El planeta prohibido de Leslie Nielsen

Nielsen y planeta prohibido

Les tenía preparado un post sobre aerodinámica, pero voy a guardármelo para otro día. Hoy quiero mostrar mis respetos hacia un gran actor de comedia al que acabamos de perder. Leslie Nielsen falleció hoy a los 84 años. Todos lo conocemos por papeles cómicos que han creado escuela. Fue, por ejemplo, el desastroso inspector Frank Drebin en las películas de la serie Agárralo como puedas. También tuvo un papel, secundario pero inolvidable, en la película de 1980 Aterriza como puedas, una parodia de las películas de catástrofe de los setenta, y que fue asimismo origen de toda una serie de películas locas con títulos del tipo “[loquesea] como puedas”.

Lo que no tanta gente sabe es que, al principio de su carrera, solamente se dedicó a papeles dramáticos. Y pocos, aparte de frikis como mi hermana y yo, recordamos que su primer papel importante fue como protagonista de Planeta Prohibido, una película de ciencia-ficción considerada como un clásico en su género. Allí, Nielsen interpreta al capitán de una nave espacial que aterriza en el planeta Altair IV. Su misión: buscar a los supervivientes de una nave desaparecida allí veinte años atrás. No les destriparé el argumento, porque deseo que vean la peli y la disfruten.

Uno de los personajes de la peli es un robot, llamado Robbie en un alarde de originalidad. En una de las escenas, Robbie llega a la nave con un paquete enorme de planchas de plomo. Según cuenta, el plomo vulgar hubiera aplastado su vehículo. Por eso, Robbie sintetizó “apenas diez toneladas” de isótopos de Plomo-217.

Bien, ¿qué es un isótopo? En los post sobre Sunshine (uno y dos) ya hablamos de los isótopos del uranio. La idea es la siguiente. Cada átomo tiene un núcleo, compuesto por protones y neutrones, y una capa exterior de electrones. El número atómico (es decir, el número de protones) determina el elemento químico que tenemos. Un protón, y tenemos hidrógeno; dos, helio; seis, carbono, y así toda la tabla periódica.

Un elemento es lo que es por el número de protones. Sin embargo, el número de neutrones que puede tener un átomo es variable. El hidrógeno, por ejemplo, tiene solamente un protón. Cuando se le añade un neutrón, se le llama deuterio; y cuando tiene dos, tritio. No puede tener más de dos neutrones, porque entonces el núcleo sería inestable y se desintegraría. Bien, pues a todas las variaciones de un elemento (con el mismo número de protones pero distinto número de neutrones) se les llama genéricamente isótopos. Algunos son estables, y otros no, desintegrándose tarde o temprano: son los famosos isótopos radiactivos, esos que pululan por los residuos de las centrales nucleares y que es aconsejable no tragar.

Seguro que han oído hablar del carbono-14. El carbono “normal”, es decir, su forma estable, tiene seis protones (carbono) y seis neutrones. Como no hay nombres especiales para tanto isótopo, se le llama “Carbono-12″ por su peso atómico (que es el número de protones y de neutrones sumados). El carbono-14 tiene seis protones y ocho neutrones. Es un isótopo inestable, con una vida media de unos miles de años, y por eso nos sirve para fechar objetos.

El problema es que … !no existe el Plomo-217! De hecho, no hay ningún isótopo de ningún elemento. A no ser que Robbie trabaje en un planeta donde el Pb-217 sea un isótopo estable, me parece que ha sufrido un pequeño fallo. A no ser que haya sido programado para dar información técnica incorrecta. Al menos, sí parece ser plomo: diez toneladas ocuparían un volumen de aproximadamente un metro cúbico, que a ojo de buen cubero parece ser el volumen de plomo que Robbie lleva consigo.

Pero supongamos que en Altair IV existiese Plomo-217. A fin de cuentas, los Krell eran muy listos (aunque luego se pasaran de listos), y puede que consiguiesen una manera de obtener isótopos imposibles. Robbie se aprovecha de ello, y ya tenemos nuestras planchas de plomo especial. Sin embargo, tampoco así tienen las cosas sentido. La masa aproximada del plomo natural es de 207,2 unidades de masa atómica (u.m.a). No importa aquí cuánto vale una u.m.a. en kilogramos; es, sencillamente, una unidad más cómoda para medir masas muy pequeñas. Por lo visto, a Robbie el plomo natural le parece muy pesado, así que decide sintetizar Plomo-217.

Pero el Plomo-217 tiene una masa de 217 u.m.a. Es decir, es casi un 5% más pesado que el mismo volumen de plomo “normal”. Así que Robbie no ha ganado nada, al contrario, tendrá que esforzarse más en transportar el plomo. Decididamente, Altair IV es un planeta extraño. Lo mejor será tomar las de Villadiego con la chica y el robot, y buscar lugares más tranquilos, como un avión de Trans-American donde sirven un magnífico pescado para cenar.

Los amantes de buen cine estamos de enhoramala. Hemos perdido no sólo al Chiquito de la Calzada norteamericano, sino al capitán Kirk de los años 50. Dondequiera que esté, señor Nielsen, sólo quiero desearle suerte. Contamos con usted.

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