complicaciones + control anual), insomnio, ansiedad.. que solo me habían tratado con las malditas bolitas que no me hacían nada. Pero soy joven y tampoco fue para tanto. Lo grave viene ahora. Hace unos meses mi padre se quejaba de dolores de barriga. Bolitas. Más dolor. Más bolitas. Al final accedió a hacerse una colonoscopia (al fin y al cabo las hijas somos las hijas y la presión filial puede con todo) y descubrimos lo peor: cáncer de colon con metástasis en el hígado.. y ¡llamaron al homeópata! Pero manda narices, todo ese tiempo perdido, todas esas bolitas inútiles.. le quitaron por completo la posibilidad de curarse pues ahora ya es demasiado tarde. ¿Por qué un homeópata nunca realiza exploraciones ni diagnóstico por imagen? que un tumor es un tumor, no son nervios ni energías. Hasta ese momento pensé que era una bobada y que bastaba con no caer, pero ahora veo que de verdad puede ser muy peligroso. Y me alegro que existan entradas como esta, para que alguien, aunque sólo sea alguien, se dé cuenta de ello. Muchas gracias por haberlo escrito.

Nirvs

AnonymousAnonymous

Todos los botecitos que corrían (y corren) por mi casa eran de Boiron, absolutamente todos.

Nirvs

cmartinezmaganacmartinezmagana

Hola,

Si alguien quiere profundizar en el tema, aconsejo el libro “Bad Science” de Ben Goldacre. Trata en él los principios del método científico que se vulneran en casos como este (medina homeopática, cosméticos, nutricionismo…)

Carlos

Tela con el segundo comentario de arriba.

@”anónimo” Sólo puedo de decir que ánimo. Ánimo y un bate de béisbol para el tipejo de las bolitas y su licenciatura.

AnonymousAnonymous

@Anónimo

Te animo a contar tu historia bien alto (no sé, ¿en Magonia? ¿Amazings?) para que sea conocida por la gente. Pueden hacer mucho bien, un caso similar ya fue denunciado creo que en magonia sobre una pareja que se estaba tratando con homeopatía un cáncer de ovarios con metástasis.

AnonymousAnonymous

Felicidades por el blog. Tengo una pregunta: Cada vez que critico la homeopatia hay alguien que me indica que en Francia es una rama de la medicina, estudiable en la universidad. ¿Es eso cierto? Sabeis algo al respecto?

Saludos y Gracias

aitoRR

AnonymousAnonymous

No es una rama de la medicina, algunas universidades privadas francesas ofrecen posgrados, pero no es una especialidad.

PablitXu

Tremendo post. Poco más puedo añadir o aportar, más que darte un fuerte aplauso y animarte a que sigas adelante con este estupendo blog. Y por mucho tiempo.

Un saludete 😉

Adrián

Excelente post Arturo. Deberían leerlo todos los que sientan la tentación de la homeopatía.

Si algún día hablo sobre el tema en mi blog, mencionaré este artículo sin duda. De momento va directo a las redes sociales.

Un saludo y enhorabuena por el blog.

BelBel

Buenísimo artículo, profe!!!

No podría estar más de acuerdo con tu reflexión. Tú lo ves desde el punto de vista físico/químico, y yo desde otro punto de vista más terapéutico; pero ambos con el método científico en mano. Hace un tiempo hice una pequeña revisión en el pubmed (el google de los médicos/sanitarios) y resulta curioso. Ningún estudio muestra evidencia científica aceptable de la homeopatía respecto al PLACEBO, ya del tratamiento convencional ni hablamos…
A quien le interese echar un ojo sobre el nivel de evidencia de esta “pesudociencia” le remito al link:
http://lavozenllamas.org/lvellsmf/in...opic=5243.0

200 años de engaño, sostenidos por la fe d ela gente y el golpe del talonario…lamentable!

FernandoFernando

Lo que hay que hacer es denunciar la homeopatía por un delito contra la salud pública. Yo puse una denuncia en Palma de Mallorca. El juez sobreseyo el asunto. Pero hay que seguir insistiendo.

Aquí os dejo lo que puede ser el formulario de denuncia (la que yo puse):

http://www.megaupload.com/?d=OAV5C5IO

Hay que conseguir que el Ministerio de Sanidad prohiba los medicamentos homeopáticos. Recurriendo a denuncias penales si pueden ser efectivas.

AnonymousAnonymous

La de veces que he oído a la gente que el homeopata le ha ayudado y les ha timado mucho dinero. Y esto de boca de personal sanitario.

no entiendo como alguna gente se lo puede creer.

AnonymousAnonymous

Hola!
Soy la anónima de más arriba. Hoy me pongo en contacto contigo, Arturo, y me cuentas como puedo hacer llegar mi testimonio, si es que puede servir para algo.

Respecto a las universidades “mi” homeópata es licenciado en medicina e hizo un posgrado en la Universidad de Barcelona (título de homeópata que tiene colgado al lado del otro). Lo que más me fascina es que habiendo pasado un MIR y trabajando de médico de família en la sanidad pública por las tardes abra consulta de homeopatía, pudiendo abrir otra de “medicina normal”, que digamos. ¿eso quiere decir que él realmente cree en ello? A mi família le sirve de excusa “hombre, si es médico y realmente es algo sério, ya nos dará medicina convencional si ve que la homeopatía no puede curarnos, ¿no? Pues no, mira tu por donde.

AnonymousAnonymous

Me encantan tus publicaciones tan detalladas y sinceras la verdad muy muy bueno, a mi mujer le pasa lo contrario desconfia de todo y eso me asusta no quiere vacunas nuevas, como la que salio para la famosa gripe porcina, es bueno desconfiar de esas cosas o se expone a un peligro potencial??? me gustaria tu opinion

AnonymousAnonymous

Mmmm en tu artículo se encuentra una muestra de que la homeopatía funciona.
Se toma el (fantástico) artículo, se diluye (más o menos para dejarlo en 5 CH)y se saca el resumen homeopático de “La homeopatía no funciona”, o incluso “Homeopatia=kk”…
Ves, después de todo la homeopatía funciona… XD

Ignacio Matilla

No sé por qué se ha extendido tanto el hoax de que la homeopatía consiste en la dilución. Yo repulso los medicamentos homeopáticos, pero conozco a gente que los toma, y no es cierto para nada que se basen en diluir sustancias. Al contrario, se basan en utilizar alternativas con sustancias diferentes a la que se usaría originalmente. A pesar de que yo no creo en su eficacia excepto para un par de enfermedades concretas en las cuales el tratamiento “oficial” es totalmente inútil (por ejemplo, la fibromialgia, que algunos inútiles aún insisten en considerarla algo psicológico, cuando el dolor es muy real), sé que no se basa en lo que decís, sino en principios del tipo de “ponte 3 pastillas de extracto de tal planta debajo de la lengua y espera a que se disuelvan solas”. Pero para nada tienen que ver con disolución de fármacos.

AleAmarAleAmar

Ignacio:

Justamente es al contrario. La homeopatía se basa en las diluciones. Utilizar plantas medicinales puede ser válido. Es un error muy común confundir el uso de medicina natural con homeopatía que no deja de ser agua

Sergi

Se me ocurre otra causa para luchar contra la homeopatía: la ciencia no ha ganado definitivamente la guerra contra las supersticiones. Vemos en muchas zonas del mundo que la Edad Media puede volver. No sólo en Afganistán o Sudán. También en Texas o Utah.

Vivimos en una sociedad más o menos democrática. Esto significa que lo que opine la gente influye en lo que haga el gobierno. Si la gente pide homeopatía, habrá más fondos para homeopatía y menos para medicina real. Pero es que además, si la gente no respeta la ciencia real, si se desprestigia la ciencia de verdad, las Universidades pueden ir convirtiéndose en madrasas que se dediquen a formar a los jóvenes en teologías varias. Tú mismo has apuntado un ejemplo con la Universidad de Zaragoza. Yo añado el creacionismo en EEUU. Es algo muy serio porque cuando los atatolás de cualquier superstición se hacen con el poder, no es fácil echarles.

ValentinaValentina

Hola Arturo!! Me gustado mucho tu blog, he leído desde mecánica cuántica a farmacología, para que veas que te he puesto mucha atención en este post te cuento que al menos en Chile 1 ml equivale a 20 gotas, muchos saludos

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